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Episodio del actual combate por la hegemonía ideológica socialista

La posición política apolítica de Ibrahim Cueto y Santiago Pérez

Fuentes: Rebelión

Con frecuencia nos enredamos en unas y otras escaramuzas de orden político y la dinámica de la vida no nos permite concatenar, dentro de lo episódico, lo que resulta más significativo. Pero no ha sido así con un reciente episodio que transcurrió en Facebook. La razón esta vez es que el asunto tocó algo muy sensible para mi generación y persona.

Estamos inmersos en la celebración del medio siglo de constitución de Destacamento Pedagógico Universitario Manuel Ascunce Domench, movilización de estudio y trabajo convocada por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, que cumplió una tarea preciosa en la Revolución Educacional Cubana. Entre 1972-1981 trabajaron como profesores en las escuelas en el campo, y a la par se formaron como maestros cinco contingentes -14 374 jóvenes- miembros del Destacamento. Desde este programa de la Revolución se despegarían las universidades pedagógicas en el país, y sus miembros se convirtieron en una muy firme columna del sistema educacional cubano. Me honra ser miembro del primer contingente. .

Los hechos

El día 5 de octubre publiqué en Facebook con el título ¿Por qué insultar, ofender? mi crítica a la actuación de un sujeto de nombre Santiago Pérez, sin apellido de mamá, que afirmaba haber pertenecido al Destacamento Pedagógico Universitario Manuel Ascunce Domenech en la hoy provincia de Sancti Spíritus. Con muy débil argumentación y pésima forma, el mencionado intentaba acallar la denuncia que hice (https://rebelion.org/la-trampa-de-los-terroristas/), sobre las maquinaciones de la mafia terrorista de Miami contra los cubanos dueños de pymes, que visitaron la sureña ciudad estadounidense, hecho donde el asesino Santiago Álvarez Fernández-Magriña fue figura protagónica.

El Santiago de acá, consideraba que denunciar a los terroristas en el grupo de Facebook en el que ambos coincidimos, era un ejercicio “que no prestigiaba” al Destacamento Pedagógico. El sujeto le exigía al administrador del grupo que no permitiera este tipo de comentarios.

A la crítica del día 5 de octubre el tocayo del terrorista replicó con lo único que al parecer posee: la ofensa a la que esta vez añadió una suerte de ridículo reto personal. No pierdo mi tiempo con personas vacías de principios y civilidad. No respondo obscenidades, menos ciberbravuconerías. Si en el grupo de Facebook, en plena coincidencia con mis argumentos, le respondieron de manera muy enérgica un grupo significativo de compañeros y compañeras miembros del Destacamento Pedagógico. Para mí el asunto no meritaba más.

Pasaron los días… Semana después, cuando ya ni nos acordábamos del sujeto de marras, el titulado Ibrahím Cueto (sin apellido de mamá), que también afirmó haber pertenecido al Destacamento Pedagógico, empoderado de la condición de administrador del grupo, publicó un ultimátum en el que me conminaba a “que me buscara otra plataforma para hacer política”, con la amenaza de “bloquearme y sacarme” de “SU grupo”.

Por la misma razón que ya manifesté opté por saludar a los compañeros que habían coincidido con mi postura y me retiré del grupo. Hay muchas cosas hermosas que hacer. Me congratulaba además, la verticalidad revolucionaria de los compañeros que le habían respondido a Santiago Pérez. Saber que somos muchos los decididos a defender la Revolución, es algo que aunque se repite con frecuencia, siempre me emociona.

Ambos sujetos, el administrador y el interpelado tocayo del terrorista, interpretaron mi cordura de forma equivocada. Y en vez de dar por concluido el asunto, lo mantuvieron. Publicitaron su hermandad y se felicitaron por “haberme sacado del aire”.

Lo dicho y lo hecho

De lo dicho y hecho comentaré lo que me ocupa: A Ibrahím Cueto “no le importa de donde provenga la política”. Su “trabajo” afirma “es mantener al grupo apolítico”: ¿Qué tiene en contra de “la política” Ibrahím Cueto? ¿Qué nos intentan vender con su rechazo a la política? Afirma que él creó el grupo solo para encontrar a los graduados del Destacamento Pedagógico: ¿Pero después del encuentro qué más? ¿Por qué reducen y limitan los derechos de “los encontrados” y les obligan a no hablar “de política”?

El tocayo del terrorista y su hermano acompañan sus posicionamientos ideológicos y políticos con una verbalización ríspida, confrontativa y amenazante: ¿De dónde surge tanto disgusto y virulencia? ¿Por qué tanta agresividad, tanto encono contra una persona que ni conocen? ¿Que nunca se ha cruzado con ellos? ¿Por qué insultar e intentar denigran con la persona el trabajo que se comparte? ¿Por qué atacar a un colega del programa de la Revolución en el que acreditan haber participado?

