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Sobre la Revolución de Octubre

Fuentes: Rebelión

El desencadenante del proceso fue, como es obvio, el cerco militar y económico (exterior e interior) a que se encuentra sometida toda revolución de verdad que no sea una «transición democrática» preparada y escenificada por las clases dominantes, sino que apunte claramente a destruir o disminuir apreciablemente el poder de éstas. Desde las comunidades castellanas […]


El desencadenante del proceso fue, como es obvio, el cerco militar y económico (exterior e interior) a que se encuentra sometida toda revolución de verdad que no sea una «transición democrática» preparada y escenificada por las clases dominantes, sino que apunte claramente a destruir o disminuir apreciablemente el poder de éstas. Desde las comunidades castellanas y las germanías valencianas, pasando por los campesinos y los anabaptistas alemanes, por la Revolución francesa, la Comuna y la Revolución rusa hasta llegar a la mexicana, ese mecanismo casi automático es tan conocido que no vale la pena detenerse más en él (Manuel Sacristán 1985).

Nota de edición a cargo de José Sarrión Andaluz y Salvador López Arnal 

El esquema desarrollado que reproducimos a continuación (no es un escrito ni la transcripción de una intervención; no es, por tanto, de lectura usual pero sí de enorme interés por las reflexiones incorporadas) es el guión, con fichas incorporadas, de las tres conferencias que Manuel Sacristán (1925-1985) impartió en Barcelona los días 8, 12 y 15 de noviembre de 1974. Probablemente las dos sesiones últimas fueran pensadas para responder a las inquietudes manifestadas por los asistentes a la primera intervención.

Desconocemos el lugar exacto donde se celebró, estudió y discutió la conmemoración de la revolución soviética de noviembre de 1917. No es improbable que fuera en el «local» de alguna organización de base (no cerrada) del partido, del PSUC, el partido de los comunistas catalanes. Eran tiempos de clandestinidad, como diría Gregorio López Raimundo, y de fuerte represión, también de muerte.. Recordemos el asesinato por garrote vil, medio años antes, de Salvador Puig Antich.

Hemos incluido tres textos complementarios de Sacristán al final del esquema.

Algunas reflexiones complementarias del autor pueden verse en Seis conferencias y Escritos sobre El Capital y textos afines, ambos editados por la editorial de El Viejo Topo.

Los dos textos centrales del traductor de El Capital sobre Lenin, ambos de 1970, «El filosofar de Lenin» (transcripción de una conferencia en la UAB, prólogo al Materialismo y empiriocriticismo publicado por Grijalbo en 1975) y «Lenin y la filosofía» (un artículo escrito para la revista El Correo de la Unesco) pueden verse en Sobre Marx y marxismo, Barcelona, Icaria, 1983, pp. 133-175 y 176-190 respectivamente.

Conviene tener en cuenta también El orden y el tiempo, Madrid, Trotta (edición, presentación y anotaciones de Albert Domingo Curto).

Una sugerencia para editores: no sería mala idea recoger los dos textos de Sacristán sobre Lenin en un sustantivo libro breve de intervención.

*

Primera sesión

0. El punto de vista no puede ser de historiador -que no soy- sino práctico, de reflexión hecha hoy para hoy.

1. Algunos datos sociológicos de Rusia 1890-1914.

2. Cronología e historia externa.

 

Cronología e historia externa (I)

1891: muerte por atentado de Alejandro II. Subida de Alejandro III. El ministro Pobedonoschev reprime, con éxito externo. Jornada de más de 12 horas. Los campesinos, «liberados» en 1861, en creciente endeudamiento.

1894: subida de Nicolás II al trono. No se cumplen las esperanzas liberales.

1897: El ministro Witte introduce el patrón oro y el capital extranjero acude más. Se acelera la industrialización. Witte promueve la destrucción del mir.

10.6.1903: ley sobre elección de delegados de fábrica (promoverá consejos). El primer soviet nació en el centro textil de Ivanovo Voznessensk a raíz del domingo sangriento de San Petersburgo, 22/1/1905.

19.8.1905: convocatoria de la I Duma.

19.12.1905: detención del soviet de San Petersburgo e insurrección de Moscú.

Era del pseudoconstitucionalismo:

Disolución de la I Duma.

II Duma: 3-6/1907. Disolución.

III Duma (1907-1912). («Duma de los señores o popes»).

IV Duma (1912-1917).

22/11/1906, antes de la II Duma: reforma de Stolypin: disolver el mir, llevar a los campesinos a la economía privada y, mediante una nueva clase de campesinos acomodados naturalmente aliados a los industriales, constitución de una burguesía robusta.

Cronología «externa» (II). La «Revolución de febrero» abarca 8-15 de marzo de 1917.

Huelgas con consignas económicas desde el principio de la guerra.

Desde 1915, cada vez carácter más político. Asesinato de Rasputín: 29/12/1916.

8/3/1917: comienzo de la huelga de Petrogrado que lleva a la insurrección de la guarnición de la ciudad.

14/3/1917: formación del gobierno del príncipe L´vov, tras la negociación entre la delegación de la Duma (Rodsenko, Milynkov, Kerenski) y el CE de los soviets de Petrogrado.

15/3/1917: Abdicación de Nicolas II en favor de su hermano Miguel.

El gobierno provisional: 15/3-6/11/1917.

13/3 -20/6 1917: gobierno de la gran burguesía (L´vov).

17.4.1917: llegada de Lenin, Zinoviev, Kamenev, Radek, Lunacharski,… Trotski luego. PCR. Programa inmediato: paz, tierra, control obrero de la industria y todo el poder a los soviets.

1-15/7/1917: ofensiva de Brusilov que fracasa. La había aceptado el I Congreso Pan Ruso de los soviets: 285 SR, 248 mencheviques, 105 bolcheviques.

16-18/7/1917: intento bolchevique de insurrección sin acuerdo del CC. Huida de Lenin a Finlandia.

20/7/1917: Dimisión de L´vov.

21/7-6/11: gobierno Kerenski. Korniloviada. Reacción a ella. Ascenso bolchevique. 13/9/1917: Trotski presidente del Soviet de Petrogrado.

7/11 (25/10)/1917: Caída del gobierno provisional.

Der Leninismus: 7/11/917- 21/I/1924

7/11/9171 -17/3/1921: comunismo de guerra y guerra civil.

27/2 -17/3/1921:sublevación de Kronstadt. El mismo año de su aplastamiento, proclamación NEP.

16/4/1922. Rapallo.

21/1/1924: muerte de Lenin.

Der stalinismus.

1928: Primer plan quinquenal.

1933: Conclusión de la colectivización del campo.

[Recoger más para texto].

3. Fijación de problemas para las dos sesiones siguientes.

3.1. Problemas sugeridos por los asistentes.

3.1.1. Por qué la revolución ocurrió en Rusia.

3.1.2. Hasta qué punto en la misma revolución de 1917 había ya gérmenes de degradación.

3.2. Temas más particulares o parciales que se convino en intentar comentar incidentalmente.

3.2.1. Relación Trotski-Bujárin-Lenin.

3.2.2. Relación URSS-China

3.2.3. Rosa Luxemburg

3.2.4. IIª y IIIª Internacionales.

3.2.5. Los problemas de las revoluciones victoriosas con sus izquierdismos.

 

Segunda sesión

0. El examen de los «dos» temas muestra su inseparabilidad. No ya porque «todo está en todo» en sentido corriente, sino porque son el mismo. Con esta salvedad, repartiré acentos, más bien. Hacia el principio la formulación del por qué luego la mediación -que es lo más importante-, y hacia el final la respuesta a la segunda pregunta.

Por qué la revolución se produjo en Rusia.

1. Explicación inmediata poco discutida:

1.1. Posibilitación: La situación social y política de Rusia, estudiada en primera sesión: final de una era histórica y comienzo de otra. Dicho sea de paso: también en Inglaterra, Francia, etc., los primeros obreros revolucionarios fueron proletarios a medias, gente del campo en proletarización.

