(A change is gonna come[1])
It’s been too hard living, but I’m afraid to die
Cos I don’t know what’s out there beyond the sky
It’s been a long, a long time coming
But I know a change is gonna come, oh yes it will[2].
Introducción
Es evidente que el blues es un relato cultural que emerge de las penurias y luchas de la comunidad afroamericana en su historia de opresión y discriminación [3]. Mejor dicho, de las Comunidades Afroamericanas. De las Américas y el Caribe. Todas las músicas de nuestras comunidades negras son parientes culturales y por memoria histórica. Este jazzman piensa y siente que hay parentescos históricos, sociológicos y culturales entre el arrullo, el bunde y el blues. Por concentrar en sus melodías los continuos esfuerzos de emancipación intelectual comunitarios. Nuestra referencia al cimarronismo como filosofía de vida individual y comunitaria. Hay pretenciosos grupos académicos racistas que intentan extraviarnos con teorías enigmáticas y narrativas engorrosas, para negar las producciones epistémicas –conocimientos y saberes funcionales- de las comunidades. Casa Adentro reinventaron instrumentos musicales, crearon sistemas musicales, reflejaron en movimientos corporales (danzas) las melodías y las incorporaron a la expresividad cultural ancestral y aun se trasladó a las sincretizaciones. En fin, ahora mismo y mucho antes también Esmeraldas es uno y muchos blues. Por geografía cultural sería, más preciso decirlo, blues combinado con arrullo bundeao. O sea una ciudad que es relatada con esencia bluesera. Y con su innegable familiaridad: arrullo + bunde.
Insospechada metamorfosis de la ciudad
No es mala suerte, fue mala elección presidencial y el precio de la equivocación ahora es fatal para la mayoría de la gente ecuatoriana. ¿Por qué? Por esta angurria capitalista desaforada (la redundancia es válida) del grupo social adueñado del Estado. Adueñado. Paradojas terribles de la historia: se repite el comienzo de la “República hacendaria” del Ecuador, de 1830, y ha causado el fin del derecho constitucional del 2008. Los resultados son catastróficos hasta en los mínimos morales (y éticos). Este capitalismo de angurrientos empobrece, sin pausas ni límite social, a la ciudadanía ecuatoriana. También es capitalismo de bandidos por aquellas evidencias prácticas y literarias de la geografía social urbana: perro come perro[4] y un dólar podría hacer la diferencia entre las prisas por huir de una amenaza o sufrir alguna calamidad física. A Henry Fiol le prestamos su testimonio salsero porque lo vale, hay barriadas urbanas y periurbanas tienen gobiernos criminales, con poderes precarios o fuertes. Es verdad, no solo en la ciudad de Esmeraldas. Y por los escandalosos comentarios que vienen de afuera, a veces se sospecha que aún hay Estado por el paseo turístico de algún grupo de militares. Los pesimistas somos más con derecho y razón.
Ciudad de todo el día fue Esmeraldas y de puertas abiertas de par en par. Por décadas caminamos sin horario de riesgo criminal. Y eso que la ciudad había heredado fama de los negros macheteros de Lastra [5], por eso para sectores sociales la negritud ecuatoriana era proclive a la violencia. Fue (o es aún) racismo historizante. A pesar de esa falsedad, en la ciudad era baja la criminalidad. Durante años, unos focos colgados de postes de madera incorruptible, no alumbraban sino que señalaban las esquinas. La muchachada heredaba los puntos de conversación y los abandonaba el día que los padres o la vida le proponían camello [6] o estudios universitarios en Quito o Guayaquil. Los barrios tenían límites establecidos por la muchachada organizada en galladas [7] (no eran pandillas, salvo algún caso extraordinario) y se los cruzaban para los partidos de indoor football (fútbol callejero). Estas galladas tenían nombres que a veces se perennizaron en la denominación del territorio urbano. Por ejemplo, La Colectiva, fue el nombre de nuestro grupo de niños, adolescentes y algún mayor negando su adultez. Esmeraldas también es afectada por esa metafísica viscosa de falsedades de los gobernantes noboístas de allá y algunos, mujeres y hombres, de acá.
