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La visita de Gadafi a Francia

El Khaïn El Akbar

Fuentes: Dentelladas nº 58

Traducido por Rocío Anguiano

El guía supremo de la revolución libia, el genial inventor de la tercera vía, el Jefe del único Estado clandestino del mundo, el beduino lunático, el mayor mujeriego del sur del Mediterráneo, en resumen Muamar al Gadafi, Coronel de su Estado, está en Francia desde el pasado domingo 9 de diciembre de 2007 en un viaje de negocios que le llevará también a Madrid, a ver a Zapatero.

Una cosa es segura, a este Coronel Juan Carlos no le dirá eso de «Y tu ¿por qué no te callas?»

El coronel libio es la perfecta antítesis del otro coronel Hugo Chávez Frías, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Si este último es un revolucionario sincero, preocupado por la democracia y a la escucha del pueblo, el libio es un mentiroso, un cobarde, y, por decirlo todo, un traidor. Incluso se le podría llamar El Khaïn El Akbar, el Supremo Traidor. Los dos hombres solo tienen en común el hecho de ser coroneles y el de estar al frente de países ricos en petróleo. En todo lo demás, son tan diferentes como la noche y el día.

Chávez ha elegido el camino más difícil: el de instaurar un régimen socialista y popular por la vía legal y pacífica, dentro de la transparencia. Por su parte, Gadafi se ha inventado el Estado clandestino, bajo el envoltorio de «democracia popular directa».

En Libia nadie sabe quién hace qué y las estructuras de poder son totalmente clandestinas, escondidas detrás de comités populares fantasmas y otros comités revolucionarios.

Hace casi diez años, Gadafi dejó de ser para el Occidente democrático un individuo poco recomendable: para que le sacaran de la lista estadounidense de Estados terroristas reconoció la responsabilidad en el atentado de Lockerbie; para normalizar sus relaciones con el Reino Unido, dio los nombres de todos los republicanos irlandeses que se habían entrenado en Libia; para normalizarlas con Estados Unidos, dio toda la información que tenía sobre los libios sospechosos de participar en la yihad junto a Ben Laden y renunció a sus «armas de destrucción masiva», además de pedirle a Siria que hiciese lo mismo; para normalizar las relaciones con la Unión Europea, se transformó en guardián de los campos de concentración, donde están internos miles de africanos que se dirigían a Europa; para normalizar sus relaciones con su siniestro vecino Ben Alí, le entregó a opositores refugiados en Libia.

Podríamos aumentar ampliamente la lista de infamias del guía libio, convertido en un vulgar soplón y cómitre, estrechamente relacionado con el lío que hay montado en Sudán y en el Chad, implicado de lleno en las guerras civiles de Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil.

La alfombra roja que Sarkozy ha desplegado para el Gran Cliente (que viene a hacer negocios por la bonita suma de diez mil millones de euros) ha dado que hablar en todas partes.

La «perla negra» del gobierno, la bella Rama Yade, recibió un buen rapapolvo del jefe el lunes por la mañana por sus declaraciones más bien estrepitosas contra Gadafi. La izquierda y el centro, con Ségolène y Bayrou al frente, se han hecho los ofendidos y no han tenido palabras bastante duras contra el «dictador» y el «torturador» venido del desierto.

Incluso en la UMP (1), ha habido malas caras ante el fastuoso despliegue de alfombra roja. Pero el gran Sarko imperturbable, ha replicado: «Es fácil criticar desde el Café de Flore o el Zénith pero ¿quién ha liberado a las enfermeras búlgaras, eh?»

Y da la impresión de que el francés medio apoya a Sarkozy, con la esperanza de que los fabulosos contratos que consiga, garanticen las jubilaciones. Hay que reconocer que el nuevo presidente francés ha resultado ser un super viajante de comercio: en unas semanas ha conseguido contratos por veinte mil millones en China, cinco mil millones en Argelia y, evidentemente, diez mil millones en Libia.

¿Y a quién le molesta todo esto? Pues a su buena vecina de al lado, la bendita Angela, canciller del Siemensland a la que no le han gustado nada las ventas de centrales nucleares francesas a Argelia, Marruecos, Libia, ni los proyectos sarkosianos de Unión Mediterránea, la «fabulosa respuesta» que ha encontrado la nueva diplomacia francesa para enfrentarse al avance inexorable de Estados Unidos, China, India e incluso Brasil sobre el continente africano.

En cuanto a la izquierda parisina que se ofusca ante la recepción con gran pompa del Coronel, la reto a dar un solo nombre de algún prisionero político libio que conozca, esa izquierda que no se ha preocupado nunca por el pueblo libio.

En el discurso que dio en la UNESCO, ante un público entusiasta reclutado con esmero por la Embajada de Libia en París, Gadafi soltó como de costumbre algunos desvaríos: «En lugar de preocuparse por los derechos humanos en Libia, preocúpense de los emigrantes en su país. Si los franceses no pueden ocuparse como es debido de los jóvenes inmigrantes en sus barriadas, nosotros estamos dispuestos a recogerlos…» Todavía oigo la inmensa carcajada que provocaron estas palabras en los distritos 93, 95, 92, 77 y el 78: «Está completamente grillaó, el coronel». ¿Qué se nos ha perdido a nosotros en su desierto?

El padrino del desierto: «Enviadme a vuestros agitadores de barrio, yo sabré amaestrarlos»

¡Feliz semana, de todas formas!

¡Que la fuerza del espíritu os acompañe!

Fuente: Dentelladas – El blog de Ayman El Kayman.

Artículo original publicado el 11 de diciembre de 2007

http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=4314&lg=fr

(1) N de la T: La UMP (Unión por un Movimiento Popular) es el partido que gobierna actualmente en Francia.

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