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La guerra cibernética y el imperio del mal

Fuentes: La pupila insomne

El periódico español La Vanguardia, publicó este 17 de octubre en su página internacional, que el virus informático Stuxnet, es la primera arma cibernética conocida y que ha afectado ordenadores en Irán, Indonesia, India, China y Pakistán. En realidad, fue a principios de la década de los 80 del siglo pasado que se utilizó por […]

El periódico español La Vanguardia, publicó este 17 de octubre en su página internacional, que el virus informático Stuxnet, es la primera arma cibernética conocida y que ha afectado ordenadores en Irán, Indonesia, India, China y Pakistán.

En realidad, fue a principios de la década de los 80 del siglo pasado que se utilizó por primera vez con efectividad un arma cibernética. Se trata de un software defectuoso, introducido por la CIA por mandato del gobierno de Estados Unidos, en el sistema de operación del nuevo gasoducto transiberiano que debía llevar gas natural desde los yacimientos de gas de Urengoi en Siberia a través de Kazajstán, Rusia y Europa oriental hasta los mercados de divisas de Occidente.

El 18 de septiembre del 2007, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en su reflexión ‘Mentiras deliberadas, muertes extrañas y agresión a la economía mundial‘, explica:

«Para automatizar la operación de válvulas, compresores e instalaciones de almacenaje en una empresa tan inmensa, los soviéticos necesitaban sistemas de control sofisticados. Compraron computadoras de los primeros modelos en el mercado abierto, pero cuando las autoridades del gasoducto abordaron a Estados Unidos para adquirir el software necesario, fueron rechazados. Impertérritos, los soviéticos buscaron en otra parte; se envió un operativo de la KGB a penetrar un proveedor canadiense de softwares en un intento por adquirir los códigos necesarios. La inteligencia estadounidense, avisada por el agente del Dossier Farewell, respondió y manipuló el software antes de enviarlo.

«Una vez en la Unión Soviética, las computadoras y el software, trabajando juntos, hacían operar el gasoducto maravillosamente. Pero esa tranquilidad era engañosa. En el software que operaba el gasoducto había un caballo de Troya, término que se usa para calificar líneas de software ocultas en el sistema operativo normal, que hacen que dicho sistema se descontrole en el futuro, o al recibir una orden desde el exterior.

«Con el objetivo de afectar las ganancias de divisas provenientes de Occidente y la economía interna de Rusia, el software del gasoducto que debía operar las bombas, turbinas y válvulas había sido programado para descomponerse después de un intervalo prudencial y resetear –así se califica- las velocidades de las bombas y los ajustes de las válvulas haciéndolas funcionar a presiones muy por encima de las aceptables para las juntas y soldaduras del gasoducto. El resultado fue la más colosal explosión no nuclear e incendio jamás vistos desde el espacio».

La industria electrónica soviética estaba infectada con virus y caballos de Troya colocados allí por la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.

Hoy es conocido que la guerra cibernética contra la antigua Unión Soviética no solo abarcó esta operación, y contribuyó al colapso de su economía y al derrumbe del socialismo en Europa.

Por eso, no es muy difícil suponer quién está detrás del gusano Stuxnet. Se plantea que desmanteló los sistemas de control de la central nuclear iraní de Bushehr, una instalación a punto de ser operativa, con el objetivo de retrasar el programa nuclear con fines pacíficos de Irán, y atacó a redes de varios países que también utilizan el software que la firma Siemens ha desarrollado para controlar grandes infraestructuras.

Ya lo sentenció el Teniente General de la Fuerza Aérea estadounidense, Robert Elder Jr: «El cambio cultural es que vamos a tratar Internet como un campo de guerra, y vamos a concentrarnos en él, y darle prioridad para acciones en el ciberespacio y acompañarlas, si es necesario, con acciones en el espacio aéreo y terrestre. Vamos a desarrollar junto con las universidades, guerreros ciberespaciales que sean capaces de reaccionar ante cualquier amenaza las 24 horas del día, durante los siete días de la semana».

Para nada el uso de las llamadas TIC en función de la dominación en el mundo contemporáneo ha sido dejado a la espontaneidad por las fuerzas imperialistas.

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