1.1.1. Tesis leninista [Nota: tal vez leniniana] del eslabón más débil: esa debilidad lo es en un sistema mundial.

1.1.1.1. La posición de la sociedad rusa en él en 1914 saltaba a la vista por los capitales extranjeros.

1.2. Desencadenamiento: La guerra. Cómo describe Lenin una situación revolucionaria.

1.2.1. Apuntar ya el elemento subjetivo en esa descripción.

1.2.2. El leninismo: importancia del factor subjetivo.

1.2.2.3. «Si Lenin no hubiera llegado… » (Trotski)

1.2.2.4. El leninismo ha sido en octubre de 1917 una concepción que ha permitido lanzarse a una acción no prevista por las demás concepciones socialistas, ni por las marxistas.

1.2.2.5. Aquí hay implicado un gran problema (que es la mediación también hacia la segunda pregunta).

2. El problema implicado: naturaleza o contenido de la revolución de octubre

2.0. Doble planteamiento:

2.0.1. Entonces: escasez de clase obrera, capitalismo.

2.0.2. Luego: vicisitudes, estalinismo.

2.0.3. El leninismo tiene que ver con ambas cosas.

2.1. La tradición doctrinal marxista en 1917.

2.1.1. Dominante u oficial: la línea IIª Internacional.

2.1.1.1. Episodio: Marx y el mir.

2.1.1.2. Pero en todo caso «revolución contra El Capital» (Gramsci).

2.2. Desarrollos y aportaciones doctrinales de Lenin (continuidad y vacilaciones)

2.2.1. Novedad politicista de ¿Qué hacer? (1902).

Ficha 3: «La historia plantea ante nosotros una tarea inmediata que es la más revolucionaria de todas las tareas inmediatas del proletariado de cualquier otro país. La realización de esta tarea, la demolición del más poderoso baluarte no ya de la reacción europea sino también (podemos decirlo hoy) de la reacción asiática, convertiría al proletariado ruso en la vanguardia del proletariado revolucionario internacional» Lenin, ¿Qué hacer?, I, 140.

1. Presencia de la preocupación internacional desde el primer momento

2. El «eslabón más débil» era el «más poderoso baluarte»… 

Ficha 4: «¡Hay qué soñar!» (¿Qué hacer? I 261).

«La teoría leninista de la organización señala, la profundización del marxismo en aplicación a los problemas básicos de la sobrestructura social (estado, consciencia de clase, ideología, partido); junto con los trabajos de Rosa Luxemburg y de Trotski (y, en un sentido más estrecho, de Lukács y de Gramsci), esa teoría constituye el marxismo del factor subjetivo» (Mandel (1970), «Lenin und das Problem des proletarischen Klassenbewusstseis», in Lenin. Revolution und Politik, p.154).

2.2.2. En la época de Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática (1905)

2.2.2.1. Está aún convencido de que la revolución pendiente en Rusia es burguesa, y lo dice.

2.2.2.1.1. Formulación general:

[Ficha 5] Dos tácticas, vol I, pp. 504-505 («Los neoiskristas interpretan de un modo radicalmente erróneo el sentido y la significación de la categoría ‘revolución burguesa’… El marxismo ha roto irremisiblemente con las elucubraciones de los populistas y anarquistas, según las cuales Rusia, por ejemplo, podía evitar el desarrollo capitalista, saltar del capitalismo o por encima de él por algún medio que no fuese el de la lucha de clases sobre el terreno y en los límites de ese mismo capitalismo»).

Y el marxismo ha roto, por lo tanto, con Marx, salvo por los cambios que hayan ocurrido en la aldea entre los años 880 y 1905.

Sigue convencido, por lo tanto, como dice explícitamente, del carácter burgués de la revolución inminente, y de que desarrollará el capitalismo.

[Ficha 6] «[…] al fijar como tarea del gobierno provisional revolucionario la aplicación del programa mínimo, la resolución elimina con ello las absurdas ideas semianárquicas sobre la realización inmediata del programa máximo, sobre la conquista del poder para llevar a cabo la revolución socialista. El grado de desarrollo económico de Rusia (condición objetiva) y el grado de consciencia y de organización de las grandes masas del proletariado (condición subjetiva, indisolublemente ligada a la objetiva) hacen imposible la absoluta liberación inmediata de la clase obrera. Sólo la gente más ignorante puede no tomar en consideración en carácter burgués de la resolución que se está desarrollando…» (Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, I 487).

2.2.2.2. Pero, como es natural, conserva el elemento politicista, subjetivo, de antes:

2.2.2.2.1. Formulación cauta y sincera:

[Ficha 7] «Esta dará por vez primera el auténtico bautismo político a las distintas clases. Estas clases saldrán de la revolución con una fisionomía política definida, mostrándose tal como son no sólo en los programas y en las consignas tácticas de sus ideólogos, sino también en la acción política abierta de las masas.

Es indudable que la revolución nos aleccionará, que aleccionará a las masas populares. Ahora bien, para el partido político en lucha la cuestión consiste en ver si sabremos enseñar algo a la revolución [1], si sabremos aprovecharnos de lo justo de nuestra doctrina socialdemócrata, de nuestra ligazón con el proletariado, la única clase consecuentemente revolucionaria, para imprimir a la revolución un sello proletario, para llevar la revolución hasta la verdadera victoria, decisiva, efectiva, y no verbal, para paralizar la volubilidad, la ambigüedad y la traición de la burguesía democrática» (Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática I, 477-478.

El contenido de clase de la revolución se resuelve en su curso y es fruto de la acción política.

Fundamento: el principio general de que ha sonado ya la hora de la revolución socialista. «Madurez».

1) Principio de subjetividad.

[Ficha 71]. Habla del «papel activo, dirigente y orientador que pueden y deben desempeñar en la historia los partidos que tengan consciencia de las condiciones materiales de la revolución y que se pongan al frente de las clases avanzadas» (Dos tácticas de la SD en la RD, I 500).

Principio de subjetividad, con el peligro clase = partido.

[Ficha 72 ] «El desenlace de la revolución depende del papel que desempeñe en ella la clase obrera: de que se limite a ser un auxiliar de la burguesía, aunque sea un auxiliar poderoso por la intensidad de su empuje contra la autocracia, pero políticamente impotente, o asuma el papel de dirigente de la revolución popular» (Lenin, Dos tácticas... I 478-479) [cursiva de Sacristán].

Se da por supuesto que hay base objetiva material.

Quizás.Pero lo decisivo en ese pensamiento es el plano político. Con el peligro -claro- de identificar el partido político con la clase. En suma, es también marxismo de la subjetividad.

2.2.2.3. Teoriza oscuramente, como si se tratara de un borrador no corregido o, el menos, precipitado:

2.2.2.3.1. Formulaciones teóricas genéricas y modestas:

[Ficha 8] «No podemos saltar del marco democrático-burgués de la revolución rusa, pero podemos ensanchar en proporciones colosales dicho marco, podemos y debemos, en los límites del mismo, luchar por los intereses del proletariado, por la satisfacción de sus necesidades inmediatas y por las condiciones de preparación de sus fuerzas para la victoria completa futura. Hay democracia burguesa y democracia burguesa (…) Bueno sería el marxista que en la época de la revolución democrática se dejara escapar esta diferencia entre los grados de democracia y entre el diferente carácter de tal o cual forma del mismo y se limitara a «discurrir con gran ingenio», a propósito de que, a pesar de todo, esto es una «revolución burguesa», fruto de una «revolución burguesa» (Dos tácticas de la SD en la RD, I 507).

La época está aquí determinada por la «revolución democrática», evidentemente para Rusia.

Esto es coincidir con los futuros Pannekoeks, pero cum grano salis. Y discrepar de la futura tesis «leninista-stalinista». Quizás la posición más acertada.

Transición al final.

[Ficha 81] «Nos proponemos dirigir (en caso de que la gran revolución rusa se desenvuelva con éxito) no sólo al proletariado, organizado por el partido socialdemócrata, sino también a esa pequeña burguesía capaz de ir a nuestro lado» (Lenin, Dos tácticas… I 502).

[Ficha 82] «Nuestra consigna reconoce incondicionalmente el carácter burgués de la revolución, que no es capaz de rebasar de un modo inmediato el marco de una revolución solamente democrática; al propio tiempo, nuestra consigna impulsa adelante esta revolución concreta, trata de darle las formas más convenientes para el proletariado, trata, por lo tanto, de aprovechar al máximo la revolución democrática para que la lucha que ha de seguir el proletariado por el socialismo tenga el mayor éxito» (Lenin, Dos tácticas… I 538).

