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La teoría leninista y las teorías contemporáneas del imperialismo (II de II)

Un siglo de V.I. Lenin y el leninismo

Fuentes: Rebelión

En el marco de la conmemoración del centenario del aniversario luctuoso de V.I. Lenin, hemos propuesto la revisión y vigencia de su pensamiento, es por ello que en esta entrega sobre la teoría leninista del imperialismo, se propone una revisión crítica de dos influyentes académicos que sostienen que la teoría del imperialismo es un concepto obsoleto o irrelevante para explicar al capitalismo contemporáneo. Estas dos propuestas, de amplia influencia en el mundo académico, son la de David Harvey y su análisis del complejo espacial, y la de William Robinson y su teoría del Capitalismo Global.

Harvey y el complejo espacial

En el panel de análisis titulado Imperialismo ¿Una categoría vigente?, realizado en 2017 en la Ciudad de New York, el teórico David Harvey señaló que el concepto de imperialismo no es útil para explicar la economía mundial actual, y propone que se debería abandonar esta categoría, ya que parte de explicar el capitalismo mundial de una dicotomía obsoleta entre países del Sur y Norte (1). 

Según Harvey, el supuesto anacronismo del concepto de imperialismo y su modelo de sistema mundial, basado en la relación asimétrica entre centro-periferia, está relacionado con las modificaciones contemporáneas en los flujos de capital desencadenados tras la crisis y reestructuración del capitalismo global en las últimas décadas del siglo XX, y el advenimiento de lo que se denominó genéricamente como neoliberalismo.

Según Suwandi, Harvey está en desacuerdo con el concepto de imperialismo, y ha optado por denominar al cambiante y dinámico capitalismo mundial contemporáneo como complejo espacial de formas de producción, realización y distribución interterritoriales y específicas del espacio”(2).  El rechazo de Harvey al concepto de imperialismo tiene como fundamento, tal como lo hace notar John Smith (3) no solo negar el drenaje o fuga de riqueza de oriente/sur a occidente/norte, también afirmar que incluso los flujos de riqueza se han invertido.  

Sin embargo, Smith señala que David Harvey no logra demostrar que los flujos de riqueza hayan cambiado. Por el contrario, señala que las economías emergentes y en desarrollo, incluyendo China, perdieron 2 billones de dólares en “transferencias netas de recursos” (TNR) ante los países del norte en el 2012, y que de 1980 a 2011 las transferencias fueron en aumento. Con lo anterior, Smith demuestra que el saqueo de los países pobres y del sur (periferia) por los países ricos (centro), fundamento de la teoría leninista del imperialismo y la dependencia, no solo se mantiene, sino que se ha intensificado. 

Aquí es donde las observaciones de V.I. Lenin cobran vigencia. Como lo señalamos en la primera parte de este artículo, el drenaje de riqueza del Sur al Norte, es resultado de la explotación de los países dependientes por las potencias imperialistas. Por un lado, el traslado de la producción, por medio de la exportación de capitales, a países con mayores tasas de ganancia tiene por objetivo extraer la mayor cuota de plusvalía derivado de la diferencia salarial. V.I. Lenin señalaba que el desplazamiento de las fábricas de las potencias a sus zonas de influencia tenía por objetivo la obtención de ganancias extraordinarias. De esta forma, la exportación de capital era un factor esencial del imperialismo, ya que este le permite a la clase capitalista de países imperialistas a obtener ganancias extraordinarias derivado de los salarios más bajos de los obreros extranjeros. 

En segundo lugar, los países dependientes adquieren empréstitos para importar mercancías de los países imperialistas, con ello, los monopolios obtienen doble beneficio, ganancias por sus exportaciones y ganancias por los réditos de los empréstitos. De esta forma, el sistema financiero, beneficia a un puñado de Estados usureros, que se apropian de parte de la plusvalía producida en el sur bajo la forma de rentas (intereses) imperiales, a costa de una mayoría de Estados endeudados.  

Tanto la exportación de capital como los préstamos a países dependientes buscan la explotación de los países coloniales y dependientes por las potencias imperialistas, más precisamente la explotación de la clase trabajadora de las colonias, semicolonial y países dependientes por la clase capitalista de los países imperialistas. 

El Capitalismo Global de Robinson 

Harvey no es el único que ha teorizado la posibilidad de prescindir del concepto de imperialismo. Desde el mundo académico, han reaparecido propuestas que recuperan la postura kautskiana que defiende la tesis de que los capitales se concentran al grado de formar un supermonopolio global que desaparece las contradicciones intercapitalistas. Entre las propuestas más destacadas se encuentran la teoría del Capitalismo Global de Robinson (4).

