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Ningún luto puede ser eterno

No más llanto: ¡Otra Izquierda es Posible!

Fuentes: Rebelión

Llama profundamente la atención esa pesada cruz que arrastra la izquierda cuando a relaciones humanas se refiere. Eso dice relación con el modo de actuar, desenvolverse e inter-relacionarse por parte de algunos compañeros y camaradas. Tenemos tantos, tantos muertos que a veces parece que nos hemos transformado sin quererlo en uno de ellos. Luchamos por […]

Llama profundamente la atención esa pesada cruz que arrastra la izquierda cuando a relaciones humanas se refiere. Eso dice relación con el modo de actuar, desenvolverse e inter-relacionarse por parte de algunos compañeros y camaradas.

Tenemos tantos, tantos muertos que a veces parece que nos hemos transformado sin quererlo en uno de ellos. Luchamos por un mundo mejor, donde los problemas más urgentes sean solucionados y corregidos. Lo cual conllevaría a la tan ansiada justicia, felicidad y alegría por parte de la humanidad. Sin embargo, ser de izquierda al parecer significa peregrinar en ese entierro eterno de nuestros caídos. Vestir, hablar y pasearse de oscuro.

Revolucionarios depresivos, combatientes vinagres y amargos, dirigentes parcos, líderes insulsos, compañeros más deprimentes que la televisión estatal. Y uno se contagia, uno anda poniendo cara de mártir y de victima todo el tiempo y a veces ni sabemos bien el nombre del compañero caído. Arrastramos sin quererlo un pesado féretro de sufrimiento y se nos nota en el gesto diario, en el ademán semanal, en la mueca pública y personal. La seriedad pedregosa se confunde con consecuencia. A mayor parquedad, mayor combatividad. A mayor circunspección mayor aporte. Tal vez por eso tanto joven califica y menosprecia a los típicos miembros de la izquierda.

Zampoña, charango y ataúd, viva la juventud. Clavel, bandera y funeral, hay un mundo que cambiar

«Los Llorones» váyanse enterando, los llorones, así nos dicen, bueno así nos gritan de vez en cuando también. Es que a algunos, el dolor les solaza, es el combustible que mueve el intrincado engranaje de sus emociones; traumas, pérdidas y padecimientos. Sin dolor y tristeza muchos compañeros no pueden funcionar, la amargura les mueve la quijada y las piernas. Demasiados nos damos largas sesiones de sado-masoquismo acompañados de Silvio, de Serrat, del llanto Zampoñesco del ex-grupo de Izquierda Inti-Illapu entre tantos otros. Ser Feliz o estar demasiado alegre es visto con malos ojos.

El calvario debe llevarse por fuera.

Una gran cantidad de jóvenes prefieren canalizar su energía y su rabia y su bronca y sus ganas de vivir, saltando y empujándose las neuronas y los brazos junto a la Polla Record, Ska-p o Los Miserables. Música Revitalizante sin duda. En secreto un muchacho me dice que le encanta la música Techno. Me cuenta que hizo un tema muy combativo, pero con música electrónica. El Pobre se siente poco serio, poco combativo. Cree que lo acusarán de usar elementos consumistas-capitalistas en su creación. Yo pienso que cuando los enemigos de nuestra clase venden sus productos y se rellenan de alegría superficial y pagada, igual la gente los mira con agrado. No entran a cuestionarse si esas luces y risas son falsas o no. Por algo están tan felices. Poco o nada le importa al común de los mortales que muchos de ellos rían por un sueldo. Mientras que nosotros podríamos reír de adentro, podríamos fecundar las piedras con nuestras sonrisas, nuestras risas podrían parir mariposas en el aire.

Muchos compañeros, especialmente jóvenes no quieren más llanto, no quieren más dolor heredado a título de nada. Quieren disfrutar de la vida, gozar del ritmo del combate. Y nadie anda pidiendo que se esté todo el día riendo o actuando como un payaso. Tampoco ser el juglar de los chistes y otras chirigotas. Pero tampoco ser el emperador de la tristeza, ni testaferro del sufrimiento, ni emisario del dolor. Un poco de balance, un poco de equilibrio al respecto. Chavales que podrían ser pájaros se transforman en panteón de gravedad. Les resulta contradictorio citar a Marx, con una sonrisa en los labios. A veces no se tiene vela en el entierro, y vemos a muchos compañeros paseándose como eternos penitentes. Sería interesante dejar un clavel rojo y mirar la vida con más agrado. Las lágrimas también pueden ser de alegría

Porque luchamos por la Vida, para crear más Vida, para vivir la Vida. Para disfrutar de la Vida.

Vamos Compañeros ¡!

Llenemos los Actos de Salsa, Zapateemos una buena Cueca Mierda ¡ Que se oiga la primera Jornada de Cumbia Combativa Y aquí les comento un muy buen ejemplo. Lisandro Meza compuso esta sabrosa cumbia para deleite de quien la escuche, Muy recomendada. Un adelanto de la letra.

