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Hacia dónde Ecuador debe reorientar su política internacional

Fuentes: Rebelión

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. proclamó ser el único país capaz de guiar el destino de la humanidad y se autotituló portaestandarte de la libertad y la democracia; todo a gusto y paladar de sus ambiciones geopolíticas, lo que, por su negativa a respetar los acuerdos jurídicamente vinculantes que suscribió, contribuyó a deteriorar la estabilidad global, a multiplicar las tensiones existentes y a profundizar los riesgos de un nuevo conflicto. Por algo, el Presidente Putin afirmó que “Occidente es un verdadero imperio de mentiras”.

Luego de la desintegración de la URSS nació el actual sistema unipolar, representado por el G7 y al que pertenecen EEUU, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, Japón, Italia y la UE. Hoy surge la necesidad de un nuevo orden mundial más justo y equitativo, que posibilite a sus integrantes expresar libremente sus aspiraciones y resolver sus problemas en colaboración con los demás miembros, pues hasta ahora, a nombre de la seguridad colectiva, Estados Unidos, mediante alianzas estratégicas, ha manejado los asuntos políticos mundiales y ha usado la retórica de la amenaza de China, Rusia, Irán, Cuba, etc, para someter a sus intereses hegemónicos a todos los países del planeta y, para evitar la creación de un mundo multipolar, ha empleado las sanciones económicas contra los rebeldes.

Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, para reorientar la política mundial hacia una dirección pacífica, para que se respete y se aplique las disposiciones de la Carta de la ONU, incluidos los principios de igualdad soberana de los Estados, la no injerencia en sus asuntos internos, el respeto a la integridad territorial y el derecho de los pueblos a la autodeterminación, impulsaron la creación de la comunidad de países del BRICS, de gran importancia geopolítica desde su fundación en 2006.

Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, indica que si se analiza solo el aspecto económico, con el ingreso de Argentina, Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán, el BRICS pasó a ser más poderoso, más fuerte y más importante que nadie. “En 1995, los países del G7 tenían el 45% de participación del PIB mundial, medido según la paridad del poder adquisitivo, PPA, y el BRICS el 16%; ahora el BRICS tiene el 32% y el G7 el 29%. Creo que en las discusiones económicas globales, el mundo no será el mismo después de la ampliación del BRICS”. De acuerdo con sus estimaciones, la brecha se ampliará todavía más en los años siguientes. El hecho es que mientras el BRICS se está expandiendo económicamente, el G7 se contrae sin cesar.

La incorporación de Irán, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos convirtió al BRICS en una potencia en petróleo y gas, pues controla el 39% de la exportación mundial de petróleo, el 45,9% de las reservas probadas y por lo menos 47,6% de todo el petróleo producido en el mundo. Con el ingreso posterior de Venezuela, Argelia y Kazajistán, el BRICS tendrá bajo su control hasta el 90% de todo el petróleo y el gas comercializado en el mundo.

El Global Times, diario de China, llamó al actual BRICS “un hito histórico, que será un punto de inflexión para la cooperación entre las economías emergentes y los países no alineados al orden establecido por Washington. Esta ampliación será un nuevo punto de partida para la solidaridad y la cooperación de los países del BRICS e inyectará nueva vitalidad al desarrollo del sur global. La expansión del BRICS muestra que el sur global busca fortalecer su autonomía estratégica y trae esperanzas de reestructuración a los países del grupo. El sur global no quiere que le digan cómo manejar sus propios asuntos soberanos”. También, hace referencia a que a partir del 1 de enero de 2024, cuando oficialmente ingresen los 6 nuevos miembros, el BRICS representará a casi la mitad de la población mundial e incluirá a cuatro de los mayores productores de petróleo del mundo: Arabia Saudí, Rusia, los Emiratos Árabes Unidos e Irán.

Antes de la cumbre de Sudáfrica, más de 40 países mostraron interés por unirse al BRICS y 23 solicitaron ser incorporados, al mismo tiempo que Estados Unidos no sabe qué hacer con la finalidad de parar el ascenso incesante del grupo y mantener su supremacía mundial, pues no se duda de que el BRICS se convertirá en un grupo eminente en el escenario mundial e, incluso, en un importante factor de cambios.

