El apoyo del político más detestado e impopular en el mundo dice todo lo que uno necesita saber de este fraude llamado de la Espriella.
Dije que de la Espriella es algo peor que el uribismo y me sostengo en esa opinión. Es un salto cualitativo hacia algo muchísimo más podrido, y ojo, que el uribismo ya había puesto la vara delincuencial bastante alta. Pero la historia de Colombia demuestra que cada vez que pensamos que se había tocado fondo, hay algo más abajo. Hasta un derechista como Héctor Abad Facho-lince se da cuenta de lo que tenemos en juego, y hace una magnífica descripción del autodenominado Tigre:
“No es necesario mostrarles una foto ni decirles el nombre y apellido de un petardo; ustedes van a verlo dibujado con palabras.
Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto.
Un salvador de la patria cuya consorte sostiene que si no ganan las elecciones volverán a su amena vida de rentistas en Miami o en Florencia. Un patriota que hará lo que el mandamás de Estados Unidos le indique y que seguirá su ejemplo de mezclar el Estado con sus negocios privados para hacer aún más grande el paquete de sus propiedades. Un firme por la patria que en realidad sería un procónsul del Imperio.
Un tipo tan deshonesto que tiene mala fama entre los bandidos. Tan perezoso y mediocre que su programa de gobierno se reduce a tres páginas de lugares comunes y amenazas violentas. Con tan mal oído que se cree buen cantante; con tal mal gusto que se cree elegante porque se viste más ceñido que un torero, quizá, precisamente, para que se le forre el paquete chileno. O, si no chileno, al menos siciliano.
Un autoritario sin autoridad, porque jamás ha gobernado nada; un mandón que desconoce la eficacia porque confunde la gritería histérica con el don de mando. Uno que jamás prestó servicio militar pero se apropia de los gestos marciales para hacerse pasar por comandante en jefe del ejército. Un altanero y engreído que cree que humillar a los demás es un triunfo y no una infamia.”
Ahí hay un retrato perfecto. En fin, de la Espriella es un tipo tan torcido, que hace ver al uribismo casi como algo decente. Su prontuario ya es bien conocido.
EL FACTOR TRUMP
Como prueba de lo que digo, ha recibido el respaldo del torcido en jefe de la política internacional, Donald Trump: un pederasta y protector del círculo de pedófilos de Epstein, un corrupto que no sabe distinguir la cosa pública de sus asuntos privados, un asesino de niñas iraníes, un depredador misógino y maltratador de mujeres, el financiador del único genocidio contemporáneo, un matón de segunda, secuestrador, acusado en su propio país de felonía y traición. Este es el mensaje que deja en las redes sociales el delincuente Trump:
“¡Felicitaciones al candidato presidencial colombiano, El Tigre, Abelardo de la Espriella, un líder inteligente, fuerte y tenaz, por su contundente victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales colombianas! Abelardo lucha incansablemente por su gran país y su gente, y los ama, al igual que yo a los Estados Unidos de América. Como presidente, Abelardo tendría un éxito rotundo al liderar a Colombia para impulsar la economía, crear empleos, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, combatir el crimen y las drogas, ¡y restaurar el orden público! Abelardo se enfrentará a un marxista de la izquierda radical en la segunda vuelta del 21 de junio. Los resultados de estas elecciones son cruciales para el futuro de Colombia y su relación con los Estados Unidos. Debido a sus grandes logros y a su apoyo político a mi persona, es un honor para mí brindarle a Abelardo mi respaldo total ¡“EL TIGRE” ABELARDO DE LA ESPRIELLA NO DEFRAUDARÁ AL MARAVILLOSO PUEBLO DE COLOMBIA!”
Da risa ver cómo estos delincuentes se adulan uno a otro y cómo presumen de lo que adolecen. Son militaristas que no prestaron el servicio militar, salvadores de la patria cuyos intereses están en el extranjero, patriotas al servicio de potencias foráneas (USA en el caso del colombiano, Israel en el caso del gringo), defensores de la ley y el orden que andan de parceros de la mafia.
