Recomiendo:
0

¿Qué Carlos Marx recuerdo en este aniversario 208 de su nacimiento?

Marx
Fuentes: Rebelión

Este 5 de mayo se conmemoró el 208 aniversario del nacimiento de Carlos Marx y, como es de esperar, la prensa cubana no dejó pasar la fecha, aunque respecto a años anteriores su cobertura de ese aniversario fue bastante menor.

Mediante el empleo de la IA Deepseek, pude localizar una entrevista a Néstor Kohan, en Cubadebate, y un artículo en Granma del 4 de mayo, el cual más profundiza en el lado humano de Carlos Marx, que en la importancia de sus descubrimientos. Nada más…

Dejo al lector el quizás placer de especular sobre el por qué la prensa criolla hizo del autor de El Capital esas pocas menciones, en país donde se sabe que el reinado de la propaganda puede llegar a la saturación, pero que a la vez es asediado por una política de hasta cerco energético y amenaza militar de Estados Unidos.

Además, una Cuba en la cual erróneas políticas internas podrían ser en no despreciable medida causantes de la caída en el ranking mundial del Índice de Desarrollo Humano de un lugar 59 en el 2007, a un 97 en el 2023/24, según últimos reportes.

Cierto: el índice como tal se ha elevado ligeramente, pero tan agudo descenso en la ubicación mundial avisa de alarmantes retrocesos específicos, como pudiera ser una apreciable caída en la Paridad de Poder Adquisitivo; grosso modo, un indicador que mide el poder adquisitivo nacional, expresado en dólares.

Por mi parte, ¿a cuál Carlos Marx recuerdo? Ante todos, quien viene a mi mente es el de José Martí: «Como se puso al lado de los débiles, merece honor».

Por supuesto, también al de El Capital; para mí siempre un viaje apasionante. Tuve la inmensa suerte de estudiar Economía en tiempos en que los profesores de la Universidad de La Habana orientaban: «los manuales soviéticos para alguna consulta; los exámenes, por los clásicos «.

Marx realizó contribuciones fundamentales a la economía política, entre las cuales destacan:

1. Crítica de la economía clásica: Superó a Adam Smith y David Ricardo al desarrollar una teoría del valor-trabajo que distingue entre fuerza de trabajo y trabajo; así, sentó las bases para explicar la explotación capitalista.

2. Teoría de la plusvalía: Demostró que el beneficio proviene del trabajo no remunerado (plusvalía), desvelando la naturaleza de la acumulación de capital y la desigualdad estructural.

3. Análisis de la reproducción capitalista: En El Capital, estudió cómo el capital se reproduce y expande; identificó tendencias como la caída tendencial de la tasa de ganancia y la formación de crisis cíclicas de sobreproducción.

4. Materialismo histórico aplicado a la economía: integró el cambio económico con las transformaciones sociales y políticas; mostró que la infraestructura económica determina la superestructura jurídica e ideológica, y así dio lugar a la teoría de las revoluciones.

5. Teoría de la concentración y centralización del capital: predijo la creciente monopolización y la desaparición de pequeños productores, observable en el capitalismo avanzado, si bien la innovación tecnológica; la fragmentación productiva; la externalización de pequeñas empresas; las economías de plataformas; la regulación antimonopolio y otros factores, han mediatizado la concentración de la propiedad capitalista.

Estos aportes influyeron en corrientes como la economía heterodoxa, la teoría de la dependencia y la crítica marxista de la globalización.

No obstante la Economía, la vida me hizo encontrarme con mi gran amor: el periodismo. Por tal motivo, al Marx que más celebro en ese día es al periodista, ése que apuntó que “La censura no elimina la lucha entre verdad y falsedad o buena y mala prensa, la hace unilateral, convierte una lucha abierta en una lucha oculta, convierte una lucha de principios en una lucha entre el principio sin poder y el poder sin principios” (Gaceta Renana, nº 132, 12 de mayo de 1842, en K. Marx, op. cit., p. 79.).

O este otro: «La prensa libre es el ojo siempre abierto del espíritu del pueblo, la personificación de la confianza que un pueblo tiene en sí mismo, el lazo parlante que une a los individuos con el estado y el mundo, la cultura incorporada que transfigura las luchas materiales en luchas espirituales e idealiza su basta figura material. Es la confesión sin miramientos que hace un pueblo ante sí mismo, y es sabido que la fuerza de la confesión es liberadora. Es el espejo espiritual en el que un pueblo se contempla a sí mismo, y la autocontemplación es la primera condición de la sabiduría… Es el espíritu del estado que se puede llevar hasta cada choza con menos costo que el gas de la materia. Es universal, omnipresente y omnisciente. Es el mundo ideal que mana continuamente del real y fluye nuevamente a él, animando siempre un espíritu cada vez más rico» (Marx, En defensa de la libertad, pág. 85).

Cuba necesita a ese Marx de las libertades, a gritos. Aún cuando sean ineludibles ciertas medidas protectoras de secretos, habida cuenta del impacto en los estómagos nacionales de las «éticamente inaceptables sanciones económicas unilaterales» de los Estados Unidos contra Cuba. Por si se olvidó, así las calificó un anticomunista probado y confesó como Juan Pablo II.

Medidas protectoras, sí, pero en Estado de Derecho, a tenor de normas internacionales harto conocidas. No por censuras arbitrarias; no por intereses que a la postre pueden ser hasta una traición al proyecto socialista cubano.

¿Coincidencias? El 5 de mayo del 2025 una vecina, militante del Partido Comunista de Cuba, me contó que vio desmayarse en plena calle a una anciana; de inmediato varios transeúntes se lanzaron a auxiliarla – así somos los cubanos, «solidarios genéticos»-; uno de éstos le regaló una pizza y un refresco que había comprado – sabe Dios a cuál precio -; la anciana «devoró» la pizza, bebió el refresco casi de un trago, y se repuso. Entre lágrimas de gratitud, confesó que hacía día y medio que no probaba bocado, que su pensión era de 1528 pesos mensuales; nada más, nada menos en ese momento, aunque más cercanas legislaciones la han duplicado; pero si se parte de datos del Banco Mundial, ya el ingreso mínimo decoroso per cápita de Cuba sobrepasa los 30 mil por mes.

Mientras mi vecina me contaba, pensé que Marx y sus ideas sobre la libertad de prensa y la censura se dan la mano con las del gran científico hindú Mankombu Sambasivan Swaminathan, uno de los padres de la Revolución Verde, que a pura ciencia y técnica elevó en flecha los rendimientos agrícolas en los 60-80 del siglo pasado, para así asestar un golpe al hambre mundial.

Prueba al canto de la conexión entre esos dos gigantes: Swaminathan, no obstante sus aportes, dijo al periodista francés Guy Sormand que «la mejor defensa contra el hambre es la libertad de expresión».

Conclusiones, lector.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.