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Nuevo periódico apela a los sin voz

Fuentes: IPS

Diario Uno, iniciativa de un grupo de periodistas y académicos, saldrá a la venta este domingo con un innovador modelo de negocios y con la promesa de darle voz a quienes no se sienten representados ni con el modelo económico ni con la restringida industria de medios del país.  El periódico «pretende ser genuinamente una […]

Diario Uno, iniciativa de un grupo de periodistas y académicos, saldrá a la venta este domingo con un innovador modelo de negocios y con la promesa de darle voz a quienes no se sienten representados ni con el modelo económico ni con la restringida industria de medios del país. 

El periódico «pretende ser genuinamente una representación de aquel sector de la ciudadanía que ha estado en silencio durante estos últimos 30 años, con la complicidad de la Concertación (que gobernó Chile de 1990 a este año) y los medios de comunicación de la derecha», explicó a IPS el director de Diario Uno, Marcel Claude.

Claude es un economista y activista, crítico del modelo de desarrollo capitalista, que en 2006 ganó un litigio contra el Estado chileno en la Corte Interamericana de Derechos Humanos por acceso a la información pública.

«No queremos representar a ningún grupo político, a ningún grupo ideológico, a ningún grupo religioso. Somos ciudadanos, académicos, profesionales de la prensa, que nos hemos puesto la meta de romper el cerco que ha establecido el duopolio de la prensa escrita», sostuvo.

El Mercurio, y su veintena de ejemplares de circulación nacional y regional, y el Consorcio Periodístico de Chile (Copesa), que controla los diarios La Tercera, La Cuarta, La Hora, una cadena de radios y las revistas Qué Pasa y Paula, constituyen el llamado «duopolio'» de la prensa chilena.

Diario Uno, que comenzará siendo un semanario publicado los domingos, tendrá un tiraje de 20.000 ejemplares y su costo serán 600 pesos (poco más de un dólar).

Para asegurar independencia y sobrevivir financieramente, Claude ideó un modelo de negocios participativo, a modo de cooperativa, que implica que cualquier ciudadano puede ser accionista del diario y designar en asamblea a su directorio.

Los socios hasta ahora suman 1.500 y el valor mínimo de la acción, «intransferible», para evitar la concentración, es de 10.000 pesos (unos 20 dólares). También esperan recibir aportes solidarios de organizaciones sindicales, estudiantiles y comunitarias, «descontentas» con el actual «modelo político y de desarrollo, de acumulación de capital y de concentración de la riqueza».

La idea es construir un consejo editorial con representantes de organizaciones ciudadanas, profesores y trabajadores de distintos sectores.

Por ahora tienen financiados cuatro números y, logrando unos 30.000 lectores, la publicación tiene asegurada su sobrevivencia, afirma Claude, lo cual trae a la memoria muchos medios desaparecidos desde el retorno a la democracia en 1990, como las revistas Apsi y Análisis y los diarios La Época, El Metropolitano y Siete.

«Vamos a tener publicidad, pero no dependeremos del ‘avisaje’ (publicidad), queremos sustentarnos en un compromiso ciudadano», dijo Claude, tras indicar que la elección en enero de este año del derechista empresario Sebastián Piñera como presidente de Chile reactivó el lanzamiento del semanario.

Piñera, quien asumió su cargo el 11 de este mes, puso fin a 20 años de hegemonía de la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia, criticada constantemente por no tener una política de fomento de medios de comunicación para frenar la alta concentración y el poco pluralismo existente en el país.

El propio Piñera es dueño del canal de televisión Chilevisión y, ante los constantes cuestionamientos que ha recibido por esta razón, el flamante mandatario aseguró que una fundación sin fines de lucro se hará cargo de su administración.

«Vamos a fiscalizar al gobierno, a los partidos políticos y a las instituciones del Estado. No nos definimos como un diario de oposición ni tampoco de izquierda. Queremos que aquellos problemas que efectivamente afectan a la ciudadanía sean puestos en su dimensión real» en el debate público, planteó Claude.

Diario Uno viene a acompañar a solitarios proyectos alternativos como el diario El Ciudadano, nacido en 2005, la revista mensual El Periodista y el más contestatario y satírico quincenario The Clinic. Un referente internacional, según Claude, es el «progresista» diario argentino Página 12.

El nombre del nuevo medio tiene tres explicaciones, indicó. En Chile, los diarios suelen «numerarse», como La Segunda, La Tercera y La Cuarta. Además, su intención es disputarle el cetro de influencia al centenario diario El Mercurio y finalmente su logo, D1, apela a que las personas sientan que es «De cada uno».

«Mas allá de las características específicas del Diario Uno, me parece que su creación y salida a circulación, y el esfuerzo puesto en ello, son una excelente noticia para la industria de los medios en Chile», dijo a IPS la coordinadora del Programa de Libertad de Expresión del Instituto de la Comunicación e Imagen de la estatal Universidad de Chile, Claudia Lagos.

«Si bien no conozco en detalle todo el modelo de negocios que propone, creo que es relevante la apuesta por colectivizar la propiedad del medio, para probar otros caminos para abrir el debate público, sobre todo en un contexto y un mercado donde las barreras de entrada son altas para nuevos actores», agregó.

Para Claude, Diario Uno «es una propuesta que va a subsistir si un gran número de chilenos se compromete en esta iniciativa y la apoya». Si así no ocurre, «tenemos dos caminos: desaparecer o ser comprados o adquiridos», concluyó.

www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=94968