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Reflexiones varias

Un visón propio (De Truman Capote)

Fuentes: Rebelión

(Aconsejo al lector que lea previamente este pequeño cuento de Truman Capote, accesible a través de la red, para que comprenda así mis reflexiones y pueda extraerle alguna utilidad) Las actividades del Centro de Estudios Karl Marx En el CEKAM estudiamos preferentemente teorías científicas. De entre ellas destaca El Capital de Karl Marx. Con ello […]

(Aconsejo al lector que lea previamente este pequeño cuento de Truman Capote, accesible a través de la red, para que comprenda así mis reflexiones y pueda extraerle alguna utilidad)

Las actividades del Centro de Estudios Karl Marx

En el CEKAM estudiamos preferentemente teorías científicas. De entre ellas destaca El Capital de Karl Marx. Con ello pretendemos fundamentalmente dos cosas: por una parte, hacernos con una representación científica del mundo, y por otra parte, aprender el arte de elaborar teorías. Pero además de teorías científicas, también estudiamos obras literarias. Con esta segunda tarea pretendemos igualmente dos cosas: por una parte, ampliar nuestra representación del mundo, y por otra parte, mejorar el arte de la escritura.

Leer y estudiar

Que distinto es leer un cuento de Truman Capote y decir al final que nos gusta sin más, que estudiarlo y hacer cosas con él. Sólo el hecho de preguntarnos qué actividades teóricas podemos hacer con él, representa un paso muy importante en el camino de la profundidad. Pero sólo podemos saber qué actividades teóricas podemos hacer con él, cuando lo estudiamos una y otra vez.

Nada se muestra en todos sus detalles y plenitud con un solo vistazo. Hay que ver las cosas muchas veces para extraer de ellas todo o una buena parte de lo que llevan dentro. Hoy en el mundo se libra una gran batalla entre el pensamiento profundo y el pensamiento superficial. Y leer las cosas por encima y ver las cosas de pasada contribuyen al predominio del pensamiento superficial.

El lenguaje como representación

Sabemos que Capote nos cuenta una historia y utiliza el lenguaje como medio de representación. En esa historia hay dos protagonistas principales: Mrs. Munson y Vini Rondo. Debemos suponer que Capote tuvo conocimiento inmediato o por terceras personas de esa historia o de una historia parecida. Después representó por medio de palabras dicha historia. La primera tarea que debemos hacer es exponer de forma sucinta dicha historia. Tal vez al hacerlo nos venga a la cabeza alguna historia parecida de la que hayamos tenido conocimiento. De una manera u otra se trata de emplear el lenguaje para contar historias o como medio de representación.

Los científicos, al contrario que los escritores, utilizan el lenguaje para elaborar conceptos. En la elaboración de un concepto se trata de describir un objeto y destacar sus rasgos esenciales, mientras que en la elaboración de una representación se trata fundamentalmente de contar algo que le pasa a un objeto. No obstante, concepto y representación no constituyen mundos apartes, puesto que los conceptos se elaboran con percepciones y representaciones.

Lenguaje teórico y lenguaje literario

Como con el lenguaje teórico formulamos juicios y construimos razonamientos, lo normal es que en su entramado aparezcan ciertos conectores como «si, entonces», «por lo tanto», por un lado y por otro lado, y distintas otras formas de enlazar juicios. Nada de eso debe aparecer en el lenguaje literario, sencillamente porque lo afearía. Mientras que en el campo de la teoría debemos remarcar el paso de unos juicios a otros, en el campo literario debemos suavizar el tránsito de una oración a otra.

En el lenguaje teórico debemos ser lo más preciso posible y lo más explícito que podamos, mientras que en el lenguaje literario no es obligado ser preciso y no es nada conveniente ser muy explícito. En el lenguaje literario la imaginación del lector es fundamental; no tenemos que detallarlo todo para que el lector se haga con una idea de lo que está pasando. Mientras que en el lenguaje teórico entre menos libertad le concedamos a la imaginación del lector, más asegurado tendremos la representación rigurosa de los hechos.

