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Disgregación de la derecha, recomposición centroizquierdista

Fuentes: CLAE - Imagen: Luisa González, la candidata de Revolución Ciudadana.

El 20 de agosto Ecuador irá a elecciones para elegir al presidente que complete el mandato del banquero-presidente Guillermo Lasso, además de las y los integrantes de la Asamblea Nacional, comicios donde hoy aparecen como favoritos Luisa González, la candidata de la progresista Revolución Ciudadana, y el líder indígena y excandidato presidencial Yaku Pérez.

Después de que Guillermo Lasso convocara elecciones anticipadas para evitar su juicio político, las nuevas candidaturas reflejan la disgregación del espacio de la derecha y una recomposición de la izquierda tradicional y las organizaciones indígenas.

Aunque electoralmente se plantea un escenario alentador para la centroizquierda, la situación crítica que vive Ecuador en términos de seguridad tras extensión de los carteles narcos mexicanos en el norte del país, con cifras récord en muertes por homicidio, hace más que probable que el tema seguridad se convierta en el principal eje de la campaña.

Los analistas alertan que la desconfianza hacia la política no ha dejado de crecer en los últimos años en Ecuador, donde los políticos son considerados la institución menos confiable por los ecuatorianos, que -según los sondeos- confían más en el sector privado, los militares y la iglesia, lo que refleja una creciente desafección de la ciudadanía hacia las instituciones políticas y los gobernantes.

Los partidos políticos son percibidos como la institución más corrupta por los ecuatorianos, según el Barómetro de la Corrupción presentado por la Fundación Ciudadanía y Desarrollo en colaboración con Transparencia Internacional.

Luisa González fue ministra en el gabinete de Rafael Correa y también ejerció como cónsul en España. Quien fuera candidato presidencial Andrés Aráuz, la acompañará en la fórmula. Ambos son la elección del correísmo para intentar impedir la repetición de un gobierno de la derecha en Ecuador tras el viraje ideológico de Lenin Moreno y la llegada al gobierno de Guillermo Lasso.

Superficialmente se supondría que esto es un avance en la lucha de las mujeres, pero desde la izquierda recuerdan que la candidata proviene del ala más conservadora de este movimiento. Integró la “Coalición por la Vida” que, junto con los vetos de Lasso, obstaculizó el derecho al Aborto por Violación.

La candidatura de González ha sido duramente criticada por parte de agrupaciones feministas. González ha asegurado que en caso de llegar a la Presidencia no habrá regresión de derechos y que ahora se debe trabajar para evitar los abusos sexuales a las mujeres y que no gobernará para lo que ella cree ni para sus convicciones personales, sino para todos los ecuatorianos.

Con apenas dos años en el poder, el gobierno de Lasso estuvo marcado por la corrupción, la crisis económica, el desempleo, y el aumento de la inseguridad tras el incremento del crimen organizado. Lasso, consciente de su impopularidad tras dos años de ingobernabilidad en la que ni la cámara ni la calle lo respaldaban, ha renunciado a participar como candidato.

La Revolución Ciudadana cuenta con una sólida base electoral y se ha lanzado a una campaña que busca ganar en primera vuelta. El sistema electoral ecuatoriano exige que el candidato obtenga más del 50% de los votos válidos o al menos el 40% de los votos válidos con una diferencia de al menos 10 puntos porcentuales sobre el segundo más votado.

En caso de que ninguna candidatura obtuviera los votos necesarios el 15 de octubre se celebraría una segunda ronda entre los dos candidatos más votados a la presidencia.

Mientras, el espacio del anticorreismo es disputado por siete binomios presidenciales que pujan por alcanzar una segunda vuelta, entre los que destacan las candidaturas de Otto Sonnenholzner, vicepresidente durante el gobierno de Lenin Moreno (2018-2020); y la aparición del  populista Jan Topic, exmilitar admirador de Bukele que se ha destacado como una opción de “mano dura” ante el aumento del crimen organizado. “Mi admiración por Nayib Bukele responde a su determinación, valentía y porque hace que las cosas pasen”.

Sonnenholzner, al igual que Lasso, es un político orgánicamente ligado a las elites. Empresario y radiodifusor, representa al empresariado guayaquileño. Es apoyado por los partidos Avanza y Sociedad Unida Más Acción (SUMA), así como Izquierda Democrática (ID).

En este especio de la derecha también están las opciones de Fernando Villavicencio, Daniel Noboa y Xavier Hervás.

