“Los abuelos en su inmensa sabiduría y su profundo deseo de perpetuar la memoria, dejaron señales grabadas en los instrumentos musicales, en las trampas de pesca, en los nombres de los pueblos y en los apellidos que resistieron la brutal esclavitud. Ellos nos legaron mapas de la memoria que hoy, como investigador, me corresponde descubrir y seguir, para reconstruir la historia y fundamentar el futuro.”
Introducción
La historia de los pueblos afrodescendientes en América no puede comprenderse sin volver la mirada hacia África y sin tender puentes de memoria entre ambos continentes. En el caso ecuatoriano, la provincia de Esmeraldas se erige como un territorio cargado de huellas profundas de esa conexión ancestral. Allí, el antiguo Palenke libre de los zambos fue un verdadero laboratorio de reinvención del ser africano en tierras americanas, un espacio donde la libertad se defendió a golpe de tambor, machete y sabiduría ancestral.
Los abuelos, en su inmensa sabiduría y en su deseo inquebrantable de que las futuras generaciones no olvidaran sus raíces, dejaron señales grabadas en los instrumentos musicales, en las trampas de pesca y de cacería, en los nombres de los pueblos y en los apellidos que sobrevivieron a la brutal esclavitud. Descifrar esas señales es escuchar la voz de los cimarrones que, aun en medio del dolor, trazaron caminos de memoria y resistencia.
En este horizonte se inscriben los pueblos de Malé y Malimpia, cuya sonoridad y prácticas comunitarias evocan los ecos de África Occidental, en particular de la región del actual Mali, de donde miles de hombres y mujeres fueron capturados y esclavizados entre los siglos XVI y XIX (Lovejoy, 2012). El objetivo de este ensayo es realizar un análisis comparativo entre Malé y Malimpia en Esmeraldas y ciertos pueblos de Mali, mostrando cómo los nombres, las prácticas culturales y las formas de resistencia pueden entenderse como legados cifrados en la memoria colectiva. Esta comparación no es un simple ejercicio de coincidencias fonéticas, sino un camino de reconstrucción histórica que, al iluminar las huellas de los abuelos cimarrones, aporta a la búsqueda de mecanismos de reparación histórica.
1. Mali cuna de imperios y origen de rutas de esclavización
Mali, en África Occidental, fue cuna de civilizaciones como el Imperio de Malí (siglos XIII-XVI), famoso por su riqueza cultural y por ciudades como Tombuctú, centro de conocimiento y espiritualidad (Levtzion & Hopkins, 2000). Sin embargo, con la expansión del comercio trasatlántico, varias regiones de Mali se convirtieron en puntos de origen del secuestro y venta de personas esclavizadas.
Regiones como Segou, Djenné, Kangaba y las aldeas a lo largo del río Níger sufrieron la violencia de las incursiones esclavistas, que capturaban personas para ser enviadas a la costa atlántica y de allí al continente americano (Curtin, 1969). Estas personas no solo fueron trasladadas como fuerza de trabajo, sino que también llevaron consigo sus lenguas, músicas, saberes agrícolas y memorias espirituales.
2. Malé y Malimpia: pueblos de memoria en Esmeraldas
En la provincia de Esmeraldas, territorio cimarrón por excelencia, se encuentran los pueblos de Malé y Malimpia. Estos nombres no son simples denominaciones geográficas; guardan resonancias con África.
- Malé: se asocia fonéticamente con “Mali” y con “Malé”, una palabra que en varios registros históricos designa a personas musulmanas o provenientes de sociedades islamizadas del África Occidental (Thornton, 1998). En Brasil, por ejemplo, los esclavizados musulmanes fueron llamados Malês.
- Malimpia: su composición lingüística puede leerse como una hibridación. “Mali” resuena como raíz africana, mientras que “mpia” podría relacionarse con términos locales o procesos de castellanización, transformando un nombre africano en una nueva identidad territorial.
Ambos pueblos son comunidades donde las prácticas culturales afroecuatorianas la música de marimba, las fiestas de sanación, la relación sagrada con el río y el bosque constituyen una herencia directa de África, reelaborada en clave cimarrona (Rahier, 1999).
3. Comparación con pueblos de Mali
Para establecer un puente más sólido, es necesario comparar Malé y Malimpia con pueblos de Mali que también conservan memorias de resistencia.