Misma tesis en la página 534.

La tesis intermedia.

2.2.2.3.2. Conceptos consigna no muy simples:

[Ficha 9] «En esto consiste ahora (…) el fondo de la cuestión (…) en que nuestra revolución se vea coronada por una verdadera y grandiosa victoria o tan sólo por una transacción mezquina: en que llegue hasta la dictadura revolucionaria-democrática del proletariado y de los campesinos o que «pierda sus fuerzas» en una constitución liberal (…)» (Dos tácticas de la SD en la RD I 508). [cursiva Sacristán]

En el mismo contexto en que reafirma que se trata de la «época de la revolución democrática».

La noción de esa dictadura es muy complicada y oscura, puesto que su concepción sigue en el marco de la tesis de que la revolución prevista es burguesa. Entonces, esa sería la tesis Pannekoek.

Construcciones radicalmente nuevas respecto de Marx.

[Ficha 91]»‘La victoria decisiva de la revolución sobre el zarismo’ es la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos. Sólo puede ser una dictadura, porque la implantación de los cambios inmediata y absolutamente necesarios para el proletariado y los campesinos provocará una resistencia desesperada por parte de los terratenientes, de la gran burguesía y del zarismo…» (Lenin, Dos tácticas.. I 511)

Es la posición intermedia.

2.2.2.3.3. Hasta llegar a la teorización final de 1905:

2.2.2.3.3.1. Protagonismo proletario en la revolución democrática, relativa novedad respecto de Marx.

«El proletariado debe llevar a término la revolución democrática1 atrayéndose a las masas campesinas, para aplastar por la fuerza la resistencia de la autocracia y paralizar la inestabilidad de la burguesía. El proletariado debe llevar a cabo la revolución socialista, atrayéndose a la masa de elementos semiproletarios de la población para romper por la fuerza la resistencia de la burguesía y paralizar la inestabilidad de los campesinos y de la pequeña burguesía. Tales son las tareas del proletariado que los partidarios de la nueva Iskra conciben de un modo tan estrecho en todos sus razonamientos y resoluciones sobre el alcance de la revolución» (Dos tácticas... I 549).

1) Esta afirmación, completamente nueva respecto de Marx (que en varias épocas había refutado la colaboración del proletariado en la revolución, no su protagonismo de ella), junto con la que se refiere a la revolución socialista, hoy muy convincentes, chocaban en su caso con la escasa realidad de proletariado ruso.

En todo caso, es una de las versiones más articuladas de su primera posición y facilita el paso a la segunda.

2.2.2.3.3.2. Análisis subyacente:

[Ficha 11] «(…) todos nosotros contraponemos la revolución burguesa y la socialista, todos nosotros insistimos incondicionalmente en la necesidad de establecer una distinción rigurosa entre las mismas, pero ¿se puede negar acaso que se entrelacen en la historia elementos aislados, particulares de una y otra revolución? Acaso la época de las revoluciones democráticas en Europa no registra una serie de movimientos socialistas y de tentativas socialistas? ¿Y acaso la futura revolución socialista en Europa no tendrá todavía mucho que hacer para culminar lo que ha quedado sin terminar en el terreno de la democracia?» (Dos tácticas de la SD en la RD I 536).

Este principio de concreción (histórica) es también un fundamento del principio de subjetividad.

La página siguiente (537) dice: «No existe la verdad abstracta. La verdad es siempre concreta».

La más rica intrincación del pensamiento político de Lenin. Dicho sea de paso: la presencia de versiones mucho menos complicadas en el mismo escrito hacen pensar que escribía el texto definitivo como borrador.

2.2.2.3.3.3. Concepción general concreta:

2.2.2.3.3.3.1. Utilidad de la democracia para el socialismo:

[Ficha 12] Lenin, Dos tácticas… I páginas 557-558.

Formulación general del contenido de la rev. rusa y de la relación del proletariado con ella.

2.2.2.3.3.3.2.En una «revolución popular»:

[Ficha 13] «(…) el socialdemócrata, jefe de la revolución popular (…) Sí, de la revolución popular. La socialdemocracia ha luchado y lucha con pleno derecho contra el abuso democrático-burgués de la palabra ‘pueblo’. Exige que con esta palabra no se encubra la incomprensión de los antagonistas de clase en el seno del pueblo. Insiste incondicionalmente en la necesidad de una completa independencia de clase del Partido del proletariado. Pero divide al ‘pueblo’ en ‘clases’ no para que la clase de vanguardia se encierre en sí misma (…) sino para que (…) luche con tanta mayor energía, con tanto mayor entusiasmo por la causa de todo el pueblo, al frente de todo el pueblo» (Lenin, Dos tácticas… I, 558)

El engarce entre las dos revoluciones es la naturaleza de «vanguardia del pueblo» que tiene el proletariado.

Misma idea en 566/577: «Nuestra revolución es una revolución popular, dice la socialdemocracia al proletariado. Por eso, siendo la clase más avanzada y la única revolucionaria hasta el fin, debes aspirar no sólo a participar en la revolución de la manera más enérgica, sino a desempeñar un papel dirigente. Por eso, no debes encerrarte en el marco de la lucha de clase estrechamente concebido, sobre todo en el sentido del movimiento sindical, sino, por el contrario, tratar de ampliar el arco y el contenido de tu lucha de clase hasta abarcar en este marco no sólo todas las tareas de la actual revolución democrática popular rusa, sino también las tareas de la revolución socialista que le ha de seguir».

2.2.2.3.3.3.3. Que ha de desembocar en dictadura proletaria:

[Ficha 14] «Llegará un tiempo -cuando haya terminado la lucha contra la autocracia rusa, cuando haya pasado para Rusia la época de la revolución democrática- en la que será ridículo incluso hablar de la «unidad de la voluntad» del proletariado y de los campesinos, de la dictadura democrática, etc. Entonces pensaremos de un modo inmediato en la dictadura socialista del proletariado…» (Lenin, Dos tácticas…I 537).

. Il s’engagea en voyant, en prévoyant beaucoup [Se comprometió a sí mismo viendo, anticipando mucho].

En este momento había para él dos dictaduras proletarias: una democrática-revolucionaria, en unión con los campesinos; y otra socialista, sin campesinos (¿o/y sin campesinado?).

[Nota al margen de MSL: situar mejor el tema de la alianza obrero-campesina]

2.2.2.4. De todos modos, la tesis implícita más importante es, en mi opinión, la valoración del momento sobre la base objetiva:

[Ficha 15] «la época revolucionaria (…)» sin mas calificativo. «El momento revolucionario (…)» sin más calificativo. Lenin, Dos tácticas de la SD en la RD I 554 560

Estas serían las formulaciones más pobres. Pero también las más anarquistas y las más cargadas de subjetividad (que puede ser buena).

2.2.3. En el año 1917

2.2.3.1. Primera fase: habla más analíticamente, incluso, que en 1905, quizás aleccionado por la experiencia de entonces:

[Ficha 16] 1917, marzo «Nuestra revolución es burguesa» Lenin, «Cartas desde lejos», 1ª, II 31.

2.2.3.1.1. Pero ya con la idea de aceleración.

[Ficha 17] 1917, marzo: «La guerra imperialista debía -ello era objetivamente inevitable- acelerar extraordinariamente y recrudecer de manera inusitada la lucha de clases del proletariado contra la burguesía, debía transformarse en una guerra civil entre las clases enemigas» (Lenin, «Cartas desde lejos», 1ª, II 25).

La función de la guerra imperialista alterando el esquema de la lucha de clases.

La primera alteración de la concepción incluye curiosamente la idea de Gramsci: «aceleración».

En cambio, de todos modos, aún no dice o implica un cambio del contenido de la revolución.

2.2.3.1.1.1. La idea pervive mas tarde:

[Ficha 171] [1917, septiembre; escrito en abril) «(…) un nuevo período objetivamente necesario desde que estalló la primera guerra imperialista mundial, que abrió la era de la revolución social» (Lenin, «Las tareas del proletariado en nuestra revolución» II 62).

