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Roxana Miranda, la candidata rebelde

Fuentes: Punto Final

Roxana Miranda Meneses, ex candidata presidencial del Partido Igualdad, obtuvo solo 1,26% de los votos. Afirma que fue un triunfo moral de los pobladores. Ella es dirigenta de Andha Chile a Luchar Democrático y presidenta del Partido Igualdad. Critica la legitimidad de las elecciones por la alta abstención y señala que Michelle Bachelet «no cumplirá […]

Roxana Miranda Meneses, ex candidata presidencial del Partido Igualdad, obtuvo solo 1,26% de los votos. Afirma que fue un triunfo moral de los pobladores. Ella es dirigenta de Andha Chile a Luchar Democrático y presidenta del Partido Igualdad. Critica la legitimidad de las elecciones por la alta abstención y señala que Michelle Bachelet «no cumplirá ninguno de sus ofertones de campaña… Se cumplió lo que dijimos: el empresariado eligió presidenta. Pero nunca más la política va a ser igual después de lo que hicimos nosotros».

¿Cómo evalúa su candidatura a la Presidencia?

«Positivamente, desde el momento que tuvimos el atrevimiento de inscribirla y todo lo que eso significó, independientemente de la cantidad de votos. Recorrimos muchos lugares. Nos reunimos con muchas organizaciones, recibimos propuestas que significaron la elaboración de un programa. Eso fue sumamente positivo, histórico. Por primera vez se elaboró un programa desde las organizaciones que están en lucha. Fue desgastador en lo emocional. Sobre todo en lugares donde hay tanto daño ambiental. Ver cómo la gente está muy derrotada. No tiene esperanzas, producto de lo que les ocurre a diario. Sentí que la gente está asfixiada. Donde vayan, no los toman en cuenta, no obtienen respuestas, no los atienden… es una cadena de estupidez humana, sobre todo con los pobres».

¿Cómo explica que sus planteamientos no recibieron más votos?

«Es que esto no tiene que ver con votos. Se trata de la participación de la gente. La soberanía popular, el convencimiento de nuestro pueblo, no tienen que ver con votos más o menos. Llegamos a esta coyuntura electoral sin nada, sin ninguna expectativa. Otros se hacían expectativas y adecuaban el discurso pensando en las encuestas. Nosotros mantuvimos la misma línea, hablando lo que interesa el pueblo. Pero era primera vez y teníamos clarito que no íbamos a ganar. Mucha gente me decía: ‘Sí, estoy convencida de lo que dice, pero no va a ser esta vez que le dé mi apoyo’. Ahora me dicen: ‘No la apoyé esta vez, pero si no hubiese estado esa otra señora (Bachelet), voto por usted’.

Fue la primera vez que presentamos una candidatura de la gente común. Aterrizamos la política a términos que todos podían entender. Hablamos de educación gratuita, de calidad y pública para todos. Eliminar las AFPs, una Asamblea Constituyente, y agregábamos lo más importante, su carácter ‘social’; eran tremendas propuestas pero hubo quienes no entendieron. Nos acostumbraron a que la política es un ‘ofertón’: cien millones de dólares por aquí, promesas por acá, hospitales, bonos y regalitos. Se sabe que en la práctica no se van a cumplir las promesas».

¿Por qué la gente prefirió votar por Bachelet?

«¿Qué gente? ¿La de la ‘nueva pillería’? Ahí se nota que todo está podrido, porque hablaban de ‘nueva mayoría’: Pero, ¿incrementaron sus votos? No, no es mayoría. Ahí están los partidos podridos… Claro, hubo vecinas que votaron por ellos, por las promesas, los bonos, otros muy desinformados. Pero, ¿cuánto representa la Nueva Mayoría?: un 25%, no más. La verdadera mayoría son quienes están resistiendo y no compran el cuento. A esa gente descontenta nosotros queremos organizar. Esa es la gente que nos interesa».

 

¿EN QUE ESTA ROXANA?

Roxana Miranda sigue organizando, en la calle, en los territorios. Inscribiendo un «partido auxiliar» para fusionarlo con Igualdad y no perder la legalidad. El 15 de diciembre dieron el puntapié inicial a la Asamblea Constituyente Social. «Se lograron acuerdos -dice-. Estamos buscando monitores constituyentes. Bachelet ya anunció que no habrá Asamblea Constituyente, que no habrá soberanía popular. Tenemos claro que no cumplirá con nada de lo que ofreció. No puede, porque está amarrada con el empresariado. Con la ‘nueva pillería’ no habrá un cambio en profundidad. Van a desarticular las organizaciones con clientelismo a gran escala. Les interesa contener los movimientos sociales.

Los monitores constituyentes son porque para una nueva Constitución no necesitamos permiso, menos de esta clase política. Necesitamos solo la soberanía popular. Decidimos dar el puntapié inicial y cuando algunos fueron a votar, nosotros estábamos reunidos en asambleas para dar el vamos a la Asamblea Constituyente Social. Se hicieron diagnósticos muy interesantes, en qué estamos y qué tenemos que hacer. Se decidió que tenemos que ‘reeducarnos’, darnos un periodo de un año o un poco más para reeducar a nuestro pueblo. Porque si se llamara mañana a un plebiscito, lo perderíamos. El pueblo no sabe, no está informado, no tiene idea de qué es una Asamblea Constituyente. No saben por qué es importante cambiar la Constitución, ni en qué les afecta. Hay desconocimiento, ignorancia y muy poco interés. Y las autoridades apuestan por desinformar. Una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente es clave para asegurar los derechos del pueblo. Por eso es necesario reeducar. Estamos transformando a todos los dirigentes sociales en ‘monitores constituyentes'».

