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Una larga vida de lucha por la cultura, por la música y por la Revolución en Grecia y en el mundo

Theodorakis, el griego, cumple noventa años

Fuentes: Diario Vea

Concierto en Caracas En 1973, Mikis Theodorakis realiza un concierto memorable en el estadio olímpico de la UCV. Acude en masa la juventud caraqueña. Recién ocurría el golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular de Chile y se multiplicaban los actos de denuncia a la dictadura y los actos de solidaridad con […]

Concierto en Caracas

En 1973, Mikis Theodorakis realiza un concierto memorable en el estadio olímpico de la UCV. Acude en masa la juventud caraqueña. Recién ocurría el golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular de Chile y se multiplicaban los actos de denuncia a la dictadura y los actos de solidaridad con el pueblo chileno. En Venezuela había elecciones ese año. Artistas y escritores de prestigio internacional saludaban con esperanzas la candidatura presidencial de José Vicente Rangel. Una asistencia entusiasta y combativa fue un cuerpo vivo que vibraba y respiraba en armonía con la música.

No estuve allí. Pero como si estuviera. Mi hermano Carlos Aníbal nos describió, en emocionadas palabras y detalles, la atmósfera y la música que llenaron el estadio universitario. La figura imponente de Theodorakis, todo vestido de negro, en su descomunal estatura, dirigía los músicos. Sus manos eran un vuelo de palomas, agitado o plácido, de acuerdo al ritmo o la fuerza de la música. La naturaleza misma hizo también su aporte. Una fina garúa produjo un efecto mágico en el ambiente. Los rayos de sol sobre las diminutas gotas de agua creaban el reflejo multicolor del arco iris sobre las cabezas de los asistentes, mezclándose la música y el esplendor de emociones que colmaba los espacios de la tarde.

Este concierto lo recordé por mucho tiempo como la expresión de identidad del gran músico con la Revolución Latinoamericana y el aliento universal por un mundo mejor. Conocíamos la belleza de sus composiciones, particularmente ese canto a la vida, sublime y terrenal a un mismo tiempo, que es la banda sonora de la película Zorba, el griego. Pero no sabíamos lo que descubrimos más tarde: El militante revolucionario, paradigmático, que es Mikis Theodorakis. Aunado a la música, siempre está su ejemplar compromiso, desde muy temprana edad, con la Revolución Griega, con la libertad, con la democracia, con la lucha de los pueblos del mundo por su liberación.

Cantar y luchar

Mikis Theodorakis nació en Quíos el 29 de julio de 1925. A los dieciséis años, en 1941, compone la Canción del Capitán Zacarías que en los años siguientes se convierte en el himno de la resistencia griega contra los fascistas italianos y los nazis alemanes.

Desalojados nazis y fascistas de Grecia, llegaron los «liberadores» ingleses con una orden terrible de Churchill: «Ocupar y controlar Atenas sin efusión de sangre, si es posible y derramándola si es necesario». Esto significó la caza y exterminio de las fuerzas de resistencia griega, los partisanos, encabezadas en su mayoría por militantes comunistas.

En protesta contra estas acciones, el 3 de diciembre de 1944 una manifestación ocupa la Plaza de la Constitución en Atenas. Las tropas británicas disparan, los manifestantes caen muertos o heridos. En un gesto heroico, «Mikis Theodorakis se levanta, recoge del suelo una bandera griega, la empapa en sangre de heridos y muertos y, llevándola como un estandarte, marcha hacia los fusiles que le apuntan, junto a una joven y un mutilado. El silencio que siguió al tiroteo fue roto por el himno nacional. La plaza vuelve a llenarse. La ‘batalla de diciembre’ ha comenzado. Durante seis semanas, será violentísima.» (Denis Bourgeois: Mikis Theodorakis, 1975).

Posteriormente, fue hecho preso y brutalmente golpeado. Quedó irreconocible, hecho que, irónicamente, le salvó la vida; pues, cuando fueron a buscarlo entre los detenidos para ser fusilado, la persona encargada de identificarlo, no supo reconocerlo en la masa de carne ensangrentada y deforme en que lo habían convertido sus torturadores.

En abril de 1967 se produce el llamado «Golpe de los Coroneles». De nuevo cae la noche negra sobre la democracia griega y, con ello, la persecución y la cárcel para Theodorakis. Una muestra de la importancia que había adquirido su figura en el movimiento político y cultural griego es el Decreto Nro. 13 del Ejército: «Hemos decidido y ordenamos que en todo el país, queda prohibido: a) reproducir o interpretar la música y las canciones del compositor Mikis Theodorakis, debido a que esa música está al servicio del comunismo».

La solidaridad internacional logró sacarlo de la cárcel y del país. En ese peregrinar del exilio es cuando recala en Venezuela. Iba a Chile a interpretar la musicalización que había hecho del poema Canto General de Pablo Neruda. El Presidente Allende le había recomendado que esperara en Caracas, mientras se lograba controlar la situación de inestabilidad que confrontaba el gobierno. No fue posible. El 11 de septiembre, Pinochet, apoyado activamente por EEUU, da el sanguinario golpe de Estado. Quien incumpliera ese Decreto, sería juzgado y condenado por un tribunal militar.

El indignado de la Plaza Sintagma

El 12 de febrero de 2012 Theodorakis asistió a una protesta contra la troika. Llevaba un mensaje: «Durante siglos hemos sobrevivido en condiciones muy difíciles. Y no sólo sobreviviremos ahora, sino que resucitaremos si nos llevasen por la fuerza hasta el penúltimo peldaño de la escalera que conduce a la muerte… «. El pueblo puede y debe derrotar a la troika y al FMI. «Luché con las armas en la mano contra la ocupación nazi. Conocí los calabozos de la Gestapo. Fui condenado a muerte por los alemanes y sobreviví milagrosamente… Pero sigo aquí.
Tengo 87 años y … cumpliré hasta el final con mi deber para con los ideales de libertad y derecho». La respuesta de la policía fueron gases lacrimógenos que le enviaron al hospital.

En enero de este año apoyó la candidatura de Alexis Tsipras. Recién hizo propaganda por el NO en contra de la troika. En julio, auque mantiene el apoyo al Gobierno de Alexis Tsipras, rechazó la firma del acuerdo, firma que calificó de «un error histórico».

A sus noventa años, Theodorakis es un símbolo viviente de la lucha revolucionaria de los pueblos del mundo. A lo Chávez decimos: Desde el fondo del corazón de esta Revolución Bolivariana, ¡te saludamos!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.