Esto es novedad importante, que anula, o engloba al menos, la cuestión de los goznes. La guerra imperialista no habría sido un gozne sólo, sino un cambio del medio, que pasa de una fase a otra. Gozne lo sigue siendo para países atrasados como Rusia. Enlaza con la motivación internacionalista, o mundial.

2.2.3.1.1.2. Recordar a Gramsci

2.2.3.1.2. Y con una apelación a la concreción rusa, que sitúa el proletariado en cabeza, de acuerdo con sus concepciones ya de 1905:

[Ficha 18] [1917, marzo] «Estos aliados son dos: en primer lugar, la amplia masa de los semiproletarios y, en parte, de los pequeños campesinos de Rusia (…)

En segundo lugar, aliado del proletariado ruso es el proletariado de todos los países beligerantes y de todos los países en general» («Cartas desde lejos»; 1ª, II, p.32)

Es notable que la alianza había sido ya definida como antiburguesa, pero en marzo todavía habla de revolución burguesa únicamente.

Otra vez el punto de vista internacional.

[Ficha 181] [1917, marzo] «Con estos dos aliados el proletariado puede marchar y marchará, aprovechando las particularidades del actual momento de transición, primero a la conquista de la república democrática y de la victoria completa de los campesinos sobre los terratenientes (…) y después al socialismo, pues sólo éste dará la paz, el pan y la libertad a los pueblos extenuados por la guerra» (II, p.32).

Eso son ya las dos revoluciones en una. Reforzado por la alianza de que se trata (v. otra ficha). Sin la idea explícita de fases.

2.2.3.2. Fase de las tesis de abril.

2.2.3.2.1. Tesis socialista vaga

[Ficha 19] [1917, abril] «(…) sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no impuesta por la violencia» (Lenin, «Las tareas del proletariado en la presente revolución» (Tesis de abril), II 36).

Este hecho es enlace entre las dos fases de la revolución y tiene que ver con la doctrina del «eslabón más débil»: era el eslabón que más necesitaba la paz.

Tesis enormemente confusa o imprecisa: derrocar el capitalismo ¿sólo en Rusia? Si su gobierno hizo luego la paz ¿es que estaba ya derrocado el capital? No olvidar que el decir del político pueda ser muy precipitado. Si eso se ha dicho de Marx… 

[Ficha 191] [1917, abril] «La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización 1a su segunda etapa, [cursiva MSL] que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado2″ (Lenin, «Las tareas del proletariado…» (tesis de abril), II 36).

1) Extremo subjetivismo: supone que al proletariado no le falta cantidad.

2) Las dos etapas, fases.

[Ficha 192] [1917, septiembre, escrito en abril] «Es imposible salir de la guerra imperialista, es imposible conseguir una paz democrática, una paz no impuesta por la violencia, sin derribar al Poder del capital y sin que el poder del estado pase a manos de otra clase, del proletariado» (Lenin, «Las tareas del proletariado…», II 53-54).

Página 65 igual. La necesidad de paz, bisagra, gozne de las fases de la revolución. […] o [tesis] categórica.

[Ficha 193] [1917, abril] «(…) la marcha de los acontecimientos ha venido a confirmar, sin lugar a dudas, la previsión de los socialistas del mundo entero, quienes en el Manifiesto de Basilea de 1912 señalaron unánimemente la inevitabilidad de la revolución proletaria, en relación precisamente con al guerra imperialista que entonces se avecinaba y hoy hace estragos» (VIII Conferencia de toda Rusia, II 37).

Esto es la versión amplia de los goznes.

La fuerza y lo internacional (en día a día) fue lo decisivo.

2.2.3.2.2. Concepción de las etapas de la revolución rusa:

2.2.3.2.2.1. Aparición de la concepción:

[Ficha 20] [1917] «8. No ‘implantación’ del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de os productos por los soviets de diputados obreros » (Lenin, «Las tareas del proletariado…» (tesis de abril), II 37).

El control resultará luego imposible y acarreará nacionalización. 

2.2.3.2.2.2. Consciencia de la novedad del elemento «aceleración».

[Ficha 21] [1917] «9. Tareas del partido: a) celebración inmediata de un Congreso del Partido; b) modificación del programa del partido, principalmente:1) Sobre el imperialismo y la guerra imperialista,2) sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un «Estado-Comuna»1. 3) reforma del programa mínimo, ya anticuado; c) cambio de denominación del partido» (Lenin, «La tareas del proletariado…» (tesis de abril), II 37).

1) Idea confusa, pero realista, fruto de 1870.

2.2.3.3. Fase desde abril: paso a primer plano del problema del poder.

2.2.3.3.1. Formulación general:

[Ficha 22] [1917, abril] «El problema del poder del Estado es el fundamental en toda revolución» (Lenin, «La dualidad de poderes», II 40).

Aquí el marxismo de la subjetividad, político, toma consciencia política. Con esta comprobación -y su aplicación- empezó todo el problema, el triunfo y la tragedia. 

2.2.3.3.2. Enorme exageración y teorización precipitada.

[Ficha 23] [1917, septiembre (escrito en abril)] «El poder del estado ha pasado en Rusia a manos de una nueva clase: la clase de la burguesía de los terratenientes aburguesados. En esa medida, la revolución democrático- burguesa en Rusia está terminada» (Lenin, «Las tareas del proletariado…» II 45).

«Esa medida» le importaba precisamente.

Fabuloso el completo desprecio de lo básico.

[Ficha 231] [1917, septiembre (escrito en abril)] «El origen y la significación de clase de esta dualidad de poderes residen en que la revolución rusa de marzo de 1917, además de barrer toda la monarquía zarista y entregar todo el poder a la burguesía, se acercó de lleno a la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos1″ (Lenin, «Las tareas del proletariado en nuestra revolución», II 47/48).

(1) Él observa un hecho político y lo observa bien. Pero sobre la base de una creencia socialdemócrata ortodoxa, como era la suya acerca de la base, habría tenido que plantearse ya el dimanante problema, la contradicción entre la esfera política y psico-social, por un lado, y la económica por otro. Si no hubiese profesado aquella ortodoxia, habría podido buscar en otra vía: más soviets y menos electricidad.

[Ficha 232] [1917, septiembre (escrito en abril)] «La dualidad de poderes no expresa más que un momento transitorio en el curso de la revolución, el momento en que ésta ha rebasado ya los cauces de la revolución democrático-burguesa corriente, pero no ha llegado todavía al tipo «puro» de dictadura del proletariado y de los campesinos» (Lenin, «Las tareas del proletariado…», II 48).

El léxico es curioso. El inventaba1, sabía no estar repitiendo categorías.

1) Y lo que se inventa es a veces juego o, si no, incoherente: el tipo corriente de revolución democrático-burguesa cuenta con capitalismo algo desarrollado.(Aunque ahora se me ocurre que acaso él pensara sólo en el cachito del Imperio que ya reunía esas condiciones)

2.2.3.4.1. Subyacente: gran optimismo:

[Ficha 24] [1917, septiembre (escrito en abril)] «La propuesta del estado-comuna y la nacionalización de las tierras prueban que ahora es muy optimista, desde abril (Lenin, «Las tareas del proletariado…», II 54-58).

Antes había despreciado la comuna.

2.2.3.4. Elementos teóricos ya desde abril:

2.2.3.4.1. «Fase de transición» (abril):

[Ficha 25] [1917, abril] Afirma contra Rykov la existencia de «fase de transición entre el capitalismo y el socialismo» (Discurso resumen ante VII Conferencia para toda Rusia II 100).

[Ficha 251] [1917, abril] «La nacionalización de la tierra, que es una medida burguesa1, significa liberar la lucha de clases y el disfrute de la tierra, en el mayor grado posible y concebible en la sociedad capitalista, de todos los aditamentos no burgueses…» (VII Conferencia de toda Rusia, II 125).

1) Esto es Marx literal.

Modelo de operación del proletariado en la transición.

2.2.3.4.2. Oscilaciones. Ejemplo:

[Ficha 26] [1917, julio] Que la primera fase de la revolución no ha sido realmente democrática («Las enseñanzas de la revolución», II 125). Comprobaciones así chocarían con los esquemas optimistas acerca de la segunda fase. No ser esquemático yo al exponerlo.