- Kangaba (Mali): lugar mítico del origen del Imperio de Malí, donde se guarda la tradición oral de la Carta de Kurukan Fuga, considerada una de las primeras declaraciones de derechos humanos en África (Jansen, 1996).
- Djenné (Mali): ciudad famosa por su mezquita de adobe y su rol en el comercio y en la difusión del islam. También fue un punto de captura de esclavizados.
El paralelismo es sugerente: así como Kangaba conserva la memoria de un pacto ancestral, Malimpia y Malé en Esmeraldas son territorios donde la memoria cimarrona se expresó en pactos comunitarios de resistencia frente a la esclavitud. Así como Djenné combina espiritualidad y comercio, Malimpia y Malé mezclan herencias africanas con adaptaciones al mundo de los ríos, los manglares y la selva esmeraldeña.
4. Nombres, huellas y señales de los abuelos
Los abuelos, en su inmensa sabiduría, dejaron señales de resistencia. Estas se plasmaron en:
- Instrumentos musicales: los tambores y la marimba no son solo música, sino memoria del tambor africano que acompañaba rituales de sanación y resistencia (Wade, 2000).
- Trampas de pesca y caza: las técnicas heredadas de África se adaptaron a la biodiversidad de Esmeraldas, permitiendo la supervivencia de las comunidades libres.
- Nombres de pueblos: Malé y Malimpia son mapas lingüísticos que nos conducen a África.
- Apellidos: muchos sobrevivieron a la esclavitud como testimonio de resistencia y genealogía.
Reconocer estos legados implica comprender que la diáspora africana no fue solo despojo, sino también la construcción de una nueva humanidad a partir de los fragmentos de memoria traídos en la travesía forzada.
5. Reparación histórica: construir puentes entre Mali y Esmeraldas
Establecer este análisis comparativo no es un ejercicio erudito únicamente; es un paso hacia la reparación histórica. Los pueblos afrodescendientes en Ecuador y en el resto de América continúan enfrentando exclusión, racismo y despojo. Reconocer que Malé y Malimpia son herederos de Mali es una forma de:
- Restituir la memoria de los abuelos esclavizados.
- Fortalecer la identidad afroecuatoriana como parte de una diáspora global.
- Impulsar políticas de reparación que incluyan acceso a educación, salud, territorio y cultura.
Como señala Paul Gilroy (1993), la diáspora africana se configura como un Atlántico negro, un espacio de circulación de la memorias, músicas y resistencias. Malé y Malimpia son vibraciones de ese Atlántico, conectados con Kangaba o Djenné en Mali, aunque separados por siglos de violencia colonial que dejaron profundas heridad que en la medida que recuperamos la memoria histórica y cantamos un Alabao estamos sanando el alma.
Conclusión
Los abuelos dejaron señales. En sus cantos, en sus manos que tallaron tambores, en los nombres que resistieron la esclavitud, ellos inscribieron las rutas para que un día sus descendientes pudieran reconstruir la historia. Malé y Malimpia en Esmeraldas no son accidentes geográficos, son testigos de una memoria que conecta directamente con Mali en África.
Seguir estas huellas no es solo tarea académica; es un acto de justicia. Como investigador afrodescendiente, mi misión es descubrir, unir y narrar estas piezas dispersas de la memoria cimarrona. Porque solo un pueblo que reconoce su historia puede fundamentar un futuro libre, justo y humano.
Bibliografía
- Curtin, P. D. (1969). The Atlantic Slave Trade: A Census. University of Wisconsin Press.
- Gilroy, P. (1993). The Black Atlantic: Modernity and Double Consciousness. Harvard University Press.
- Jansen, J. (1996). The Griot’s Craft: An Essay on Oral Tradition and Diplomacy. LIT Verlag.
- Levtzion, N., & Hopkins, J. F. P. (2000). Corpus of Early Arabic Sources for West African History. Cambridge University Press.
- Lovejoy, P. E. (2012). Transformations in Slavery: A History of Slavery in Africa. Cambridge University Press.
- Rahier, J. (1999). Representations of Blackness and the Performance of Identities. Greenwood Press.
- Thornton, J. (1998). Africa and Africans in the Making of the Atlantic World, 1400–1800. Cambridge University Press.
- Wade, P. (2000). Music, Race, and Nation: Música Tropical in Colombia. University of Chicago Press.
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