El 6 de julio de 2025 la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) proclamó el 2026 como el Año Tina Modotti, para conmemorar el 130 aniversario del nacimiento de una de las pioneras mundiales del fotoperiodismo social.
El anuncio oficial lo realizó la vicepresidenta de la FDIM, Ada Donno, especialista en didáctica de la diferencia de género, en el contexto del IV Encuentro Internacional Tina Modotti , que anualmente organiza, en Bonefro, Italia, la Asociación Crea-Tina y el Archivo Tina Modotti, bajo la dirección de Christiane Barckhausen-Canale, una de las más reputadas biógrafas de Tina.
Assunta Adelaide Luigia Modotti, conocida como Tina Modotti, nació el 17 de agosto de 1896 en Údine, ciudad de la región nororiental italiana de Friul-Venecia Julia, y a los diecisiete años emigró hasta la ciudad del San Francisco, donde ya la esperaban su padre y su hermana mayor, como paso previo a la reunión de la prole familiar. Allí se emplea como costurera en una manufacturera local, pero sus inquietudes artísticas la llevan a la interpretación en los grupos de teatro locales formados por emigrantes italianos.

En 1915 contrae matrimonio con el poeta y pintor Roubaix de L’Abrie Richey conocido como «Robo», y pocos años después la pareja se traslada a Los Ángeles, donde no tardan en integrarse en los círculos cinematográficos de Hollywood. En 1920 Tina consigue un papel protagonista en la cinta The Tiger’s Coat, del entonces muy afamado director Roy Clemens, que hoy se conserva en perfecto estado. En los años siguientes protagonizaría los filmes Riding whith Death, de Jacques Jaccard y I can explain, de George D. Baker, ambos desafortunadamente desaparecidos, pero cansada de papeles tópicos de vampiresa latina, abandona la gran pantalla para dedicarse, junto a su marido, al diseño de alta costura. Pero Roubaix muere en 1922 y Tina se traslada a México, acompañada de su nueva pareja y maestro, el fotógrafo Edward Weston, quien, sin embargo, regresará a Estados Unidos en noviembre de 1926.

Sola y ya sólidamente formada, abandona la estética romántico-preciosista, y apuesta decididamente por temáticas sociales y revolucionarias. De las imágenes de enhiestos de lirios, de graciosas macetas de geranios o de vasos perfectamente apilados y tomados desde un punto de vista cenital, pasa a las fotos duras y llamativas, aunque sin el menor asomo de “tipismo folclorista”: campesinas pobres rodeadas de su prole infantil, indígenas en sus entornos, niños que pululan por las calles desharrapados, hambrientos y sin horizontes, o el pueblo unido en sus demandas de justicia social.
El gobierno mexicano la nombra fotógrafa oficial del muralismo que abanderan Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Amiga de Frida Kahlo, se le ocurre presentársela a Rivera. El flechazo es inmediato y la pareja contrae matrimonio el 21 de agosto de 1929, con banquete nupcial en el domicilio de Tina.
Los murales aspiran a ser arte para todos y no producto de consumo elitista. En algunos, cómo en El arsenal, de Diego Rivera, Tina aparece repartiendo armas a las masas revolucionarias. Uno de sus biógrafos, Pino Cacucci, explica sobre el momento y circunstancia: “El interés por los problemas sociales se convierte en pasión política, y dentro de ella aumentan las dudas sobre la relación entre el arte y su compromiso militante. La experimentación y la investigación ya no le bastan, llega al convencimiento de que también la fotografía, sobre todo la fotografía, debe expresar algo que vaya más allá del formalismo estético”.

En enero de 1929 se ve envuelta en el confusísimo asesinato de su entonces amante, el comunista cubano Julio Antonio Mella y la prensa amarilla aprovecha para sacar a relucir las fotos de desnudos que en su momento le había hecho Weston. Diego Ribera, entonces una gran autoridad respetada por el poder como artista y activista político, interviene a su favor ante el juez y ante el director del diario El Excelsior, que lidera la campaña difamatoria. Les dice qué si quieren ver más desnudos de Tina, deben pasarse por la Universidad de Chapingo, donde le ha servido como modelo en varios murales. El asunto queda en nada, pero un año después y tras el fallido intento de atentado contra el presidente electo Pascual Ortiz Rubio, Tina es víctima de la oleada de anticomunismo que surge en el país y termina siendo deportada a Estados Unidos. Pero allí, considerándola una “peligrosa revolucionaria”, no la admiten. Tras ser igualmente rechazada en Cuba y en Holanda, finalmente recala en Berlín, donde el Partido Comunista alemán le ha conseguido un visado de estancia de seis meses. Transcurrido ese tiempo se ve obligada a emigrar a la Unión Soviética donde no tardará en encabezar, junto a Clara Zetkin y Elena Stásova, la organización Socorro Rojo Internacional (SRI). Viaja por toda Europa dando mítines en fábricas y organizaciones feministas, para, finalmente, recalar en España en 1936, para hacer frente al Golpe de Estado militar del 18 de julio. Se afilia al Quinto Regimiento de Milicias Populares, instalado en el incautado colegio e iglesia de los Salesianos de Estrecho, donde conoce, entre otros a Miguel Hernández, y a Antonio Machado. Una vez que la República decide que las mujeres no vayan al frente, empieza a trabajar en el Hospital de Obrero de Maudes, junto a Matilde Landa, uno de los máximos referentes del movimiento obrero y comunista. En febrero de 1937, y también con Matilde, se une al equipo del médico canadiense Norman Bethune, y asiste horrorizada a la masacre, conocida como “la Desbandá, perpetrada por las tropas sublevadas y sus colaboradores italo-alemanes contra la población civil que huye por la sinuosa carretera de Málaga a Almería, y en la que son asesinados entre tres y cinco mil ancianos, mujeres y niños. Ese mismo año, en julio, Tina forma parte fundamental de la organización del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que se celebra en Valencia, y allí decide publicar, en las Ediciones del Socorro Rojo Internacional de las que es responsable, el último poemario en vida de Miguel Hernández, Viento del pueblo, que, de forma pionera, se ilustra con fotografías, la mayor parte de ellas anónimas.

Perdida la guerra, regresa a la capital de México donde, tras una letal insuficiencia cardiaca, dejará de existir el 5 de enero de 1942. La entierran en la sección más pobre del Panteón de Dolores. Pablo Neruda, por aquel entonces cónsul general del gobierno chileno, acude consternado y recita ante su tumba un poema cuyas primeras líneas quedarán grabadas en la losa. El poema comienza diciendo: “Tina Modotti, hermana, no duermes, no, no duermes:/ tal vez tu corazón oye crecer la rosa/ de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. / Descansa dulcemente, hermana”, para concluir en estos versos: “En las viejas cocinas de tu patria, en las rutas/ polvorientas, algo se dice y pasa,/ algo vuelve a la llama de tu dorado pueblo,/ algo despierta y canta./ Son los tuyos, hermana: los que hoy te dicen tu nombre,/ los que de todas partes, del agua, de la tierra,/ con tu nombre otros nombres callamos y decimos,/ porque el Fuego no muere”.
Y ese fuego vivirá este año en distintos lugares del mundo. También en Madrid, claro, que con ser Madrid y ser una ciudad tan grande, sale el sol por la mañana y se pone por la tarde.



