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Integrantes del equipo legal que defiende a los Cinco, opinan

En octubre está fijada en Miami la resentencia de tres de los Cinco Héroes, Antonio, Ramón y Fernando

Fuentes: Rebelión

«NO», sin explicaciones, fue la respuesta de la Corte Suprema de Estados Unidos el 15 de junio pasado ante la petición de que revisara el caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Una ofensa más de la justicia made in USA. Pese al clamor mundial a favor de los cinco antiterroristas cubanos, la máxima […]

«NO», sin explicaciones, fue la respuesta de la Corte Suprema de Estados Unidos el 15 de junio pasado ante la petición de que revisara el caso de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René. Una ofensa más de la justicia made in USA. Pese al clamor mundial a favor de los cinco antiterroristas cubanos, la máxima instancia judicial de aquel país se hizo la de los «oídos sordos» y, fiel a los intereses políticos, siguió la pauta del gobierno. Pero las voces no dejan de alzarse en contra de la infamia.
Rafael Anglada, integrante del equipo.

Tampoco las «avenidas legales» se han cerrado, según palabras de Joaquín Méndez, quien junto a otros integrantes del equipo de la defensa de los Cinco sostuvieron recientemente un encuentro con la prensa en La Habana.

El caso entra en una fase en la cual, por un lado se espera la resentencia de tres de ellos: Ramón, Antonio y Fernando, y por el otro se intentará reabrir el de Gerardo a través de la apelación indirecta, afirma Méndez al reconocer que en su experiencia profesional no había tenido ninguna causa tan demorada. «Desde que fueron arrestados hasta hoy, 11 años después, no hay ni siquiera definición en el caso».

De nuevo Miami

«Tenemos fecha para el 13 de octubre», comentó Méndez, defensor de Fernando, al referirse al día señalado por la jueza miamense Joan Lenard para la resentencia, razón por la cual Tony, Ramón y Fernando serán trasladados a Miami.
Joaquín Méndez, defensor Leonard Weinglass, abogado.

Ante la proximidad del hecho sería errado crear expectativas que vayan más allá de la realidad que está delante y que, como se ha demostrado a lo largo de todos estos años, es bien complicada e incierta.

No obstante, el jurista, sin ofrecer perspectivas acerca de lo que podría ocurrir ante la misma jueza que en el 2001 condenó a los Cinco, expresó que Lenard sí tendrá que tomar en cuenta las instrucciones de un tribunal de apelaciones -Onceno Circuito de Atlanta- que ha indicado «que las sanciones fueron impuestas incorrectamente» y en consecuencia las anuló.

Para la resentencia aspira William Norris, defensor de Ramón Labañino, a que «el gobierno nos dé la información que nosotros necesitamos para hacer una preparación adecuada».

Al tiempo que Tom Goldstein, especialista que lideró el equipo de la defensa ante la Corte Suprema, estima que para la resentencia «la Jueza debe tomar en consideración el largo término que han estado encarcelados, el sufrimiento tanto para ellos como para sus familias, también el reconocimiento de la comunidad internacional».

Mientras, Leonard Weinglass, abogado de Antonio, observa que podrían desaparecer las cadenas perpetuas que habían sido impuestas a Antonio y Ramón, aunque «no puedo predecir desde ahora cuáles van a ser las nuevas sentencias».

Weinglass aprovechó para ratificar que la defensa «no estuvo de acuerdo con el fallo de la Corte de Apelaciones de no enviar a Gerardo a la resentencia».

No obstante, señala Rafael Anglada «la fortaleza de Gerardo es superior, es suprema».

Por otra parte, «sabemos lo que se acumuló en los amicus curiae. Llama verdaderamente la atención el hecho de Parlamentos, como el de México, el número de premios Nobel, colegios de abogados, personalidades del mundo entero que se han pronunciado a favor de los Cinco. Eso nunca se había logrado en la historia del Tribunal Supremo de Estados Unidos», recuerda Anglada, al introducir el tema de las mitigaciones de sentencia que no podrán ser obviadas al instante de volver a dictar una sanción contra Tony, Ramón y Fernando.

Por ejemplo, sostuvo el jurista, «Antonio creó una clase de ajedrez y una clase de pintura en una cárcel de seguridad máxima, en una penitenciaría donde típicamente un número considerable de los otros confinados son personas que tienen problemas de salud mental serio» y preguntó «¿cómo va a recibir el tribunal la lista de cursos de inglés, de matemáticas que se les da a los reos para que obtengan un título de secundaria o preuniversitario por examen?»

La injusticia mayor

Coinciden los abogados en la preocupación de Tony, Ramón, Fernando y René por la situación de Gerardo, pero Goldstein opina que los esfuerzos que se harán demostrarán que la condena de conspiración para cometer asesinato por la cual este tiene una de las dos cadenas perpetuas es «totalmente absurda».

Tom Goldstein, lideró el equipo de la defensa ante la Corte Suprema. Richard Klugh, especialista en apelación

Méndez aseguró que dentro de la arbitrariedad e ilegalidad de este caso, el tratamiento que ha recibido Gerardo es todavía la injusticia mayor.

René González tampoco fue favorecido para la resentencia. Phillip Robert Horowitz, sostiene que a estas alturas su defendido está al cumplir 15 largos años en prisión, donde ha mantenido, al igual que los otros, un excelente comportamiento.

Por tal motivo no oculta la admiración hacia René, quien pese a todo «mira hacia adelante para regresar a su casa, a su esposa, a sus hijas». En «aproximadamente dos años» expira la condena que le fue impuesta en el 2001, acotó Horowitz. Además, de los «tres años de libertad supervisada, lo cual es el equivalente a la libertad condicional», señaló.

Richard Klugh, especialista en apelación, resumió que jamás han perdido la esperanza en la victoria final «porque nos asiste la razón», pero lamentablemente, en este caso el sistema judicial estadounidense ha dado muchas muestras de que no siempre está apegado a esa máxima.

Ellos reconocen que los abogados son, «humildemente -según precisó Rafael Anglada- el lado jurídico de esta gran batalla» por la justicia, sin dejar de ponderar lo imprescindible de «ese otro lado: el de la batalla política», esa que no debe disminuir ni por un instante.