Y definitivamente: ¿Para qué Ibrahim Cueto y su hermano Santiago Pérez pretenden imponernos su posición política apolítica?

Facebook

Mis relaciones con los administradores de la empresa Facebook no han sido muy felices. Hay camaradas y amigos que desde hace tiempo decidieron no participar o salirse de Facebook. Como me interesa comunicarme con los muchos compatriotas que en Cuba co habitan en esta red, trato de evitar confrontaciones con sus veladores, y me he propuesto cumplir estrictamente sus reglas de convivencia.

La disciplina que Facebook ha elaborado para los grupos tiene por eje el establecimiento de normas de funcionamiento, que debes leer y asumir si deseas participar, y quien las viole puede ser requerido o cancelado como miembro. Los responsables de hacer cumplir esas normas son los administradores. A su vez cuando un grupo no te satisface puedes salir inmediatamente.

Vistas las reglas de Facebook para la nota que se objeta actúe en riguroso orden:

1) Publiqué en el grupo aquello que el administrador permitió que se publicara.

2) Respondí con ejercicio de derecho.

3) No ofendo, no utilizo palabras insultantes.

4) No cree un consenso de rechazo y/o disgusto en los miembros del grupo. Más, apoyaron mi posición.

5) No voy a la contraréplica. Una y otra vez trato de evitar la aridez de un diferendo.

Vistas las reglas de Facebook Ibrahim Cueto acumula un conjunto de acciones responsables y violatorias:

1) Permitió la publicación de la nota – y de las que antecedieron- que luego rechaza e insulta.

2) Santiago Pérez hace un pronunciamiento político, pero como este es expresión de su pensar político lo permite.

3) Santiago Pérez, comentó de forma irrespetuosa una publicación que se realizó en el grupo. Lo permitió, y se alineó con este proceder.

4) Desestima mi reiterada contribución para no potenciar un conflicto. Ataca y provoca.

5) Coacciona y reprende a quienes se manifestaron a favor de la crítica que realicé a Santiago Pérez.

6) Imponen a todos los miembros del grupo su postura política apolítica.

Mi derecho y sus límites

Mi derecho siempre será decir lo que pienso y fundamentarlo con mis verdades y los argumentos de ciencia y conciencia que las sustenten. Si me equivoco dispuesto estoy a rectificar. Doy la bienvenida a las opiniones que se expresen sobre mi trabajo, aprendo mucho de las sugerencias y las críticas.

Mis límites están en el respeto a las demás personas, a las instituciones y sus derechos. Respeto el derecho que tiene cualquier administrador o editor a no publicar lo que considere en negación o desacierto. Expreso mi derecho a criticar y combatir en el campo editorial, las exclusiones y las intenciones de silenciar, que persiguen constantemente al pensamiento revolucionario en el mundo burgués, y que no han dejado de estar presentes en los medios alternativos y en las revoluciones socialistas que han logrado establecerse.

Paulo Freire descubrió y nos reveló como la psicología del opresor se introproyecta en el oprimido. Y si aplicamos esta verdad al campo que ahora nos ocupa, entendemos como Facebook al masificar en las llamadas redes sociales el hegemón ideológico burgués, ha reforzado la mencionada introproyección. Ibrahím Cueto devenido en dueño de SU grupo de Facebook es un espécimen más entre los millones que viven subsumidos entre los espejismos y las realidades capitalistas del ciberespacio y la ubicuidad tecnológica.

Sentido común y ética

Hay muchísimos grupos que no tienen que precisar “su postura o contenido”: Son grupos que desde su propia denominación anuncian el interés cultural, de intercambio plural y diverso… en relación a gustos, preferencias, temas y asuntos más o menos específicos. Pero este no es el caso:

Ibrahim Cueto convocó a nombre de un Instituto Pedagógico, a nombre de la historia del Destacamento Pedagógico. Y el Destacamento fue y es política revolucionaria. El Destacamento es FIDEL.

No todo puede estar normado en un grupo. Hay administradores que en atención a sus intereses y a los de sus convocados precisan más aún los contenidos que se comparten. Y conversan y negocian con los miembros de sus grupos lo que ellos creen o lo que más les interesa. Y no hay por qué crear un diferendo por este proceder.

