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Para el debate del Bicentenario

Experiencias del pasado a ser consideradas para las luchas del presente

Fuentes: Ediciones Museo Obrero Luis Emilio Recabarren

Queremos dedicar esta contribución a los movimientos sociales que son los protagonistas de lo que vamos a comentar. Mancomunales En los comienzos de organización de la clase trabajadora (1900-1910), los obreros se dieron cuenta de que era más factible organizarse en gremios por comuna de cada provincia. Sus miembro debía pertenecer a un gremio, tener […]

Queremos dedicar esta contribución a los movimientos sociales que son los protagonistas de lo que vamos a comentar.

Mancomunales

En los comienzos de organización de la clase trabajadora (1900-1910), los obreros se dieron cuenta de que era más factible organizarse en gremios por comuna de cada provincia. Sus miembro debía pertenecer a un gremio, tener 16 años como mínimo y cotizar una cuota mensual de ayuda mutua en caso de enfermedad.

El primero de mayo de 1988 se creó la primera Mancomunal, que después de 2 años tenía 6.000 afiliados, apoyando la huelga de los obreros portuarios de Iquique. Luego, se fundaron Mancomunales en Antofagasta, Copiapó, Taltal, hasta Lota y Coronel, donde estalló una huelga de los obreros del carbón.

El proceso se consolidó con la realización en Santiago de la Convención Nacional de las Mancomunales el 15 de mayo de 1904, con representantes de 20.000 trabajadores, hecho que significó la creación de la primera central sindical de Chile a nivel nacional.

Las Mancomunales fueron n proceso inédito en nuestra América.

La experiencia de las Mancomunales puede contribuir a fortalecer las luchas del presente, sobre todo la unidad de los sindicatos de base, con el fin de superar la actual atomización sindical y recuperar la conciencia de clase obrera, afectada por la llamada «aldea global» de la era neoliberal. Se trata entonces de agrupar a los sindicatos por comuna y relacionarlos con los pobladores de las comunas, basados en las experiencias de nuestros hermanos de las Mancomunales.

Asamblea Obrera de la Alimentación

Fue la primera experiencia de coordinación no sólo de las organizaciones obreras sino de todos los movimientos sociales gestados a comienzos del siglo XX.

El proceso de crecimiento de las ciudades había aumentado cuantitativa y cualitativamente. En 1920, la población mayoritaria estaba constituida por pobladores de los conventillos, obreros de las primeras industrias, ferroviarios, tranviarios, obreros de la construcción, artesanos, comerciantes ambulantes y capas medias asalariadas: profesores y empleados públicos y participarles.

La Asamblea Obrera de la Alimentación se creó para protestar por la cesantía y contra el alza del costo de la vida, municipalización de las panaderías y venta del pan a precio de costo. La convocatoria tuvo un carácter pluralista, y de libertad de planteamientos que garantizaron la aspiración a la autonomía.

Creada el 15 de octubre de 1918, representó el ascenso de los movimientos sociales organizados desde principios del siglo XX, los participantes fueron: La FOCH, la FECH, el Consejo Nacional de la Alimentación, la Sociedad de Profesores, la Sociedad de Artesanos «La Unión», la Federación de Obreros de Imprenta, la Sociedad de Adelanto Local «El Carmen» y las primeras organizaciones feministas.

Se promovieron «mitines de hambre» en varias ciudades, respaldados por numerosas huelgas, reprimidas en febrero de 1919. No obstante, se retomó la ofensiva, convocando en marzo de 1919 a un Congreso, donde se resolvió un nuevo plan de movilizaciones contra las alzas. En Santiago, la concentración de agosto de 1919 logró reunir a más de 100.000 personas, según Manuel Rivas: «Historiografía y parlamentarismo», pag. 135, Tomo II, Santiago, 1964.

