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Nuevas economías del corazón

Fuentes: Rebelión

¿Serán los hombres nuevasrepresentaciones de fuerzas espiritualesque se condensan y acentúan?José Martí La Economía Neoliberal, la Economía Global bajo Control Corporativo, la Economía que convirtió en rentable la destrucción de la Tierra, de las otras especies, y de la humanidad, y convirtió en no rentable el cuidado de la tierra, del tejido social y los […]

¿Serán los hombres nuevas
representaciones
de fuerzas espirituales
que se condensan y acentúan?

José Martí

La Economía Neoliberal, la Economía Global bajo Control Corporativo, la Economía que convirtió en rentable la destrucción de la Tierra, de las otras especies, y de la humanidad, y convirtió en no rentable el cuidado de la tierra, del tejido social y los universos interiores, aún sigue funcionando, pero ya ha muerto.

A lo largo y ancho de la Tierra brotan las simientes de nuevas formas económicas vinculadas a la vida, su emancipación, su cuidado y su curación.

Algunas facetas de las nuevas formas económicas fulguran con luz propia, revelando las sendas de salida de la colosal crisis con la que se ahora se pretende conducirnos hacia confrontaciones sin precedentes o catástrofes inimaginadas.

Algunas de estas dimensiones son las siguientes:

No va más el Crecimiento como sentido que orienta la existencia. Emerge el buen vivir que aún palpita en nuestras raíces, la desmonetarización de la cultura. No van más el individuo y el cálculo solitario de beneficios que no reparan en medios para obtener fines. Irrumpe, en cambio, el sentido de la comunidad en el momento de concebir emprendimientos. La feroz competencia cede el paso a las potencias insospechadas de la cooperación.

No va más la indolencia frente a la suerte de la Tierra, las aguas, el aire, los bosques, los animales, las semillas. Irrumpe el cuidado amoroso de las bases y la esencia de la vida, ha llegado el momento de ocupar el vacío con la obra enraizada en lo mejor que nos habita..

No va más la ambición patológica de ganancias. Emerge el sentido del equilibrio en la prosperidad indispensable para la vida buena.

No van más la ignorancia sobre el valor de lo que vale y la valoración de lo que no vale. La triste confusión que Machado anunciara: «Sólo el necio confunde valor y precio». La búsqueda frenética de lo fútil y el desprecio de lo esencial para vivir bien: la paz interior, las diversas expresiones del amor, las atmósferas vitalizantes, el silencio, el descanso ,  los alimentos sanos, el cuidado de la esencia creadora…

No va más el patriarcalismo que concede valor y precio a la actividad del hombre, así sea destructiva, y los niega a la labor silenciosa de la mujer que cuida la vida. Emergen las economías  con el espíritu femenino  ligado al cuidado de la vida, a la insuflación de la ternura en los entresijos cotidianos. Las eco no mías que valoran la labor bien hecha, la labor hecha con amor. Las eco no mías que reconocen el valor del ocio y miran de soslayo el productivismo de naderías.

No van más las monedas que roban la riqueza comunitaria, los bienes comunes. No va más la fábrica de dólares o de euros para financiar la usurpación violenta de las riquezas de las naciones y la labor de los pueblos. No va más la escasez de dinero para la vida buena y la abundancia de Dinero para el despilfarro en las industrias de la Esclavitud, la Estulticia y la Muerte. Emergen los intereses negativos con los que el dinero tiene menos valor en la medida en que más tiempo permanezca en unas manos; emergen los trueques, las monedas locales, los bancos de tiempo, los microcréditos, las transacciones sin dinero, los bancos de Quinua, la economía del regalo investigada por Genevieve Vaugham.

No van más las estructuras organizativas verticales, los controles monopólicos, la publicidad ideada para confundir y esclavizar transmutando los seres humanos en clientes. Irrumpen las formas organizativas en redes y conjunciones de redes, horizontales y flexibles. Los procesos de cooperación vertiginosos, sostenidos o puntuales. La comunicación que esclarece las mentes y potencia el consumo responsable, el con sumo cuidado. La senda que cambia dentro, para cambiar afuera. La mente que contempla el bosque en la semilla.

No van más los medios de uni-formación, subordinados a los grandes capitales, que ocultan, confunden y distraen, para mantener un sentido de vida que en realidad es un trayecto de muerte; los medios que censuran con el espectáculo, el ruido, el olvido y la invisiblización. Emergen los medios alter nativos que comunican los hilos de salida del laberinto, que revelan los mecanismos de la dominación, que comparten las claves emancipatorias.