«El Hijo de Tuta es gerente de la factoría donde laboro yo, el trata muy mal a la gente con ese salario que nos implantó, ya no aguanto a este tarado, no lo puedo tragar. Yo he sudado como una breva pa´que otro consiga todo por un vil jornal. Y el otro allá en la oficina catando güisqui y yo sin cenar. A las 5 de la mañana estoy levantado tomando agua y sal…» Por un jornal tan bajo no le corro a nadie, se lo juro yo. Como es posible señores que uno muerto de hambre tenga que trabajar, Que me suban los jornales

Coro

«A las 10 de la mañana llega el hijo de puta* sin saludar, diciendo, trabaje amigo Que este negocio es para entregar. Que carro bonito, Tiene el hijo de puta .Que casa bonita tiene el hijo de puta. Que mujer bonita tiene el hijo de puta. Que ropa bonita, tiene el hijo de puta Y ustedes no le conocen un secreto que tiene por ahí. Que cuando toma, se le moja la canoa Al hijo de puta».

Llenemos los anaqueles de la historia con historias alegres también, sorprendamos a nuestros detractores, a los que nos rotulan de opacos y lóbregos relatores. Tiñamos la historia de anécdotas, de risas de chambonadas, de hilaridad también.

Nos va a ser bien, nos hace bien, nos hace falta.

Porque está bien que se le llore un rato, un tiempo, pero no todo el tiempo. No creo que ningún compañero muerto haya estado luchando por instaurar la Republica Socialista de la Tristeza y el Abatimiento.

Ningún Luto puede ser eterno

Y yo voy cuidando las palabras a medida que escribo, no quiero que me acusen de frívolo, insensible y despiadado.

Porque hay compañeros en nuestro lado que uno los ve y se dice clarito…! Así no quiero ser! Será muy combativo el compañero pero transmite desde el cementerio todo el día. Se quedó pegado en el dolor, y es que en cierta medida este tipo de Camarada se siente jalonado por aquellos que ya no están, en el fondo, creo yo, quiere ser uno de esos que ya no están. Está cansado, agotado, mustio, se recrimina el no haber sido uno de esos que partieron. Y está aquí entre nosotros y le cuesta sonreír, todo es rito eterno, todo es acto ecuménico revolucionario sempiterno adornado de mustia presencia.

En una entrega de carné me invitaron a decir unas palabras, a hacer alguna gracia. Tuve la genial ocurrencia de contar un chiste. Carajo, hubiera dicho que trabajo para la CIA y me hubiesen mirado mejor. Estigmatizado por años por el chistecito ese (que a todo este era bien bueno, era un loro con tres patas que no podía…en fin otro día lo cuento) Yo creí que ese acto era un acto de alegría, de júbilo. Me mandaron a la lavarme la boca con jabón, de los 30 invitados que habían se rieron dos, yo y un despistado. Compartimos el jabón con el susodicho. Tuve que adaptarme, entre más grave era mi semblante, más responsabilidades asumía.

Entonces muchas veces los discursos inexorablemente deben ir acompañados del desgarrador acompañamiento de un violín moribundo. Tratados de alejarnos de todo lo superficial, desechable y frívolo y sin quererlo nos acercamos más y más a todo lo que sea oscuro y depresivo.

El poema vende más si es triste, doloroso, si nos lacera al leerlo. Si está lleno de sangre y obreros muertos. Legitimo tal vez, pero ¿no será medio redundante el recurso ese? La canción, ahí nos llega hasta el occipucio, que duela al escucharla, que la zampoña, la flauta traversa y el violín te atraviesen como lanza el pecho alegre. (Pienso en esos llorones profesionales que nos han inyectado sus poemas y sus canciones y se venden al mejor postor, le recitan al rey o van y le cantan a la reina el día de su asunción. Como se deben cagar de la risa de nosotros. Ellos contando billetes y nosotros pensando en saltar al vacío**)

Se que tenemos cicatrices, se que los echamos de menos muchas veces. Se que extrañamos a esos Compañeros que no están. Pero debemos seguir, no debemos rendirnos. De vez en cuando vistámonos de primavera también, no sólo de invierno perenne. Tratemos de ser capaces de transmitir Alegría y Esperanza, no lo contrario, no un mundo donde todo fue, es y será gris.

Compañeros más longevos, cuéntennos como fueron esos días alegres de Revolución. Como bailaban, como gozaban de los días, como se levantaban con más ánimo cada día. Hablen también de lo bueno, de sus sueños lindos, de lo combativo de sus discursos, del sabor del vino aquellas tardes, como corrieron, como pintaron las calles, como cogieron hasta el alba sin temor. Como planchaban esas patas de elefante en los pantalones, si es cierto que los hippies eran nuestros hermanos, si las flores quitaban realmente las jaquecas.

Ya ves, no es tan difícil.

No tiene nada de malo que de entre nuestras banderas, aparezcan serpentinas y globos y anécdotas, y risas y chistes y gracias.

Luchamos por un mundo mejor, donde se erradique la tristeza para siempre. Entonces, siendo tan sombríos, estamos cayendo en una contradicción todo el tiempo. Es como andar discurseando acerca de las buenas costumbres y la moral, pero en calzoncillos.

¡Otra Izquierda es Posible!

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*Lisandro Meza. Destacado Compositor musical oriundo de Colombia. Autor de «El Hijo de Tuta» «Cumbia Negra» entre muchas otras.

** Léase Raúl Zurita, Inti-Illimani, Illapu entre muchos otros.