William Robinson (5) propone la teoría del Capitalismo Global (CG) colocando el acento en el análisis de las cadenas globales de valor/producción y la acumulación flexible, destacando la interpenetración e integración transfronteriza de capitales nacionales y el surgimiento de una Clase Capitalista Transnacional (CCT) que supuestamente ha hecho desaparecer las rivalidades entre los capitales. 

De esta forma, Robinson defiende que el alto grado de concentración ha borrado la identidad nacional del capital, y con ello la rivalidad y competencia internacional entre los capitalistas de distintos países. Las tesis de Robinson lo llevan a afirmar que derivado de tal situación “ya superamos la fase imperialista del capitalismo mundial” (6). Es por ello que el autor pone el acento en el análisis del capitalismo global a partir de las cadenas globales de valor/producción, pues estas son el resultado de la interpretación e integración transfronteriza de capitales nacionales. Por ello, Robinson propone una nueva acepción del concepto de imperialismo, donde lo relevantes son “las presiones incesantes para la expansión hacia afuera del capitalismo y los mecanismos políticos, militares y culturales que facilitan esa expansión”. En este punto se puede observar la afinidad entre la teoría del Capitalismo Global de Robinson y la teoría de principios del siglo XIX del ultraimperialismo de Karl Kautsky. 

Sin embargo, la historia reciente del capitalismo nos muestra brutalmente que no puede suprimirse la competencia y la rivalidad entre potencias y burguesías nacionales, de ahí la estrecha relación entre militarismo y guerra imperialista como resultado del desarrollo del capitalismo a escala mundial. Las recientes guerras del siglo XXI en Siria y Ucrania, son claramente expresión de la competencia entre rivalidades económicas. 

En Siria, las transnacionales petroleras imperialistas estadounidenses intentaron expandir sus intereses y controlar el mercado de crudo de la península arábiga por medio de la instalación del oleoducto Exxon-Qatar, con una inversión estimada en 10 mil millones de dólares, cuando el presidente Bashar al-Assad, no acepto la construcción, los imperialistas intentaron derrocarlo desatando una guerra en 2011. En Ucrania, las oleadas expansivas de la OTAN para combatir a Rusia y “dividirla” en múltiples naciones independientes, tiene por objetivo apropiarse, entre otras cosas, de sus reservas energéticas como las ubicadas en el Mar Caspio (7).

En un mundo donde las naciones forman parte de regiones geopolíticas de influencia, dependencia, anexiones, semicolonias o colonias de alguna potencia económica y un mercado o campo de acumulación de alguna transnacional, “las presiones incesantes para la expansión hacia afuera del capitalismo”, como las llama Robinson, son en esencia presiones imperialistas para la expansión de determinados capitales que compiten y pelean con otros capitales. Este punto se explica en la teoría imperialista de V.I. Lenin, como expresión de la rivalidad de las potencias mundiales y su lucha por la repartición de los mercados y la constitución de zonas de influencia, esta rivalidad, llegado el momento, desencadena la lucha por la nueva repartición del mundo. 

Más allá de intentar localizar infructuosamente ese espacio que “está fuera del capitalismo” en un momento en que las lógicas de la acumulación de capital subsumen generalmente el conjunto de la vida, el trabajo y la producción, hay un hecho fáctico: la expansión hacia afuera del capitalismo topa siempre con otros capitales, debido a que las regiones del mundo ya están repartidas y bajo la influencia de los monopolios imperialistas, tal como lo apuntaba Lenin. 

La propuesta teórica del Capitalismo Global, soslaya las relaciones asimétricas entre las naciones dominantes y explotadoras con las naciones dominadas y explotadas, por lo que las nuevas versiones del ultra imperialismo, tiene en común con la teoría del Complejo Espacial de Harvey, restar importancia a la relación centro-periferia en la configuración del capitalismo como sistema mundial. 

Mas aún, la propuesta de Robinson mistifica la creciente rivalidad y competencia entre China y Estados Unidos, competencia que ha impulsado una etapa de “desglobalización” por medio de una guerra económica, y que se ha traducido a una nueva oleada de relocalizaciones de empresas transnacionales a México (8). Según Ilya Matveev, las tensiones entre China y Estados Unidos, ha impulsado la tendencia mundial hacia la separación económica, un proceso contrario al de la globalización de finales del siglo XX. Desde la secretaría del Tesoro estadounidense, por medio de Janet Yellen, “se ha apoyado la política “friend-shoring” que consiste en el desplazamiento de las cadenas de suministro dentro del espacio geopolítico occidental y la ruptura de las relaciones económicas con China”, ya que consideran que la era de la globalización ha terminado y que, por lo tanto, es necesario crear una especie de bloque comercial que incluya a los países políticamente amigos y que implique cortar los lazos económicos con los países hostiles, en primer lugar de ellos, China. La política de la desglobalización, según Matveey, podría impactar “en la formación de bloques económicos provocando un crecimiento de las tensiones militares” .