Resumen de la historia

La historia trata de una mujer que espera en su casa la visita de una vieja amiga, por la cual sentía una gran admiración. Decía de ella que era una mujer de talento, entendida en el arte y con dinero. Estaba emocionadísima con su visita. Pero cuando la vio plantada en el umbral de su casa se decepcionó. Su aspecto actual nada tenía que ver con el que ella había conocido hacía cinco años atrás. Después, una vez que estuvieron sentadas en el cuarto de estar, tras observar que no llevaba joyas en las manos, comprendió que a su amiga las cosas no le iban bien.

Vini Rondo, así se llamaba su amiga, la visitaba, no para verla y revivir la supuesta amistad que había entre ellas, sino para venderle un precioso abrigo de visón, por el cual la anfitriona había sentido una gran admiración en el pasado. Mrs. Munson, así se llamaba la anfitriona, decidió pagarle cuatrocientos dólares aunque su amiga pretendía que le pagase mil. Una vez le hubo extendido el cheque, entre ellas no hubo más cruce de palabras. De hecho Vini Rondo ni antes ni después de la venta del visón mostró interés por conversar ni por establecer ninguna clase de lazos. De hecho rechazó la invitación de un jerez y de un scotch que le hizo la anfitriona. La visita, una vez cumplido el cometido de la venta, tenía prisa por irse y así lo hizo.

Cuando Mrs. Munson le dio un pequeño tirón al abrigo, después de haberlo colgado en el ropero, escuchó horrorizada la rasgadura. Supo que el visón entero estaba podrido. Sintió una rabiosa decepción. Su amiga la había timado y sabía que no volvería a verla nunca más. Comprendió ahora el sentido de su frialdad y de sus prisas. (He escrito «rabiosa decepción», pero Capote escribió algo distinto: «desolación rabiosa». Y sentirse decepcionado no es lo mismo que sentirse desolado. Lo señalo para que sepan valorar la importancia de los matices y cómo a veces cambiamos ciertas palabras sin darnos cuenta y modificamos así la representación de los hechos narrados)

Representación visual y representación lingüística

Supongamos que alguien nos visiona sobre una pantalla la historia que nos cuenta Capote con lenguaje mudo. Nuestra tarea sería describir lo que vemos por medio del lenguaje. Comprobaríamos así, por vía de comparación, el arte del que dispone Capote para dicha descripción. Nosotros podemos ver a Mrs. Munson delante del espejo arreglándose. Y ese arreglo supone hacer muchas cosas y adoptar muchas posturas. Supone muchas pequeñas escenas o una serie enorme de momentos. Capote selecciona una y la expresa así: «Mrs. Munson terminó de retorcer una rosa de lino en su pelo de color caoba y retrocedió unos pasos desde el espejo para apreciar el efecto». Fíjense en los detalles representados: retroceder unos pasos, hacerlo desde el espejo y hacerlo para ver un determinado efecto. Fíjense que he escrito «para ver el efecto», pero Capote escribió «para apreciar el efecto». Y en el matiz está también el arte. Nosotros podíamos haber escrito: «Mrs. Munson terminó de retocarse ante el espejo» o «Mrs. Munson se colocaba con picardía una rosa de lino en el pelo». También pudimos haber dicho: «Mrs. Munson se puso un vestido verde muy ajustado y delante del espejo se miró apreciando que estaba un poco gorda». Lo que observamos es que un mismo hecho puede ser expresado de muy diversas formas, atendiendo a distintos aspectos y momentos. Pero el arte está tanto en seleccionar la escena más bella como en expresarla con belleza. Ese es el arte de Capote.

El otro día hablaba con mi cónyuge de este mismo tema. Y le dije que había una expresión de Capote que me gustaba mucho: «Mrs. Munson recorrió las caderas con sus manos». Después rectifiqué y dije que Capote no lo decía así, sino de este otro modo: «Mrs. Munson recorrió sus caderas con las manos». Pero al día siguiente, cuando de nuevo leí el cuento, vi que tampoco lo decía de ese modo sino de este otro: «Después se recorrió las caderas con las manos». Se evitaba así el pronombre posesivo «su» y se sustituía por el pronombre personal «se». Sólo cuando nos percatamos de este tipo de detalles, sólo cuando los tenemos en cuenta, podemos decir que atendemos al material de expresión. Y atender al material de expresión es fundamental en el arte.

