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Harry Potter sopesa estudiar en España

Fuentes: Diario Progresista

Según rumores no confirmados, el célebre aprendiz de mago Harry Potter podría ampliar estudios en algún instituto español. La revista Corazón de Bruja recoge comentarios de los alumnos de Hogwarts, que han acogido excitados las noticias de la existencia en España de una asignatura mágica, con el nombre de «Religión», que, según los «obispos», es […]

Según rumores no confirmados, el célebre aprendiz de mago Harry Potter podría ampliar estudios en algún instituto español. La revista Corazón de Bruja recoge comentarios de los alumnos de Hogwarts, que han acogido excitados las noticias de la existencia en España de una asignatura mágica, con el nombre de «Religión», que, según los «obispos», es un «saber científico», y que tendrá tanto valor como la Física, la Biología, la Lengua…

La amiga de Harry, Hermione, hizo saber a sus compañeros que la Religión es una asignatura más mágica que la «Aritmancia» o la «Defensa contra las artes oscuras»; en ella se siguen las enseñanzas de un célebre mago, Jesús, de quien se dice que no sólo hacía transformaciones y curaciones, sino que era capaz de andar por las aguas y explicar complicadas ecuaciones («parábolas»). Incluso se resucitó a sí mismo, algo que no está al alcance siquiera de Dumbledore ni de lord Voldemort. No conforme con eso, tras su resurrección hizo -según Hermione- otro de los encantamientos más difíciles y peligrosos (te puedes dejar atrás medio cuerpo), la multiaparición simultánea con transformación corporal. Ya su madre dio señales de poder al engendrar y parir a Jesús sin dejar de ser virgen, aunque los alumnos de los cursos superiores de Hogwarts se preguntan, con sonrisitas, qué interés tiene este poder. Además, en este punto hay más dudas, pues se dice que la ayudó una criatura mágica, seguramente el Fénix o una lechuza (aunque algunos, con improcedente guasa, dicen que fue una paloma).

Cientos de discípulos del tal Jesús, denominados «santos», han realizado asimismo hazañas mágicas notables, a las que los muggles llaman «milagros». Quienes creen estas cosas se denominan «católicos», y dicen que la mayoría de esos santos residen en un fantástico lugar que denominan «Cielo», al que todos quieren ir, pero la entrada a este sitio es más enigmática que la del andén nueve y tres cuartos. ¡Hasta se dice que para acceder hay que estar muerto! Todas estas habladurías disparatadas han despertado la imaginación de los estudiantes, que especulan con que Jesús era un mago rebelde educado en la escuela superior de Durmstrang que se fue con los muggles para llevarlos (¿vivos o muertos?) al Cielo junto a sus padres -de Jesús-, contraviniendo todas las advertencias del Ministerio de Magia. Como además se llevó algunos secretos (libros prohibidos donde se explicaba cómo resucitar, qué es el Cielo y dónde está, el método alquímico de la «transubstanciación», y cómo conseguir ser tres en uno), el Ministerio envió a un gran mago auror (cazador de magos negros), Lucifer, para que lo volviera al orden, pero Jesús no le hizo caso, lo derrotó y lo difamó entre los muggles. Esta difamación se extendió a todos los magos que no estaban de acuerdo con Jesús.

Las referencias sobre el origen de la «Religión» que se estudia en España son preocupantes, y se agravan por el hecho de que a los profesores los nombra «la Iglesia», una organización seguidora de Jesús que perseguía y hasta mataba a quienes no pertenecieran a ella, y que se ensañaba especialmente con las brujas (lo que corrobora el enfrentamiento de Jesús con el Ministerio de Magia). A pesar de eso, Harry y sus amigos parecen haber solicitado una ampliación de estudios en España. Hermione está interesada, además de en la Religión, en lo que considera una atractiva especialidad religioso-científica, la «Pioquímica» -donde se estudian las buenas reacciones químicas de los seres vivos- y también en la «Twología», que supone que es una asignatura superespecializada en Dos, el número mágico creador del universo, y en la «Citología» -el estudio de las mejores citas de grandes autores mágicos, que se organizaban en células-. Sin embargo, la profesora McGonagall duda de la exactitud de todo lo que se dice y, en todo caso, le parecería muy peligroso. Es posible que la propia profesora sea la primera en indagar la veracidad de los rumores e intente verse con los llamados «curas», que, según el nombre, deben ser medimagos; de hecho, cada hospital tiene su «sala de curas». También tiene noticias de que los curas, en las llamadas «misas», suministran comidas y bebidas mágicas, pero esto aterroriza a la profesora, pues ha oído hablar de antropofagia: convierten pan y vino en el cuerpo (¿desangrado?) y la sangre de Jesús y luego ¡se lo comen y se la beben! Y encima, a los católicos les gusta representar a Jesús torturado, clavado en una cruz. Tal vez McGonagall prefiera visitar a alguno de los magos más acreditados, aunque quizás sean más peligrosos, pues por sus nombres tal vez puedan aguijonear (los «obispos») o golpear («cardenales»). Incluso podría intentar visitar al más importante, al que -como a los otros- prohíben tener hijos pero denominan «Padre» y hasta «Papa», aunque no entiende que el anterior dimitiera porque «no estaba muy católico». Respecto a él, los propios católicos siguen con sus prácticas macabras: tienen un alimento al que llaman en femenino «papas» y se regodean en laminarlas, freírlas y, de nuevo, comérselas; aunque reconocen que para llegar a esto, a veces deben «echarle huevos».

McGonagall, mientras tanto, es muy estricta en prohibir las escapadas de sus estudiantes a España; les ha advertido que, según sus primeros datos, los profesores de Religión, los curas y sus superiores, podrían ser en realidad un tipo de dementores, y recordó a los estudiantes de primero y segundo que los dementores, aunque se quiten la túnica negra, tienen el poder de absorber las emociones positivas de sus víctimas, causándoles una grave depresión y, con el tiempo, la locura. Como sabemos, de los dementores comunes son especialmente espantosos sus besos, y McGonagall cuenta que, en tiempos de Jesús, actuó contra él un poderoso dementor común llamado Judas. Pero la profesora se pone especialmente seria cuando advierte: «los curas, obispos y cardenales no son dementores comunes, y entre ellos abundan los que no se conforman con los besos (ya me entendéis), especialmente cuando se trata de niños».

Fuente: http://www.diarioprogresista.es/harry-potter-sopesa-estudiar-en-espana-31896.htm