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La broma macabra del 11-S, la farsa de la guerra de Iraq, la propaganda envenenada en los medios, todo ello para terminar justificando la tortura…

La carga de los demonios

Fuentes: WarFolly.com

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Necesitamos asumir ya, ahora mismo, la responsabilidad.

¿Cuántas mentiras más, que están costando miles de vidas y nos están despojando de nuestros derechos, necesitamos seguir oyendo? ¿Cuántos venenos más necesitamos que las agencias oficiales del gobierno nos hagan tragar? ¿Cuántos amigos más necesitamos ver asesinados por unos funcionarios del gobierno que se dedican a comerciar como perros rabiosos?

¿Cuántos de nosotros nos hemos asomado a nuestro interior y hemos visto la conexión que va desde la parte más dulce de nuestras almas -ya saben, esas cosas que ofrecemos a nuestras familias- hasta la muchachita que agoniza en una calle de Bagdad y en otras mil polvorientas ciudades ensangrentadas por la sombra que acecha en el vacío de nuestros propios monederos?

Y no olviden la nueva gran muralla que rodea el corazón de Jerusalén con su sombra preñada de miedos, que se va extendiendo como un cáncer paralizante en las mentes de todos los seres humanos en este planeta a través de tóxicas fantasías electrónicas mejor conocidas como medios de comunicación de masas. Levantado ya firmemente en su propia mente mediante la labor de toda una vida de escuelas públicas estadounidenses, ese mismo muro está siendo construido en este momento en tu propia ciudad – en Nueva Orleáns, por ejemplo, en miles de lugares por todo el planeta. Sin duda, la guerra por la libertad humana ha empezado ya.

Tan sólo enciendan la televisión y miren. Apáguenla después rápidamente y entren en la red, donde pueden elegir su camino con cuidado, ceremonia y discernimiento. Traten de pasar por alto la reciente noticia de que la mitad de la población estadounidense es incapaz de leer siquiera una frase sencilla.

Aquéllos que puedan leer, quizá deseen tomar nota de las diez noticias más importantes aparecidas en Internet en los últimos cuatro años:

· El 11-S fue una broma macabra perpetrada por los mismos hombres que Vds. contemplaron en TV enviando a los jóvenes a la guerra. En todas las guerras se utiliza una entidad cerebral psicopática que suscita odio masivo hacia los extraños. Asesinar a la gente y robarles sus bienes son actos que encontramos entre las más venerables tradiciones humanas. Sin embargo, matar de forma deliberada a la propia gente de uno, como sucedió en el 11-S, es un tema diferente. Aunque también tiene su tradición – Lusitania, Pearl Harbour, Golfo de Tonkin, USS Liberty, Waco, OKC son sólo las heridas más conocidas que EEUU se ha inflingido a sí mismo con el propósito de rentabilizar muertes masivas.

Para empezar, que exista la voluntad de matar al propio pueblo de uno supone que nadie está a salvo en ningún lugar. Esa es la situación hoy en día en EEUU.

Para aquellos que tengan valor de seguirlo, el rastro se puede apreciar claramente. Las torres del World Trade Center no fueron derribadas por aviones, fueron demolidas profesionalmente. Cientos de webs pueden probarlo. Cientos de testigos escucharon las explosiones anteriores al colapso en las torres. Las teorías más importantes convergen en el tiempo en que necesitaron las torres para caer como la pieza principal de las evidencias que prueban la complicidad oficial.

Sencillamente, se desplomaron con demasiada rapidez. Los edificios no podían caer de la forma en que lo hicieron al ser golpeados por unos aviones. Simplemente, no son ciertas las historias contadas por los funcionarios del gobierno sobre lo que había sucedido.

Pero hay multitud de pruebas diferentes entre las que poder escoger, empezando con las imposibles llamadas de teléfonos celulares y terminando con la constante y continúa letanía de mentiras que se vomitan sucesivamente tanto desde la Casa Blanca como desde su telar corporativo.

Si los hechos reales de aquel triste día hubieran podido ser de conocimiento de todos, miles de altos dirigentes en EEUU, Gran Bretaña e Israel, y sus amos financieros en Gran Bretaña e Israel, tendrían que enfrentarse a acusaciones capitales de traición, asesinato masivo y obstrucción a la justicia.

Pero sabemos que el sistema no funciona de esa forma y que nunca lo ha hecho.

Quienes tienen el dinero hacen las leyes. Y ¡pobres de todos nosotros!

Sin embargo, es un hecho establecido el carácter interno de todo el embrollo del 11-S, subrayado por los siguientes puntos:

Las llamadas efectuadas desde móviles a una altura de 35.000 pies [10.500 m] no pudieron haberse hecho en el fatídico día porque la tecnología necesaria para poder hacerlas aún no se había instalado en los aviones. Aquellos grandes héroes de los medios, en realidad, fueron personajes artificiales diseñados para engañar a la gente y movilizar a la opinión hacia una guerra general contra el mundo islámico.

No hay pruebas de que hubiera secuestradores. Aquellos «recortables» de la CIA construidos para consumo público fueron absurdos. Nueve están aún vivos; nadie está seguro de ninguno de los nombres. Los vídeos sobre ellos fueron una farsa, al igual que los vídeos de Osama bin Laden.

La serie de mentiras, la falsa investigación y la destrucción de las pruebas supusieron violaciones flagrantes de las leyes constitucionales estadounidenses, sin embargo la combinación de una magistratura corrupta y la complicidad de los medios sirvió para anestesiar la conciencia estadounidense, que, en estado de coma ahora, ha llegado a aceptar como inquietante normalidad la práctica de torturar a otros seres humanos por diversión y para obtener determinados beneficios.