¿Grandes logros? Por favor, diga cuáles, porque este tipo nunca jamás ha estado en cargo alguno (a lo mejor se refiere a los favores como tinterillo de narcos). ¿Combatir el crimen y las drogas? Hombre, si es que Abelardo es el abogado estrella de los capos, traquetos y paracos. Pero si lo dice Trump, que es un criminal que dice él mismo que no tiene porqué respetar el derecho internacional… en fin, burros hablando de orejas.
Pero en realidad, el apoyo del político más detestado e impopular en el mundo dice todo lo que uno necesita saber de este fraude llamado de la Espriella. Trump está acabando con la economía de USA, tiene a su país en graves dificultades por sus aventuras militares y nunca ha estado tan aislado como en el presente. Sus virajes y arrebatos tienen al mundo de cabeza, mientras los ciudadanos de USA no pueden ya con el precio del petróleo, de las cuentas y de la canasta básica. Hasta sus acólitos más fanáticos lo están abandonando y su impopularidad supera el 60% según todas las encuestas, rechazo que ningún otro presidente de USA ha tenido. El apoyo de Trump por este candidato debería sonar todas las alarmas para el pueblo colombiano.
TODOS CONTRA DE LA ESPRIELLA
Petro, quien se jacta de hablar personalmente con Trump y de ser su amigo (como si eso fuera un honor), debe estar con los nervios de punta. Petro, quién lamentó que Corina Machado y no Trump ganara esa farsa de Nóbel de la Paz –“No debió quitarle el Nóbel a Trump” dijo Petro-, Petro, quien defendió a Trump como un pragmático, quien le entregó la Isla Gorgona a los USA como si ya no tuvieran suficientes bases militares en Colombia desde las que intervenir aquí y en Ecuador y en Venezuela, quien después de su reunión en la Casa Blanca le dio a Trump todo lo que éste quiso, sobre todo en el tema de contrainsurgencia, drogas y de migración. Aparte de olvidarse de Palestina. Petro se debe sentir traicionado porque su nueva amistad le diera la espalda y apoya al candidato de la Espriella que dice que de ganar las elecciones lo entregará en extradición a USA por narco. Pero así es la vida, y Roma nunca ha pagado traidores. Estas elecciones para Petro son un asunto de auto-conservación, de sobrevivencia.
Pero para el pueblo colombiano también estas elecciones son un asunto de supervivencia. No sólo para esa izquierda que confunde política con bolsa de empleo y que teme perder sus puestos. Para la gente del común también. De la Espriella acabará con lo poco que se ha podido avanzar en términos de derechos, en términos de paz, en términos de bienestar social, en términos de derechos ambientales y derechos de las mujeres, y pretende llevarnos con un programa político sacado literalmente de las cavernas a un escalamiento de la guerra, a una explotación feroz de los más pobres en el país que ya es uno de los más desiguales en el mundo, a la misoginia desenfrenada, a la destrucción del ambiente con graves consecuencias para la sociedad, a la militarización absoluta de la vida social. Seremos reducidos a una mera colonia de USA, país que ya nos quitó Panamá y ahora quiere acabar con nuestra soberanía, porque de la Espriella no es un líder sino una triste marioneta. Lo peor, es que el país quedará en manos ya no sólo de los corruptos, sino de los delincuentes, mafiosos, maltratadores de mujeres, y criminales a los que de la Espriella, como abogado, tantos favores ya les ha hecho. Y dirán que eso es ley y orden.
Cada cual tendrá sus razones, pero para la segunda vuelta todos (menos la mafia) deberíamos estar en contra del candidato de la Espriella. Pero lo más importante, es que esto no se decide en las urnas, sino que al final de cuentas, se decidirá con la movilización popular. Movilización en defensa de la vida, de la igualdad, de la libertad, de la soberanía, de la economía solidaria, del medio ambiente, del agua, por la paz y contra la guerra. Así la guerra y la contrainsurgencia se disfracen solapadamente de progresismo como bajo Petro, o se muestren de manera pornográfica como con de la Espriella. He dicho.
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