2.2.3.4.3. «Capitalismo monopolista de Estado».

2.2.3.4.3.1. Formulación:

[Ficha 27] [1917, septiembre] «Los malhadados marxistas al servicio de la burguesía (…) no comprenden (…) lo que es el imperialismo, lo que son los monopolios capitalistas, lo que es el Estado, lo que es la democracia revolucionaria. Pues, si se comprende todo eso, no puede dejar de reconocerse que es imposible avanzar sin marchar hacia el socialismo.

Todo el mundo habla del imperialismo. Pero el imperialismo no es otra cosa que el capitalismo monopolista.

Que también en Rusia el capitalismo se ha trasformado en capitalismo monopolista (…)1

Pues bien, sustituid estado de junkers y capitalistas, ese estado de terratenientes y capitalistas, por un Estado democrático/revolucionario, es decir, por un Estado que destruya revolucionariamente todos los privilegios, que no tema implantar revolucionariamente la democracia más completa, y veréis que el capitalismo monopolista de Estado, en un estado verdaderamente democrático-revolucionario, representa inevitablemente, infaliblemente, un paso, paso hacia el socialismo.

(…) Pues el socialismo no es más que el paso siguiente después del monopolio capitalista de estado. O, dicho en otros términos, el socialismo no es más que el monopolio capitalista de Estado puesto al servicio de todo el pueblo y que, por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista» («La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla» Il 277)

EI imperialismo, fundamento teórico del gozne. Relacionar con la misma función de la guerra imperialista. Diría que el imperialismo es la base estructural y la guerra es el hecho desencadenador del funcionamiento de esa estructura.

(1) Afirmación decisiva, que para para 6.5.

[Ficha 28] [1917, septiembre] «No cabe término medio. El curso objetivo del desarrollo es tal que no hay posibilidad de dar un paso de avance, partiendo de los monopolios (cuyo número, papel e importancia ha venido a decuplicar la guerra) sin caminar hacia el socialismo (…) Y en esto estriba la contradicción fundamental de nuestra revolución» («La catástrofe que nos amenaza y como combatirla» II 277).

La guerra repercute además sobre la estructura imperialista. La produce ulteriormente, no es sólo un hecho en ella. El imperialismo, fundamento teórico del cambio. 

2.2.3.4.3.2. La tesis le dio la posibilidad de volver (o creer volver) a una fundamentación no política

[Ficha 29] [1917, septiembre] «La guerra, al acelerar extraordinariamente la transformación del capitalismo monopolista en capitalismo monopolista de Estado, pone de este modo a la humanidad extraordinariamente cerca del socialismo: tal es, precisamente, la dialéctica de la historia.

La guerra imperialista es la víspera de la revolución socialista. Ello no se debe sólo a que la guerra engendra, con sus horrores, la insurrección proletaria -pues no hay insurrección capaz de instaurar el socialismo si no han madurado las condiciones económicas para él1-, sino a que el capitalismo monopolista de estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala1, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio» («La catástrofe que nos amenaza y cómo combatirla» II 278)

Es la exposición más completa de la dialéctica imperialismo -guerra imperialista- socialismo (ergo cambio de la concepción de la revolución rusa, o más bien, teorización del gozne de sus fases)

(1) Luego creyó ya en esa fecha que también en la base estaba rebasado el dominio burgués.

2.2.4. Hecha la revolución

2.2.4.1. Evitación desde primer momento de una versión socialista de lo ocurrido:

[Ficha 30] [1917, octubre] El gobierno se llama «obrero y campesino». «El movimiento obrero saldrá triunfante y abrirá el camino hacia la paz y el socialismo» (Segundo Congreso de los Soviets de toda Rusia II 499).

Curiosamente, ahora casi se diría que se refrena un poco.

2.2.4.2. Autocontradicciones muy explicables:

[Ficha 31] [1918, febrero] La expresión «Patria socialista» («¡La patria socialista está en peligro!» II 593). La falsedad de la propaganda de Estado empieza a imponerse o manifestarse: die hist der Macht…[La hstoria del poder…]

2.2.4.3. Actitud «realista» …

[Ficha 32] [1918, Mayo] «Si dentro de unos seis meses se estableciera en nuestro país el capitalismo de Estado, eso sería un inmenso éxito y la más firme garantía de que, al cabo de un año, el socialismo se afianzaría definitivamente y se haría invencible» («El infantilismo «izquierdista» y el espíritu pequeño-burgués», II 735).

Había anticipado la concepción general, como es obvio, pero realismo: no cree que haya ni capitalismo de Estado. Continúa:

«Me imagino la noble indignación con que rechazará estas palabras el ‘comunista de izquierda’ y la ‘crítica demoledora’ que desencadenará ante los obreros contra ‘la desviación bolchevique de derecha'» (II 735). «El capitalismo de estado es incomparablemente superior, desde el punto de vista económico, a nuestra economía actual1. Eso en primer lugar. Y en segundo lugar, no tiene nada de temible para el poder soviético, pues el estado soviético es un estado en el que está asegurado el poder de los obreros y de los campesinos pobres2″ (II 739).

(1) Ahora se da cuenta. ¡Y es el «comunismo de guerra»!.

(2) Pero entonces, el principio de subjetividad rellena el hueco.

La importancia del Poder es la clave de todo, de toda su actitud.[…] que enlaza con el

2.2.4.4. Reconocimiento de cierta futilidad de las teorizaciones hechas por él mismo:

[Ficha 34] [1919, 2-6 de marzo] «En nuestra revolución, nosotros no avanzamos por el camino de la teoría, sino por el camino de la práctica. Por ejemplo, la cuestión de la Asamblea Constituyente no la planteábamos antes teóricamente, y no decíamos que no reconocíamos la Asamblea Constituyente. Sólo más tarde, cuando las organizaciones soviéticas se extendieron por todo el país y conquistaron el poder político, nos resolvimos a disolver la Asamblea Constituyente» (Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado, I Congreso de la C, 4 de marzo. III p. 160).

Yo creo que ésta es la actitud final, ya tras la borrachera y tras las resacas. O sea, ya inicialmente por encima de las dos fases -o varias fases- ideológicas anteriores: la determinista con sus matices y grados; la politicista con los suyos.

[Ficha 35] [1919, 4 de marzo] «A nosotros nos fue más fácil conseguir la victoria porque en octubre de 1917 marchábamos con el campesinado, con todo el campesinado. En este sentido, nuestra revolución era entonces burguesa (…) Y sólo más tarde, al cabo de seis meses, nos vimos obligados, en el marco de la organización del Estado, a comenzar en las aldeas la lucha de clases, a instituir en cada aldea comités de campesinos pobres, de semiproletarios, y a luchar sistemáticamente contra la burguesía rural» (Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado», I Congreso de la IC, vol. III, p.161).

En suma, que sus teorizaciones no valían nada. Final resaca.

[Ficha 36] [1923, 17 de enero] «Recuerdo que Napoleón escribió. ‘On s´engage et puis… on voit’, lo cual, traducido literalmente, quiere decir. ‘Primero hay que entablar el combate serio y después ya veremos lo que pasa’. Pues, bien, nosotros, en octubre de 1917, entablamos primero el combate serio y después ya hemos visto los detalles del desarrollo (…)» («Nuestra revolución», Pravda 30-1923, III, 795).

Final de la resaca. Las teorizaciones eran filfa y la autoridad es… Napoleón. Aunque con el espíritu de Marx. Pero, repito, reconociendo el carácter «acientífico» de lo que él mismo teorizó entre 1917 y ahora.

También principio de subjetividad, si hay alguna superación de la ideología. 

2.2.4.5. Probablemente la respuesta final de Lenin a la pregunta del capítulo 13 («Conclusión») de Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática («¿Tenemos derecho a vencer?» 1905) sería: «sí porque lo decisivo es el poder estatal.»