Cuando hablamos no estamos pendiente del lenguaje, sino de aquello de lo que hablamos por medio del lenguaje. Pero en el arte es fundamental prestar atención al material de expresión. También es importante, por supuesto, aquello de lo que hablamos; y hay que tener alma de artista para captar el arte que hay en las escenas del mundo o tener la capacidad de ver qué escenas del mundo tienen la posibilidad de transformarse en arte.

La psicología de los personajes

Creo que Capote estaba muy acostumbrado a convivir con personajes del tipo de Mrs. Munson y de Vini Rondo. También nosotros convivimos con determinadas personas que tienen similares pautas de comportamiento y formas de pensar. Debemos hablar pues de arquetipos.

No sabemos lo que hay de verdad en lo que decía Mrs Munson sobre Vini Rondo. No sabemos si en verdad era una mujer de talento, si entendía de arte y si tenía tanto dinero como decía. Sólo sabemos que Vini Rondo fascinaba a Mrs. Munson. También sabemos que Mrs. Munson admiraba la apariencia de Vini Rondo: en especial su visón. Admiraba la riqueza y la apariencia de riqueza. Y hablaba de su amiga cuando ésta estuvo en Paris durante la gran guerra, como dice Capote, como si fuera una lección de historia.

Después vimos que Vini Rondo se había convertido en una timadora. Y vimos también que entre ellas no había amistad ni cosa que se le pareciera. Eran ambas personas superficiales y mantuvieron una relación superficial. Aunque detrás de esa superficialidad Vini Rondo escondía una oscura maldad, de la que la incauta Mrs. Munson no se apercibió.

De Mrs. Munson podemos decir que era una persona buena e incauta, mientras que Vini Rondo se había vuelto tan dura que no dudó en timar a quien supuestamente apreciaba y era una amiga querida. Seguro que estaba muy necesitada y muy desesperada.

Las señales, el reconocimiento y el cambio de suerte

Cuando Mrs. Munson abrió la puerta, no reconoció a la mujer que tenía delante como Vini Rondo. No llevaba aquel peinado tan chic recogido en un moño de antaño…, por el contrario, lo llevaba lacio y parecía desgreñado. Además, llevaba un vestido estampado en enero. Estas señales fueron las que impidieron a Mrs Munson identificar rápidamente a su amiga y las que le provocaron una gran decepción.

Mrs. Munson procuró que su tono no delatase decepción cuando le dijo: «Vini, querida, te habría reconocido en cualquier parte». Aquí el tono se convierte en una señal que trata de evitar la decepción. Porque lo cierto era lo contrario. Si no la había reconocido teniéndola delante, mucho menos la hubiera reconocido al verla en la calle y a lo lejos. Tal vez ni hubiera reparado en ella.

Las señales de que la suerte de Vini Rondo había cambiado, que ya no era lo que fue, lo expresa Capote cuando dice: «Mrs. Munson observó cómo Vini separaba el papel de seda dentro de la caja, vio el esmalte mellado de sus uñas, vio que no llevaba joyas en los dedos». Anteriormente hubo otras señales: «Vini sonrió y Mrs Munson advirtió lo irregulares que tenía los dientes y decidió que no les vendría mal un buen cepillado».

Enlaces de aspectos o unidad de aspectos

Al principio vemos a Mrs. Munson retorcerse una rosa de lino en su pelo, y al final, cuando dice «¡Oh, Dios mío!, me han timado como una incauta», se agarra dicha rosa con la mano.

Al principio vimos que a Mrs Munson le enfadaba muchísimo que por las ventanas le entraran los gritos del patio de recreo de la escuela situada al otro lado de la calle, y casi llegado al final, cuando Vini Rondo le ofrecía en venta el visón anunciándole que le había costado mil dólares, agradeció por primera vez oír esos gritos. Le ofrecía algo que aliviaba la intensidad de los sentimientos que tenía en ese momento. En verdad que deseaba el visón, pero el precio era inasequible, y todo esto lo vivía con intensidad.

