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La soberanía tecnológica es el resultado de la libertad

Fuentes: ramonramon.org

Hay términos que no son capaces de definir de forma plena todo lo que significan, o eso creo yo, mientras otros, inventados por lobby y bufetes de grandes multinacionales, buscan provocar confusión. Por eso, es importante tener muy clara la diferencia entre Neutralidad comercial y/o neutralidad frente a la ciudadanía vs. un concepto completamente inventado […]

Hay términos que no son capaces de definir de forma plena todo lo que significan, o eso creo yo, mientras otros, inventados por lobby y bufetes de grandes multinacionales, buscan provocar confusión. Por eso, es importante tener muy clara la diferencia entre Neutralidad comercial y/o neutralidad frente a la ciudadanía vs. un concepto completamente inventado e irreal como es neutralidad tecnológica.

Durante estos años he escrito en reiteradas ocasiones que el término Neutralidad Tecnológica es un fraude, una paradoja que constantemente aparece cuando un gobierno decide apostar por su ciudadanía, y las multinacionales del sector se resisten a perder el control. Los gobiernos y sus responsables -tanto técnicos como políticos- no pueden ser neutrales, están en sus respectivos cargos para gestionar de forma eficaz los recursos públicos, son los responsables de que se usen de la forma más eficiente en beneficio de la ciudadanía, y por lo tanto, no pueden ser neutrales, tienen un mandato y una obligación que ejercer. No voy a extenderme mucho sobre este concepto, pues he escrito largo y tendido sobre la interesada confusión que se crea en torno a conceptos relacionados pero no idénticos: neutralidad comercial no es lo mismo que neutralidad tecnológica.

Por otro lado, el estado deber ser neutral hacia su ciudadanía, es decir, la ciudadanía es la que debe poder elegir cómo relacionarse con sus responsables, y lo que es más importante, no puede verse forzada a utilizar una determinada marca o aplicación para poder hacer uso de sus derechos, como poder realizar cualquier comunicación y/o gestión. Si esto no es así, las administraciones públicas están fomentando unas determinadas empresas (marcas / aplicaciones) en detrimento de otras, favoreciendo a una determinada multinacional (normalmente extranjera) que obtiene con el apoyo tácito de la correspondiente administración el privilegio del monopolio (amparado o no por las políticas tecnológicas no neutrales) y lo que es más importante, obligando a la ciudadanía a realizar un importante desembolso económico o bien «delinquir» instalando aplicaciones con licencias restrictivas.

Es en este sentido donde cobran mayor importancia los estándares abiertos y la interoperabilidad, que eliminan la restricción de usar una marca o aplicación concreta por el uso de estándares libres, gratuitos y bien conocidos por todos, facilitando a la ciudadanía el derecho de elección y no obligándola a malgastar, delinquir o no poder comunicarse.

¿Y qué significa soberanía tecnológica? Lo primero, que sea el Estado el que tenga el control de la tecnología y no la tecnología o las aplicaciones (hechas por empresas) las que tengan el control del Estado. Los programas, las aplicaciones, las tecnologías, etc., deben estar al servicio de la ciudadanía y de los estados, y no viceversa: «Hay que poner la tecnología al servicio de la sociedad».

Aún hoy en día, son muchos los estados y por ende su ciudadanía la que debe adaptar sus procesos, sus gestiones a como deciden las aplicaciones (y por lo tanto las multinacionales que diseñan esas aplicaciones). Aunque hay algo más importante, ya no solo hablamos de como funcionan los estados o las personas, hablamos de que si no sabemos como funcionan las aplicaciones que gestionan nuestros datos, nuestros sistemas, nuestras comunicaciones…

¿Cómo podemos estar seguros de que no se hacen con ninguna oscura finalidad? ¿Cómo garantizar que son los países los dueños de los datos públicos, de los sistemas,… en resumen del control? Y es aquí cuando, no hay que plantearse grandes suposiciones para darnos cuenta de la importancia de la Soberanía Tecnológica. ¿Cómo pueden nuestros gobernantes garantizarnos que están cumpliendo con su obligación moral, ética y legal de gestionar de forma eficiente nuestros recursos si no tienen control sobre los mismos?

Es algo similar a lo que ocurre con los ejércitos, ¿imagináis que un país dijera que su ejército es neutral ante su soberanía territorial? O aún peor, ¿que las órdenes al ejército estuviesen en manos de un tercer país? Y no me refiero a las alianzas o coaliciones internacionales, sino simplemente a que el ejercito de un país fuese comandado por un tercero.

La soberanía tecnológica es el resultado de la libertad, entendida como no dominación, de los estados frente a los poderes tecnológicos (ostentados por corporaciones tecnológicas privadas). La base de la soberanía tecnológica es la garantía de la ciudadanía en libertad, sólo posible mediante la educación (en sentido amplio y en concreto la educación tecnológica) y la investigación (la Universidad).

Cada día que pasa más países lo entienden y se suman a la lucha por la libertad y la soberanía tecnológica, y no solo países, sino también regiones de todas las partes del planeta. Es motivador ver lo claro que lo tienen en una importante cantidad de países de América Latina, con gobernantes como el presidente Correa, que traslada no solo a su ciudadanía sino al resto del mundo la importancia de la Soberanía Tecnológica. Aún así, las grandes multinacionales de la esclavitud tecnológica no desisten de seguir manteniendo su posición de dominio y control, con actuaciones y mentiras tan flagrantes como las que no hace mucho realizaba sin ningún tipo de tapujo: Microsoft ataca la soberanía tecnológica de Latinoamérica.

Pero es que además, hay algo también muy importante: no debemos caer en la trampa de los costes, hablamos de Soberanía Tecnológica y Neutralidad. En más de una ocasión, Microsoft y el resto de sus aliados plantean su «caramelito envenenado» o también denominada «primera dosis gratis», recordando a las técnicas de los primeros exploradores colonialistas, para seguir esclavizando, ahora de otra manera, a esta nueva Sociedad del Conocimiento, para seguir manteniendo el monopolio, aunque hablen de cooperación tecnológica. No debemos, no podemos caer en la trampa de los costes ni de los regalos, porque entonces seguiremos en manos de intereses comerciales de, no lo olvidemos, empresas con intereses legítimos de lucro, que podrán, como hacen con cierta regularidad reclamar su peaje cuando más le interese: Micro$oft nos enseña a superar la crisis exprimiendo a esquilmadas administraciones.

Solo apostando por software libre y estándares abiertos obtendremos una Soberanía Tecnológica plena, y por lo tanto, tendremos el control pleno de nuestra tecnología, siendo dueños de nuestro presente y nuestro futuro.

Fuente: http://ramonramon.org/blog/2012/06/12/soberania-tecnologica-vs-neutralidad/