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Algunos notas para reflexionar

Marxismo y psicoanálisis

Fuentes: Rebelión

El carácter eminentemente revolucionario del pensamiento de Marx y de Freud determinó posteriores intentos de articularlos a ambos. Su cuestionamiento del sistema capitalista, potenciaban el interés por esa unión y las izquierdas, no tardaron en experimentarlo. Hubo grandes momentos donde la cercanía entre el posterior desarrollo de las ideas de Marx (marxismo) y las de […]

El carácter eminentemente revolucionario del pensamiento de Marx y de Freud determinó posteriores intentos de articularlos a ambos. Su cuestionamiento del sistema capitalista, potenciaban el interés por esa unión y las izquierdas, no tardaron en experimentarlo.

Hubo grandes momentos donde la cercanía entre el posterior desarrollo de las ideas de Marx (marxismo) y las de Freud (psicoanálisis) casi llega, como la iniciada en la Rusia revolucionaria, pero -como describe con genialidad Acanda- (1 págs. 107-120) encontraron su fin por- los mal construidos- fundamentalismos.

No han faltado otros intentos posteriores, y dentro de ellos destacan los grandes aportes de esos primeros pensadores de Frankfurt. En algunos de estos, la sexualidad pasó a ser un elemento que también formaba parte de las teorías revolucionarias. Sin dudas, psicoanálisis y marxismo, dialogan como pensamientos anti-capitalistas.

Sin embargo tal diálogo, tal conciliación, parece ser más un acuerdo por necesidad, la búsqueda de una causa común, que una verdadera articulación. El marxismo es al psicoanálisis, un compañero (que habla otro idioma), pero que está en la misma trinchera, y eso los unía (y une hasta ahora) más que cualquier otra cosa.

Es por eso, que me pregunto, ¿si los numerosos intentos de unirlos han tomado el camino correcto? Es decir, tomar al marxismo implica tener ciertas ideas sobre él, una concepción de qué dijo Marx, al igual que ocurre con el psicoanálisis. No dudo de la gran capacidad de aquellos como Fromm o Horkheimer, y sus grandes dotes como pensadores, pero cabe la posibilidad entonces que lo que se haya asumido, tanto sobre uno, como sobre el otro, no haya sido lo más acertado.

El psicoanálisis no ha sido de las materias que con más profundidad he abordado -confieso-, pero podría establecer algunos elementos sobre los cuales puede pensarse en cuestionar lo asumido como marxismo en tal deseado conciliación.

Lo primero que me planteo es el uso de las fuentes. Existe evidentemente la diferencia entre Marx y el marxismo, tal y como puede existir entre lo que dijo Keynes y esos modelos que presumen ser keynesianos. Referidos al primero -que es el que nos ocupa-, han sido tales las distancias, que se ha hecho la distinción entre marxiano (estudioso de Marx) y marxista (del marxismo).

Por eso me pregunto si ha sido correcto, desde la influencia ejercida por Lukács sobre parte de Frankfurt, tener en un pensamiento marxista altamente influenciado y enmarcado en el uso de los Manuscritos del 44 y de fuentes -en ocasiones- pasivas respecto a Marx.

Valoro mucho los manuscritos, pero es cuestionable un marxismo que asuma como punto de referencia unos escritos, que fueron hechos sin intenciones de ser publicados, y que solo son las líneas de un joven Marx que aún no se había armado sus teorías del plusvalor. Además me cuestiono, el uso de un marxismo marcado por una notada ausencia en la profundización en El Capital.

Sin embargo, este es el pie forzado que se encontró para toda la conciliación que se impulsó. Esta toma un Marx con un alto sentido de sujeto, de lo que él llama el hombre concreto, con necesidades de reproducción. Sin dudas, era muy útil para insertar todo una lógica de pulsiones y de desplazamientos psicoanalíticos.

Por otro lado destaca aquel intento del los bolcheviques. Este, -por desconocimiento de textos como La Ideología Alemana y los Manuscritos mencionados-, se situaban en otros esquemas del marxismo, como la tan tradicional o dogmáticamente citada lucha de clases. A la luz de esto, pudiera pensarse en una aparente contradicción entre ambas corrientes, una por dar un movimiento social desde lo sexual, y otra de la lucha de clases, creando incluso, un falso dilema. Pero que sin dudas aportó esto mucho, dando un cuerpo teórico desde la estructura social.

Incluso estas formas mencionadas de pensar y de articular el marxismo con el psicoanálisis no han ido separadas y se ha logrado pensar esa visión inicial de los manuscritos y engancharla toda la lógica clasista de la sociedad. A pesar de esto, sigo creyendo que ha sido todo, un intento forzado, – que ha buscado-, pero que aún le sigue faltando una pieza.