No hace mucho recibí un mensaje de la administración de un grupo que estaba en desacuerdo con el sesgo crítico de una de mis publicaciones. Muy amables los compañeros, intercambiamos puntos de vista. El desacuerdo se mantuvo y no fue lo más importante: La cordialidad, la amistad, el conocernos y el ejercicio de razones y derechos, saturaron de belleza nuestro intercambio. Pero claro, es abismal la distancia en ética y generosidad entre estos compañeros, y los sujetos que motivan el presente comentario.

Ibrahim Cueto además manipula: Dice que “su grupo” es para hablar de educación.

¿Y cómo se puede hablar de educación sin rechinar contra la política genocida del bloqueo? Todos nuestros estudiantes, las generaciones de estos cincuenta años que hemos tenido en las aulas, nacieron y sufrieron estrecheces y carencias por el bloqueo. Solo en el período marzo de 2022 a febrero de 2023 los costos del bloqueo han significa que la educación tenga 75 551 799 millones de dólares menos para libros de textos, insumos y medios docentes, para reparaciones…?

¿Y se puede hablar de educación en y sobre Cuba: sin expresar rechazo a quienes han asesinado a más de 3 mil cubanos y lesionaron a más de 2 mil, abuelos, padres y parientes, niños y jóvenes también, de esas generaciones escolares?

¿Sin comentar y rechazar el genocidio y el etnocidio de ahora mismo contra Palestina?

¿Disgusto?

Ibrahim Cueto esperó en vano durante varios días. Ningún miembro del grupo “se solidarizó” con la posición y el verbo de Santiago Pérez. El sujeto fue criticado y colocado donde debe estar por sus propios compañeros. Al tocayo del terrorista le faltó lo que se tiene que tener para defender una posición o rectificar y disculparse. Entonces se agazapó.

Días después, cuando las aguas de la crítica bajaron, su hermano Ibrahim Cueto la emprendió contra mi persona y los contenidos que publico. Y entonces, si volvió a la carga Santiago Pérez. Sin dudas actuaron en equipo. Y se repitieron en el desconcierto. Nadie les secundó. Se explica por qué están tan disgustados.

La política y lo político

Reitero, la política es ejercicio de poder. Poder para hacer y construir felicidad. Poder para amargar y matar (incluso matar en vida). Poder para las certezas. Poder para las equivocaciones. Poder para tener y actuar desde una posición política. Pero la vida si bien está interpenetrada por la política es MUCHÍSIMO MÁS QUE POLÍTICA!

Reitero, para hacer y pelear la política revolucionaria, no hay que convertirse en un animal político. Se debe reír, bromear, hacer cuentos de Pepito, tener hobbies, jugar, compartir en jolgorio y amistad, dar cariños, amar mucho, y también equivocarse y saber enmendar sus errores, sin temor o prejuicio ante la disculpa. “Ser tan humano, que nos acerquemos a lo mejor de lo humano”, fue el horizonte POLÍTICO que heredamos del Che Guevara.

La indigestión política, el esquema del “comisario” adusto, juez y depositario de todas las verdades nunca me convenció Así pensaba y actuaba cuando tenía 18 años y era alumno-profesor, así mismito pienso hoy medio siglo después. Mi grupo de estudios del Destacamento Pedagógico, donde se concentraba más del cincuenta por ciento de los jóvenes que por entonces asumían los liderazgo políticos en la universidad pedagógica, en la provincia y en la Escuela donde trabajábamos, siempre fue “criticado” por ser díscolo e irreverente frente a los “poseedores de lo políticamente correcto”.

Los extremos siempre se tocan, y precisamente el tipo más circunspecto de entonces, quien “sobresalía” en el grupo por tomarse muy en serio su comisariato –y se le reconocía por las autoridades políticas y docentes por esta cualidad-, terminaría veinte años después en repugnante traición, declarando como “experto” contra sus ex camaradas y su patria en el Congreso de los Estados Unidos.

Resulta que el condiscípulo “menos político”, el que más trabajo pasó para que lo ingresáramos en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en las mismas dos décadas en que el comisario se nos desinfló, fue profesor vanguardia provincial y nacional, con dos misiones, una como maestro en medio de la guerra civil en Angola, y otra de combatiente internacionalista en Etiopía. Y no terminó, continuó como cuadro profesional del Partido Comunista de Cuba, primero y de la Asamblea Nacional del Poder Popular después…

¿Uno y otro lado?

Aquí hay una nación y una emigración frente a un imperio que a todos y todas nos maltrata y desprecia. Que nos quiere dividir, enfrentar, estallar, destrozar, para luego adueñarse del país e imponer la “paz de los terroristas”, con el fascismo del capital.

