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La falsa democracia y los altos niveles de represión

Fuentes: Rebelión

Un alto porcentaje de chilenos hoy tienen sus teléfonos intervenidos, las escuchas telefónicas son pan de cada día, la excusa es la delincuencia y el narcotráfico, pero lo cierto es que esta medida esta más enfocada a persecución de dirigentes sindicales y sociales, que a los delincuentes o narcotraficantes, su objetivo central apunta a la […]

Un alto porcentaje de chilenos hoy tienen sus teléfonos intervenidos, las escuchas telefónicas son pan de cada día, la excusa es la delincuencia y el narcotráfico, pero lo cierto es que esta medida esta más enfocada a persecución de dirigentes sindicales y sociales, que a los delincuentes o narcotraficantes, su objetivo central apunta a la criminalización de la protesta social.
 
El Ministerio Público ha reconocido que  ellos ordenan la interceptación de más de 1600 teléfonos cada mes, según esta misma información se realizan más de 80 intervenciones telefónicas diariamente, no deja de ser terrorífico enterarse como se viola impunemente la privacidad de miles de chilenos, algo que no se puede aceptar bajo ninguna excusa
 
El montaje del caso bombas
 
Los montajes también son un recurso frecuente, un ejemplo de esto es el llamado caso bombas, que cada día que pasa se sigue cayendo a pedazos y ya se puede ver la trama y la mano del gobierno detrás de todo esto. Probablemente este caso obtendrá un record de Guines, todos los detenidos están acusados de asociación ilícita terrorista, con un pequeño detalle, después de casi un año de prisión y de una investigación de más de dos años, no existe una sola arma de fuego entre las pruebas que se están usando en contra de ellos, lo menos que se puede decir es que son una especie rara de terroristas, unos subversivos desarmados.
 
El montaje y el racismo contra los mapuche
 
En el caso de los juicios contra los comuneros mapuche, hace rato que ha quedado demostrado el montaje, con un agregado especial, el racismo de los fiscales, junto con la parcialidad de los tribunales chilenos en contra de nuestros hermanos. Estos juicios tienen como único objetivo mantener largos periodos en la cárcel a los activistas mapuche y de esta forma provocar el máximo de miedo entre los demás comuneros, para que no reclamen por sus derechos y se movilicen para recuperar la tierra que les fue robada.
 
El movimiento estudiantil también está en la mira
 
En el caso del movimiento estudiantil, hace rato que se conoce los intentos de los agentes de la PDI y de la Dipolcar para infiltrarlo, el 12 de abril de este año, en una movilización en el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, los estudiantes identificaron a un agente de la PDI infiltrado en la movilización, el que para salvar el pellejo termino delatando a un agente de la Dipolcar que también estaba infiltrado en la movilización.
 
Los testigos sin rostro
                
Los testigos sin rostro, es otro recurso usado frecuentemente bajo esta «democracia», testigos que normalmente son falsos y que funcionan de acuerdo a un sueldo pagado por los servicios represivos, el último caso fue el intento por reclutar a un ex militante lautarista, Juan Linares, que valientemente denuncio públicamente esta situación, desenmascarando a los servicios represivos y sus métodos.
 
Cuando todo falla, el gobierno echa mano de los esbirros de la tinta

Cuando los montajes se caen, los gobiernos al estilo de Piñera echan mano de sus «escritores y analistas serios», algunos incluso con rótulos de «progresistas», para reconocer la situación, pero relativizándolo todo, con cosas al estilo de «La bomba que se chispoteo…», articulo donde el señor Villegas después de hacer todo un análisis de porque no pinta nada de bien el caso bombas para la fiscalía involucrada en este caso, para luego terminar diciendo que a pesar de todo «Nada de esto significa que estos jóvenes son culpables. Tampoco podemos asegurar que sean inocentes», Condorito diría «exijo una explicación».
 
Los discípulos de Pinochet
 
Sebastián Piñera jugando a nuevo demócrata, porque no debemos olvidarnos que él junto a varios de los que integran su ministerio son los antiguos boys de Pinochet y como buenos discípulos son especialistas en todas estas «técnicas» represivas, pero ahora intentan hacerlas pasar como algo perfectamente democrático y legal.