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Gabriel Salazar y los ataques del Partido Comunista

Fuentes: Rebelión

Es increíble cómo, los militantes más dogmatizados del PC (quiero pensar que son sólo esos, aunque reconozco que puede ser la mayoría) cada vez que tienen la oportunidad, bajo cualquier pretexto circunstancial, de atacar al historiador Gabriel Salazar, lo hacen de la manera más burda. Bajo acusaciones de pequeño burgués, crítico de academia, oportunista, sub-izquierdista, […]

Es increíble cómo, los militantes más dogmatizados del PC (quiero pensar que son sólo esos, aunque reconozco que puede ser la mayoría) cada vez que tienen la oportunidad, bajo cualquier pretexto circunstancial, de atacar al historiador Gabriel Salazar, lo hacen de la manera más burda. Bajo acusaciones de pequeño burgués, crítico de academia, oportunista, sub-izquierdista, adalid del lumpen, chanta de la historia, y una serie de conceptos más sin mayor sustento. Hay que atacarlo, y si es posible destruir su imagen ante la opinión pública. Ese es el objetivo. Prueba de ello son los cientos de posteos de militantes comunistas en las redes sociales. Los hechos de la causa, en ese sentido, son indesmentibles.

¿Las razones de estos ataques? Simple.

Gabriel Salazar ha sido crítico de la política del Partido Comunista en su relación histórica con las estructuras de la «República». Crítico de su actitud en cuanto a querer realmente desbarrancar el actual sistema político para crear uno nuevo y no intentar, ingenuamente, cambiarlo desde dentro, y sin mediar de por medio una Asamblea Constituyente. Gabriel Salazar plantea una «lucha desde la memoria», lejos de doctrinas ajenas a nuestra historia. Nos habla de «cultura soberana», de «soberanía comunitaria», de una «federación de poderes locales», etcétera. En cambio, el PC hace política desde las cúpulas partidistas, con un centralismo democrático que no funciona como tal. Rechaza los frentes amplios populares y privilegia las alianzas por conveniencia político-económica. Su ingreso a la Nueva Mayoría es una muestra de ello. Allí conviven con golpistas y corruptos. Todo a cambio de privilegios y sueldos millonarios para sus dirigentes y militantes más devotos.

Lo que llama la atención es que los militantes comunistas que se pasan el día posteando en contra de cualquiera que no los vea como la «vanguardia del pueblo», sólo ven la paja en el ojo ajeno. Esto lo sabemos muy bien los miles de comunistas que ya no militamos debido a que hoy el PC es un partido socialdemócrata. ¿Por qué no denuncian lo ocurrido en Arcis? Cualquier comunista bien informado sabe dónde fueron a parar esos dineros. ¿Por qué no denunciaron la triangulación de dinero en 2005 desde la Secretaría General de Gobierno y la Sociedad de Escritores de Chile (SECh) controlada por el PC, a una campaña política de un candidato a diputado?

Como dice el refrán popular: «Para hablar y comer pescado hay que tener mucho cuidado».

*Escritor y redactor en revista Punto Final.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.