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Palabras de presentación del libro "Perlas", de Pascual Serrano en la fiesta del PCE de Madrid. Septiembre 2006

La excepción prueba que la regla es falsa

Fuentes: Rebelión

Buenas tardes. Hoy asistimos aquí a la presentación conjunta de dos libros. Yo hablaré sólo de Perlas, de Pascual Serrano, aunque sí quiero decir que tanto éste como «Comprender Venezuela, pensar la democracia», de Luis Alegre y Carlos Fernández Liria forman parte, a mi entender, de un mismo proceso, un proceso concebido desde distintos ángulos […]

Buenas tardes. Hoy asistimos aquí a la presentación conjunta de dos libros. Yo hablaré sólo de Perlas, de Pascual Serrano, aunque sí quiero decir que tanto éste como «Comprender Venezuela, pensar la democracia», de Luis Alegre y Carlos Fernández Liria forman parte, a mi entender, de un mismo proceso, un proceso concebido desde distintos ángulos pero que tiende a reducir la incertidumbre.

Es posible que algunos de ustedes ya conozcan Perlas puesto que fue publicado hace unos meses. En el libro se mezclan observaciones e interpretaciones sobre los datos que ofrecen los medios capitalistas de comunicación acerca de la realidad en que vivimos, con observaciones e interpretaciones sobre la lectura que hacen esos medios. Citaré un par de ejemplos: uno es la atención que dedicó El País Semanal del 4 de septiembre de 2005 al caso de una niña de Ghana traída a España para ser operada de cataratas gracias a una fundación integrada por novecientas ópticas. Este hecho, señala Pascual Serrano, merece cuatro páginas a color y nueve fotos también a color. De los 790.000 venezolanos operados gratuitamente en Cuba y las 4.212 personas procedentes de diez países del Caribe también operadas gratuitamente en Cuba hasta esa misma fecha de 2005, añade Pascual, El País no publica una sola palabra.

El segundo ejemplo procede de las perlas entresacadas por Pascual Serrano durante el mes de junio de este año, pues es útil saber que la extracción de perlas no concluye con este libro sino que continúa mes a mes. Dice así:

«El 30 de junio, El País -repito el periódico porque todavía una parte de la población supone que es el menos manipulador- se ocupa de la crisis entre Israel y Palestina tras la captura de un soldado israelí. Mientras el ejército hebreo bombardea Gaza, por la parte de Israel se recoge esta declaración de la madre un joven muerto a manos de milicianos palestinos: «Querido Eliyahu, recuerdo que eras bueno, espiritualmente fuerte. Siempre nos aconsejabas no juzgar a los demás en función del aspecto físico o de estereotipos. Has subido tormentosamente al cielo como Eliyahu el profeta». Y por la parte Palestina, estos comentarios de Abu Ahmed, líder del brazo militar de Hamás en Yabalia (norte de Gaza): «Estamos bien preparados. No vamos a esperarlos en la ciudad. Vamos a ir a por ellos antes de que lleguen a nuestras casas» y «tenemos armas nuevas que hemos desarrollado y que no habíamos empleado antes. Será la primera vez que las usamos. También utilizaremos nuevas tácticas. Los milicianos les van a atacar donde no esperan». Es», añade Pascual Serrano, «para que los lectores sepan quiénes son los buenos y quiénes, los malos».

Antes me he referido a que los libros aquí presentados forman parte de un proceso. ¿Qué proceso? El proceso de asentar en política una visión del mundo en la cual aquel famoso refrán «la excepción confirma la regla» no es cierto. La excepción, como bien sabe cualquier científico, pone a prueba la regla y la repetición de excepciones confirma, desde luego, que la regla es falsa.

Golpe a golpe, como dijera el poema, verso a verso o, en este caso, perla a perla, Pascual Serrano va dejando constancia de que la versión de los grandes medios capitalistas de comunicación no es imparcial, no es independiente, es errónea, está manipulada, es interesada y, por lo demás, profundamente inmoral a tenor incluso de las reglas de la moralidad que los mismos medios de comunicación dicen defender.

En principio parecería que Pascual Serrano no descubre nada puesto que forma parte hoy de una cierta sabiduría popular considerar que los grandes medios de comunicación mienten. No olvidemos, sin embargo, que la idea general vigente todavía es que los medios mienten a veces. Por otro lado, muchos lectores de periódicos piensan que no todos los periódicos mienten igual, manipulan igual, distorsionan igual, y que el suyo, el que ellos leen, es el que menos lo hace. Pero ¿qué significa mentir «a veces»? ¿Qué puede significar ser fiel a la verdad sólo cuando esta verdad coincide con mis deseos? Ese «a veces», ese «sólo cuando» no añaden nada que vuelva más aceptable el hecho desde un punto de vista político ni ciudadano. Es indignante, en realidad, convivir con empresas que se dan permiso a sí mismas para mentir.

Ahora bien, no se puede vivir en un estado de indignación permanente. No es compatible con los órganos vitales, con la función de la vida. Por eso ocurre que gran parte de las personas muchas veces retrocedemos sin apenas darnos cuenta y aceptamos, sin apenas darnos cuenta, que tal vez esos periódicos mientan a veces, que por otro lado nosotras tenemos unos conocimientos que nos permiten inferir cuáles son esas veces y, retrocediendo, nos decimos que en el resto de las ocasiones seguramente no mienten y son más o menos útiles pues proporcionan una cierta información.

Pero no hay que retroceder sino avanzar. Si no se puede vivir en un estado de indignación permanente será preciso pasar de la indignación al acto. El libro de Pascual Serrano, como, en otro ámbito, el de Luis Alegre y Carlos Fernánez Liria, permite que no retrocedamos, permite que recordemos que no se puede despreciar la verdad «a veces». La intransigencia con la mentira de los grandes medios de comunicación no puede ser, por tanto, una actitud puntual que se cierna sobre las excepciones, sobre los deslices de esos grandes medios. Esa intransigencia es imprescindible porque no se trata de que nos imaginemos que manipulan y mienten. Se trata de que lo sabemos, podemos comprobarlo no sólo con teorías generales sino con aplicaciones prácticas, con demostraciones como la de este libro de Pascual Serrano. Por eso el libro forma parte de un proceso, porque una vez que algo ha sido probado ya no se puede hacer como si no existiera.

Quien así les habla ha escrito a veces para esos grandes medios capitalistas. Mi punto de vista, que procede, entre otras cosas, de conversaciones con Pascual Serrano y de la lectura de sus textos, es que no podemos dar por perdido ningún espacio, ninguna batalla, sobre todo porque a veces otros colectivos, personas y países necesitan en ocasiones que al menos en partes ínfimas de esos espacios no se les difame; pero, en todo caso, cuando los usemos, debemos hacerlo siempre sabiendo que estamos en un espacio que miente y debemos tratar de contrarrestar explícitamente o estratégicamente o como sea esa certeza. Lo que no podemos es acceder a los espacios que mienten con la ingenuidad de pensar que en el caso concreto de nuestro artículo la mentira se eclipsa.

Es, de cualquier modo, preciso no transigir, no callar, no ser tolerantes con las mentiras de los medios capitalistas pues si nos acostumbrásemos a ellas, si las dejásemos pasar estaríamos, como bien ha demostrado Pascual Serrano, pisoteando nuestra capacidad para distinguir entre lo verdadero y lo falso, estaríamos pisoteando nuestra inteligencia, nuestra moral y también nuestro proyecto político. Muchas gracias.

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Novedad Editorial
«Perlas. Patrañas, disparates y trapacerías en los medios de comunicación», de Pascual Serrano