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La Tercera Guerra Mundial

Fuentes: Rebelión

No será esta la mejor manera de empezar, pero da la impresión de que una chispa lo suficientemente candente puede encender la III Guerra Mundial. Nada más lejos de nuestra intención que el sembrar alarma infundada para atraer la atención hacia nuestras preocupaciones, pero resulta demasiado fácil demostrar que estas preocupaciones están muy bien justificadas. Basta un breve repaso a los puntos de tensión activos en la geografía mundial para apreciar la verdadera magnitud de los acontecimientos en curso.

Comenzando por el más evidente y duradero en estos tres últimos años, la guerra en Ucrania entre la superpotencia militar-nuclear rusa y la OTAN a través de del sumiso gobierno vasallo de Zelenski en Ucrania; ya entra en su quinto año sin que apenas haya visos de solución pacífica, dada la negativa de la mayoría de países de la UE a reconocer las causas y los resultados reales del conflicto en favor de la potencia rusa.

Sin irnos mucho más lejos, un aliado tradicional de Rusia y China en Oriente Medio, Irán, en junio de este pasado 2025, después de sufrir un primer intento de desestabilización interna  seguido por un ataque israelí para descabezar a su gobierno, acabó por convertirse en un intercambio desigual de acciones militares, en las que Israel sufrió el peor bombardeo con misiles de toda su historia. Fue una breve contienda que quedó bautizada como la Guerra de los 12 días, el tiempo que estuvo activa hasta que Estados Unidos intervino directamente para bombardear una supuesta instalación nuclear perteneciente al programa nuclear iraní. A lo peor, hoy asistimos a un nuevo intento por justificar otro ataque al principal suministrador de petróleo y gas a China y aliado estratégico de Rusia, Irán, nuevamente promovido por los Estados Unidos y su aliado sionista, también tras otra campaña bien orquestada de desestabilización interna.

Pero las alarmantes amenazas no se agotan ni mucho en estos casos. Tras la publicación de su documento Estrategia de Seguridad Nacional por el gobierno de los Estados Unidos este nos dejo muy claro al mundo, sobre todo a los estados regionales vecinos y a todo el Hemisferio Occidental, su determinación para proyectar su poder irrestricto en la zona, apelando a la reactivación de su aletargada Doctrina Monroe. Sin pensárselo dos veces, Donald Trump dio luz verde al secuestro del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, en la más flagrante violación del Derecho Internacional conocida desde la II Guerra Mundial. Otra vez más, la audaz acción fue precedida por una falsa campaña de acusaciones sin pruebas hacia el mandatario venezolano por su supuesta colaboración con el narcotráfico hacia los Estados Unidos, seguida de acciones criminales sobre pequeñas embarcaciones caribeñas a las que se quiso presentar como demostración de las acusaciones contra Maduro. Pero, a poco de conocerse estos hechos que culminaron con el secuestro de Maduro, fue el propio Trump el que hizo explícito su verdadero motivo para el ataque a Venezuela y a su soberanía, proclamando que su propósito era el acceso a la reserva de petróleo más grande del mundo para ponerla en manos de las multinacionales americanas.

Aún más, no contento con este ataque y tras el consiguiente shock internacional, el Presidente estadounidense amenazó a todos los mandatarios del cono sur americano con más procedimientos expeditivos si no aceptaban plegarse a los intereses de su país. Esta amenaza se concretó con todo su descaro cuando inició la reclamación de la soberanía estadounidense sobre el territorio y los recursos de Groenlandia, una colonia perteneciente a Dinamarca como territorio autónomo desde la II Guerra Mundial. Por si quedaran dudas de su vocación imperial, resulta que el Presidente Trump está dispuesto a poner en tela de juicio la existencia de la propia OTAN, desafiando directamente a uno los miembros de la Unión Europea.

Por no dejarnos nada en el tintero, no está de más repasar las viejas controversias entre las administraciones presidenciales estadounidenses y los gobiernos de los países vecinos, como son Cuba y Nicaragua, a los que podríamos sumar a otros mandatarios díscolos, léase Petro en Colombia y Lula en Brasil; ambos son países fronterizos con Venezuela a los no que les hace ninguna gracia la suerte de su vecino por aquello de las barbas cortar. Pero aún sería más imperdonable terminar este repaso de las tensiones geopolíticas que tienen como único factor común a los Estados Unidos de Norteamérica y a sus ínfulas imperiales sin citar a otros significados antagonistas asiáticos; así Corea del Norte, Vietnam y, principal y abrumadoramente, China ¿Son las administraciones presidenciales estadounidenses capaces de desafiar militarmente a China en el estrecho de Taiwan y el Mar de China Oriental?¿O sólo son capaces de desafiar a potencias mucho más pequeñas y débiles que ellos?..

Después de este esclarecedor repaso a los puntos de tensión en el mundo, sin duda lo más interesante será sacar conclusiones ¿Tenemos razones para estar alarmados con la posible III Guerra Mundial si vemos a la otrora potencia hegemónica replegarse amenazadoramente para sus vecinos a su hemisferio?¿Van las periclitadas potencias coloniales europeas a aceptar su derrota estratégica y su insignificancia frente Rusia?¿Qué pasa en el mundo si todas las potencias euroasiáticas han establecido acuerdos de cooperación estratégica en todos los campos excluyendo de ellos a la soberbia Unión Europea?

La pérdida de hegemonía occidental, lo que quiera que sea ‘Occidente’, es tan evidente que no nos queda otra sino permanecer alerta ante cualquier señal de peligro. Esa señal ahora mismo es el intento de desestabilizar a uno de los principales socios comerciales de China, Irán; valiéndose de la combinación entre las conocidas técnicas de las revoluciones de colores y la amenaza de agresión militar directa. Irán no solo es socio comercial de China, además es aliado estratégico de Rusia en Oriente Medio; cubre el importante flanco sur-occidental del área centroasiática junto con Turquía, un socio cada vez más incómodo en la OTAN.

Como dijimos desde un principio, menos tranquilidad en el panorama internacional tenemos todo lo necesario para que una chispa prenda la III Guerra Mundial.

Ciro Hernández Rodríguez. Profesor jubilado.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.