[Ficha 33] [1922, 12 de enero] Hay una «Diferencia esencial entre la lucha de clase del proletariado en un estado que reconoce la propiedad privada sobre la tierra, las fábricas, etc., y cuyo poder político se encuentra en manos de la clase capitalista, y la lucha económica del proletariado en un estado que no reconoce la propiedad privada sobre la tierra y sobre la mayoría de las grandes empresas, en un estado cuyo poder político se encuentra en manos del proletariado» («Acerca del papel y de las tareas de los sindicatos en las condiciones de la nueva política económica», Resolución del CC del PC (b) de Rusia del 12 de enero de 1922, III, 678).

Sigue pareciéndole decisivo el problema del poder y todavía no ve peligro en la identificación dialéctica partido-(Estado) clase.

2.2.5. Reflexión final sobre ese practicismo

2.2.5.1. Es verdad que tiene precedente en Marx.

[Ficha 37] [Marx, Las luchas de clases en Francia] «Una clase en la que cuando se levanta, se concentran los intereses revolucionarios de la sociedad, encuentra inmediatamente en su misma situación el contenido y el material de su actividad revolucionaria: derrotar enemigos, tomar medidas impuestas por las necesidades de la lucha; las consecuencias de su propia acción la empujan adelante. No emprende investigaciones teóricas acerca de su propia tarea» (Ausgwälhlte Schriften, vol. I, p. 135, Berlin 1964).

Relacionar con la cita de Napoleón por Lenin.

Pero la diferencia en es que Marx habla de clases y piensa en la «astucia de la razón».

2.2.5.1.1.1. Pero con la enorme diferencia de que Marx habría pensado que su obra y los procesos históricos que la posibilitaron salvarían a la revolución socialista de esa opacidad ideológica.

2.2.5.2. En todo caso, ese pragmatismo final (que no practicismo) tiene que ver con la cuestión del rebasamiento por la «izquierda».

2.2.5.3. Y también tiene que ver con el problema (el aspecto de problema) explicitado en la pregunta segunda.

2.2.5.4. Balance: el estudio del desarrollo del leninismo

2.2.5.4.1. Nos ha completado (sobre le base de los datos materiales) la respuesta a la pregunta de por que la revolución ocurrió en Rusia: porque, además de los elementos básicos, hubo un agente con comprensión de que podía hacerse con el poder y decisión de proceder en consecuencia.

2.2.5.4.2. Nos ha suscitado la cuestión mediadora de la naturaleza, o el contenido, de la revolución rusa, y, con eso, nos ha introducido bastante profundamente en el aspecto del problema reflejado en la segunda pregunta: si en la misma revolución de 1917 había ya gérmenes de degradación.

Tercera sesión

1. La segunda pregunta implicada: si la naturaleza de la revolución no era clara, ¿qué podía pasar? Multitud de problemas (un solo país, etc.). Aquí tomamos un tronco.

2. El Lenin problemático, sin la teorización intermedia luego desconfesada por él.

2.1. Antes de la revolución: posibilidad de que sea un «aborto» (1905).

[Ficha 38] [1905] «(…) si estamos destinados a pasar efectivamente por una gran revolución, si esta vez la historia no permite un ‘aborto’ [cursiva Sacristán], si nos hallamos con fuerzas para llevar la revolución hasta el fin, hasta la victoria decisiva (…), entonces eso será una revolución con el predominio de los elementos campesinos y proletarios.

Puede ser que algunos vean, en el hecho de admitir la idea de tal predominio, una renuncia a nuestra convicción del carácter burgués de la revolución próxima.

(…) Los marxistas están absolutamente convencidos del carácter burgués de la revolución rusa» (Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia… I 503).

Síntesis. Como el final de 2 T [Dos tácticas…]

2.2. Después seguida: la contradicción político-económica de la revolución rusa:

[Ficha 39] «(…) nosotros, el proletariado de Rusia, vamos adelante de cualquier Inglaterra y de cualquier Alemania por nuestro régimen político, en virtud del poder político de los obreros, y, al mismo tiempo, vamos detrás del estado más atrasado de Europa Occidental en lo que se refiere a la organización de un buen capitalismo de Estado, al nivel cultural y al grado de preparación de la producción material para «implantar» el socialismo» («El infantilismo ‘izquierdista’ y el espíritu pequeño-burgués» II 744).

Importantísimo: un principio de desarrollo desigual económico-político, que cabe dentro del esquema marxista general (dialéctica) y fundamenta definitivamente toda la cuestión del principio de subjetividad, al mismo tiempo que prevé los futuros problemas*.

Paradoja dialéctica del posterior retraso político (aunque sin volver atrás: retraso no respecto de los regímenes capitalistas, sino respecto de «sí mismos»).

(*) Sobre la base de inestabilidad del esquema dinámico europeo-occidental.

2.2.1. El riesgo consiguiente: soluciones conservadoras.

2.2.2. El presupuesto eurocéntrico de todo eso.

2.2.2.1. Limitación del alcance de esta crítica: situación internacional.

3. La crítica menchevique: Kautsky.

4. La crítica anarquista.

5. Kronstadt.

6. La crítica de la izquierda bolchevique.

6.1. En los primeros años

6.1.1. Rosa Luxemburg

6.1.1.1. Pese a anteriores desacuerdos con Lenin, línea bolchevique en la comprensión de la revolución de octubre.

[Ficha 401][Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «Una dictadura militar con un régimen de terror contra el proletariado y, luego, la vuelta a la monarquía habrían sido la consecuencia inevitable [MSL: de la consolidación de la burguesía]. Con ese medida se puede medir lo que tiene de utópica y, en el fondo, de reaccionaria la táctica que han decidido seguir los socialistas rusos de tendencia Kautsky, los mencheviques. Empeñados en la ficción del carácter burgués de la revolución rusa (…) se han aferrado desesperadamente a la coalición con los burgueses liberales (…) La tendencia bolchevique tiene el mérito de haber proclamado desde el primer momento en ese situación y seguido luego con una lógica de hierro la única táctica que podía salvar la democracia y promover la revolución. Todo el poder a manos de las masas obreras y campesinas, a manos de los soviets: ésa era la única salida de la dificultad en que se encontraba metida la revolución, el tajo que cortaba el nudo gordiano(..) «(Fröhlich 299)

Aceptación de la revolución de octubre

Y con cierto abandono de esquemas tradicionales.

6.1.1.2. Con amplio desarrollo crítico (inédito en vida).

6.1.1.2.1. Primer motivo crítico: la política agraria.

[Ficha 402] Rosa Luxemburg, La revolución rusa [1918] «En primer lugar, la nacionalización de Ia gran propiedad, porque presenta el grado técnicamente más elevado de concentración de los medios de producción y de los métodos agrícolas (…) única garantía de organizar la producción agrícola según una gran perspectiva socialista.

Y, en segundo lugar, una de las condiciones previas de esa transformación es que se prima la separación de agricultura e industria, rasgo característico de la sociedad burguesa, para dar lugar a una penetración y fusión recíproca, a una organización de una y otra según puntos de vista únicos»(Fröhlich, 301).

Primer punto crítico. (Esas son las necesidades).

6.1.1.2.2. Segundo motivo crítico: libertad.

[Ficha 403] [Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «Si el proletariado toma el poder, no podrá nunca renunciar a la transformación socialista, siguiendo el sabio consejo de Kautsky, con el pretexto de que ‘el país no está maduro’ (…) Tiene el deber y la obligación de ponerse a aplicar en seguida las medidas socialistas y del modo más enérgico, más inexorable, más brutal; y, por lo tanto, de ejercer la dictadura pero una dictadura de clase, no de un partido o de una camarilla, sino de clase, es decir, con la publicidad más amplia, con la participación más activa y sin trabas de las masas populares, en una democracia sin límites» (Frödhlich 305).

Segundo motivo crítico.

6.1.1.2.2.1. Aspecto a: democracia y socialismo.

[Ficha 404][Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «Eso de que nunca hemos idolatrado la democracia formal [MSL: frase de Trotski] no quiere decir más que una cosa: que siempre hemos distinguido entre el fondo social y la forma política de la democracia burguesa, que siempre hemos mostrado el áspero núcleo de desigualdad y servidumbre sociales que se esconde bajo la suave cobertura de las formas de igualdad y de libertad, pero no para rechazar éstas, sino para incitar a la clase obrera a no contentarse con el recubrimiento, sino conquistar el poder político o para llenar aquél con un contenido social nuevo. La misión histórica del proletariado cuando llega al poder es crear en el lugar de la democracia burguesa una democracia socialista, y no el destruir toda democracia» (Fröhlich 306).