Si se mira con detenimiento, podrá extraerse algo de la propia caracterización de las corrientes del marxismo. Tanto en Frankfurt, como en la escuela soviética, como en los que aisladamente se puede apreciar el deseo de pensar un psicoanálisis con Marx (incluso Lefebvre), que ha habido un elemento del aparato teórico del propio Marx despreciado, o al menos, no aprovechado al máximo.

Estoy hablando de la tan necesaria teoría del valor. Recuerdo que la mayoría de los marxistas afirman como esta es el gran centro de El Capital, pero sin embargo no es utilizada en los esquemas de pensamiento. El propio Engels afirma, referido al Capital y al capítulo del valor: «Lo cierto es que este primer capítulo…se cuenta entre lo más importante de cuanto escribió Marx. (2 pág. 22)». Quizá, la economización de esta (la teoría del valor) por parte de los soviéticos, y la rebelde respuesta teórica de Frankfurt y otros -ante tan poco caso hecho a las investigaciones sociales en la URSS-, hicieron que todos esos marxismos no-soviéticos no se iniciaran de manera general en su estudio.

Cuanto más, ha podido apreciarse un rescate, o intento de usar la lógica de la mercancía para explicar fenómenos sociales y del individuo. Pero de todas formas tal hecho constituye un uso incompleto del pensamiento de Marx. Si bien él mismo declara -de su puño y letra- que la mercancía es sujeto en su investigación (3), el valor es el instrumental básico de la investigación de ese sujeto, o mejor dicho, de los diferentes sujetos-mercancía que Marx construye en El Capital. Si hay que tomar algo de ese libro, -algo que no pueda faltar-, es la teoría del valor, y usar El Capital de Marx, es esencialmente usar la teoría del valor, no el concepto de mercancía.

Es por eso, que a pesar de ser muy válido pensar desde la lógica de la mercancía, dígase por ejemplo, la industria cultural, para hacer la construcción de esos sujetos, y montarse toda una relación del hombre con la estructura a través de la mercancía, esto no pueda hacerse sin tener la herramienta que Marx aplica: la teoría del valor. No es para nada casual, que esto sea lo primero que se expone en su obra, ya que es el instrumento para abordar todas las relaciones sociales que se describen y explican ahí (4).

Si se juzga lo dicho aquí, se sabrá ya que la propuesta apunta por repensar la unión deseada no desde las visiones mencionadas, sino desde la teoría del valor.

Entendiendo el valor como la relación donde el hombre da reconocimiento, queda abierta toda una puerta al mundo de la subjetividad humana-cosa en la que Marx no hizo mucho hincapié-. Esto empataría toda la forma en que un hombre, o grupos sociales enteros interactúan, donde no existe ningún economicismo o axioma del que partir que no sea el hombre más carnal; donde los impulsos, deseos, frustraciones o cualquier otra cosa oculta y condicionada puede caber en una explicación. Y desde ahí, nuevamente incluirle esos elementos estructurales como la lógica de la sociedad subordinada al capital, y la construcción de sujetos-mercancía.

Sin embargo, todo esto implicaría toda una revisión de lo que ha sido el marxismo y nuevas formas de entenderlo. Tal vez parezca descabellado, pero la práctica señala algo: con lo que se ha pensado de Marx y Freud, no se ha logrado aún esa unión necesaria. Esto demuestra, que en vez de pensarse nuevas herramientas, o buscar un tercer elemento en común que permita establecer una identidad entre ambos, o buscar de nuevo en el interior ya preestablecido de ambas ese denominador común, debe comenzar a replantearse todo lo que se ha entendido por el pensamiento de Marx, y desde ahí abrir el paso al diálogo entre teorías.

Esta es la propuesta generada desde un estudioso de Marx. Sería mucho mejor si también se iniciara el camino desde el sentido contrario(desde Freud), desde donde de seguro ha habido numerosas tendencias que lejos de profundizarlo y situar el psicoanálisis dentro del pensamiento filosófico, han hecho -como muchos marxistas-, de este una gran e inmensa verdad irrefutable, y que a demás, ha sido invadida y enraizada a muchos dogmatismos.

Reafirmo la idea sin dar verdades, y tan solo para mostrar un posible camino: unir el pensamiento de Marx y el psicoanálisis, tal vez necesite repensarlos a ambos.

Bibliografía

1. La confluencia que se frustró: Psicoanálisis y Bolchevismo. Acanda, Jorge Luis. 14, La Habana : s.n., 1998.

2. Engels, Federico. De lo que trara «El Capital» de Marx. La Habana : Imprenta Nacional de Cuba, 1961.

3. Marx, Carlos. Glosas marginales al »Tratado de economía política» de Adolph Wagner. [aut. libro] Maurice Dobb, y otros. Estudios sobre El Capital. México : Siglo XXI, 1970.

4. Martínez, Hayes y Alejandro, Miguel. Rebelión. Rebelión. [En línea] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=237938.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.