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La caída de los «recaudadores»

Fuentes: Punto Final

Las investigaciones de los fiscales del Ministerio Público sobre el financiamiento irregular de la política y de las campañas electorales han ido estrechando cada vez más el círculo en torno a la presidenta Michelle Bachelet y a sus más cercanos colaboradores. De todos los primitivos integrantes de su comando electoral hoy sólo quedan Ana Lya […]

Las investigaciones de los fiscales del Ministerio Público sobre el financiamiento irregular de la política y de las campañas electorales han ido estrechando cada vez más el círculo en torno a la presidenta Michelle Bachelet y a sus más cercanos colaboradores. De todos los primitivos integrantes de su comando electoral hoy sólo quedan Ana Lya del Carmen Uriarte, su jefa de gabinete, y su amiga más entrañable, la educadora de párvulos Estela Ortiz, hija del ex secretario general de la dirección clandestina del PC bajo la dictadura militar, Fernando Ortiz Letelier, y viuda de José Manuel Parada, secuestrado y degollado en 1985 por la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (Dicomcar).

Jorge Rosenblut, la eminencia gris del financiamiento de la campaña preelectoral de Bachelet, se vio obligado a renunciar a la presidencia de la eléctrica Enersis ocho meses después de haber asumido ese cargo, luego de ser mencionado por Giorgio Martelli, otro de los operadores financieros de la ahora presidenta, quien trabajó mano a mano con Rodrigo Peñailillo, ex ministro del Interior y «hombre fuerte» de Bachelet en los últimos diez años.

Rosenblut debió retirarse de Enersis luego de poner en «serio riesgo» el proceso de reorganización societaria de la empresa iniciado por Enel, la sociedad transnacional italiana controladora de la eléctrica.

En la declaración del autodenominado operador político Giorgio Martelli ante los fiscales, Rosenblut fue sindicado como uno de los responsables -junto al ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo- del financiamiento que se montó con la creación de la empresa Asesorías y Negocios, SpA, para preparar el retorno de Michelle Bachelet al país y su postulación a la primera magistratura de la nación.

Los fiscales comprobaron que Rosenblut fue el hombre que hizo los contactos con la minera no metálica SQM, controlada por Julio Ponce Lerou, ex yerno de Augusto Pinochet, y con el grupo económico Angelini, a través del abogado José Tomás Guzmán, entre otras sociedades, para captar fondos que se justificaron irregularmente como servicios prestados por personas del comando de Bachelet. También se le ha sindicado como el creador del diseño de la precampaña que operó a través de la empresa creada por el geógrafo Martelli, connotado militante del Partido por la Democracia (PPD), estrechamente ligado a uno de los factotum de esa tienda, el senador Guido Girardi.

La vinculación de Rosenblut con el financiamiento ilegal de la política tuvo consecuencias explosivas en Endesa Chile, compañía que Rosenblut presidió entre 2009 y 2014, y en su casa matriz, Enersis. Ambas citaron a directorios extraordinarios para analizar los aportes hechos por el poderoso holding al financiamiento de la política, así como las consecuencias legales y financieras de constatarse que esos aportes fueron realizados por conductos al margen de la ley.

Reportes de Enersis señalaron que entre 2010 y 2011 la filial Endesa suscribió un convenio con Dialoga, la fundación que encabezaba Michelle Bachelet, para el «Proyecto de Acción e Investigación: Educación para la calidad, reconstruyendo para la comunidad escolar». El financiamiento entregado por la eléctrica fue destinado a talleres en colegios afectados por el terremoto de 2010 en la Séptima Región. El proyecto estuvo a cargo de Laura Albornoz, ex ministra del Sernam en el primer gobierno de Bachelet y actual directora de Codelco, y de Estela Ortiz, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de la Infancia, quien también recibió pagos de Giorgio Martelli durante la precampaña de la actual presidenta.

