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¿Rechazo a Piñera?

Fuentes: Rebelión

En estos últimos meses hemos sido partícipes de la caída de la «exitosa» imagen que se había construido en torno a Sebastián Piñera antes de la presidencia y durante el rescate de los mineros. Es que a esta altura, no se puede tapar el sol con el dedo, los chilenos estamos cansados de las promesas […]

En estos últimos meses hemos sido partícipes de la caída de la «exitosa» imagen que se había construido en torno a Sebastián Piñera antes de la presidencia y durante el rescate de los mineros. Es que a esta altura, no se puede tapar el sol con el dedo, los chilenos estamos cansados de las promesas incumplidas, y por mucho esfuerzo que hagan los medios comunicacionales de la burguesía en taparlo, el modelo económico que nos gobierna (sin nuestro consentimiento) ya no puede ocultar su carácter injusto, desigual y explotador.

Las calles, liceos y universidades se han llenado de caricaturas y consignas de rechazo a Piñera, Lavín, Hinzpeter y su conglomerado de políticos criados entre las clases patronales, acostumbrados a imponer, no dialogar y golpear la mesa si se les acaban los argumentos.

Este escenario de críticas nos plantea varias dudas respecto al futuro de la organización popular, la primera es, la personificación del descontento en Piñera y la segunda muy comentada, es el caso de la llamada asamblea constituyente.

El descontento social, concentrado específicamente en la imagen del presidente, es de por sí un símbolo de la poca experiencia que tiene nuestra generación para reconocer los conflictos de clase y para participar activamente en política. Nuestra «democracia representativa» nos ha mantenido acostumbrados a concentrar nuestros sueños de mejoras sociales en carismáticos políticos que han sabido conquistar al pueblo con trabajados discursos, sonrisas amables y fotos en los diarios abrazando a los niños pobres.

Es con esta clásica campaña mediática, como se ganan los corazones ansiosos del pueblo chileno y Piñera (como digno hijo de la derecha), no es caso aparte, su ascenso al poder se construyó con un fuerte apoyo mediático que convenció a la gran mayoría que el cambio «esta vez si viene», y con el paso del tiempo la esperanza superó a la realidad.

Los chilenos debemos dejar de personificar en Piñera y sus ministros, debemos aprender (de una vez por todas) que no es Piñera, Frey, ni los malos políticos que tuvieron un rechazo inferior al 30% los culpables de todo esto, eso es lo que quieren que creamos, el problema va más allá del payaso de turno, el problema es con el modelo económico, es con la política que se hace a puertas cerradas, y con los empresarios que deciden el futuro de un pueblo, de sus recursos naturales y la supervivencia de su flora y fauna.

Por lo mismo es importante que los chilenos seamos capaces de reconocer que el norte de este despertar social, no debe ser precisamente sacar al presidente y a todos sus ministros de la moneda, es también concentrar las fuerzas sociales en construir la herramienta política de los pobres, una herramienta que sea capaz de conducir esta efervescencia con un proyecto de clase, que vea mas allá de Piñera, que vea la constitución, la salud, la vivienda y todas las necesidades que los pobres siguen arrastrando y lo seguirán haciendo aunque se valla Piñera.

Francisco Cornejo, Colectivo organización Popular

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.