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Red feminista Berta Cáceres, tejiendo feminismos

Fuentes: SEMlac

La red nació en 2011 con otro nombre y fruto de la investigación-acción del colectivo de investigación Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa) sobre el movimiento de mujeres y feminista en la región.

Tejer feminismos en Cuba desde la vida cotidiana, espacios populares, académicos y productivos ha sido una apuesta de la Red feminista Berta Cáceres.

Para la filósofa feminista Georgina Alfonso, esta iniciativa apuesta por la emancipación plena, es un compromiso con la vida, los derechos y la dignidad de las mujeres. Sus integrantes defienden valores como el respeto, la responsabilidad y la empatía; y apuestan por prácticas de asociatividad, colaboración solidaria y capacidad para incidir en el espacio público.

Surgida al calor de encuentros de feministas latinoamericanas y del Caribe en La Habana como parte del evento Paradigmas Emancipatorios, la red nació en 2011 con otro nombre y fruto de la investigación-acción del colectivo de investigación Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología (Galfisa) sobre el movimiento de mujeres y feminista en la región.

«La primera propuesta fue articular una red que se llamó Ética y política desde el movimiento social de mujeres en Cuba. Esa fue la manera que encontramos de que nadie se molestara si poníamos género, mujer o feminismo. Pues era muy difícil; entonces nadie se identificaba, incluso trabajando temas que habían sido posicionados por la teoría y la política feminista, como feminista», declara a SEMlac la también directora del Instituto de Filosofía del Ministerio de Ciencia y Tecnología (Citma).
Cinco años más tarde y luego de encuentros, investigaciones y debates feministas, la red asumió el nombre Berta Cáceres como un homenaje a la líder Latinoamérica, asesinada ese año.

«Cuando decidimos cambiarle el nombre, primero lanzamos la pregunta de si todas nos identificábamos feministas, nadie dijo que no. Ya se habían incorporado otras personas de los barrios, de espacios productivos, cooperativas, mujeres trabajadoras por cuenta propia, etc», recuerda Alfonso.

El intercambio con la Marcha Mundial de Mujeres (MMM), la Vía Campesina y otras organizaciones feministas latinoamericanas y del Caribe había impulsado a las integrantes de la red a incluir en su agenda temas y problemáticas del contexto nacional en diálogo con la región. Desde una ética y política feministas asumieron una visión abarcadora de las opresiones dentro del contexto cubano.

La investigadora Mely González reconoce esa mirada compleja entre las contribuciones de la red.

«Los aportes de esta experiencia al debate feminista en Cuba se han centrado sobre todo en la exposición de la importancia de una nueva lógica de vida, donde prime el enfrentamiento al patriarcado de manera multifactorial, respetando la diversidad, donde se defienda la economía feminista desde la cooperación y la sostenibilidad de la vida», opina la académica de la Universidad Marta Abreu, a 281 kilómetros de La Habana.

Desde esa apuesta han estado en el centro de la agenda feminista de la Red Berta Cáceres: la lucha contra las violencias machistas, los cuidados, la economía feminista, el cooperativismo, la apuesta por el asociacionismo, la denuncia de los fundamentalismos religiosos en Cuba y la mejora de las condiciones de vida de las mujeres, entre otros empeños.

«En los encuentros anuales tratábamos de construir la agenda de trabajo de articulación y ahí salían temas importantes como la formación feminista; el activismo y el liderazgo de las mujeres, sobre todo mujeres jóvenes trabajando con mujeres y también con hombres; la comunicación y el vínculo con la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Estos ejes han sido importantes y se mantienen», explica a SEMlac Georgina Alfonso.

Convertirse en un espacio de encuentro y acompañamiento, más allá de los limites capitalinos ha sido otro resultado que agradece Yuleidys González Estradas (Yula), integrante de la red y coordinadora del proyecto La Cuarta Lucía en la Universidad de Granma, a más de 740 kilómetros de La Habana.

Para ella, un punto y aporte esencial de la experiencia ha sido «el permanente debate sobre el feminismo socialista, sobre cómo recuperar la memoria feminista cubana y construir un feminismo que realmente marche junto a nuestro proceso socialista sin hipercriticismo, pero sin conformismo».

Ética y política feministas, al centro de los procesos…

Una mirada retrospectiva a estrategias y acciones trae al presente el valor de la investigación, la comprensión del contexto social y político, establecer y fortalecer las alianzas, insistir mucho, fomentar valores como la sororidad, el acompañamiento, la construcción de herramientas, el diálogo y apostar por la construcción de consensos sobre la base de una lucha común a favor de la emancipación, contra la discriminación, el capitalismo, la depredación de la naturaleza y el patriarcado.

«La nuestra es una apuesta ética y política. Desde lo político, tiene que ver con la horizontalidad, con la construcción de otra dimensión de la política, donde haya verdaderamente un empoderamiento de una diversidad de actores sociales que confluyen en un espacio de transformación», ilustra Georgina Alfonso.

En esa disputa por los sentidos y en busca del cambio cultural, la red feminista Berta Cáceres ha asumido como herramienta clave la comunicación tanto en sus experiencias formativas, de acompañamiento y también como parte del activismo feminista en el escenario digital.

En enero 2020, la red abrió un canal en la plataforma Telegram, el cual actualmente cuenta con más de 400 personas suscritas. Sus gestoras defienden una comunicación popular, centrada en las habilidades e intereses de quienes protagonizan los procesos de transformación.

«Escogimos esta plataforma porque no está bloqueada para Cuba y sus políticas de privacidad protegen de cualquier invasión o toma de datos personales, además que contiene herramientas atractivas y de interés para nuestro trabajo, como los bots, canales y grupos, trasmisiones en vivo, tanto en audio como en video. Igualmente nos ha permitido grabar y subir archivos de peso, sin publicidad incluida, ni algoritmos que manipulen la prioridad del contendido», explica Mirell Pérez González, joven investigadora que integra Galfisa y la red «Berta Cáceres».

«Para afianzar nuestro trabajo en esta plataforma, hemos realizado alianzas de trabajo muy productivas, que nos han permitido formarnos y capacitarnos, realizar un trabajo de comunicación más efectivo y el activismo digital responsable, desde el respeto a las diversidades», comenta Pérez González.

Lograr un equilibrio entre encuentros presenciales y activismo digital es uno de los desafíos de las feministas que dan cuerpo a esta experiencia cubana. Establecerse como un espacio para acoger y articular otras experiencias es la aspiración más inmediata.

«Nuestra apuesta sigue siendo en el doble sentido: la presencialidad y la necesidad afectiva del abrazo, del acompañamiento sistemático. El desafío sigue siendo contar, mostrar y colocar en redes sociales todo aquello que hacemos; de lo contrario, los entornos digitales son vitrinas vacías. Debe seguir siendo un proceso en paralelo, donde cada vez quepamos más», propone Mirell.

Ampliar la investigación y el intercambio sobre sexualidad, articularse con colectivos de activistas LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales y queers) nacionales e insistir en la economía feminista en medio de los cambios económicos y la crisis que vive el país, son objetivos a futuro.

«Para nosotras es una cuestión importante el fortalecimiento de la FMC, con conciencia de la historia feminista en Cuba y de la propia organización, y de las demandas de las mujeres en la actualidad», explica Alfonso.