Endesa hizo llegar un informe a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), donde enumeró los montos pagados a personas políticamente expuestas (PPE), entre 2012 y 2014, que totalizan 333 millones de pesos a personas y otros 216 millones a proveedores que figuran vinculados a financiamiento político irregular.

El comité de directores de Endesa del 8 de junio supo del detalle de esos pagos, entre los que figuran, entre otros, 300 mil dólares a Pedro Yaconi -entre 2011 y 2014-, ex recaudador de campaña y ex yerno del ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle; y 50 mil dólares a Martelli Asociados, uno de cuyos dueños es Giorgio Martelli, protagonista de la recaudación ilegal para la campaña de Michelle Bachelet.

 

MALESTAR ITALIANO

Ya en abril el rol de Jorge Rosenblut como recaudador del oficialismo había generado malestar en el holding eléctrico italiano Enel. El nombre de Rosenblut llevaba varios días en la prensa no sólo por los ambiciosos planes de reestructuración de la compañía, sino por su vinculación con la investigación del Ministerio Público sobre el financiamiento ilegal de la política.

Las indagaciones a los pagos ilegales del grupo económico Penta a políticos de oposición que estalló a mediados de 2014 derivó a principios de este año hacia SQM, y se prendieron las luces de alarma en La Moneda. Muy pronto quedó a la vista de Impuestos Internos y de la Fiscalía Nacional el financiamiento irregular de la precampaña de Bachelet. Una de las filiales de la empresa de Ponce Lerou, SQM Salar, desembolsó al margen de la ley cerca de 250 millones de pesos para una de las empresa del geógrafo Martelli entre 2012 y 2013.

A fines de 2012, Rosenblut se reunió con el gerente general de SQM, Patricio Conte-sse, para anunciarle que Bachelet sería la candidata de la Nueva Mayoría en las elecciones del año siguiente. Es necesario «financiar la democracia», fueron sus palabras. Giorgio Martelli sería el encargado de recolectar los fondos. Con lo recaudado por Rosenblut a través de SQM y de otras compañías, la sociedad de Martelli pagó honorarios a Rodrigo Peñailillo y a la mayoría de sus asesores en el comando de la campaña presidencial.

Rosenblut, además de sus históricos vínculos con el oficialismo, es la pareja de Ximena Rincón, quien es ministra de Trabajo y hasta el 11 de mayo fue ministra de la Secretaría General de la Presidencia. Rincón habría promovido -junto con el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñalillo- un proyecto de ley que buscó la vía de la amnistía para las facturas falsas que sirvieron para financiar la política.

En agosto de 2013, cuando Rosenblut era presidente de Endesa, fue mandatado por el directorio para distribuir a través del Sevicio Electoral un millón de dólares entre los distintos candidatos presidenciales. Ahora se sabe que, paralelamente, contactó a empresarios de otras compañías para recaudar dinero para la campaña de Bachelet, entre ellas Celulosa Arauco, Copec, Cruz del Sur, Corpbanca y Ripley. Chilectra, por su parte, puso dos millones y medio de dólares para la candidatura de Bachelet.

 

PIEZAS CLAVES

En la primera campaña presidencial de Bachelet estuvo a cargo del financiamiento su amiga, la empresaria Ingrid Antonijevic, quien reclutó a un grupo de personas con buenos contactos en el sector privado, entre los que estaba Jorge Rosenblut, entonces presidente de Chilectra. Aunque había otros importantes ejecutivos, como el actual ministro de Energía, Máximo Pacheco, Rosenblut hizo alarde de sus buenos contactos con el mundo empresarial y se convirtió en una pieza clave para atraer donaciones, coordinado entonces con el jefe de la campaña, el socialista Ricardo Solari, hoy presidente del directorio de Televisión Nacional de Chile.

