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Necesitamos un nuevo sindicalismo

Fuentes: Intersindical de Trabajadores de Iquique

Una vez más, quienes en Chile vivimos de un salario, conmemoramos un primero de mayo en medio de un gran retroceso manifestado en la división de las débiles estructuras sindicales existentes y, como su consecuencia, en una desmejorada situación económico-social sólo morigerada por un alto endeudamiento que nos permite soportar momentos de apremio. Los trabajadores […]

Una vez más, quienes en Chile vivimos de un salario, conmemoramos un primero de mayo en medio de un gran retroceso manifestado en la división de las débiles estructuras sindicales existentes y, como su consecuencia, en una desmejorada situación económico-social sólo morigerada por un alto endeudamiento que nos permite soportar momentos de apremio. Los trabajadores y trabajadoras, junto a diversos grupos sociales vulnerables de la sociedad chilena, nos encontramos en la parte inferior de la pirámide social, sufriendo en rigor la extrema desigualdad que genera el capitalismo neoliberal. Hoy, en millones de hogares obreros, más de dos personas deben trabajar para sobrellevar la vida con un mínimo de equilibrio, pero sin posibilidad alguna de progresar, mientras un pequeño grupo de empresarios usufructúa de las riquezas que creamos todos y todas, y a quienes un sinnúmero de bufones aplaude permanentemente en espera de sus favores. Sin embargo, autocríticamente, debemos aceptar que tan magra situación es nuestra responsabilidad, ya que ilusionados con el consumismo, el individualismo, el hedonismo y el apoliticismo, dejamos que otros decidan nuestro destino confiando ingenuamente en quienes dicen representarnos.

El cuadro es desastroso, las diversas centrales sindicales, en especial la CUT, han sido cooptadas por los gobernantes de turno y sus dirigentes cupulares, sin luces, disputan las migajas que reparten quienes nos dominan, incorporándose a la vorágine corrupta que asola a todas las instituciones del país. Igualmente, los antiguos «partidos obreros» siguen prostituyéndose y es imposible que puedan representar al pueblo, ya que su permanencia en distintos gobiernos demuestra que aceptan el modelo y, sus líderes, felices con las bondades del neoliberalismo, no desean arriesgar los privilegios alcanzados vegetando en medio del cretinismo parlamentario, además, intentando blanquearse con llamados a «unir la oposición», para captar ingenuos a quienes abandonarán una vez que retornen al poder. No obstante, las orgánicas que mantenemos posturas clasistas aún no percibimos claramente el actual avance del capitalismo, no distinguimos el efectivo desarrollo de las fuerzas productivas, el papel que adquiere el conocimiento ni la nueva dimensión de las relaciones sociales de producción. El carácter ampliado que hoy tiene el trabajo nos obliga a repensar el rol de los sindicatos, cuya concepción eurocéntrica se transforma en una camisa de fuerza. Se necesita un Nuevo Sindicalismo. Los números oficiales demuestran que pocos trabajadores participan en una negociación colectiva reglada y el sindicalismo alcanza a un 20 % de los asalariados, cifra mucho menor porque no incorpora en su cálculo a la masa subempleada o por cuenta propia, asimismo, muchos sindicatos no funcionan. Este primero de mayo exige reflexión, siendo necesario abordar cuatro cuestiones centrales: 1) Analizar los grandes cambios que suceden en el trabajo y su desequilibrada relación con el capital. 2) Reorientar la organización y función del sindicato dando cuenta del carácter ampliado que hoy tiene el trabajo, abarcando la multiplicidad de formas en que se manifiesta la explotación. 3) Profundizar la politización de los trabajadores, entendiendo que la política no puede concentrarse sólo en los partidos, para construir una plataforma política-social que abarque al conjunto del pueblo. 4) Establecer, claramente, que la ruptura democrática de masas es la única vía que nos permitirá provocar un cambio, en la perspectiva de establecer un poder constituyente.

Con las tareas reivindicativas, salariales, electorales, culturales, así como la gestión parlamentaria, las marchas y otros tipos de gestión y movilización, sólo lograremos acumular fuerza, será la lucha rupturista, entre ellas la huelga general, la que nos permitirá provocar un cambio en la situación que hoy vive el país.

Honramos a los héroes de Chicago y a los miles de trabajadores y trabajadoras de Latinoamérica. Luis Espinoza Garrido y Luis Dávila Mendoza, Comité Ejecutivo Intersindical de Trabajadores

Iquique, 29 de abril de 2019

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.