Segundo motivo crítico, aspecto a)

[Ficha 405] Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «La libertad reservada exclusivamente a los partidarios del gobierno, a los miembros del partido -por numerosos que sean- no es la libertad. La libertad es siempre libertad del que piensa de otro modo. Y eso no por fanatismo de la ‘justicia’, sino porque todo lo que la libertad política tiene de instructivo, saludable y purificador se debe a eso, y la ‘libertad’ pierde su eficacia cuando se convierte en un privilegio»(Fröhlich 307) .

Segundo motivo crítico, transición a-b.

6.1.1.2.2.2. Aspecto b: realidad social:

[Ficha 406] [Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «Lo negativo, la destrucción, se puede decretar: lo positivo, la construcción, no» (Fröhlich 307).

Segundo motivo crítico, aspecto b).

[Ficha 407][Rosa Luxemburg, La revolución rusa 1918] «(…) al ahogar la vida política de todo el país, es irritable que la vida se paralice cada vez más en los soviets mismos. Sin elecciones generales, sin libertad completa de prensa y de reunión, sin lucha libre entre las opiniones, la vida muere en todas las instituciones públicas, se convierte en una vida aparente en la cual el único elemento que sigue activo es la burocracia. La vida pública se aletarga poco a poco: unas cuantas docenas de jefes del partido, hombres de energía inagotable e idealismo sin límites, dirigen y gobiernan; entre ellos mismos la dirección se encuentra realmente en manos de una docena de hombres de gran cabeza, y de vez en cuando se convoca a una élite de la clase obrera a reuniones para que aplauda los discursos de los jefes y vote por unanimidad las resoluciones que se le presenten; en el fondo, pues, es un gobierno de camarilla; es una dictadura, ciertamente, pero no la dictadura del proletariado, sino la dictadura de un manojo de políticos, o sea, una dictadura en sentido burgués, en el sentido de la revolución jacobina.

Todo régimen de excepción prolongado lleva inevitablemente a la arbitrariedad, y toda arbitrariedad ejerce en la sociedad una acción depravadora.» ((Fröhlich 307/308)

Segundo motivo crítico, aspecto b).

6.1.1.3. Balance.

[Rosa Luxemburg, La revolución rusa, otoño 1918] «El ‘bolchevismo’ se ha convertido en símbolo del socialismo revolucionario práctico de todos los esfuerzos de la clase obrera por conquistar el poder. El mérito histórico del bolchevismo consiste en haber abierto violentamente el abismo social en el seno de la sociedad burguesa, en haber ahondado y agravado el conflicto internacional entre las clases; y todos los errores particulares del bolchevismo resultan sin realidad y se borran ante ese hazaña, como ocurre siempre en el contexto y a la escala de los grandes acontecimientos históricos » (Fröhlich 310)

Balance.

6.1.2. Pannekoek

[Ficha 41] [Pannekoek 1938] «Pero en Rusia no había ninguna burguesía de mínima importancia y que pudiera emprender la lucha (contra la aristocracia y la religión)) como futura clase dominante. Esta tarea correspondió a la intelectualidad rusa, la cual sostuvo sola durante decenios una dura lucha por la ilustración del pueblo y contra el zarismo» (Lenin als Philosoph, 1969, p.109).

¿Por qué luchó tan tenazmente, si no había burguesía? ¿De dónde procedía ella? La verdad es que había burguesía, débil, y nada combativa, como en todas partes en el siglo XX, desde 1870. En eso se basaba la táctica de Lenin y su comprensión de la revolución.

[Ficha 42] [Pannekoek 1938] «En cuanto lucha contra el absolutismo, los grandes terratenientes y el clero, la lucha fue en Rusia paralela a la que tuvieron que librar la burguesía v la intelectualidad en la Europa central y occidental en el siglo XIX. Por eso aparecen en Lenin los mismos argumentos y las mismas concepciones básicas que en aquella época movieron en el Oeste los espíritus en la forma del materialismo burgués. Pero en Rusia era la clase obrera la que tenía que realizar esa lucha; por eso el órgano de esa lucha tuvo que ser un partido socialista que se proclamara marxista y tomara del marxismo lo necesario para una revolución rusa (…) Por eso Lenin llamó a su materialismo marxismo y creyó que su materialismo era marxismo» (Lenin als Philosoph 111).

6.2. Pasado el tiempo: ejemplo Paul Mattick (mejor que Trotski, el cual estuvo en ello más tiempo).

6.2.1. Naturaleza burguesa de la revolución rusa:

[Ficha 43] [Mattick 1970] «La edificación en una Rusia transitoriamente libre de intervenciones extranjeras, pero aislada, significaba, como es natural, que el partido tenía que asumir la función histórica de la burguesía, aunque sin las instituciones de la sociedad burguesa y con otra ideología» («Der Leninismus und die Arbeiterbewegung des Westens» [El leninismo y el movimiento obrero de Occidente]» in Lenin. Revolution und Politik, p.22).

Aquí es reducción de la clase a lo económico.

[Ficha 44] [Paul Mattick 1970] «La revolución rusa fue a la vez una revolución burguesa,proletaria y campesina, pero la que al principio decidió fue la última: ella aseguró el éxito de la revolución en su conjunto» (Ibidem, p.19).

6.2.2. Interesante visión de su posible función socialista

[Ficha 45] [Paul Mattick 1970]»El partido bolchevique no disimuló nunca que se sentía llamado a dirigir la revolución y dominar para impedir, en interés de la revolución mundial, el desarrollo, aparentemente inevitable, de Rusia hacia el capitalismo. Y lo ha conseguido, efectivamente, pero sin con ello hacer avanzar la revolución proletaria internacional» (Paul Mattick, Ibidem, p.32).

Es casi una falsificación de Lenin, pero tiene interés crítico.

Aunque poco después de 1919 Lenin dijo cosas así.

6.2.3. Explicación de lo que considera fracaso ruso por una vía análoga a la de Zajárov.

[Ficha 46] [Paul Mattick 1970] «Desde que el capitalismo de estado bolchevique no es más que una variedad del capitalismo, el antibolchevismo tiene corno presupuesto el anticapitalismo. Como es natural, en 1920 eso no estaba tan claro como hoy. Había que tener antes experiencia del bolchevismo ruso, para aprender cómo no se puede construir el socialismo. El paso del control de los medios de producción de los propietarios privados al estado y la dirección centralista y antagonista de la producción y la distribución dejaron intacta la relación entre capital y trabajo como relación entre explotadores y explotados, entre dominadores y dominados. Eso condujo simplemente a una forma más moderna de capitalismo, en la cual el capital representaba directamente la propiedad colectiva de una clase dominante que se impone políticamente. En ese mismo sentido se desarrollan también todos los sistemas capitalistas, razón por la cual el ‘antibolchevismo’ no es más que un medio puramente imperialista de la lucha entre las potencias mundiales» (Prólogo a Pannekoek, Lenin als Philosoph,1969, pág. 14).

Es notable que casi parafrasea a Zajarov.

Se anticipa mucho a Bettelheim (como el inglés de 1953, Cfr. Carr).

6.2.4. Interpretación última del leninismo como idealismo.

[Ficha 47] [Paul Mattick 1970] «(…) se puede decir con certeza que la teoría leninista de la edificación del socialismo por el estado se basa en la ilusión idealista de que basta con la mera voluntad revolucionaria de revolución y socialismo para eliminar del acontecer histórico todas las fuerzas que se oponen a esa voluntad» («Der Leninismus und die Arbeiterbewegung des Westens», in Lenin. Revolution und Politik, p. 44).

Lo fácilmente que la izquierda se hace economicista. Pero interesante. No hay que tener esa ilusión. Pero hay que hacer en sustancia lo mismo que si se aceptara. Tomando medidas de garantía.

Criticarlo con ojo en 6.9 [48] porque ignora otras vías.

7. Comentario

7.1. En sustancia, todas las críticas tienen la misma raíz que la menchevique, salvo la de R[osa] L[uxemburg]. Discutir en base a ésta.