El esquema informal se profesionalizó durante la precampaña de 2012 y 2013. En esa ocasión se utilizó la empresa de Martelli, Asesorías y Negocios (AyN), como recaudadora de los aportes informales y como caja pagadora a personeros del oficialismo, como Rodrigo Peñailillo y su círculo, los asesores del ex ministro de Hacienda Alberto Arenas y el ex director de Impuestos Internos, Michel Jorratt.

En los años 80 Rosenblut, graduado de ingeniero industrial, viajó a Estados Unidos y estudió un master en administración pública en la Universidad de Harvard. Se quedó en Washington trabajando como consultor del Banco Mundial. Con el regreso a la democracia en Chile, en 1990, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia del presidente Patricio Aylwin, Edgardo Boeninger, lo llamó a asumir la jefatura de la División Interministerial.

Militante del PPD cercano a Sergio Bitar y Guido Girardi, Rosenblut era un tecnócrata del ala más liberal de la Concertación. En 1994 asumió como subsecretario de Telecomunicaciones del gobierno de Eduardo Frei, y dirigió la creación del sistema de multicarrier que inició la competencia de los llamados telefónicos de larga distancia. Luego pasó a la Subsecretaría del Ministerio Secretaría General de la Presidencia, que encabezó primero Genaro Arriagada y luego Juan Villarzú. Ya entonces se le cuestionaba su excesiva cercanía con el mundo privado. Rosenblut se retiró del gobierno en 1996, luego de una ácida pugna con el ministro de Defensa, Edmundo Pérez Yoma.

 

LOS PENTA

En 1997 creó Rosenblut y Schaulsohn Limitada, con el ex presidente del PPD Jorge Schaulsohn Brodsky. Tres años más tarde invirtió en un proyecto tecnológico de Inverlink, que se derrumbó al conocerse el cuantioso fraude del holding que encabezaba Eduardo Monasterio.

Los principales negocios de Rosenblut los acometió por medio de Desarrollo de Proyectos Empresariales (DPE), donde asesoraba a múltiples empresas y representaba en Chile a la canadiense Sunlife, que lo nombró como su director en la AFP Cuprum. Ahí conoció a los controladores, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, del Grupo Penta, con quienes desarrolló una relación de confianza. Ellos lo invitaron a participar en el Comité de Emprendedores y Empresas de la Universidad del Desarrollo.

En 2007, los de Penta serían los primeros clientes de un nuevo emprendimiento de Rosenblut: GMZ Consultores S.A., una agencia de comunicaciones estratégicas en que a través de Inversiones DPE Limitada se asoció con las periodistas Valentina Giacaman y Carolina Zúñiga.

Conocido por sus buenas relaciones con los empresarios de la comunidad judía, Rosenblut se transformó en un asesor muy cercano de los hermanos Calderón, quienes en 2005 lo nombraron director de Ripley. En paralelo realizaba otros negocios, como la creación del sello musical DPE Records y la fábrica de guitarras L. Benito Guitars.

En 2000 fue designado presidente de Chilectra y de la telefónica Smartcom, entonces en manos de Endesa España. En 2009 ascendió y fue nombrado presidente de Endesa Chile. Se mantuvo en el cargo luego de que Enel tomara el control de la empresa. En noviembre de 2014 Enel lo nombró presidente de la matriz, Enersis. Parte de esta carrera empresarial la desarrolló desde Miami, donde se instaló en 2004.

Tras la firma del tratado de libre comercio con Estados Unidos, Rosenblut se dedicó a asesorar a empresas que buscaban nuevos lazos comerciales. Exportó su consultora DPE a Miami, donde la llamó Strategies & Business Development. También operó en el rubro inmobiliario asociado con los arquitectos Jaime e Ignacio Hernández, y Raimundo Onetto. Junto a Patricio Kreutzberger -hijo de don Francisco- y al abogado cubano Pedro Martin crearon Terra Group y se dedicaron a construir edificios en Miami. Notas de la prensa de la época hablan de un negocio que facturaba más de mil millones de dólares al año.

 

Publicado en «Punto Final», edición Nº 832, 10 de julio, 2015

 

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