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Destacados intelectuales piden al Gobierno que acepte el dictamen, tras diez años de litigio en el CIADI

Un tribunal internacional exige al Estado que indemnice por la requisación de El Clarín por la dictadura

Fuentes: El Clarín

Cuando finalmente y después de 10 años de litigio se ha dictado el fallo del tribunal de CIADI que reconoce el reclamo de Victor Pey contra el Estado de Chile por la requisición del diario El Clarín tras nuestro 11 de septiembre, se les ha acabado el tiempo a nuestros actores políticos para hacerse los […]

Cuando finalmente y después de 10 años de litigio se ha dictado el fallo del tribunal de CIADI que reconoce el reclamo de Victor Pey contra el Estado de Chile por la requisición del diario El Clarín tras nuestro 11 de septiembre, se les ha acabado el tiempo a nuestros actores políticos para hacerse los lesos. Durante todo el tiempo intermedio, éste ha sido uno de tantos temas silenciados por nuestra prensa duopólica, así como por la clase política, con especial desvergüenza en el caso concertacionista.


Tan silenciado como los millones de dólares con que se benefició a El Mercurio y COPESA -ambos quebrados y endeudados en cifras astronómicas al término del Gobierno Militar- por la complacencia de la Administración Aylwin y con Alvaro Bardón en la presidencia sucesiva del Banco Central y el Banco del Estado, acreedor de ambos grupos (cf. Dermota, Ken, «Chile Inédito», Ediciones B Chile S.A., 2002). La misma complacencia, hay que agregar, que mostró dicho gobierno concertacionista con el desaparecimiento de los medios independientes que habían logrado surgir en plena dictadura, como las revistas Análisis, Apsi, Cauce, Hoy, el Fortín Mapocho y el diario La Epoca.

El sábado último, El Mercurio editorializaba afirmando que con el fallo de CIADI se estaría exigiendo el pago de una doble indemnización, en virtud de la indemnización -extrajudicial e inconsulta- que otorgó el Estado bajo el Gobierno de Lagos a los descendientes de Saint Marie y otros personajes, mientras se desconocían los derechos de Victor Pey al respecto. Todos sabemos que, «el que paga mal, paga dos veces». Ya veremos si se puede hacer algo respecto de aquello mal pagado, pero ese es otro asunto, que no empeña en nada los derechos reconocidos al actor de esta demanda. Ahora, si el tribunal, sus miembros o su actuar, suscita suspicacias al editorialista mercurial, como muestra su texto, entonces, explicítelas y argumente al respecto. Debemos ser claros y responsabilizarnos de nuestros dichos. Si no, es mejor callar.

Pero, sin duda, lo más escandaloso y vergonzante ha sido el actuar de la propia Concertación, de ausencia y complicidad, durante todo el desarrollo de este caso, que representa una batalla en pos de un mínimo grado de pluralismo en nuestros medios.

No me cabe duda que este año marcará el punto de quiebre para poner fin a la transición y alcanzar por fin la democracia -lo que pasa por poner fin a la institucionalidad legada por la dictadura y por la aprobación de una nueva Constitución, que modifique el régimen político, como lo aprobó unánimemente el último Congreso Ideológico de la DC-, pero ello requiere de la libertad de prensa y el pluralismo del que carecemos.

Lo más desilusionante de toda nuestra historia reciente post dictadura, ha sido la actitud de nuestros políticos en relación al logro de los valores democráticos. La verdad es que todos los avances nos han llegado de afuera (Comisión Church, detención de Pinochet en Londres, las cuentas en el Banco Riggs, fallos de la Corte Inteamericana de Derechos Humanos, etc.), con nuestros representantes llegando siempre atrasados a poner caras circunspectas. Somos un país de tranco lento, como nos comentaba Agustín Squella hace algunas semanas en su columna, pero lo triste de mi generación es que, tras la derrota cívica de la dictadura hace veinte años, en el plebiscito de 1988, aún no alcanzamos el nivel de democracia que teniamos antes de nuestro 11 de septiembre, la que percibimos y recordamos, pero no tuvimos edad para ser sus actores.

