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Rushdie encabeza la protesta británica contra la supresión de una obra teatral

El deshonor de una censura

Fuentes: La Vanguardia

La censura y la corrección política han acabado el año marcando un gol de bandera a la libertad de expresión. El escritor Salman Rushdie, que sabe de estas cosas, y el pleno de la intelectualidad británica han puesto el grito en el cielo tras la supresión de una obra de teatro que mostraba escenas de […]

La censura y la corrección política han acabado el año marcando un gol de bandera a la libertad de expresión. El escritor Salman Rushdie, que sabe de estas cosas, y el pleno de la intelectualidad británica han puesto el grito en el cielo tras la supresión de una obra de teatro que mostraba escenas de asesinato y abuso sexual a menores en el interior de un templo sij. El episodio no refleja sólo la batalla entre mentes liberales y autoritarias trasladada al mundo del arte, sino el dilema entre dos corrientes igualmente fuertes dentro del liberalismo: la tradicional de dar rienda suelta a la protesta y la denuncia, y la contemporánea de sensibilidad cultural,que intenta no herir a ninguna minoría, religión o grupo social.

El año en que Michael Moore ha ridiculizado a Bush y en que literatos británicos como David Hare y Harold Pinter han expuesto las mentiras y manipulaciones de la guerra de Iraq, termina con la libertad de expresión a la defensiva como resultado de la movilización de la comunidad sij del Reino Unido (unas 600.000 personas), ofendida por una comedia teatral negra –Bezhti que pretende «exponer los fallos y limitaciones de la condición humana», la injusticia y la hipocresía, el choque entre fe y religión institucionalizada. Los traumas surgen cuando una chica lleva a su madre enferma a una gurdwara (templo), dentro de cuyos muros se desarrollan escenas de extraordinaria violencia.

En la coyuntura política e ideológica post 11-S, donde los políticos utilizan la protección del derecho a la vida para imponer leyes antiterroristas orwellianas y recortar otras libertades, los intelectuales británicos consideran la censura de Deshonor como una tragedia, un triunfo del fundamentalismo y una manifestación del ataque cada vez más organizado a los valores de la Ilustración. Y el primero en pronunciarse ha sido Salman Rushdie, que no está de acuerdo con la decisión del Repertory Theatre de Birmingham de cancelar las representaciones de la obra de la joven Gurpreet Kaur Bhatti, alegando «razones de seguridad» y la imposibilidad de garantizar el bienestar de los espectadores, después de que 400 sijs lanzaran piedras y botellas contra la sala, causaran considerables destrozos y se enfrentasen con la policía. «Es un horror que el Gobierno Blair -dice Rushdie- defienda la censura y la corrección en vez de la libertad de expresión, cuando debería quedar claro que cualquier artista es libre de transmitir su punto de vista o el de un sector de la comunidad a la que pertenece».

Gran Bretaña, con su tradición de tolerancia, se pregunta cómo responder a la «tensión de civilizaciones» alimentada por el fundamentalismo islámico y la respuesta de los países occidentales al terrorismo. Setecientos actores, guionistas, autores teatrales y directores han escrito una carta abierta al diario The Guardian para lamentar el «triunfo de la censura» y de quienes han utilizado la violencia, la intimidación y el argumento de la corrección política para impedir que una manifestación del arte y la literatura se distribuyese libremente. La autora de la comedia ha recibido amenazas de muerte y se mantiene en paradero desconocido. Entre tanto, otro teatro de Birmingham se ha ofrecido a representar Deshonor,exigiendo protección a la policía.

La censura de Deshonor,que en el fondo es una oda a valores como la compasión, la igualdad y la modestia, sitúa a liberales e intelectuales en un brete y plantea preguntas delicadas, sobre todo después del asesinato de Theo van Gogh por un extremista islámico a quien no le gustaba su mensaje. ¿Debe haber límites a la libertad de expresión en aras de la seguridad o la corrección cultural? ¿Son inaceptables escenas de violencia en un templo sij, y por tanto también en una mezquita, una sinagoga o una iglesia cristiana? ¿Es ofensivo el belén del Museo de Cera de Londres, con David Beckham,Victoria Adams y su hijo Romeo como José, María y Jesús?