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Sobre la salida del ministro de Defensa

Ravinet y la decadencia del poder

Fuentes: Rebelión

Jaime Ravinet, según fuentes de Palacio, no tuvo tiempo para nada; debía dejar el Ministerio de Defensa ya! Eso es lo que quería el Presidente Piñera y, así fue… La razón es simple, ya que un Gobierno que viene cayendo en todas las encuestas de opinión (Cep, Adimark, Cerc) no puede darse el lujo de […]

Jaime Ravinet, según fuentes de Palacio, no tuvo tiempo para nada; debía dejar el Ministerio de Defensa ya! Eso es lo que quería el Presidente Piñera y, así fue…

La razón es simple, ya que un Gobierno que viene cayendo en todas las encuestas de opinión (Cep, Adimark, Cerc) no puede darse el lujo de mantener en su gabinete a un personaje que no sólo está haciendo las cosas «reguleques», sino que está desafiando a otros poderes del Estado y de paso, usando temerariamente un lenguaje bajo, soez, propio de callampero. Rebajando su nivel de Ministro de Estado.

Pero Jaime Ravinet de la Fuente no es un desconocido ni para la prensa ni para la opinión pública. El fue Ministro en tiempos de la Concertación (Vivienda, Defensa y Bienes Nacionales), Alcalde de Santiago y otros cargos propios de cierta clase política que está en todas y las sabe todas. Es decir, uno de esos sujetos que impúdicamente rinden sus principios cívicos por una porción de poder; sea este bien o mal habido.

Ravinet, siendo Ministro de Defensa tuvo más de una salida de madre. A raíz de una crítica, desde la moral cristiana hecha por un destacado moralista que lo conoce desde los tiempos del Colegio San Ignacio, el «ignaciano» Ravinet, simplemente no contestó la cuestión de fondo del venerado religioso, sino que trató de inhabilitar el contundente argumento del moralista que señalaba que la carrera armamentista y las armas son instrumentos propios de una cultura de la muerte…

Este mismo Ravinet, en otra oportunidad y en la cúspide del poder que él idolatra, intentó agredir públicamente a un joven defensor del medio ambiente y las causas justas. Hay también otros episodios que este matón de la política tuvo con no pocos líderes y dirigentes de la Concertación cuando tenía algún grado de protagonismo al interior de ese conglomerado. Ni qué decir de su largo tiempo como militante de la Democracia Cristiana. Allí, no heredó nada bueno de las figuras históricas fundadoras de ese partido político como Frei, Leigthon, Tomic, Orrego, Rogers o Gumucio.

A la luz de los antecedentes de este singular personaje de la política chilena, cómo sorprenderse cuando dijo que el puente mecano del Ejército «valía callampa». O, cuando intentó enfrentar al Consejo de Transparencia por el sobre valor de dicha compra que era urgente para las víctimas del mega terremoto. Ravinet estaba llegando muy lejos en su destemplado e inepto desempeño como Ministro de Defensa y, seguro, que iba a terminar respondiendo ante alguna Comisión de la Cámara o ante la Contraloría General de la República por compras «secretas» que no lo son tanto como la lujosa residencia de 1 millón de dólares que se le quiso comprar al general de ejército Cristián Le Dantec.

Ahora, el costo político de sus andanzas y secretismos inicuos será alto, tanto como para el Presidente Piñera que lo nombró con bombos y platillos por venir este «refuerzo» desde la Concertación, como para el mismo conglomerado hoy opositor. La ciudadanía no olvida que este corsario de la política viene de ser ministro y alto dirigente, precisamente, de las filas concertacionistas.

Actitudes como las de Ravinet son las que producen desconfianza, descrédito y rechazo de la política ante la opinión pública. La ciudadanía está cansada de que se le manipule o se le ofrezcan promesas que no se cumplen. Hay una molestia con este tipo de dirigentes políticos que solo ven el provecho personal, a toda costa, e ignoran los elementales preceptos del servicio público y las enseñanzas que indica el bien común.

Es de esperar que Jaime Ravinet de la Fuente, por fin y en aras de la transparencia, se retire definitivamente de la política chilena y que toda la dirigencia partidista criolla saque sus lecciones éticas y frenen esa pretensión de servirse del poder, más que servir al prójimo como ha de ser en una auténtica democracia civilizada!

– Jaime Escobar es subdirector de Crónica Digital y Reflexión y Liberación.