Recabarren manifestó entonces: «El pueblo ha sufrido la más irritante carestía y no podrá olvidar lo que ha pasado. Hoy por hoy, la clase proletaria está dando el más alto ejemplo de unificación. Todo este hermoso conjunto de fuerzas se encuentran reunidas y fraternizando bajo el nombre de Asamblea Obrera de la Alimentación.» [1]

El movimiento alcanzó su apogeo con la Huelga General del 3 al 6 de Septiembre de 1919.

El Ejército se acuarteló, tomando a su cargo la conducción de los tranvías. El gobierno ordenó la aplicación de la Ley de Residencia a los llamados «subversivos». [2]

La Asamblea Obrera de la Alimentación, sometida a una persistente represión, dejó de funcionar a fines de 1920.

En síntesis, fue el primer frente unido de la historia de los movimientos sociales, cuya experiencia puede contribuir a fortalecer las luchas del presente en nuevas manifestaciones urbanas de todos los movimientos sociales en la lucha contra la cesantía y el alza del costo de la vida.

Asamblea de Obreros e Intelectuales

Creada en marzo de 1925, fue convocada por la FOCH, la IWW, la FECH e intelectuales: Julio Barrenechea, Alfredo Demaría y otros jóvenes, apoyados por Vicente Huidobro. Participaron delegados de sindicatos, de profesores, artesanos, junto con escritores: Carlos Vicuña Fuentes, Pablo de Rocka, Antonio Acevedo Hernández; pintores: Benito Rebolledo, Julio Ortiz y representantes del Movimiento Cívico Femenino: Amanda Labarca e Isabel Díaz.

La Asamblea, del 8 al 11 de marzo, fue inaugurada por Manuel Hidalgo, Presidente del Comité Obrero, acompañado por Víctor Troncoso de la Asociación de Profesores, y Alfredo Montecinos de la FECH, que hicieron un emotivo homenaje al fallecimiento de Luis Emilio Recabarren un año antes, cuyo retrato y el de Francisco Bilbao presidían las jornadas.

Los participantes centraron el debate sobre la necesidad de Reformas a la Constitución y nuevas leyes para mejorar la situación de los trabajadores y derechos igualitarios de mujeres y hombres. Otro punto importante fue la Reforma de la Educación primaria, media y universitaria, planteada por los delegados de la FECH y de la Asociación de Profesores, que reclamaron la libertad de cátedra.

Se acordó luchar por:

– Igualdad de derechos de ambos sexos

– La tierra y los instrumentos de producción deben ser socializados.

– La educación gratuita en la enseñanza primaria, media y universitaria garantizada por el Estado.

– Reforma de la Constitución: El poder legislativo residirá en cámaras funcionales compuestas por representantes cuyo mandato será siempre revocable.

Por primera vez se reunían delegados de la clase trabajadora con intelectuales a discutir y afrontar problemas fundamentales para las y los oprimidos.

Esta experiencia histórica podría ser considera para contribuir a proponer soluciones a los problemas presentes a través de encuentros nacionales y regionales de todos los movimientos sociales.

Coordinación de Pliegos Únicos de Sindicatos Urbanos y de Pliegos Únicos de Organizaciones Campesinas

El segundo Congreso Nacional de la CUT de diciembre de 1959 resolvió impulsar la lucha de Pliegos Únicos por gremio para fortalecer la unidad de obreros y campesinos. Esta nueva táctica comenzó a implementarse no sólo en las organizaciones urbanas sino también en el campo a través de Pliegos Únicos por provincia.

Este proceso fortaleció la lucha conjunta para las negociaciones colectivas con las empresas, consolidando la sindicalización.

Dirigentes de sindicatos urbanos y de la CUT, estimulados por Clotario Blest, se trasladaron al campo para transmitir sus experiencias a las organizaciones campesinas que dos años antes habían creado: La Federación Campesina e Indígena.

Me permito recordar la sorpresa que tuvimos: ¡Los Pliegos Únicos de los campesinos fueron más difundidos en provincias que los de los sindicatos de Santiago!