En otras palabras, el mundo multipolar es expresión de la creciente rivalidad entre potencias económicas y entre capitales de distintas naciones, rivalidad que se resuelve cada día más por medio de políticas militaristas.  De esta forma, lo que para Robinson era el Capitalismo Global con un al alto grado de concentración de capital nacional y transnacional, en realidad era la expresión de un monumento de subordinación general de capitales locales y regionales a capitales de potencias económicas, pero que cada día demuestra que esta subordinación ha terminado y ahora se desenvuelve la competencia inter-capitalista de forma mas cruda y cruenta. 

Conclusión 

Como se ha observado, la teoría del imperialismo atraviesa por un momento de importantes discusiones. Por ello, cobra relevancia revisar como es que surge el concepto dentro del pensamiento leninista, cuál es su vigencia y cuál es su utilidad tanto explicativa como política. Hoy que la lucha antimperialista cobra una importancia estratégica, fundamentalmente por la ocupación y genocidio que sufre el pueblo palestino, los movimientos populares y de la clase trabajadora requieren una teoría que les ayude a combatir, y por eso la teoría leninista, como arma teórica, adquiere una relevancia fundamental.  

Notas

(1) Suwandi, Itan (2019). Value Chains, The New Economic Imperialism, pág. 14.

(2)  Ibib., pág. 14.

(3) Smith, John (2022). David Harvey niega al imperialismo, en Teorías del imperialismo y de la dependencia 

(4)  William, Robinson (2007), Una teoría sobre el capitalismo global, Desde Abajo.

(5) Ibid
(6)  William, Robinson (2022), El imperio del capital global, periódico La Jornada.

(7) En 2004 el ex-secretario de estado de Estados Unidos, Colin Powell presentaría un paradigmático documento donde señala que Estados Unidos necesita energía para alimentar su crecimiento económico y seguir siendo una fuerza motora de la economía mundial. El documento enfatizaría que Estados Unidos debería diversificar su abastecimiento de energía. Agrega que para lograr su seguridad energética, Estados Unidos debe aumentar la producción nacional de energía a la vez que busca nuevas fuentes, desde África hasta la región del Mar Caspio, también señala que el gas natural podría jugar un papel clave en la seguridad energética de Estados Unidos y otros países. 

(8) En el año de 2022 se registró un récord histórico en la llegada de IED a México, se sabe que empresas como Samsung, Daewoo, Amazon, Dongkuk Steel, Nissan, Jabil, Heineken, Bosch, Alsea, Pirelli, Walmart, The Home Depot, DiDi y Mercado Libre, ampliarán o establecerán nuevas operaciones en el país. Esta nueva territorialización de capital transnacional se debe a tres factores: Primero, a la guerra económica entre Estados Unidos y China. Las empresas otrora ubicadas en China se relocalizan en México para evitar los aranceles que Estados Unidos les ha impuesto a las mercancías provenientes del país asiático. Segundo, la interrupción de las cadenas de suministros derivado de la política de cero tolerancias al Covid de China, demostró la dependencia productiva de Estados Unidos del país asiático, lo que ha obligado a los Estados Unidos a buscar relocalizar segmentos de las cadenas de valor/suministro en México para eliminar la dependencia de las manufacturas chinas. Además, el encarecimiento del flete marino debido al Covid o al incremento del costo de las energías, encarecieron los productos, por lo que Estados Unidos, intenta abaratar los costos de traslado por medio de relocalizar empresas proveedoras a su frontera sur. En la guerra económica de Estados Unidos contra China y los intentos de Washington de relocalizar las cadenas de producción, se enmarca la propuesta de AMLO del nuevo modelo de sustituciones presentada en la Cumbre de Líderes de América del Norte en enero de 2023, con ello, pretende producir en América del Norte el 25 por ciento de lo que la región importa desde China. Tercero, la relocalización productiva de industrias de manufactura, automotriz, aeroespacial y electrónicos de Asia a México, está motivada por el trabajo barato. Innumerables economistas marxista reconocen que los bajos salarios del país respecto de los de Estados Unidos o Canadá, representan mayores tasas de explotación y mayores niveles de extracción de plusvalía (superexplotación) y por tanto, mayores tasas de ganancia. (consultado en https://correspondenciadeprensa.com/?p=32690&fbclid=IwAR0M6DewdME90PM43POGGUR8hd0syC8dkS9rDEYkv9SVe2iuqMgMvBnvGts).

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