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Más de un millón de personas despiden a Gladys Marín

Fuentes: Agencia de Noticias Mundo Posible

Banderas de todos colores, rojas en su mayoría, balas de salva y bengalas acompañaron la multitudinaria caravana que desfiló por el centro de Santiago, Avenida La Paz hasta el Cementerio General, donde fueron depositados los restos de la líder del pueblo chileno. Cada vez que la marcha avanzaba por las calles de la ciudad, miles […]


Banderas de todos colores, rojas en su mayoría, balas de salva y bengalas acompañaron la multitudinaria caravana que desfiló por el centro de Santiago, Avenida La Paz hasta el Cementerio General, donde fueron depositados los restos de la líder del pueblo chileno.

Cada vez que la marcha avanzaba por las calles de la ciudad, miles y miles de personas, entre ellos incluso estaba la Barra de Los de Abajo, le rendían un caluroso aplauso y gritaban consignas como: «Con Gladys mil veces venceremos», «Gladys el pueblo no te olvidara» o simplemente demostraban su dolor a través de sencillas y modestas lágrimas.

Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y niños esperaban en las calles y en las afueras del cementerio que pasará el cortejo fúnebre, que llevaba los restos de la ex parlamentaria de la izquierda chilena.

En plena Plaza de La Paz, un gigantesco escenario recibió a la caravana que era encabezada por la familia de la dirigenta y la Comisión Política del Partido Comunista. Al llegar al lugar la efervescencia de la multitud impidió por unos instantes el paso de la procesión.

Sin embargo, fue la hora de rendirle el último homenaje de despedida a la presidenta del PC y para ello el primero en tomar la palabra fue Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional Popular de la república de Cuba, quien junto a una comitiva de alto nivel, viajó exclusivamente a los funerales de la «compañera Gladys».

El representante de la revolución cubana, en su discurso valoró la gran lucha de la líder de los trabajadores, durante la dictadura pinochetista (1973-1990), tanto en el exilio como en la clandestinidad. También afirmó que el pueblo cubano siente un gran dolor con su partida.

«Con entereza y capacidad fue capaz de encarar a la tiranía y sus verdugos (…) Toda la tristeza que agobia a las cubanas y a los cubanos desde el pasado domingo, cuando se nos dijo que se iba la hermana más querida, la más fiel defensora de los trabajadores, la que jamás regateó su solidaridad firme, entera, desinteresada. Nuestra gratitud permanente a Gladys Marín», sostuvo Alarcón.

Finalmente, señaló que «de entre las lágrimas surge su sonrisa. Esa expresión que se mezcla con la lluvia y la hace luz, señala el camino del arcoiris. Es el socialismo bicolor en el que Gladys se sirvió y en el que Gladys vivirá», poetizó el dignatario.

A continuación fue el turno de Guillermo Teillier, Secretario General del PC, quien enlazó el Día Internacional de la Mujer con la muerte de la líder.

«Llegamos a este 8 de marzo con el corazón acongojado: Gladys ha muerto. Jamás, en esta fecha tan crucial para las mujeres del mundo, olvidaremos su paso indeleble por esta vida».

Teillier, a nombre de todo el Partido Comunista, agradeció al «pueblo de Chile por la masiva, multitudinaria y conmovedora expresión de fervor popular en las calles de Santiago y a lo largo y ancho de nuestra patria, que es la más grande desde que derrotamos a la dictadura. Gracias pueblo de Chile por este tan hermoso homenaje a la Presidenta de nuestro partido».

En su discurso, el dirigente comunista tildó de «ridícula la pretensión de algunos sectores reaccionarios de derecha, que se expresan preferentemente a través del diario El Mercurio, tratando de enlodar el nombre y la trayectoria de Gladys y de hacer creer que con su muerte el PC va a desaparecer. Vana pretensión, por que no pudieron con el genocidio contra nuestro Partido durante la dictadura».

Asimismo, destacó la contribución de Gladys Marín a la izquierda. «Estamos seguros que tendremos plataforma única de la izquierda, candidato único a la presidencia y una sola lista parlamentaria con los partidos y movimientos que conforman el Poder Democrático y Social (PODEMOS), y otros conglomerados como Fuerza Social y la Surda».

El líder del PC recordó los tres períodos en que la presidenta del PC fue parlamentaria, antes del golpe militar «y debió serlo después. Se lo impidió la mantención del sistema electoral binominal impuesto por Pinochet, injusticia que esperamos, tal como lo exigía Gladys, sea reparada antes de las próximas elecciones parlamentarias».

En tercer lugar, las palabras de Álvaro Muñoz Marín, conmovieron a los más tranquilos corazones de los miles de chilenos que estaban en el lugar.

Sin mucho protocolo pero con la emotividad a flor de labios, el menor de los Muñoz Marín, agradeció a los chilenos su cariño y solidaridad, «por el pueblo que luchó toda la vida».

Reconoció el apoyo y solidaridad del Gobierno de Chile y del presidente de la República, Ricardo Lagos. Agradeció también el cariño y cuidados de los tres médicos que cuidaron de su madre, los doctores Inti Peredo, Jorge Figueredo y Paula Fuentes. También, apreció públicamente el respaldo y amistad del presidente cubano, Fidel Castro.

Posteriormente y para finalizar el acto, Álvaro Muñoz leyó parte de lo que escribiera su madre desde que partió de Chile. «De su niñez, destaco lo siguiente: ‘Yo he sido muy rica. Tuvo una infancia dicen que muy pobre materialmente hablando, pero feliz, maravillosamente feliz'».

Respecto de los trabajadores y de su pueblo, ella escribió: «He tenido tanto cariño de los sencillos, modestos, de los que nada tienen y todo les debiera pertenecer por que ellos hacen el mundo de todos los días: los trabajadores. Los primeros en llegar a saludarme cuando se supo de mi hospitalización fueron los obreros de la construcción. Pertenezco al pueblo y nada se debe usar en el sentido estrecho y pequeño, se crece, se fluye sólo por ideas justas y una vida digna. Pertenezco al pueblo, a los trabajadores y a todos los que luchan, sólo ello es ser revolucionario, comunista y existimos para los demás y por los demás, no para nosotros mismos. Estocolmo, Suecia. 2, 3 y 4 de octubre de 2003».