El Global Times también afirma que hay dos razones por las que tantos países han solicitado unirse al BRICS, por un lado, ya no quieren depender de la hegemonía de Estados Unidos y desean formar parte un orden mundial multipolar, con un diálogo igualitario y, por otro, esperan conseguir fondos del Nuevo Banco de Desarrollo y fortalecer el intercambio y la cooperación económica y comercial con los demás miembros del BRICS.

Hay voces que abogan por la desdolarización y la creación de una moneda propia del BRICS, pero este problema es complejo y desafiante, ya que el dólar estadounidense ha sido durante mucho tiempo la moneda global dominante. Sin embargo, es un hecho indiscutible que la dependencia de los mercados emergentes del dólar estadounidense se debilita poco a poco; así, India y Bangladesh utilizan el yuan chino cuando compran petróleo ruso, mientras que Brasil y China han anunciado un acuerdo de compensación en yuan, como parte del comercio entre ambos países. El sur global requiere de un sistema monetario independiente y estable. Lo que realmente importa, a corto y mediano plazo, es ampliar el comercio dentro del BRICS en monedas nacionales; así lo subrayó Dilma Rousseff, presidente del Nuevo Banco de Desarrollo, en su informe a los participantes de la cumbre sudafricana.

Según Serguéi Lavrov, Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, la ampliación del BRICS ha demostrado que la voz solidaria del bloque en defensa de Sur Global es muy solicitada en las relaciones internacionales. Cada vez más países de Asia, África y América Latina refuerzan sus posiciones económicas, muestran su aspiración y su disposición de defender los intereses nacionales soberanos e influir en los procesos globales. “Los contornos del futuro se están creando en la lucha entre la mayoría mundial, que aboga por una distribución global más justa de beneficios y diversidad de civilizaciones, y unos pocos que emplean métodos neocoloniales de sumisión para preservar su dominio, que se les está escapando”. Mientras Occidente intenta conservar su propia hegemonía, la cooperación de los miembros del BRICS, basada en el respeto de la elección del camino de su propio desarrollo y los intereses de sus miembros, ofrece al mundo iniciativas constructivas, orientadas al futuro.

Sostiene que el mundo vive cambios similares al movimiento de las placas tectónicas, que muestran que la posibilidad de dominación por un país, o un pequeño grupo de países, está desapareciendo. El modelo de desarrollo internacional, basado en la explotación de los recursos de la mayoría global en aras del mantenimiento del bienestar de los ‘mil millones de oro’, está irremediablemente desfasado y no refleja el anhelo de toda la humanidad. La comunidad internacional está cansada del chantaje y la presión por parte de las élites occidentales, así como de sus métodos coloniales y racistas.

Calificó al BRICS de ser un símbolo de la auténtica multipolaridad y un ejemplo de una comunicación interestatal honesta. “Aunque los países miembros tienen diferentes sistemas políticos, plataformas de valores autóctonos y política exterior independiente, han logrado interacción con eficiencia en diferentes campos. Gracias al esfuerzo conjunto, los miembros del BRICS lograron crear la cultura del diálogo basada en los principios de paridad, el respeto de la elección del camino del desarrollo propio y de los intereses de sus miembros”.

Serguéi Lavrov enumeró algunas iniciativas, cuyo fortalecimiento es de prioridad incondicional, que se han puesto en práctica y forman parte de la red de mecanismos del BRICS: Estrategia de asociación económica, que hasta 2025 defina los vectores de la cooperación a medio plazo; Plataforma de estudios energéticos; Centro del BRICS, para la investigación y el desarrollo de vacunas; Nuevo Banco de Desarrollo, prioritaria fuente de financiamiento para las economías emergentes. Señaló que ese punto de vista es compartido por numerosas personas que ven en el BRICS una fuerza positiva, capaz de reforzar la solidaridad entre los países y que debe convertirse en uno de los pilares de un orden mundial más justo y policéntrico. Lo novedoso en la geopolítica internacional es la impotencia del G7 ante el ascenso impetuoso del BRICS.

Para la ONU, 152 naciones del mundo son países en desarrollo. El BRICS es la meta para cada uno de ellos por ser superior al G7 del Norte Global en todos los aspectos, desde su fuerza política, militar e ideológica, el número de su población, hasta el PIB mundial, según la PPA. Es de esperar que con el triunfo de Luisa González en las elección del 15 de octubre, Ecuador reoriente su política de sumisión y se incorpore al BRICS.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.