Sin embargo, el tiempo que les llevó a las torres derrumbarse -virtualmente, a velocidad de caída libre- y los innumerables vídeos de diminutas formas blancas como columnas de humo producto de cargas explosivas que parecen arrastrar a los negros monstruos gigantes hasta que las Torres Gemelas fueron abatidas con ellas, sigue siendo la prueba más importante. Que el edificio 7 del WTC se cayera después, a lo largo de aquel día, sin haber sido golpeado por ningún avión es una prueba clara de una demolición obvia.

Ni un solo congresista ha considerado nunca la posibilidad de romper esa tapadera, todos ellos pagados por la misma gente que cometió el crimen y que ahora saquean al mundo.

De esta manera, el 11-S fue el detonante que nos ha arrastrado hasta el punto más bajo del mundo moderno, en el cual una superpotencia tiránica soborna al mundo entero mediante sus fetichismos fantásticos y, como si fuera ganado, amenaza incluso a su propio pueblo recetando una política escalofriantemente descrita en algunos de los denominados libros sagrados del mundo. Por docenas de razones, la extinción salta a la vista y las guerras orquestadas a base de mentiras se extienden frente a nosotros como el veneno de cola se desliza como la espuma por nuestras venas.

El 11-S fue la justificación moral pública para que EEUU y sus aliados asesinos declararan la guerra a todo el mundo y se aprestaran a arrancarle la vida a cualquiera que no se alineara con ellos. La receta básica del Viejo Testamento.

En su distorsionada implementación, la matanza del cuerpo y el alma humanos que ha provocado supone en verdad una tragedia de proporciones infinitas, una mancha que se extiende sobre la conciencia humana que amenaza con engullirnos a todos al estar apoyando una carnicería sin sentido.

Y como resultado del éxito de esta operación psicológica, los estadounidenses han perdido su libertad de expresión, su derecho a un juicio justo y su derecho a oponerse a ser esclavizados por esta máquina asesina del Nuevo Orden Mundial. Hablando de lo cual…

· La guerra de Iraq supone una transacción falsaria en su totalidad. Es un asesinato masivo en busca del beneficio máximo. Los estadounidenses, que han abdicado de su responsabilidad de hablar de forma honesta, no merecen la libertad que pensaban que tenían. Todos los estadounidenses son cómplices en esta locura que ha asesinado ya a cientos de miles de inocentes.

Los memorando de Downing Street sirvieron para que todos vieran que la guerra de EEUU, Gran Bretaña e Israel contra Iraq era un engaño más que cruel y que iba más allá de la lógica. El Presidente Bush, admitió su lacayo Powell, amañó unos hechos alrededor de la política. Eso se llama mentir.

Medio millón de muertos después, ni un solo político estadounidense tiene el coraje de pedirle que se vaya, probablemente porque la mayoría de los políticos votaron a favor de la guerra basándose en las mentiras paranoicas y manipuladoras que se les había contado a todos los estadounidenses.

· En cuestión de días, dicen algunos cibereruditos, EEUU va a bombardear Irán bajo la falseada acusación de que QUIEREN construir armas nucleares. Será interesante observar la magnitud en la que se van extender las llamas de esta falaz provocación. Eso significa, en una gran parte del mundo, que tu casa está en peligro y que tu vida también lo está.

· El gobierno de EEUU, o mejor dicho, el actual gobierno mundial ha empezado una campaña para reducir la población del planeta.

Algunas de las formas por la que esto se conseguirá incluyen:

· Vacas locas o enfermedades emaciantes crónicas, bomba de relojería que espera acabar con la mayor parte de la población humana de la tierra en veinte años.

· Alimentos biotecnológicos, que no se podrán reproducir, provocando hambre masiva en ciertas zonas del mundo.

· CHEMTRAILS arroja, sobre poblaciones desprevenidas, productos contaminados de sangre con enfermedades de diseño.

· La mayoría de las medicinas prescritas por los médicos contienen compuestos tóxicos. Esta práctica está ahora protegida por ley. Está prohibido, por ley, indemnizar a las víctimas.

· Munición a base de uranio empobrecido, que está destruyendo deliberadamente desde dentro al ejército estadounidense; garantiza batallas de toda la vida contra el cáncer y otras enfermedades más serias tanto al ganador como al perdedor de las guerras emprendidas con ese componente.

· Curricula escolares amañados y manipulación astuta de los medios han producido una población que es fundamentalmente incapaz de plantear preguntas que se enfrenten a las mentiras que les han contado.

· En estos momentos, el aire que respiran, la comida que comen y el agua que beben están sobrecargados a propósito de compuestos que producen enfermedades.

Y como los políticos creados por los medios con pedigrí adecuado y dinero ilimitado despliegan nuevas formas para seguir torturando a quienes estiman que no tienen derecho a ser miembros de nuestra nueva sociedad depredadora, la gente normal sólo puede sentarse y gritar ante los cadáveres mutilados de sus seres amados, y ante las esperanzas destrozadas de sus más anhelados sueños.

La carga de los demonios, que nos hace tener tanto miedo a desafiar las mentiras que nos han contado, garantiza que todos esos engaños continuarán hasta que desaparezca para siempre el último quejido inaudible frente a la injusticia de tanta monstruosidad.

(*) John Kaminski ([email protected]) es un escrito que vive en la Costa del Golfo de Florida. Su más reciente colección de ensayos en Internet, «Recipe for Extinction», se puede encontrar en: www.johnkaminski.com

Texto original en inglés:

www.warfolly.vzz.net/weightofdemons.html

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