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La tosca astucia de un Tribunal

Fuentes: Rebelión

Oyendo y viendo cómo se sustancia el proceso Kitchen, estoy seguro de que millones de españoles honestos han de tener la impresión de vivir en una sociedad cuya alta magistratura es incompetente o es corrupta; en una sociedad mafiosa. 
El modo de tratar los jueces las comparecencias en concepto de testigos fundamentales cuando debieran figurar como acusados, es una burla. Pues, si la técnica jurídica es privativa de los estudiosos del Derecho y de la judicatura, el sentido común, el de imparcialidad y el de justicia no precisan conocimientos especiales. Al contrario: a menudo saber especializado, saber demasiado en materia jurídica, puede desvirtuar esos tres sentidos. 

La confianza del ciudadano en la justicia de su país se basa en eso, en la confluencia de la lógica por ambas partes, por la del juez y por la del ciudadano. Sobre todo, en la valoración de presuntos delitos que hace muchos años presuntamente se cometieron. Pero la presunción, en este proceso, acaba siendo solo una cautela técnica pues fueron noticia de ellos hasta lo más mínimos detalles y la ciudadanía ya tenía una idea cabal de lo acontecido. 

El caso es que, ocho años después de los hechos enjuiciados, en este proceso etiquetado como Kitchen, estamos viendo hasta qué punto los propios jueces depuran la instrucción del caso con una astucia tosca y hasta grotesca para minimizar la gravedad de los hechos, en el proceso paralelo de la Gürtel.

Pues descaradamente, con observaciones inapropiadas en el interrogatorio, tutelan a los dos presuntos principales delincuentes aunque solo sea por la responsabilidad que tenían entonces: cuando el uno era presidente de gobierno, y la otra Secretaria del partido del gobierno.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.