El Consejo Nacional Electoral (CNE), el Ministerio del Interior y la Policía Nacional de Ecuador acordaron coordinar acciones para brindar seguridad a los integrantes de las ocho fórmulas que se disputarán en agosto la presidencia y vicepresidencia, y a los candidatos a asambleístas que lo requieran.

Antecedentes

Las elecciones seccionales de febrero reflejaron ya la disgregación de la derecha y una recomposición del bloque de la izquierda tradicional correísta, después de una victoria arrolladora, con un 23% de los votos: logró imponerse en las ciudades más importantes en términos de densidad de población, Quito y Guayaquil, y en un tercio de las 24 provincias del país.

El Partido Social Cristiano, que había gobernado la ciudad de Guayaquil y la provincia Guayas durante los últimos 30 años perdió un 35% de los votos con los que contaba en 2019 y el movimiento CREO, partido de Lasso, perdió la única prefectura con la que contaba. Esas elecciones fueron un plebiscito del gobierno, que terminó con el rechazo al referéndum impulsado por Lasso que incluía ocho preguntas para enmendar la Constitución y un conjunto de leyes conexas en temas como inseguridad, reforma política y ambiente.

 Entonces aparecía una institucionalidad desdibujada y partidista en el flanco de la derecha, quizá el “anticipo de un sistema político sin partidos, donde en cada uno de los comicios aparecen nuevos aparatos electorales desconocidos para respaldar a candidatos sin historia ni trayectoria ni ideología discernible”, según Pablo Ospina.

En este escenario, González busca establecerse como una opción de orden, basándose en la herencia institucional del correísmo y la experiencia de gobierno previa, capitalizando la bonanza económica alcanzada gracias a la exportación de materias primas, y proyectarse como el único actor capaz de hacer frente al creciente problema de la inseguridad.

 “Vamos a tomar al toro por los cuernos y vamos a enfrentar las causas generadoras de la violencia y de la delincuencia, como lo son el hambre, la pobreza, la falta de educación, la ausencia de oportunidades”, señaló.

Yaku

La otra candidatura a la centroizquierda es la del líder indígena Yaku Pérez, quien en 2021 estuvo muy cerca de superar a Lasso y pasar a segunda vuelta en las elecciones presidenciales. Representa a la coalición Claro Que Se Puede, de varios partidos críticos con el correísmo como Unidad Popular, el Partido Socialista Ecuatoriano y Democracia Sí; y su propio movimiento Somos Agua.

El partido Pachakutik -el aparato electoral vinculado a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie)- fue la segunda fuerza electoral en las últimas regionales, y si bien no ha podido concurrir dentro de la coalición, debido a crisis internas en torno al liderazgo de Leónidas Iza, se ha terminado por pedir el voto para el binomio de Yaku Pérez.

Iza fue el principal dirigente del paro nacional convocado el 13 de junio de 2022 por las organizaciones indígenas, que puso en jaque al gobierno y consiguió conectar con una serie de demandas amplias, con la capacidad de tejer una mayor red popular que no solo interpelaba a las demandas tradicionalmente asociadas al movimiento indígena, sino que incluía un gran abanico de colectivos y movimientos urbanos capaces conectar con un espectro de la población desconectado del correísmo.

 La centroizquierda considera que el balance de rechazos esta vez tiene un saldo positivo en caso de tener que afrontar una segunda vuelta. Dos años atrás, Andrés Arauz perdió contra el embanderado del anticorreísmo, el aún presidente Guillermo Lasso, que logró el 52 por ciento de los votos. La centroizquierda considera que el balance de rechazos esta vez tiene un saldo positivo en caso de tener que afrontar una segunda vuelta.

Todo dependerá entre quienes será la segunda vuelta, si la hay. Y los analistas destacan  la porosidad entre el conjunto heterogéneo de las organizaciones indígenas y el correísmo y recuerdan que en ninguna de las 221 circunscripciones municipales hubo en 2023 alianzas entre ellos.

La posible vuelta del correísmo sería resultado del fracaso de las «derechas breves» y de la incapacidad del neoliberalismo para construir una base social que permitiera el desarrollo de un proyecto político a largo plazo. El problema es si la centroizquierda es capaz de garantizar la estabilidad que permita combatir la desigualdad y el anterior desplazamiento ciudadano a la derecha.

Además, el posible triunfo del progresismo facilitaría el retorno de Rafael Correa al país, hoy exiliado en Bélgica.

*Analista e investigador ecuatoriano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

Fuente: https://estrategia.la/2023/06/29/ecuador-disgregacion-de-la-derecha-recomposicion-centroizquierdista/