Los que resisten en este archipiélago de heroísmo cotidiano y los que no están en Cuba, unos y los más, están en mi lado, porque piensen como piensen, son cubanos y cubanas que respeto, entre quienes por demás tengo familiares y amigos, y mucha gente honrada y de bien que conozco y estimo.

Los que están aquí, dentro de Cuba y fuera del país, que sirven de corifeos o hacen tratos con el gobierno que nos cerca y hambrea, los que trabajan para enconarnos, los que hacen guiños o colaboran con los terroristas, esos, nunca estarán en mi lado.

En nuestros grupos de cincuentenarios participan condiscípulos que viven en la Cuba profunda y en el exterior. A ninguno se le ha pedido una declaración política. Bienvenidos. Y tenemos muy lindas relaciones porque el respeto y el cariño deciden. A esta altura no hay que intentar darle jarabe de comunismo a nadie que tenga cincuenta años de trabajo y vida, y tomó las elecciones y decisiones que consideró.

Y en lo que me atañe, tengo muy queridos compañeros del Destacamento Pedagógico que viven y trabajan en el exterior. Incluso de ese mismo grupo que refiero, de mi misma cátedra, de mí mismo comité de base de la UJC, hay condiscípulos que hoy, por muy diversas razones viven en Miami y los estimo mucho!

¿Apoliticismo?

El apoliticismo como postura política no resiste un juicio de realidad: Las estrecheces que nos golpean todos los días, lo que intentan arruinar nuestras vidas, el bloqueo hoy, y en cuanto puedan, las bombas…, no tienen nombre ni posición política. Estemos en la militancia activa unos o se suban en la cerca de la equidistancia otros: sufre el pueblo, nuestras familias, nuestros hijos e hijas. Mal viven de lejanía, zozobras y tristezas quienes están “afuera”, y se ocupan y preocupan por sus familias.

El apoliticismo menos resiste el juicio de la Historia. Y las verdades históricas aunque duelan son verdades.

Desde que con el nacimiento de la identidad y la nacionalidad cubana se parió la Revolución. Desde Aponte y Varela a la fecha, el apoliticismo en Cuba ha sido un instrumento de desmovilización, de falsa racionalidad. De contrarrevolución. Su ideología es la del yugo.

El imperio español en el siglo XIX estimuló el apoliticismo. Lo enfrentaron Céspedes y Martí. En imperio yanqui en los siglos XX-XXI estimuló y ahora mismo estimula el apoliticismo. Lo enfrentó Fidel, y lo hacemos ahora mismo sus herederos. Nuestra ideología es la de la estrella soberana, blanca y refulgente. La portamos eso sí, hombres y mujeres de sangre y corazón rojo.

La ofensiva ideológico-cultural sistémica del imperialismo en la contemporaneidad, la guerra cultura global, vende como una de sus claves el apoliticismo. Sumerge a buena parte de la humanidad en el individualismo, el consumismo, el hedonismo y la idiotez.

Las guerras híbridas, las subversiones político-ideológicas, las operaciones de guerra cognitiva, apuntan al corazón y a la mente de los pueblos con proyectiles de apoliticismo: Alejarse de la política, negar la política… crear prejuicio frente a la política, fabricar fobia a la política….! Son los impactos que se buscan. Y no es un secreto que Cuba resiste, ahora incrementada tal ofensiva.

La CIA, la USAID, la NED… poseen una nutrida nómina de agentes pagados, y constantemente reparten y compran mercenarios. Pero el reclutamiento y la mesada, hay que ganárselo desde el “activismo”. Un primer paso de todo futuro recluta es la coincidencia con las claves del ataque enemigo y la tarea gratuita.

La CIA, la USAID, la NED, sus agentes, lacayos y aspirantes, además de dinero y prebendas reparten miedo, mucho miedo. Quienes viven cautivos de sus programas y propaganda piensan en hecatombes, y en particular si de Cuba se trata llegan a creer que “mañana esto –el país- va a estallar, y que la Revolución se cae ineludiblemente “el próximo fin de semana”. Y para azuzar miedos, ahí están los terroristas.

Apoliticismo y miedo, constituyen puntos focales de la incomunicación, la irracionalidad, el prejuicio y la fobia, de la enajenación que construyen y refuerzan los enemigos del progreso y la Revolución. Entonces el manejo de las personas a nivel instintos brinda la posibilidad de movilizarlas para los más perversos fines.

Envié al grupo que administra Ibrahím Cueto varios de mis trabajos. Ibrahím Cueto los publicó sin la menor objeción. Y no hubo reacciones adversas. Pero cuando coloqué el escarpelo sobre los terroristas de Miami, cuando denuncié al asesino Santiago Álvarez Fernández-Magriña, y develé la actuación de algunos dueños de pymes que le escucharon y sirvieron, de inmediato el tocayo Pérez y su hermano Cueto entraron en catarsis de apoliticismo… ¿Interesante? ¿No?