La causa e que cada sindicato urbano tenía que acomodar la fecha de término del contrato con la empresa y este trámite se demoraba. En cambio, las organizaciones campesinas presentaban directamente el Pliego Único por provincias. De todos modos, quedamos contentos con la nueva táctica de la CUT.

Esta experiencia puede ser aplicada al presente para superar la atomización sindical y fortalecer la negociación colectiva y aumentar el porcentaje de sindicalización.

Los Cordones Industriales y Comandos Comunales

Se estructuraban por comunas en 1972, no por gremios sino por sindicatos de base de las fábricas y empresas de cada comuna. Por eso, resultó equivocada la crítica de la CUT en el sentido de que los Cordones Industriales están provocando la división del movimiento sindical. Esa crítica fue respondida por los dirigentes de los Cordones: Los sindicatos de las comunas no se han desafiliado de sus respectivas federaciones de la CUT sino que, por ejemplo, el sindicato textil Yarur y otros siguen perteneciendo a la Federación Textil de la CUT, al igual que los sindicatos de la Federación Metalúrgica.

Para reforzar su organización, los Cordones Industriales estrecharon sus relaciones con Los Comandos Comunales creados por lo pobladores de la misma comuna que los sindicatos. Constituyeron un poderoso movimiento local, que a medida que se agudizaba la lucha de clases, durante la Presidencia de Allende, se fueron convirtiendo en embriones de poder local.

Sus resoluciones no se adaptaron a los vaivenes y tácticas coyunturales del gobierno ni de los dirigentes de la UP, sino a las decisiones democráticas de las bases, deseosas de caminar hacia metas más radicales que las de la Unidad Popular, reafirmando su autonomía social y política.

Una investigación muy valiosa es el documentado libro de Miguel Silva: «Los Cordones Industriales y el Socialismo desde Abajo», imprenta Lizor, 1997, que demuestra el poder relevante de los Cordones Industriales en el control obrero de las empresas del Área de Propiedad Social creada por el Gobierno de Allende. En la página 500, Miguel Silva anota: «Las reuniones de los Cordones eran para hacer acciones con otras organizaciones como la Junta de Abastecimiento y Precios (JAP)».

Los Cordones Industriales y Comandos Comunales fortalecieron la coordinación de luchas con los campesinos, mujeres y estudiantes contra el paro patronal de octubre de 1972, especialmente en Soprole, para garantizar la distribución de la leche, aumentando a 70.000 litros la producción diaria, mediant el trabajo voluntario. La Declaración del Cordón Vicuña Mackenna manifestaba: «Llamamos a la clase obrera a movilizarse en defensa del Área Social. No devolver ninguna empresa requisada o intervenida con motivo del paro patronal. Manifestamos que la respuesta de los trabajadores será no sólo no devolver ninguna empresa sino incorporar muchas más al Área de Propiedad Social». [3]

Aunque comprendemos que esta lucha se desarrolló en un período de ascenso pre-revolucionario de los movimientos sociales, creemos que esta experiencia puede contribuir a las luchas del presente. Ahora, puede ser considerada, en un contexto de lucha diferente, por los sindicatos y organizaciones de pobladores de las comunas, empezando por organizar a los sindicatos de una comuna determinada y relacionarlos con las organizaciones de pobladores de la misma comuna.

Se trata de considerar a la comuna como un centro coordinador de los movimientos sociales, que nos permita avanzar paso a paso, con avances parciales concretos, en la recuperación de la conciencia de clase, superando la actual atomización social con un trabajo colectivo y solidario.



[1] Recabarren: «Vamos creciendo», Periódico «El Socialista», 17 de Agosto de 1919, Antofagasta.

[2] Leopoldo Castedo: «Resumen de la Historia de Chile», Tomo IV, Pág. 574, Ed. Zig-Zag, 1982

[3] Miguel Silva, obra citada, pág. 311

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Luis Vitale – Dirigente Nacional de la CUT (1958-62) de los «buenos tiempos» de Clotario Blest