Recomiendo:
1

La extensión de una pandemia globalizante

Fuentes: Rebelión

Ningún augurio favorable que ponga en cuestión una salida decorosa de la propagación del COVID-19 podrá disimular las actuales condiciones geoeconómicas mundiales y de los desafíos que de ellas emanan. 

Seria ya un lugar común el efecto arrastre de la crisis financiera internacional de 2008 y su agravamiento meses antes de la Pandemia siendo el efecto general una depresión económica casi global similar a los efectos de la crisis del 30 en términos estadísticos y estructurales. 

Los cuadrantes que dividen el mapa indican una crisis política y social de sobre manera sobre el Imperio Global donde las condiciones casi personales de su actual mandante no son suficientes garantías de una moderada recuperación en el tablero mundial por que lentamente – o no – los sectores de poder globalista comienzan a mirar a su oponente demócrata capaz de re instaurar los preceptos liberalizadores que permiten el libre juego de sus propias fuerzas encontrándonos a menos de 3 meses de la contienda electoral. 

El Viejo Continente tensionado por los grandes jugadores globales no halla una salida clara de la situación reinante y se sumerge a los dictados de sus propias instituciones que en definitiva responden claramente a los designios de Frau Merkel que lleva liderando su espacio geopolítico hace mas de 16 años lo que indica que no se generan recambios de liderazgos políticos por parte de lo que Perón llamo el Demo Liberalismo. 

El Este esta pivoteado por la alianza de China y Rusia que promete dar olas en el espacio de los llamados Balcanes Euroasiáticos con proyectos de envergadura continental y los auspicios de ser China quizás la única gran potencia que puede dar un moderado optimismo económico y de allí traccionar la demanda global. 

Si bien Rusia no presenta el mismo perfil económico, su despliegue político y militar internacional la convierten en un actor clave de la contienda, que puede equilibrar los enfrentamientos con la rivalidad norteamericana que no fácilmente cedera espacio y lugar a lo que varios analistas prevén es América Latina el ultimo territorio de disputa en lo que queda de la vigencia de la Humanidad. 

En efecto la balcanización política latinoamericana producto de sus clases dominantes y de su asociación imperial – acentuado en estas últimas décadas por los procesos neoliberales – que  tenuemente fueron respondidos por gobiernos populares abren el juego a si cada terruño y en conjunto luego hará explicito un proyecto de desarrollo endógeno y regional que pueda complementar los anhelos asiáticos o solo se convertirán en proveedores de insumos y materias primas cuya divisa será la moneda de cambio de los ingentes compromisos externos asumidos. 

Casi solo el caso de Argentina con la Presidencia del Dr. Néstor Kirchner se atrevió a dar por finalizado el perverso mecanismo de endeudamiento perpetuo algo que el sistema financiero internacional jamás le perdono.  

A tal punto que un relevante economista del establishment argentino le signo a su manejo económico como el de “la libretita del almacenero “. 

Aquel “almacenero “emulando la gesta de los años cuarenta dio lugar a una de las mejores décadas de crecimiento económico y redistribución del ingreso en la Argentina. 

En vísperas de cumplirse 10 años de su trágica partida no seria desaconsejable repasar su gesta a las vistas de un país que demanda un proyecto o programa y un nuevo contrato social que supere el punto de partida y la post pandemia. 

Los argentinos debemos reeditar un Proyecto Nacional con las limitaciones que en curso existen pero una nueva épica en marcha luego de una gestión decorosa de la Pandemia que nos aqueja. 

Ezequiel Beer, Geógrafo UBA, Analista Político, Profesor Nivel Medio 

1