Del apoliticismo y la claudicación

Administro grupos de Facebook, grupos de WhatsApp, he participado en las actividades convocadas para los cincuentenarios, unas veces coordinando, otras como simple participante, conozco lo precioso que han hecho y hacen nuestros colegas por toda la nación. Búsquese si en algún grupo o actividad, en cualquier lugar del país, se ha puesto como condición que sus participantes tengan que pensar y militar como lo hacemos unos u otros convocantes-participantes?

El límite está en el respeto. Con el respeto nos formamos en el Destacamento Pedagógico.

Y para actuar en y con el Destacamento en su 50 aniversario, la participación pasa por el respeto a la historia política de la Revolución, que es la historia de nuestro movimiento pedagógico fidelista: ¿Puede ser de alguna otra manera?

En los tiempos que vivimos hay compañeros que están hoy llenos de dudas. Hay gente de historia muy esforzada, que ya no se percibe revolucionaria. Pero no deben sentirse excluidos de la conmemoración cincuentenaria. Conmemoramos lo que un día contribuimos a realizar. Y quien estuvo y lo hizo bien merece el abrazo agradecido del reencuentro.

Para invitar al homenaje, para encontrar a los amigos y condiscípulos cincuentenarios, para comunicarnos entre todos los cubanos y cubanas: ¿hay que ASUMIR EL APOLITICISMO? Hay que renunciar a dos siglos de historia política revolucionaria, hay que renunciar a la propia historia del Destacamento Pedagógico?

No estamos ante un decidir y un hacer de ingenuidades. El apoliticismo que Ibrahim Cueto propone es el de la claudicación.

Ser apolítico es un libérrimo derecho que tiene cada ciudadano, tanto como mi derecho a ser martiano y marxista. Nuestra Constitución garantiza la libertad de pensamiento y las leyes que la complementan codifican esa protección. Puedo preguntarle a Ibrahím Cueto qué tiene contra la política, puedo estar en disposición de explicarle mis argumentos, puedo intentar un dialogo de saberes, pero si el sujeto insiste en no debatir civilizadamente, si afirma que no le importa de dónde proviene la política, debo respetar su opinión. Me puede apenar el cómo esta persona terminó en ese punto de incomunicación, irracionalidad, prejuicio y fobia contra la política, pero en lo inmediato nada más puedo hacer.

Los estados de relación y derecho cambian raigalmente cuando del pensar Ibrahim Cueto pasa al actuar. El sujeto trabaja –afirma- para crear y mantener un grupo apolítico en el espacio del cincuentenario del Destacamento Pedagógico. Y proponerse la construcción y gerencia de un espacio –un grupo en Facebook-, donde se promueve y obliga al apoliticismo, es una actividad de proselitismo político contra las esencias militantes y revolucionarias del movimiento fidelista del que soy fundador. Y reivindico mi derecho a criticar, denunciar y emplazar a Ibrahím Cueto y a Santiago Pérez por tan burdo proceder.

La historia y la Historia

Comentar sobre este episodio de la lucha ideológica que hoy se despliega en Cuba, resulta un ejercicio que posee el interés de caracterizar y alertar sobre una tipología de sujetos que hoy actúan desde dentro de la Revolución, con el propósito asumido -inducido o pagado- de fracturar la hegemonía ideológico cultural socialista.

El nombre y la representatividad de una institución histórica de la Revolución Educacional, de un Instituto Pedagógico, del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech se respetan. Hay espacios en las redes donde predomina la grosería y la pendencia. A falta de argumentos, el mercenarismo de último cuño compite por las redes en obscenidades, ataques y amenazas. Considero que la crítica y la pedagogía revolucionaria, martiana y fidelista deben ser verticales e intransigentes frente a estos procederes.

La militancia revolucionaria cubana en todas las épocas, las y los que tenemos conciencia de lo que defendemos: Peleamos la independencia, la soberanía, la paz, la prosperidad y la felicidad para todos los cubanos y cubanas, incluso para quienes sean apolíticos, para los que dudan, para los que se acobardan, para los que ya no se sienten revolucionarios. También para los que no están hoy entre nosotros, para la patria y la familia Cuba. Y esa gran batalla se gana en primer lugar defendiendo la verdad y los principios en cada escaramuza.

Nota: Estamos en medio del jolgorio del cincuentenario. Es tiempo de cariños y unidad. Pero el cariño y la unidad se construyen y cuidan desde la verdad y los principios. Y estas que expreso son mis verdades y principios.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.