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Europa: ¿modelo de Capriles?

Fuentes: Rebelión

Todas las derechas presentan al neoliberalismo como el nec plus ultra, el paraíso liberal. ¡Vaya mentira! La crisis del sistema azota a Europa como un huracán devastador. Es fruto de las políticas neoliberales: – financiarización de la economía – austeridad máxima – mutilación de las políticas públicas y de los presupuestos sociales – asfixia del […]

Todas las derechas presentan al neoliberalismo como el nec plus ultra, el paraíso liberal. ¡Vaya mentira! La crisis del sistema azota a Europa como un huracán devastador. Es fruto de las políticas neoliberales:

– financiarización de la economía

– austeridad máxima

– mutilación de las políticas públicas y de los presupuestos sociales

– asfixia del crecimiento

– regresión del poder adquisitivo

– privatizaciones

– supresión de miles de puestos de funcionarios, de profesores y maestros, de enfermeras, etc.

Ése es el Eden que pintan los «liberales». En Grecia, en España, en Portugal, a los «paquetazos» se les llama «recortes», para desangrar a los pueblos, a países rotos por el FMI y el Banco Mundial, el Banco Europeo, la dictadura de los mercados…

La crisis del sistema capitalista acarrea consecuencias dramáticas.

La Unión Europea tiene 40 millones de trabajadores pobres, 108 millones de precarios… En Francia, se calcula que un 20% de los jóvenes de 18 a 25 años están por debajo del umbral de la pobreza. 500 000 están sin trabajo; entre los que tiene un empleo, el 49% son precarios.

La Unión Europea y la OCDE pregonan día y noche la descentralización, la autonomía. Para las universidades, esta política llamada del «Proceso de Bolonia» (1999), y «Estrategia de Lisboa» (2000), ha supuesto un cambio de modelo. Las instancias europeas, el FMI, el Banco Central Europeo, la OMC, etc. consideran a la enseñanza superior como un sector de los más rentables. Así que hablan cada día más de una «economía del conocimiento», lo que transforma el saber en mercancía. Para conseguir una licenciatura, se necesitan 180 «créditos». Desde la ley «Pécresse», las universidades son administradas como empresas, sometidas a imperativos de rentabilidad, a lógicas mortales de competencia, de jerarquización. Ése es el resultado de la mistificación llamada «autonomía», «descentralización»: cada vez menos Estado, y cada vez menos financiamiento público.

La austeridad sólo hunde aún más a los pueblos en la crisis.

También se ufanan de ser «demócratas» (de mercado). ¿De qué democracia se trata cuando en el 2005, el pueblo francés rechazó el proyecto de Constitución europea, con un 54,8% de los votos, y sin embargo el Parlamento de derechas lo aprobó?

¿De qué democracia se trata cuando se va a firmar un «Pacto de estabilidad presupuestaria», y una «regla de oro» que van a maniatar a los gobiernos que tendrán que someter su presupuesto nacional a la aprobación de los tecnócratas de la Unión Europea? ¿En qué rincón queda acorralada la soberanía nacional?

¿De qué democracia se trata cuando más del 60% de las leyes «nacionales» son mera transcripción de directivas europeas?

¿De qué democracia se trata cuando un empresario gana un sueldo anual que corresponde a tres siglos del sueldo mínimo de un trabajador?

¿De qué democracia se trata cuando el presidente «socialista» François Hollande promete en su campana electoral un aumento del sueldo mínimo (SMIC), y su gobierno lo traduce por una limosna de 20 centavos más por semana.

Si es ése el «paraíso liberal», se parece más bien a un infierno. Para salir del horror liberal, hay que romper con el sistema capitalista, hay que atacarse a las causas de la crisis.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.