Una escena que me gustó

En ese cuento hay muchas escenas muy bellas y otras muy interesantes. De algunas ya he hablado aunque por otros motivos. Ahora les hablaré de una en especial. Mrs. Munson se decepcionó cuando vio el aspecto que tenía Vino Rondo. Y se sintió incómoda cuando rechazó el jerez y el scotch que le ofreció. Y en ese momento, cuando no sabes qué decir ni qué hacer, Capote escribió: «El reloj con forma de estatuilla encima de la falsa repisa de chimenea sonaba débilmente. Hasta entonces no había notado lo fuerte que podía sonar». Resulta que por causa de una determinada vivencia psicológica, por vivir con tensión e incomodidad una determinada relación social, algo que suena débilmente, del cual por costumbre casi ni lo oyes, lo oyes ahora sonar con fuerza.

El aspecto físico de los personajes

En el campo de la ciencia es necesario definir con el mayor número de rasgos posibles el objeto que se somete a investigación. Y estos rasgos afectan tanto a la apariencia del objeto como a su esencia. Mientras que en el campo de la literatura no es necesario definir la totalidad de los rasgos de los personajes principales de la historia, basta en ocasiones con muy pocos. Así en el cuento narrado por Capote los rasgos físicos de Mrs Munson destacados por el escritor son poquísimos: pelo de color caoba y mujer más gorda que hace cinco años. Y los destacados en Vini Rondo son también muy pocos: pelo largo y desgreñado, ojos grises, y dientes irregulares y sucios. Podemos comprobar así que es el lector con su imaginación quien debe representarse la apariencia de los personajes y no esperar que sea elaborado por el escritor. También podemos concluir que lo esencial en la narración está en lo que hacen los personajes y no en el aspecto físico de los mismos.

Actitudes o comportamientos psicológicos de los personajes

De Mrs Munson podemos decir lo siguiente: miraba con desdén a su reflejo en el espejo, estaba emocionada y sentía un aleteo en el estómago sabiendo que su amiga Vini Rondo venía a visitarla, se quedó azorada cuando su amiga le dijo que estaba un poco más gorda, y sintió una desolación rabiosa cuando supo que el abrigo de visón que había comprado estaba totalmente podrido. Mientras que de Vini Rondo podemos decir muy poco: se ruborizó cuando le hizo manifiesto a Mrs. Munson que venía a venderle el visón, habló con voz suave y fatigada cuando le comentó a la anfitriona que el visón le había costado mil dólares, y en su cara pálida había dureza.

El abrigo de visón

Las personas pueden estar unidas por muchas razones y por medio de muchas cosas. Todo hace pensar que el abrigo de visón era una cosa que había unido mucho en el pasado a Vini y a Bertha. Vini por poseerlo y lucirlo, y Bertha por admirarlo y desearlo. Por eso cuando Vini decidió en deshacerse del visón, pensó al instante en Bertha. Y cuando Bertha se probó el visón quedó atrapada en una nube; estaba tan admirada y contenta que dijo: «¡Imagina a Bertha con un visón propio!». Era una vieja aspiración. Y cuando creyó que su sueño se había realizado, comprobó que había sido timada.

La importancia de las apariencias

La apariencia forma parte de la realidad o es una parte de la realidad. Así que no podemos negar su importancia ni su valor. A todos nos importa la apariencia que tenemos y la impresión que damos a los demás. Hay personas que quieren aparentar lo que no son. Bertha Munson tenía ese problema: creía que con un visón era más que sin él. Y en un mundo banal y superficial, para personas banales y superficiales, seguro que es así.

También sucede que hay personas que quieren aparentar lo que son o fueron. Así era Vini Rondo. Quería lucir y mostrar que era una persona de dinero y que podía permitirse ciertos lujos. Pero se empobreció y por razones que ignoramos. Pero así y todo quería seguir aparentando lo que no era. Circunstancia que se puso de manifiesto cuando dijo a Bertha que para qué demonios necesitaba el abrigo de visón cuando tenía un maravilloso abrigo de marta cibelina y una chaqueta de zorro plateado. Así que muchas personas son víctimas de las apariencias: unas, porque querer aparentar lo que no son, y otras, por querer poner de manifiesto constantemente lo que son.