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El Partido Izquierda Cristiana sostiene que el Transantiago profundiza la segregación urbana

Fuentes: Crónica Digital

El Partido Izquierda Cristiana (IC) sostine que el problema de fondo del plan Transantiago es que profundiza la segregación urbana y que el responsable político de esta medida es el ex presidente Ricardo Lagos. En ese contexto la IC, sostiene que el gobierno de Bachelet «está sufriendo las consecuencias de un aprovechamiento político, que también […]

El Partido Izquierda Cristiana (IC) sostine que el problema de fondo del plan Transantiago es que profundiza la segregación urbana y que el responsable político de esta medida es el ex presidente Ricardo Lagos.

En ese contexto la IC, sostiene que el gobierno de Bachelet «está sufriendo las consecuencias de un aprovechamiento político, que también le favoreció inicialmente, pero que hoy tiene a gran parte de los santiaguinos con una mirada crítica hacia La Moneda».

Aunque los cristianos de izquierda valoran los intentos de la actual administración por mejorar el plan Transantiago, incluidas las postergaciones previamente realizadas, realizaron un llamado al Ejecutivo «a buscar las responsabilidades técnicas y políticas de los problemas que hoy tienen en entredicho al trasporte colectivo, para que la ciudadanía pueda emitir su veredicto».

Las críticas de la IC se producen tras cuatro días de una accidentada puesta en marcha del plan «Transantiago», la gran duda de hoy es cómo se comportarán los ómnibus, puesto que el lunes y ayer martes muchos usuarios sufrieron insólitas demoras y confusiones.

Mientras algunos usaron términos como «colapso» o «caos» para describir escenas de del traslado de miles de santiaguinos, con aglomeraciones, disgustos y hasta conatos de violencia en distintas arterias de la capital.

TRANSANTIAGO PROFUNDIZA LA SEGREGACIÓN URBANA

Aunque la IC ha reiterado que «el responsable político ex presidente Ricardo Lagos» y que al parecer, la opinión pública ha olvidado que el nuevo plan de transportes de Santiago, fue propuesto durante su mandato y que «buscó consolidar su popularidad y asegurar la reelección de la Concertación en La Moneda». No solucionó el problema de fondo, que es, entre otros, la profundización de la segregación urbana.

Con la puesta en marcha del sistema de transporte de la capital logra terminar con la competencia entre las distintas líneas, se aminora el riesgo a los pasajeros, pues disminuyen los incentivos a las carreras entre choferes, ya que Santiago esta dividida en zonas que depender de empresas, para la IC esta forma no soluciona definitivamente, tanto los riesgos de competencia entre líneas, como el poder de mercado de las operadoras, para ello proponen que se debe «avanzar hacia un transporte público de control o propiedad estatal, recuperando el sentido de servicio».

Plantean que cualquier tipo de modificación al sistema de transportes de la capital debe ir de la mano con una política que combata directamente la segregación urbana, uno de los principales males que afectan a nuestra capital.

Para la IC, El diseño de Santiago se ha tornado cada día más hostil para la población, sobre todo para los grupos más modestos, «que por una política de vivienda de ghettos, iniciada por la Dictadura y profundizada por la Concertación, vive en los márgenes sur, poniente y norte de la ciudad, quedando a gran distancia de sus lugares de estudio o trabajo, lo que les obliga a realizar verdaderos viajes, de más de 2 horas incluso».

Una de las promesas del Transantiago era la disminución de los tiempos de traslado en la capital -gracias al sistema de transbordos-, la que hasta ahora se ha visto incumplida pues, incluso, se ha duplicado la duración de algunos viajes.

«Lamentablemente, según lo han reconocido voces hasta del oficialismo -como el diputado PPD Patricio Hales-, parece que esta situación no se revertirá, con lo que la reducción de la demora en los traslados, de llegar a producirse, será marginal», asevera la IC.

Entre las criticas que plantean al plan Transantiago, es que se ha incurrido en errores a la hora de diseñar el sistema de zonas y servicios locales (alimentadores), «puesto que en muchos casos no se ha seguido una lógica de acomodar los recorridos a las dinámicas de socialización y a las necesidades propias de las comunidades, generando descontento y confusión entre los pasajeros».

Para ello proponen que se rediseñe, lo antes posible, los servicios locales que sean necesarios, emulando quizá parte de los recorridos que hacían en cada zona las antiguas micros amarillas. «Esta revisión debe realizarse en conjunto con los municipios y las juntas de vecinos, para avanzar hacia un servicio de transporte local más dócil para la población».

Santiago de Chile, 14 de Febrero 2007