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Frente a la batalla contracultural de Milei oponemos la praxeología cooperaria

Fuentes: Rebelión

 «La educación crítica debe ser un acto de esperanza que convierta la reflexión en acción.» (Henry Giroux)

«El papel de los educadores es hacer que el futuro sea hacedero, hacer que la opresión sea intolerable y la posibilidad de algo diferente sea alcanzable.» (Henry Giroux)

La Argentina atraviesa un proceso político que excede ampliamente el terreno económico. Junto con el ajuste fiscal y la desregulación del mercado se despliega una profunda disputa cultural orientada a redefinir los valores desde los cuales la sociedad comprende la educación, el Estado, la solidaridad y la propia condición humana.

El proyecto político encabezado por Javier Milei no se limita a impulsar un programa económico neoliberal. Su dimensión más profunda consiste en instalar un nuevo sentido común basado en el individualismo extremo, procurando sustituir la cultura de la cooperación por la lógica de la competencia permanente y transformar los vínculos sociales en simples relaciones de mercado.

Esta ofensiva encuentra uno de sus principales fundamentos filosóficos en la praxeología desarrollada por Ludwig von Mises. Desde una interpretación radical del individualismo metodológico, la sociedad aparece como el resultado de decisiones individuales y no como una construcción histórica, cultural y relacional capaz de modelar a las propias personas.

Cuando esta concepción abandona el ámbito de la teoría económica y se proyecta sobre las políticas públicas, termina erosionando el sentido mismo de la Comunidad organizada. La solidaridad y el compañerismo dejan de ser un principio constitutivo de la vida social para convertirse en una anomalía, mientras que la competencia pasa a presentarse como la condición natural e inevitable de la existencia humana.

No se trata solamente de una discusión económica. Se trata, esencialmente, de una batalla por el significado del ser humano y de lo social.

Desde esa matriz ideológica se intenta recolonizar los marcos conceptuales de nuestras escuelas y universidades. La educación pública corre el riesgo de ser concebida como una organización regida por criterios predominantemente gerenciales, donde el directivo se transforma en administrador de indicadores, el docente en ejecutor de procedimientos y el estudiante en objeto de medición antes que en sujeto de formación.

La praxeología cooperaria

Frente a este proceso de colonización epistemológica, la respuesta no puede limitarse a la resistencia nostálgica ni a la mera denuncia. La pedagogía crítica latinoamericana necesita disputar el terreno donde el neoliberalismo pretende imponer su hegemonía: el de la comprensión científica de la acción humana.

Es precisamente allí donde emerge nuestra propuesta, desarrollada desde la Corriente Pedagógica Cooperaria: La praxeología cooperaria.

La praxeología cooperaria constituye una verdadera ruptura epistemológica. No rechaza el estudio riguroso de la acción humana; cuestiona su reducción al individuo aislado. Allí donde la praxeología liberal parte del individuo como unidad autosuficiente, la praxeología cooperaria parte de la relación social como condición originaria de toda acción significativa.

No concebimos a la cooperación como una excepción moral frente a la competencia. Sostenemos exactamente lo contrario: la cooperación constituye una condición fundamental del desarrollo histórico de la humanidad. Ninguna civilización, ningún avance científico, ninguna innovación tecnológica y ninguna organización económica compleja habrían sido posibles sin la capacidad humana para coordinar esfuerzos, construir confianza, compartir conocimientos y organizar solidariamente el trabajo.

La acción humana no nace en el aislamiento; nace en la relación. La cooperación no constituye una anomalía de la naturaleza humana sino su forma esencial como especie humana de realización histórica.

Por ello, la praxeología cooperaria recupera y rescata el rigor metodológico del análisis de la acción humana, pero lo reinscribe en una perspectiva profundamente social, democrática y solidaria. No niega la eficiencia; redefine su sentido. No rechaza la gestión; la coloca al servicio del desarrollo humano. No combate la productividad; la orienta hacia la generación de riqueza socialmente distribuible.

Una pedagogía para reconstruir la Comunidad organizada.

Introducir la praxeología cooperaria en los diseños curriculares escolares significa recuperar la función emancipadora de la educación.

Significa convertir las aulas en espacios donde las nuevas generaciones aprendan a deliberar, cooperar, gestionar colectivamente y construir proyectos comunes. Significa formar ciudadanos capaces de producir riqueza sin producir exclusión, desarrollar innovación sin destruir solidaridad y ejercer la libertad sin renunciar al bien común.

Educar para cooperar es educar para producir riqueza sin producir exclusión.

La escuela debe volver a ser el lugar donde se aprende que la inteligencia colectiva supera al individualismo competitivo y que el desarrollo económico sólo alcanza legitimidad cuando fortalece la dignidad humana.

Conclusión

La verdadera batalla cultural no consiste únicamente en disputar el sentido del presente. Consiste, sobre todo, en decidir qué concepción del ser humano heredarán las próximas generaciones.

Si aceptamos que el individuo aislado constituye la medida de todas las cosas, el mercado terminará colonizando también la conciencia.

Si, por el contrario, reconocemos que la cooperación constituye una dimensión esencial de la condición humana, entonces la praxeología cooperaria deja de ser solamente una propuesta pedagógica para convertirse en un proyecto civilizatorio capaz de reconstruir el tejido social, fortalecer la democracia y recuperar la soberanía cultural de nuestra Patria Latinoamericana.

La batalla contra el neoliberalismo no se ganará únicamente con consignas. Se ganará demostrando, en la teoría y en la práctica, que el cooperativismo constituye una ciencia de la organización social, una pedagogía de la emancipación y una propuesta contemporánea para construir una sociedad más eficiente, más democrática y más profundamente humana.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.