No va más la Economía gobernada por la impronta de la máxima utilidad, en el menor tiempo, sin importar consecuencias. La Economía con la que se han causado los mayores destrozos materiales y espirituales a la mayor cantidad de gente, en el menor tiempo. La Economía de la angustia y la desesperación. La Economía que sometió a la política y la convirtió en su ama de llaves. Emergen las eco no mías del decrecimiento, las eco no mías poscapitalistas, las eco no mías de la confianza, la serenidad, la alegría, las de la labor escogida por que se ama lo que se hace, porque se sirve con lo que se hace. Las eco no mías del retorno a la tierra y sus efluvios sanadores y bálsamicos que corrigen el rumbo extraviado hace décadas.

No va más la Economía del tedio, el vacío y la devastación, fundada en la multiplicación demencial de las necesidades, con la ciencia convertida en una herramienta perversa al servicio del sometimiento de los cuerpos, la aniquilación de las almas y la ausencia de espíritus. Brotan las eco no mías vinculadas a la evolución espiritual y el perfeccionamiento cultural, sendas infinitas, eco no mías en las que el tiempo no es oro pero es precioso; eco no mías de la vida sencilla, frugal y buena; eco no mías del compartir y no acaparar.

No va más la economía con la educación subordinada al régimen del Capital; con la educación funcionando como farsa, como estafa, que vende cartones, anuncia segmentos de mercado, aplasta dignidades, acrecienta soberbias y otorga licencias para asaltar impunemente con mano titulada. La educación que sostiene un orden segregador y una lógica destructiva porque privilegia la utilidad sobre el respeto a sí mismo, a los otros y a la Tierra. La educación que afila los colmillos , pule las garras y fortalece las mandíbulas , mientras  niega los cuidados para que nazcan las alas. La educación que aturde, acobarda y prepara para la sumisión y la renuncia a los propios sueños.

No va más la doxa Neoliberal enseñada como Ciencia en las Facultades; ni el Derecho del Capital, de la Propiedad de Unos sobre la Desposesión de la Mayoría, el Derecho de la Impunidad y la Injusticia. El Derecho sin Thoreau, sin Quintin Lame y la Desobediencia.

No va más la Economía Globalizada de la Megacorporación Urbana que sacrificó los avances del espíritu humano en los altares del ego y sus miserias, y edificó una Realidad Infernal intentando hacer creer que esa ficción edificada sobre el miedo es objetiva. Emergen las eco no mías locales y creativas, comenzando con la emancipación del propio cuerpo, de la pequeña comunidad. Surgen las eco no más del retorno a la tierra y su labor; las eco no mías que vencen el desempleo con la labor conjunta que a todos y todas procura las condiciones indispensables para la vida digna.

No va más la Economía que impuso el automóvil, el consumo demencial del petróleo y el desangre de los pueblos por su rapiña. La Economía que convirtió en no rentables los medios públicos y ambientales de movilidad. La economía que robó la salud e impuso el mando de la industria farmacéutica gobernada por el lucro que nos requiere enfermos y encadenados a medicamentos ideados para rentar y no para sanar.

No va más la Economía de las Megacorporaciones Agrotóxicas y Agroexportadoras que convirtieron los alimentos en mercancías venenosas, y acapararon e hirieron la Tierra y las aguas. La Economía que ha desatado el desplazamiento y la masacre de las comunidades nativas. Alborean las eco no mías comunitarias, con sabidurías milenarias que han sabido cuidar la Tierra, las aguas, los alimentos, el buen vivir.

No va más la Economía que transmutó las plantas de conocimiento en el mercado de químicas adictivas. La Economía Hipócrita que afirma luchar contra el Narcotráfico mientras parasita con los réditos que arroja la masacre de jóvenes en los territorios que interviene y la masacre de jóvenes que arroja a la adicción en el corazón vacío Occidente.

No va más la Economía de la Guerra, el keynesianismo militar, que secuestra los jóvenes para el matadero y la mutilación con himnos patrios que camuflan los logos de las petroleras, las mineras, los bancos. La Economía que diariamente despilfarra millones de millones en la máquina del miedo, el odio y la guerra, y regatea los centavos para la emancipación de los espíritus. No va más la Economía que afirma luchar contra la pobreza mientras la sostiene y acrecienta, mientras prostituye y condena a los niños desde antes de nacer.

No va más la que nos niega el pan compartido, el aliento de dignidad, el bálsamo de la poesía, el placer de la creación, la flor de la ternura.

Alborean, amanecen, las economías de una fraternidad largo tiempo anhelada.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.