Recomiendo:
1

El asesinato del multilateralismo

Fuentes: CLAE - Rebelión / Imagen: Columnas de humo se levantan desde la Torre Azadi en Teherán, después de un bombardeo israelí-estadounidense [AFP]

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha vuelto a ser noticia al recular y afirmar que la UE «siempre respetará el derecho internacional». Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue insistiendo en que la guerra acabará cuando él lo diga, pese a que el conflicto se está alargando demasiado. 

Sí, son tiempos de la posverdad, las fake news y el periodismo en tiempo real que se ha convertido en una fábrica de noticias falsas y desinformación, en manos de grandes conglomerados empresariales que siguen el paso de los dirigentes de sus países (entre otras cosas para poder sobrevivir). Sí, son tiempos finales del multilateralismo y se está armando el coronamiento de Donald, el hegemón.

Las redes sociales están llenas de bromas sobre los comunicados vacíos con los que la Unión Europea responde a las crisis mundiales que se suceden con ritmo frenético en la era Trump 2.0. El ataque estadounidense-israelí contra Irán también motivó una serie de reuniones sin conclusiones concretas y comunicados llenos de hipocresía.

Pero el premio a la más caradura se lo llevó la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, que mientras callaba ante la agresión inicial de Washington y Tel Aviv contra Irán, obviamente ilegal, en la que asesinaron al Jefe de Estado y bombardearon ciudades, calificaba de «inaceptables» las represalias defensivas iraníes.

Fue la enésima muestra de la sumisión de Von der Leyen a las aventuras imperialistas de Donald Trump y Benjamín Netanyahu, que se reprodujo con diversos matices en las principales capitales europeas.

Ambos parecen olvidar que Trump lanzó su ataque cuando el gobierno iraní había aceptado importantes concesiones en las negociaciones destinadas a parar su programa nuclear, según explicó el ministro de Exteriores de Omán, que hizo de mediador.  También olvida que Trump ya dinamitó durante su primer mandato el acuerdo con Teherán para evitar que adquiriese armas nucleares (impulsado en buena medida por Europa), sin que los líderes europeos moviesen un dedo para reactivar la vía diplomática.

Gaza, Venezuela, Cuba… e Irán

En nombre de la democracia -quizás- el canciller alemán, Friedrich Merz, aprovechó su reunión con Trump en la Casa Blanca pocos días después del inicio de los bombardeos para manifestar su «sintonía» con el objetivo de derribar el régimen iraní, una de las cambiantes justificaciones con las que el republicano ha defendido su nueva guerra. Merz renunció a «sermonear» a Trump (es decir, a defender la legalidad internacional). 

Igual que el presidente polaco, Karol Nawrocki, Merz ha apoyado el ataque ilegal aduciendo que Irán es una amenaza a la seguridad internacional por su empeño en adquirir armas nucleares. ¿Será más peligrosa la amenaza de usar una bomba atómica en manos de un ayatolá que en las de Trump?

 Mientras la maquinaria propagandística de Trump queda atrapada (Fox News es descubierta por imágenes falsas, Alexandria Ocasio-Cortez critica a los medios corporativos, Anthropic demanda al régimen), el primer ministro británico, Keir Starmer, se ha mostrado fiel a la volubilidad que le caracteriza. Mientras el Pentágono mantenga más de doscientas bases, decenas de miles de militares y armas nucleares en Europa, la autonomía estratégica será una quimera, ya de por sí vapuleada por la compra masiva de armamento a Estados Unidos, otro elemento clave de dependencia.

Su gobierno denegó la utilización de su base en Diego García (océano Índico) para los primeros bombardeos, por las dudas sobre la legalidad del ataque, pero después abrieron las puertas a los aviones estadounidenses. Demasiado tarde para Trump, que se mostró «muy decepcionado» con Starmer por su retraso en el cumplimiento de sus deseos.

Emmanuel Macron, consciente del antiamericanismo arraigado en la sociedad francesa, ha intentado hacer equilibrio, pero trastabilla demasiado. Hay que reconocer que fue uno de los pocos líderes europeos, junto al español Pedro Sánchez, en señalar explícitamente que la guerra de Trump y Netanyahu «está fuera del Derecho internacional». Pero -hete aquí siempre hay un pero–  a la vez ha permitido el uso de bases francesas para la ofensiva. Macron, que se enfrenta a unas elecciones municipales con malas perspectivas, ha intentado tapar la incoherencia de su posicionamiento anunciando un incremento del armamento nuclear francés y ofreciendo ampliar su paraguas nuclear a otros países europeos.

Para Pablo Castaño, del diario español Público, es el clásico recurso al belicismo para tapar las vergüenzas, al que se están haciendo adictos los líderes más impopulares de Europa. Los mismos que reivindican el derecho internacional para defender a Ucrania, pero lo olvidan en Gaza, Venezuela o Irán. Recuerda que en enero pareció que la amenaza directa de Trump de apropiarse de Groenlandia consiguió convencer a las élites europeas de que Estados Unidos ya no es un aliado, sino un rival que se puede convertir rápidamente en enemigo.

En esa ocasión, recordemos, el Parlamento Europeo suspendió el humillante acuerdo comercial impuesto por Trump a Von der Leyen en julio de 2025 y la UE respondió de forma conjunta a la enésima ronda de amenazas comerciales del estadounidense. Sin embargo, la aquiescencia al secuestro de Nicolás Maduro y la cacofonía tras el bombardeo de Irán confirman que Europa sigue oscilando entre el desconcierto y la sumisión al intervencionismo imperialistas de Trump, añade Castaño.

Adiós al multilateralismo

En su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney describió el final del multilateralismo como una ruptura y no como una crisis pasajera: es que cuando la economía se convierte en arma, la política deja de fingir. Mark Carney se animó a decir algo que en los foros globales se evita: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose. dejó una frase que resume la época: si no te sientas a la mesa, acabas en el menú. Mientras, las potencias intermedias —ni imperios ni satélites— empiezan a moverse juntas porque negociar en solitario frente a un hegemón es aceptar las condiciones del más grande. 

Mientras, han aumentado los ataques a buques en el estrecho de Ormuz, e Irán ha advertido que no dejará pasar el petróleo de EEUU e Israel. La subida del precio del petróleo continúa y EEUU aún no ha logrado apoderarse de él. Ante esta situación, la Agencia Internacional de Energía ha decidido librar 400 millones de barriles, en lo que es la mayor intervención de la reserva de petróleo conocida hasta la fecha.

Recapitulemos: Mark Carney subió al atril para decir algo que en los foros globales se evita y que los gobernantes del norte no quieren oír: el mundo ya no está cambiando de fase, está rompiéndose.

Aram Aharonian: Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.