 

DIFICIL PERIODO

¿Cómo ve el periodo político que comienza en marzo?

«Se les avecina un difícil periodo. No van a poder cumplir con los ofertones. Van a decir: ‘En cuatro años, no podemos’, ya lo hicieron antes. No tienen voluntad política y están amarrados con el gran empresariado. Desde que se acomodaron -hace mucho-, están haciendo ‘acuerdos’ entre cuatro paredes. No van a hacer lo que el pueblo necesita. Menos en este periodo. Quieren venderlo todo, seguir privatizando, quitándole derechos a la gente, explotando a los trabajadores, destruyendo el medioambiente».

¿Y qué va a pasar con el pueblo?

«Van a seguir las movilizaciones, huelgas, levantamientos… Eso va a continuar, se va a profundizar. Quienes estamos en eso, apostamos por profundizar la movilización. Una cosa es la coyuntura electoral, pero las luchas históricas han sido en la calle, con movilización».

¿Qué piensa de los diputados electos que provienen del movimiento social: Camila Vallejo, Iván Fuentes, Giorgio Jackson, etc.?

«Van a contener los movimientos, para eso están. Son comodines perfectos para frenar las luchas populares. A eso los llevaron al Congreso. Ya se vio su poca coherencia… su poca decencia. Decir una cosa y hacer otra… Pero no lo van a conseguir».

¿Qué posibilidades hay de construir una alternativa político-social anticapitalista?

«Hay muchas posibilidades de construir un bloque de todos los sectores anticapitalistas… Pero no solo la unidad por la unidad. Luchar contra la burguesía no es menor. Necesitamos aliados, gente que sienta que lo que le pasa al del lado es suyo también. Esa es la unidad que necesitamos, desde abajo y en la lucha. Por haber apresurado el proceso pasó lo que pasó. Yo lo veo igual que cuando tienes mucha sed y llenas un vaso de bebida y te lo tomas rápido. Si esperas y no lo tomas al tiro, la espuma empieza a bajar y te queda un conchito de bebida. Tomas pura espuma. Pienso que eso fue lo que pasó en esta elección. Hubo mucho apresuramiento. Pero eso demuestra que el pueblo tiene sed».

 

LA DIFICIL UNIDAD

¿Es posible lograr unidad?

«Sí. Posible y necesario, pero sin sectarismo, con participación, educando al pueblo. Hay mucha gente noble, pero los eslabones están divididos, necesitamos ir armándolos».

¿Cómo? Hay desconfianzas, intereses, egos y parcelas personales.

«Sí, es real. Además, nos hemos mentido mucho, nos hemos descalificado, hasta hemos inventado historias… Hay que reencantar, aprender a mirarnos y reconocernos. Somos los mismos, estamos con un mismo propósito, con un proyecto similar; entonces, ‘démosle’. Sin egos, intereses y desconfianzas. La real unidad hay que hacerla en este periodo, no cuando hay elecciones. Imagínate que en esa desesperación, cuando se buscaba un candidato único del ‘bloque anticapitalista’ (¡qué bloque si eso no existe aún!) había solo interés por que fuera éste o aquél. Y uno de ellos terminó apoyando a Bachelet… Después el otro pidiendo plata… Imagínate que hubiesen sido los candidatos del ‘bloque’. Por eso digo no hay que cortar la fruta antes de tiempo. Hay que esperar, son procesos. Chile viene despertando de un sueño profundo, por lo tanto, démonos el trabajo, pero no sólo en esperar esa maduración, sino que trabajar para lograr esa maduración. Eso significa estar en la calle, en la organización, unirnos, conversar, mirarnos las caras de nuevo, para ir botando toda esa mugre que tenemos de trancas y trabas en nuestras cabezas».

 

LA DECISION DEL PC

Esa unidad, ¿va a ser más difícil ahora sin el Partido Comunista?

«(Risas) Va a ser más fácil… mucho más fácil. Era la traba que impedía la unidad desde abajo… Y ya no están. El PC está de espalda a los trabajadores. Acá hay mucho abuso y maltrato laboral, hay gente que lo pasa pésimo, que trabajó toda su vida y hoy saca una pensión miserable. ¿Qué hacen con esa miseria? El PC cruzó a la vereda del frente. La ‘nueva pillería’ son los mismos que privatizaron, que robaron, son las mismas caras que tanto daño han hecho al país. Todos saben lo que son, incluyendo al PC. Nunca debemos perder oportunidad en recordarlo, porque nuestro pueblo olvida rápidamente. Por eso, hay que educar a la gente, decirle: ‘¿Ve lo que pasó? ¿Dijimos o no dijimos que no iban a cumplir? ¿Cuántas veces más nos tiene que pasar lo mismo? ¿Aprendemos o no aprendemos?’ Démosle ahora con lucha, con organización».

¿Es posible atraer a la Izquierda a los comunistas que no tienen que ver con las cúpulas partidarias?

«Sí. Por eso digo: hay gente noble en todos lados. A ellos no les consultaron. No los hicieron partícipes de las decisiones. Veo la mala señal que entregaron estos jóvenes que van a ser diputados, triste señal. Nosotros también hemos entregado señales equívocas. Por eso hay que comenzar a limpiar y recordar lo que ha pasado, para que no vuelva a ocurrir, porque el pueblo sigue con sed y hambre de justicia».

 

 

 

Publicado en «Punto Final», edición Nº 797, 10 de enero, 2014

 

www.puntofinal.cl