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El internacionalismo de Cuba reafirmado en Venezuela

Fuentes: La Jornada [Imagen: Homenaje en La Habana a los 32 militares cubanos asesinados por EE.UU.]

Con toda razón el presidente cubano Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez destacaba el pasado 16 de enero, en el acto de Homenaje Póstumo a los 32 combatientes caídos en Venezuela, ante la Tribuna Antimperialista José Martí: “la bravura de este puñado de hombres que, con marcada desventaja de fuerzas y capacidad de fuego, ofreció fiera resistencia a los secuestradores (del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores), lesionando incluso a varios de sus efectivos e inutilizando, hasta donde sabemos hoy, parcialmente uno de sus medios de transporte (…) Ellos son la única medida posible del valor y el carácter de los cubanos, leales a una hermandad forjada desde los tiempos de Bolívar, exaltada por Martí y que ya es legendaria por la entrañable relación de Fidel y Chávez, líderes de la integración regional, que en pocos años alfabetizó, devolvió la visión y llevó los servicios médicos y de superación a millones de venezolanos y a otros habitantes de nuestra América Latina y el Caribe.” 

Este acto de heroicidad en la fatídica madrugada del 3 de enero, es congruente con la práctica y el legado de internacionalismo de la revolución cubana, desde su triunfo en 1959. La Primera Declaración de La Habana del 2 de septiembre de 1960 proclamó: “el deber de cada pueblo a la solidaridad con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados y agredidos, sea cual fuera el lugar del mundo en que éstos se encuentren y la distancia geográfica que los separe.” Concreción de este compromiso la constamos en las ayudas internacionalistas, incluso militares, a varios procesos independentistas y revolucionarios de África y América Latina, siendo el más conocido su participación en Angola, donde miles de cubanos, –como en Venezuela–, ofrendaron sus vidas, en su lucha contra el régimen racista sudafricano. 

En esta línea de pensamiento y acción, Cuba ha enviado en diferentes épocas a casi medio millón de sus habitantes a cumplir misiones internacionalistas fuera de sus fronteras, en guerras y procesos de liberación nacional, como maestros y alfabetizadores, técnicos en diferentes áreas, médicos y trabajadores de la salud, como lo constatamos en Nicaragua en los años 80 del siglo pasado y en la Venezuela de hoy, en barrios y regiones remotas. 

Precisamente, en el año 2006 escribía sobre la llamada Misión Milagro, programa de cooperación iniciado por Cuba y respaldado por la República Bolivariana de Venezuela, que ya se desarrollaba en ese año en 24 países de América Latina y el Caribe, y que había logrado operar y curar de manera gratuita, en apenas año y medio, a más de 210 mil personas afectadas de ceguera y otros tipos de deficiencia visual. La razón por la que fue bautizada así se debe a que recurrentemente muchos de los enfermos, al recobrar la vista y conocer el rostro de sus hijos o nietos, exclaman emocionados: “¡esto es como un milagro!” 

En uno de los centros de atención de la ciudad de La Habana, un hermoso hotel cerca del mar, donde estos pacientes son cuidados diligentemente por jóvenes trabajadores sociales, los “médicos del alma” –según los llamaba Fidel–, fui testigo de ese “milagro” en un humilde limpia coches de la ciudad de Buenos Aires que relató sus primeras impresiones, justo en el momento de recuperar la vista después de más de cinco años de oscuridad total, afectado por una enfermedad previsible y curable siempre que se cubran los altos costos de los servicios médicos privados. En este centro, decenas de internos relataban experiencias de su peregrinar por los servicios de salud en sus respectivos países, sin recibir respuesta. Algunos ya habían abandonado toda esperanza. 

No es la primera vez que Cuba llevaba a cabo labores internacionalistas de alto contenido humanista desde que, en 1963, y en las difíciles condiciones de los primeros años de la revolución, su gobierno envió un destacamento solidario de médicos a Argelia. A la fecha, más de 100 mil profesionales y técnicos de la salud cubanos han contribuido a salvar vidas en 97 países de África, Asia y América Latina. Aun durante el llamado “periodo especial”, caracterizado por grandes privaciones y dificultades que vivió el pueblo cubano después del derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS, el gobierno revolucionario fundó la Escuela Latinoamericana de Medicina, que ha graduado a miles de médicos procedentes de todos los confines del planeta, incluso, de Estados Unidos. 

Díaz-Canel afirmó: “Cuando parece que el mundo entierra su última utopía, que el dinero y la tecnología están por encima de todos los sueños humanos, que la humanidad se cansa, ¡justo en ese instante, 32 valientes cubanos ofrecen sus vidas y se agigantan en una fiera batalla hasta la última bala! ¡hasta el último aliento! ¡No existen enemigos capaces de amedrentar tamaño heroísmo!(…) ¡No hay pueblo pequeño cuando su dignidad es tan firme!” 

¡Con Cuba hasta siempre! 

Fuente: https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/01/24/opinion/el-internacionalismo-de-cuba-reafirmado-en-venezuela

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.