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Hermanos mapuches ¡los queremos vivos, para luchar!

Fuentes: Rebelión

Los presos políticos mapuches continúan dándonos una gran lección ética, social y política a los movimientos sociales, a los pueblos oprimidos y a los luchadores por los derechos humanos. Ha crecido la esperanza, ha renacido la solidaridad, se ha comenzado a pisar las calles nuevamente… Y esto está ocurriendo en uno de los países socialmente […]

Los presos políticos mapuches continúan dándonos una gran lección ética, social y política a los movimientos sociales, a los pueblos oprimidos y a los luchadores por los derechos humanos. Ha crecido la esperanza, ha renacido la solidaridad, se ha comenzado a pisar las calles nuevamente… Y esto está ocurriendo en uno de los países socialmente más atrasados y ajenos a los cambios de América Latina, en nuestro chileno reino del consumo y la falta de compromiso. En medio de aquello se expresa un movimiento poderoso que se ha venido forjando por décadas en luchas cotidianas y duras en las despojadas comunidades del sur, protagonizado por hombres cuya suerte está ligada a la tierra, hoy encarcelados, y por mujeres, que son la tierra, voceras de sus dolores.

Detrás de ellos y ellas, detrás de los presos y de sus madres, esposas y hermanas, se han alineado mapuches y cada vez más no mapuches, también hermanos en su lucha. De allí los logros. Así fue como el propio secretario general de las Naciones Unidas instó a Piñera a resolver el tema. Así es como el presidente de la Corte Suprema comentó públicamente que la ley antiterrorista no era propia de la democracia. Así es como el gobierno debió enviar al terreno a sus ministros dejando aun más en evidencia -por comparación- la indiferencia criminal de los gobiernos de la Concertación en el tema. Así también la jerarquía de la iglesia católica debió intervenir en un tema en el que hasta ahora estaba escandalosamente ausente. Y en la televisión, por primera vez aparecieron los mapuches como personas, dialogantes, capaces de discutir sobre sus demandas con la autoridad o sus detractores.

El debate sobre la ley antiterrorista y sus efectos en las luchas sociales ingresó a la agenda ciudadana, junto a las demandas mapuches por el fin de la criminalización de las comunidades. La reforma de la justicia militar finalmente se encaró. Los jueces están hoy en la mira respecto a los juicios a mapuches; hay otro contexto político y otro contexto mediático y esto es especialmente cierto a nivel internacional. Los fiscales han sido «tocados» y el reclamo de ilegalidad sobre su actuación con los testigos protegidos llega a la Corte Suprema. Esta protesta no violenta de quienes sólo podían ofrecer sus cuerpos para hacerse oír, deja en el país un nuevo escenario para las luchas populares y muchos desafíos. ¿Qué más se le puede pedir a una huelga de hambre y a los 14 comuneros algunos de los cuales iniciaron su ayuno el 26 de julio?

Por eso es que hoy también es posible y necesario hablarles para decirles, humildemente y reconociendo su indiscutible autonomía, que en cierto modo somos y nos sentimos también parte de la decisión que adopten porque es necesario tenerlos con vida a todos y cada uno de ellos, porque ésa es una decisión política que deberán adoptar considerando quién gana con la prolongación de la huelga.

El Primer Congreso Campesino de la CLOC/Vía Campesina de Chile, convocado por ANAMURI y Ranquil -que seguirá en Ecuador- discutió el 1 de octubre sobre la militarización de las luchas sociales y la ley antiterrorista, temas que antes no se habrían contemplado y ahora se analizaron al mismo tiempo que la lucha por la tierra y el agua como derechos humanos, la reforma agraria, o la soberanía alimentaria. El Congreso, que concluyó en La Victoria el sábado 2 de octubre, hizo un vibrante llamado a los huelguistas de hambre: «¡Hermanos, los queremos vivos, los necesitamos para luchar!» Esta invocación reconoce el valor de esa lucha y se compromete con ella. De allí su fuerza, que compartimos desde las organizaciones sociales y de derechos humanos -como la Comisión Ética Contra la Tortura- con las que hemos venido trabajando en el apoyo a la causa mapuche.

Nos dirigimos a ellos, la mayoría hospitalizados y en estado crítico:

Cárcel de Angol

Víctor Llanquileo Pilquiman, Fernando Millacheo Marin, José Queipul Huaiquil

Hospital de Victoria

Víctor Hugo Queipul, Felipe Huenchullan Cayul, Camilo Tori Quiñinao, Eduardo Osses Moreno, Alex Curipan Levipan, Carlos Huaiquillan Palacio, Waikilaf Cadin Calfunao.

Cárcel de Temuco

Hugo Melinao, Cristián Levinao, Sergio Lican Levio (los de Temuco comenzaron pocos días atrás pues fueron detenidos en septiembre)

Cárcel de Cholchol

Luis Marileo Cariqueo, menor de edad

Hermanos, los queremos vivos.

www.periodismosanador.blogspot.com

rCR