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Se presenta en Valencia el cortometraje documental Disonancia, dirigido por la cineasta Raquel Larrosa

Desminadoras en el desierto: lucha y resistencia de las mujeres saharauis

Fuentes: Rebelión

A 80 kilómetros de la zona de Guerguerat, en el Sáhara Occidental ocupado por el Estado de Marruecos, explotó en julio de 2025 una mina terrestre, que causó heridas de diferente gravedad a tres personas. Organizaciones como el Equipo de Mujeres Saharauis de Acción contra las Minas (SMAWT) señalaron la amenaza que implican estos artefactos en el territorio saharaui y recordaron la renuncia del reino alauita a la firma del Tratado de Otawa, de 1997, sobre prohibición de minas antipersona.

La nota informativa de la agencia Sahara Press Service, emitida el 7 de julio, subraya cómo el Sáhara Occidental es una de las regiones más afectadas del planeta por las minas terrestres: cerca de 10 millones, además de miles de bombas de racimo y restos de munición de guerra.

El libro El fuego escondido. Las víctimas de las minas en el Sáhara Occidental (Hegoa, 2017)cifra en más de 4.000 las personas muertas o heridas por el efecto de las minas desde el origen del conflicto en 1975 (inicio de la invasión y ocupación militar por parte de Marruecos). Estos artefactos se hallan a lo largo del muro de la vergüenza, de 2.720 kilómetros, que el ejército marroquí empezó a construir en 1980 y divide el territorio saharaui bajo ocupación marroquí de las zonas controladas por el Frente Polisario.

El pasado 17 de agosto la Oficina Saharaui de Coordinación de la Acción contra las Minas (SMACO) rechazó las cifras sobre el proceso de destrucción de minas terrestres presentadas por la ocupación marroquí, que calificó de “propaganda”. Además de no rubricar el Tratado de Otawa, Marruecos tampoco se ha adherido a la Convención de Oslo, de 2008, que prohíbe el uso, producción y almacenamiento de las bombas de racimo.

Aborda esta realidad el cortometraje documental Disonancia, dirigido por la documentalista y periodista Raquel Larrosa. Producido en 2025 por Creta y con una duración de 25 minutos, el audiovisual se presentó el pasado 3 de febrero en la sala SGAE Centro Cultural de Valencia. La película está nominada al mejor corto documental de los Premios Goya de 2026.

El documental trata del trabajo que realiza la asociación de mujeres voluntarias en la detección de minas antipersona en el Sáhara Occidental SMAWT (Saharawi Mine Action Women Team), fundada en 2019.

En el documental aparecen mujeres desminadoras, como Fatimetu Bucharaya y sus compañeras Ndoruha y Aicha, desarrollando estas tareas; asimismo planos de los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf, en el desierto argelino; e imágenes del muro con las alambradas, las minas, la vida cotidiana de las mujeres saharauis o la enseña de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

“Un territorio sembrado de minas. Una guerra silenciada. Un grupo de mujeres saharauis que eligen la vida”, es la síntesis de Creta Producciones.

Las mujeres de SMAWT han recibido formación en desminado. Su labor en los territorios liberados del Sáhara Occidental se detuvo, en noviembre de 2020, debido a la ruptura del alto el fuego después que el ejército de Marruecos atacara a civiles saharauis desarmados en la zona de Gerguerat.

Actualmente, estas líderes comunitarias se centran en mejorar la formación y las capacidades para la prevención de accidentes por minas; en la sensibilización sobre el peligro de las minas y asimismo en la ayuda a las víctimas; esta labor, en colaboración con la Asociación Saharaui de Víctimas de Minas (ASAVIM).

“La primera vez que escuché hablar de minas fue en la escuela, venían ONG que sensibilizaban sobre los peligros de las minas. Fue entonces cuando supe qué eran las minas y sus peligros sobre las personas y la sociedad saharaui”, afirma Ndoruha.

Según Aicha, “lo más difícil es que una persona vea su tierra y que no pueda acceder a ella. Y aquí ves tu tierra, pero no puedes entrar por las minas que la rodean a lo largo del muro de la vergüenza”.

Otro testimonio incluido en el documental es el de Fatimetu Bucharaya: “Decidí trabajar a pesar de la oposición de mi familia, de los vecinos, de la comunidad, pero no me importó, quise encontrar mi lugar en esta profesión”.

Además del cortometraje, el proyecto incluye materiales formativos, para el juego y la difusión. Por ejemplo, la propuesta lúdica Cruzaminas. Desmontando estereotipos, que permite aproximarse a la situación de las mujeres en zonas de conflicto, así como conocer el impacto de las minas antipersona.

A esta iniciativa se añade una guía didáctica para centros formativos de secundaria y bachillerato. La guía de Disonancia contiene fichas de actividades, instrucciones para el profesorado y actividades complementarias a la proyección del documental.

Raquel Larrosa dirigió en 2027 el documental Skeikima, sobre el activismo de la juventud saharaui que estudia en universidades de Marruecos. En Disonancia, concluye respecto a las minas enterradas alrededor del muro de la vergüenza: “Hoy, impiden el libre movimiento de las personas, limitan el acceso al agua, impiden el pastoreo, y siguen causando víctimas, especialmente entre niñas y niños”.

La Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla ha promovido la iniciativa Stop Minas, en la quedistingue tres tipos de minas terrestres y evalúa sus efectos. Las minas antipersona, diseñadas para la amputación de miembros; las anticarro, con mayor carga explosiva para la destrucción de vehículos blindados; y las municiones usadas sin explosionar: restos de explosivos, como granadas o bombas de racimo, que continúan activos.

El punto más relevante es que estas minas afectan de manera indiscriminada a la población civil y los animales, con las consecuencias que ello implica: la ganadería es una actividad económica central para la población saharaui.

La asociación solidaria de Sevilla y EntreFronteras produjeron en 2022 el documental El fuego escondido, que relata la historia de las víctimas de las minas en el Sáhara Occidental. Recuerda que por el desierto saharaui se extienden 72 tipos de explosivos.

“Las víctimas que sobreviven a las minas instaladas por Marruecos en el territorio quedan marcadas para siempre. Al silencio evidente se suman sus cuerpos mutilados”, subraya el audiovisual.

Además de la reanudación del conflicto, uno de los factores que explica la suspensión de las tareas de desminado fue la pandemia del coronavirus, a partir de 2020. El fuego escondido recoge el testimonio, entre otros, de Fatimetu Bucharaya. Se adhirió de joven al colectivo de desminadoras SMAWT, en el que ha participado durante años, incluso estando embarazada; la activista es familiar de víctimas y finalizó sus estudios en Argelia.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.