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Marx y los otros

Fuentes: Rebelión


Confieso que, de los Grundisse, solo he leído la primera mitad; y el tomo segundo del Capital, solo una vez. Aunque he estudiado casi todo lo que me ha caído en las manos sobre Marx; aunque me enfoqué con ajuste a uno de los modos más fieles de interpretar su obra; aunque conozco bien la ironía al más puro estilo del alemán, no puedo citar frases.

Y menos para usarlas de versículos descontextualizados,como arma para defender interés alguno. No domino al dedillo a Marx; él era un hombre muy culto para su tiempo, lo era también para este. Sería obra de una vida estar cerca de semejante pretensión. Sin embargo, puedo discutir sobre él, sobre su sistema de pensamiento (al menos con la tranquilidad de que lo hago desde la propia línea hegeliana que Marx afirmó seguir). Y creo que ser marxista, en materia de pensamiento, no tiene nada que ver con dominar al dedillo.

Pero una vieja idea ronda el universo de los que hablan y escriben sobre Marx (algunos de ellos son los que cometen y respaldan el disparate de publicar el Capital con la cara de su autor en la portada). Dicha idea es la de afirmar que ser marxista es, en muchos casos, casi algo involuntario (Borón) (Ubieta Gómez, 2020).Según esa manera de ver, del mismo modo en que se acepta que la tierra gira alrededor del sol, o la evolución de las especies, o la relación entre masa y fuerza, se aceptan muchos de los “postulados” de Marx. Luego, la gente es darwiniana sin tener que haber estudiado a Darwin, coperniciano sin pasar por la obra de Copérnico, newtoniano sin Newton… y se es marxista sin leer a Marx.

A pesar de que por un momento el torpísimo sentido común (Gramsci, pág. 17) indicaría la solidez de lo antes planteado, podríamos aquí reflexionar al respecto.Es necesario situar el contexto de sus disciplinas y el lugar que ocupan en ellas los pensadores mencionados. Tanto para la física como para la biología modernas, estos hombres del milenio anterior son algo superado. Tienen un alto valor para la historia de las disciplinas, como iniciadores, pero no va mucho más allá. El simple hecho de que la biología y la física son ciencias que dependen mucho del instrumental analítico que poseanhay que tomarlo en cuenta, solo basta mirar el desarrollo del cálculo diferencial y de las estadísticas (indispensables para los saberes en cuestión) en los tiempos de tales genios y compararlos con la actualidad. Y es que, en materia de ciencias naturales y exactas, lo desarrollado hace más de un siglo es extremadamente obsoleto, y los iniciadores son solo eso (parte de su historia).

Ello no niega su importancia y ni siquiera las convierte en teorías erradas.  Lo que ocurre es que su alcance explicativo es limitado, si se pone en contraste con los avances conseguidos por las ciencias. Así, estas no se han conformado con hablar de evolución, sino que han tenido que avanzar y complejizar la profundización, al igual que el heliocentrismo y la mecánica clásica. Y es que son aportes valiosos que dieron una respuesta a preguntas de su tiempo, pero quedan atrás para las preguntas y necesidades prácticas y teóricas del presente. Hoy no se es físico con la mecánica clásica o la idea del heliocentrismo, como tampoco biólogo con aquello de la evolución. Siguiendo la misma línea, fijémonos en la ubicación de esas materias en los niveles de enseñanza: se distribuyen en los niveles primario, secundario y terciario de educación con cierto grado de rigor. La física y la biología profesionales van mucho más allá.

Entonces, los saberes antes mencionados (sus postulados), aunque provengan de genios, en muchos casos forman parte de la llamada cultura general de un ciudadano. ¿Es así como se sitúa Marx, como un pensador cuya obra puede ser parte de la cultura general? Es una muy sutil manera de ponerlo como agua pasada, si de ciencia se trata. Así que prefiero otros argumentos para defender su vigencia.

Por otro lado, hay una cuestión ignorada: la manera de poner a Marx en dinámicas interpretativas. Si nos fijamos, lo que se intenta hacer es comparar al genio de Tréveris con pensadores de las ciencias naturales y exactas, lo cual es, en buena medida, un error. La obra de pensadores de ciencias naturales o exactas, para el desarrollo posterior de las ciencias, no tiene las mismas implicaciones que las de uno asociado a la filosofía y las ciencias sociales. En este segundo grupo se encuentra lo que podemos entender como autores. Los mencionados hasta ahora no son autores. El regreso a sus obras no tendría nunca como resultado remover los cimientos de la ciencia en cuestión. Sin embargo, Marx, hermenéuticamente hablando, sí es un autor. Ir a su obra constituye la condición de numerosas interpretaciones que sí tienen impacto sobre el desarrollo de las ciencias. Lo demuestran las diferentes escuelas marxistas y sus aportaciones al pensamiento.Por lo que situarlo en el mismo marco referencial que a los grandes de la biología o la física, es también una visión equivocada que deja ver la rigurosidad con la que eso se plantea.

No, Marx no es como Darwin o Copérnico o Newton. Su obra no se levanta sobre la lógica formal. Su obra no deja un axioma formalizable (formalmente). Su obra, incluso, no es ni siquiera algo agotado, teniendo en cuenta la ausencia de un enfoque sistémico como el más difundido sobre él (Hayes).Sigue siendo un reto ser marxista. Pero al menos construyámoslo sobre interpretaciones que lo enmarcan en tipos de lectura que nos acerquen medianamente a la intencionalidad y los referenteslógicos de Marx. 


Bibliografía

Borón, A. (s.f.). Marxistas somos todos. Recuperado el 12 de 03 de 2020, de Atilio Borón: atilioboron.com.ar/marxistas-somos-todos

Gramsci, A. Antonio Grmasci Antología. Turolero.Hayes, M. A. (s.f.). Marxismo como totalidad. Recuperado el 12 de 03 de 2020, de La Trinchera: desdetutrinchera.com/marxismo/crisis-del-marxismo

Ubieta Gómez, E. (14 de 03 de 20). A Marx nadie nunca podrá enterrarlo. Recuperado el 16 de 03 de 2020, de Granma: granma.cu/cuba/2020-03-14/a-marx-nadie-nunca-podra-enterrarlo

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