7.2. Programa revolucionario pero es determinismo.

7.3. Hay que recoger su razón crítica: «la venganza de Marx».

7.4. No hay que caer en ilusión idealista.

7.5. Sobre todo, no hay que construirla como ideología de estado que permita coerción

7.5.1. Que es el estalinismo: realización de los riesgos. ‘

7.6. Pero no hay que volver al determinismo, porque es falso, y más hoy.

7.6.1. Rabehl

[Bernd Rabehl 1970] En crítica a la crítica de Pannekoek y los de los consejos:

[Ficha 48] «En ambas sociedades [MSL: la rusa y la europea occidental] se niegan las diferencias y los parentescos de la política revolucionaria realista, se pasa por alto la función del imperialismo y del estado del capitalismo monopolista, y se llega a entregar las luchas revolucionarias a un proceso anónimo de crisis y rebeliones obreras» («Zur Methode der revolutionären Realpolitik des Leninismus (Sobre el método de la Realpolitik revolucionaria del leninismo)», en Lenin. Revolution und Politik, p.61)

7.7. Revolución abierta con:

7.7.1. Rectificación del olvido de las consecuencias del poder (libertarismo).

7.7.2. Rectificación de la separación colectivo-individuo.

7.7.3. Rectificación de la prolongación de la civilización anterior.

7.7.4. No ideología de segundo grado.

Anexo edición. Textos complementarios.

Tres reflexiones de Sacristán. Damos las referencias al final de los textos:

1. Otoño de 1919: la hora más grave (1970)

A fines de verano y principios de otoño refluye la situación revolucionaria en la Europa central y oriental: en agosto cae el gobierno soviético húngaro de Bela Kun y en el otoño la Revolución rusa vive su hora más grave ante el acoso de los generales blancos y los aliados: Yudenich está ante Petrogrado, Kolchak avanza por Siberia y Denikin llega a 300 km de Moscú. Se interrumpen las relaciones entre el centro de la Internacional Comunista y los partidos que se han adherido a ella. Hasta mayo-julio de 1920 no romperá el cerco la Revolución rusa. Pero, mientras tanto, el movimiento sigue desarrollándose en Italia. El 6 de julio se constituye en Roma la fracción comunista del PSI, bajo la inspiración de Amadeo Bordiga. Esa inspiración se manifiesta en la definición «abstencionista» o anti-electoral de la fracción, rasgo que suscitará desde el primer momento diferencias con el otro núcleo comunista, el gramsciano de Turín. Y el 20 de julio se produce la primera detención de Gramsci, en relación con una huelga de solidaridad con las revoluciones rusa y húngara. Seis días después L’Ordine Nuovo publica el «Programa de la fracción comunista», el primer documento oficial del comunismo italiano. Todas esas iniciativas políticas ocurren en la cresta de un profundo movimiento social: desde julio se producen, primero en la Romaña, ocupaciones de tierras por los campesinos, movimiento que culminará con el «bolchevismo blanco» campesino de 1919-1920, dirigido por el diputado del Partito Popolare Migliori; éste entrará en contacto con la Internacional Comunista y acabará expulsado del partido católico. Las elecciones de noviembre de 1919 -primeras con voto proporcional- destrozan el viejo sistema de cacicazgos y el viejo Parlamento de notables al dar al PSI, a pesar de la pasividad abstencionista de la izquierda, 1.834.000 votos, que representan 156 diputados…

2. Breve balance (1979)

Pero lo sustancial, el cambio del mundo que se esperaba, ese no se ha producido igual cuidando la eficacia que descuidándola. Si se me permite decirlo con una frase un poco provocativa, la eficacia ha sido tan ineficaz como la ineficacia. Ha habido cambios técnicos en la detentación del poder y nada más, con gran desesperación de los más clarividentes protagonistas del cambio. Sería hora de decir de una vez que Lenin ha muerto deprimido, convencido de haberlo hecho mal, y de que todo había fracasado.

Sobre el texto del joven Gramsci sobre El Capital de Marx y la revolución de octubre.

3. Voluntad y comprensión de los hechos (1970).

La intensa actividad política de Gramsci durante esas semanas -a partir de la primavera siguiente su nombre aparecerá con frecuencia en los informes de la policía- está sin duda animada por la convicción de que los hechos rusos confirmaban su inspiración revolucionaria contra el marxismo oficial, evolucionista o fatalista, de la derecha y la izquierda respectivamente. Por lo que hace al desarrollo del pensamiento socialista de Gramsci, eso quiere decir que la revolución rusa le confirma los fundamentos doctrinales idealistas. En el artículo más importante y más célebre de este período Gramsci ha escrito la siguiente lapidaria afirmación. «La revolución de los bolcheviques está más hecha de ideología que de hechos (Por eso, en el fondo, importa poco saber más de lo que sabemos ahora.) Es la revolución contra El Capital de Carlos Marx (…) Lo cierto es que lo esencial de su doctrina depende del idealismo filosófico y que en el desarrollo interior de esta doctrina se encuentra la corriente ideal en la cual confluye con adecuación histórica el movimiento proletario y socialista».

La última frase de este texto da la clave de su totalidad, pero permite también adivinar la nueva problemática que la doctrina de un socialismo revolucionario por idealista va a significar para Gramsci. Da la clave de toda esa doctrina porque muestra su motivación: constituir la fundamentación ideal de la voluntad revolucionaria, contrapuesta a la pasiva espera del cumplimiento, por algún mecánico deus ex machina, de las «previsiones» del materialismo histórico. Y permite ver el nuevo aspecto de la problemática doctrinal de Gramsci porque la voluntad que positivamente ha realizado la revolución «contra El Capital» no se ha movido en absoluto por consideraciones filosóficamente idealistas, sino por una comprensión de los hechos que ella misma atribuye al análisis marxiano (…) La prisa del hacer periodístico le obliga casi a simultanear, o alternar al menos, formulaciones en los dos sentidos, en el de la reafirmación idealista y voluntarista, y en el de la reconsideración de su lectura de Marx. Así, por ejemplo, entre los dos artículos recordados, precisamente siete días después de la segunda edición de «La revolución contra El Capital», Gramsci publica una nota interpretativa de la Revolución de Octubre que le muestra sumido en una reflexión acerca del pensamiento de Marx bastante menos simple que su «renegarle» de la semana anterior: «La nueva generación parece querer un regreso a la genuina doctrina de Marx, para la cual el hombre y la realidad, el instrumento de trabajo y la voluntad no están separados, sino que se identifican en el acto histórico».

A eso siguen una versión mejorada de la idea del materialismo histórico como conjunto de «cánones» interpretativos y una conclusión digna de nota: los miembros de la «nueva generación» creen no que «la guerra ha destruido el materialismo histórico» al provocar una revolución contra El Capital, «sino que la guerra ha modificado las condiciones del ambiente histórico normal, por lo cual la voluntad social, colectiva de los hombres ha conseguido una importancia que no tenía normalmente» (Gramsci considera la «concentración» de los trabajadores de la ciudad y el campo «en las trincheras» que ha suplido la concentración «normal» en la gran industria). «Estas nuevas condiciones son, también ellas, hechos económicos, han dado a los sistemas de producción un carácter que no tenían antes», por ejemplo, con la estatificación transitoria de la industria bélica y pesada en general. «La educación del proletariado se ha adecuado a ello necesariamente y ha llevado en Rusia a la dictadura». Esa oscilación entre puntos de vista no aparece sólo en la alternancia de unos artículos que se suceden a escasa distancia de tiempo: ocurre incluso en un mismo artículo, y así documenta, con una claridad que sin duda el lector de hoy debe a la urgencia periodística de Gramsci, la situación de crisis del pensamiento socialista de éste. En el mismo artículo «La revolución contra El Capital» por ejemplo, a renglón seguido del cuadro de aquellos bolcheviques que renegaban de Carlos Marx, se lee: «Y, sin embargo, también en estos acontecimientos hay una fatalidad, y si los bolcheviques reniegan de algunas afirmaciones del Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador».

Referencias: 1. OT, p. 135. 2. ‘Coloquio de la conferencia «¿Por qué faltan economistas en el movimiento ecologista?», EPP nº 40, p.8. 3. OT, pp. 120-124.