La verdad es que los demócratas estamos hastiados y venimos aguardando desde hace tiempo este toque de clarín, porque sabemos que quien ganará con ello será la prensa nacional, la ciudadanía en general y, en definitiva, nuestra impostada, falsa y desprestigiada democracia. Es cosa de rememorar cómo cambió, para bien, El Mercurio, hace ya más de 20 años, en visperas de la aparición del diario La Época, recién autorizado, en plena dictadura, por la Corte Suprema: aumentó notablemente el espacio para cartas, se dio cabida a opiniones divergentes, mejoró sustancialmente el nivel de la crónica, nacional e internacional, multiplicándose varias veces el tamaño de esta última, etc., etc..

Finalmente, el surgimiento de El Clarín nos liberará del desagrado semanal de los miércoles de tener que desayunar con las chapucerías pinochetistas de Pérez de Arce. Ya lo leeremos más tarde.

DECLARACION PÚBLICA SOBRE EL CASO CLARIN 

Los abajo firmantes, Premios Nacionales, académicos e intelectuales, se hacen un deber repudiar la decisión del Gobierno chileno de solicitar la nulidad del dictamen del centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) que obliga al estado chileno a indemnizar con un pago de 16.6 millones de dólares al señor Victor Pey y a la Fundación Presidente Allende por la confiscación del diario El Clarín durante la Dictadura Militar.

La demanda de los legítimos propietarios de El Clarín ante un tribunal internacional demuestra la falta de voluntad de los últimos gobiernos de la Concertación de reparar, como corresponde y a todos los afectados, las arbitrariedades cometidas por el régimen de Pinochet. En este caso ha significado que el diario de mayor circulación de la historia del periodismo nacional no haya podido reanudar sus actividades después de 18 años del término de la Dictadura.

El desconocimiento de la sentencia del Ciadi, anunciado a nombre del Gobierno por el Ministro de Economía, tiene el propósito de bloquear la posibilidad de un nuevo medio de prensa que fortalezca el pluralismo informativo cuyo déficit en la prensa escrita como consecuencia de la concentración económica en sólo dos grandes conglomerados resulta una de las mayores debilidades de la transición chilena lo que se traduce, entre otros aspectos, en la baja calidad de nuestra democracia.

En este contexto, abogamos porque el Gobierno de Chile respete sin dilaciones la sentencia que nos obliga como Estado, a objeto que los propietarios de El Clarín puedan volcarse a la tarea de reanudar un medio de comunicación tan necesario para la consecución de las libertades de Expresión y de Prensa.

NOMBRE

Faride Zerán Premio Nacional de Periodismo

Juan Pablo Cárdenas Premio Nacional de Periodismo

Gonzalo Díaz Premio Nacional de Artes

Manuel Antonio Garretón Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales

José Miguel Varas Premio Nacional de Literatura

Guillermo Núñez Premio Nacional de Artes

José Balmes Premio Nacional de Artes

Fernando García Premio Nacional de Artes

Pablo Oyarzún Filósofo-académico U de Chile

Bernardo Subercaseaux académico U de Chile

Loreto Rebolledo antropóloga-académica U de Chile

María Olivia Monckeberg periodista -académica U de Chile

Bernardo Amigo académico U de Chile

Gustavo González periodista-académica U de Chile

Felipe Portales sociólogo

Beatriz Rosselot documentalista

Francisco Gedda cineasta

Ignacio Agüero cineasta

Sergio Trabucco P. cineasta

Orlando Lubbert cineasta

José Leandro Urbina escritor

Diamela Eltit escritora

Soledad Bianchi académica

Jorge Arrate abogado-economista

Carlos Ruiz Encina académico U de Chile

Gracia Barrios artista plástica

Paulo Slachevsky editor- periodista

Silvia Aguilera editora- historiadora

Mario Casasús periodista