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Energías en norte y sur robustecen transmisión eléctrica

Fuentes: IPS

Chile podría contar con un mercado eléctrico más eficiente, con seguridad de suministro, más sustentable y, sobre todo, menos costoso, cuando se concrete la interconexión de los dos sistemas eléctricos más importantes del país, un proyecto que estará operativo desde el año 2017 y que se extenderá por más de 3.000 kilómetros. «No basta con […]

Chile podría contar con un mercado eléctrico más eficiente, con seguridad de suministro, más sustentable y, sobre todo, menos costoso, cuando se concrete la interconexión de los dos sistemas eléctricos más importantes del país, un proyecto que estará operativo desde el año 2017 y que se extenderá por más de 3.000 kilómetros.

«No basta con aumentar nuestra capacidad de generación eléctrica si no robustecemos al mismo tiempo nuestra transmisión. Si queremos ser un país desarrollado, tenemos que apostar por la diversidad en la generación y por la seguridad en la transmisión eléctrica», afirmó a IPS el ministro de Energía, Máximo Pacheco.

Este proyecto «abre enormes oportunidades de progreso y seguridad para las chilenas y chilenos, con una energía más limpia y más barata», añadió.

El alargado y estrecho territorio chileno cuenta con una capacidad instalada de aproximadamente 17.000 megavatios destinados a abastecer a sus 17,6 millones de habitantes y a su actividad productiva.

En este país la generación y la distribución eléctrica están en manos de empresas privadas, la mayoría extranjeras, bajo regulación del gubernamental Comisión Nacional de Energía, quien también coordina la interconexión.

De la capacidad instalada, 74 por ciento corresponde al Sistema Interconectado Central (SIC), 25 por ciento al Sistema Interconectado Norte Grande (SING) y menos de uno por ciento en las redes medianas de las regiones australes de Aysén y Magallanes.

El SING se extiende desde la región de Arica, en el extremo norte y limítrofe con Perú y Bolivia, a Antofagasta, mientras que el SIC sigue desde el norteño municipio de Taltal hasta la isla grande de Chiloé, en el sur.

En total suman más de 3.000 kilómetros lineales del territorio de este país sudamericano, cuya frontera territorial supera los 6.300 kilómetros.

La obra de interconexión, ya en construcción y con una inversión prevista de 1.000 millones de dólares, es desarrollada por el grupo francés GDF Suez a través de un tendido que se extenderá por 580 kilómetros.

Ese tendido funcionará como una línea de inyección de energía desde el polo de generación de Mejillones, en Antofagasta y parte del SING, hacia la subestación de Cardones, en Copiapó, en la norteña región de Atacama y del SIC.

Actualmente Chile importa 97 por ciento de los hidrocarburos que utiliza y su matriz energética se compone de 63 por ciento de generación térmica, 34 por ciento de hidroelectricidad y tres por ciento de energías renovables no convencionales (ERNC).

Energías en norte y sur robustecen transmisión eléctrica en Chile

El lago Neltume, en la localidad del mismo nombre de la región de Los Ríos, en el sur de Chile. Sobre él pretende instalar el grupo italo-español Endesa-Enel una gran represa, a la que se oponen sus pobladores, en particular los indígenas, que lo reclaman como territorio sagrado. Crédito: Marianela Jarroud /IPS

El alto déficit de fuentes energéticas ha ubicado el precio de producción de un megavatio hora para la industria entre los más caros de América Latina, con un costo que supera los 150 dólares, según  el índice global de rendimiento de la arquitectura energética elaborado en 2014 por el Foro Económico Mundial.

Este costo es el 13 más caro del mundo y en la región solo lo supera República Dominicana con 210 dólares por megavatio hora, y Brasil y El Salvador, donde el megavatio hora vale 160 dólares.

«Chile está marcado por el costo de electricidad más alto de Latinoamérica y donde las cuentas de la luz subieron 30 por ciento en los últimos cinco años. Esto afecta fuertemente a nuestras familias y daña la competitividad de nuestras empresas», reconoció Pacheco.

Aseguró que el proyecto de interconexión, postergado por décadas aduciendo motivos técnicos y tecnocráticos «es un hito histórico», porque junto a entregar eficiencia, sustentabilidad y seguridad en el suministro, garantiza menores costos y un importante efecto económico para el país.

Según datos de la Comisión Nacional de Energía, la interconexión traerá beneficios al país del orden los 1.100 millones de dólares, por la disminución de los costos del sistema eléctrico y una proyección a la baja de los precios asociados a una mayor competencia y disminución de riesgos en el mercado.

«Esto tiene un enorme valor considerando que equivale a construir aproximadamente 35.000 viviendas sociales. Esa es la magnitud del beneficio económico de este proyecto para el país», enfatizó el ministro.

En concreto, los hogares del Norte Grande notarán una baja de 13 dólares en el precio del megavatio/hora, mientras que en la zona Centro Sur será de tres dólares.

En el caso de las industrias, se estima una baja de 17 dólares el megavatio/hora en el Norte Grande y de nueve dólares en la zona Centro Sur del país.

Adicionalmente, «aumentarán las inversiones en el sector energético, lo que definitivamente será una buena noticia para nuestro país», afirmó Pacheco.

Los beneficios económicos no son lo único atractivo de este proyecto. Para el ministro, «el objetivo de la conexión entre los Sistemas Interconectados más importantes del país radica en que, justamente, la energía limpia y abundante del norte de nuestro país pueda llegar al centro y sur del territorio».

Esto hace que el optimismo no se limite solo al gobierno y se extienda a sectores ambientalistas.

Manuel Baquedano, director del no gubernamental Instituto de Ecología Política, afirmó a IPS que se trata de uno de los proyectos «más importantes para el país», porque supone una mayor flexibilidad en el manejo de la energía y por consiguiente, una disminución de sus costos.

El especialista recordó que «el norte es excedentario en capacidad energética en el día», debido a su enorme potencial de radiación solar emanado del desierto de Atacama, el más árido del mundo, y el centro sur del país, conectado por el SIC, «resulta excedentario de noche», por su gran potencial hidroeléctrico.

En consecuencia, dijo, «cada uno de los sistemas puede aportar al otro generando una mayor estabilidad y potenciando la utilización de las ERNC, que requieren de energía de respaldo».

«Es un proyecto clave, porque el problema de Chile hoy día no es la generación sino la transmisión de la electricidad», aseveró Baquedano.

En su segundo gobierno, que se inició en marzo de 2014, Michelle Bachelet se comprometió a aumentar la participación de las ERNC para que el año 2025provengan de fuentes limpias y propias 20 por ciento de las inyecciones de electricidad.

«Varias de las medidas planteadas en la agenda apuntan a su cumplimiento, como la expansión de los sistemas de transmisión, mejorar la competencia en el segmento de generación y dar flexibilidad a la operación de los sistemas eléctricos», precisó el ministro.

Añadió que el desarrollo futuro de la transmisión «tendrá un rol central en facilitar el cumplimiento de esta meta a bajos costos, aprovechando un uso coordinado de corredores de transmisión».

«Lo que estamos viendo es una proliferación de proyectos eólicos y solares en el norte, por sobre los hidroeléctricos en el sur. Y es que la ciudadanía ya no tolera los megaproyectos», advirtió Baquedano

En este escenario «no le tengo ningún miedo a la interconexión. Por el contrario, considero que es un elemento súper importante para el desarrollo de las ERNC», concluyó.

http://www.ipsnoticias.net/2015/05/energias-en-norte-y-sur-robustecen-transmision-electrica-en-chile/