– Compa, póngase pila, porque mataron a un duro de los barrios de la ribera[8] y esos manes dicen que van hacer relajo, ellos no responden por quien se les cruce en la vía.
Así me advertía uno de estos días un amigo. La explicación se me perdió porque recordé aquel ritmo salsero de inicio de los ’70, del siglo XX, titulado Agúzate[9]. Desafiné el agradecimiento con este tarareo: Siento una voz que me dice: «agúzate, que te están velando». La respuesta se fue de largo y la charla preventiva se amplió con detalles del porqué la probabilidad de algún evento vengativo. Caí en cuenta que hace menos de cinco años, este aviso hubiera sido una rareza. O quizás no ocurriría, porque nadie mataba por una palabra desafortunada, por cruzar los límites de su territorio barrial o por la apariencia de policía o militar. Esmeraldas, ciudad y provincia, se transformaron en proveedoras de pésimas leyendas ojos a vistas. Un día sin registro los soportales solidarios para los lluviosos días de invierno o de soles intensos fueron cerrados para fortalecer las defensas de las viviendas, sin importar el barrio o la calle; si no era fortaleza domesticaba los temores. En algunos barrios esmeraldeños a algunas familias les arrancharon las casas previo plazo perentorio para la desocupación forzada y si por la razón que fuera no estaba habitada era ocupada como cuartel de algún grupo criminal. Decenas de tiendas de abarrotes, bazares, boticas y otros negocios cerraron por extorsiones y las sentencias de muerte si no pagaban, incluía aumentos arbitrarios. “Y yo pasaría de tonto si no supiera/ Que uno tiene que estar mosca por dondequiera/ Y es por eso que yo digo de esta manera/ Que este individuo no sabe en qué se metió”. Eso de estar o andar mosca ahora mismo ya es rutina.
La verdad pura de Sun Tzu
El martes 9 de enero de 2024, ocurrió el dudoso show de TC Televisión. Las dudas sobre el deficiente breaking de esa tarde continúan. Unos minutos después D. Roy Gilchrist Noboa A. declaró que en el Ecuador ocurría un ‘Conflicto Armado Interno’, algo así como una guerra civil. O sea el escamoteo alevoso de las garantías gubernamentales de la seguridad pública. Hace dos milenios, más o menos, Sun Tzu, en el Arte de la guerra, ahuyentaba las sospechas: toda guerra se basa en el engaño. Comprendido y muy bien. Las ciudades son, en todos los sentidos, territorios de batallas entre el Crimen Organizado (CO) contra los vecindarios. Y aquello que el Gobierno del míster Presidente podría enfrentar con métodos de mayor finura estratégica y tácticas de silenciosa efectividad, prefiere la alharaca del despliegue militar (y policial) como operatividad para engañoso consumo político-partidista de la sufriente ciudadanía. Sufriente y sufridora, porque la dureza de la calle no se queda en el umbral de la casa, sofoca y aturde. La guerra es contra el Crimen Organizado, en apariencia, pero es la mente y el corazón de la ciudadanía el objetivo a capturar para beneficio económico de los ricachones mandantes. (Certeza de Perogrullo). Y satisfacer sus conciencias promotoras de decisiones muy favorables para la interminable angurria económica. “Vemos, pues, que la guerra no constituye simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de ésta por otros medios. Lo que resta de peculiar en la guerra guarda relación con el carácter igualmente peculiar de los medios que utiliza”[10]. Aplicación muy precisa, para el país y sus ciudades. Incluida Esmeraldas, sobre todo allá, donde todos los indicadores sociales y económicos son negativos. Cifras rojo sangre. Si a la guerra y la política se las entiende como un funcionamiento artístico, entonces, ¿quiénes son los artistas? Cualquiera que sea la definición de arte, el caudal del palabrerío se concentra en que se disfruta con los sentidos. O se la soporta. En estos últimos años (tres o cuatro) es violencia que se sufre con todos los sentidos y no pocas veces, por el pánico, con demostración de rapidez atlética. El arte mejor logrado es el arte de llegar al menos con vida al hogar.
De los Mau Mau a los Tigerones
Guayaquil, Durán, Manta, Portoviejo, Machala, Esmeraldas, son, entre otros, los cantones con mayor incremento de asesinatos, en el año 2025[11]. Son cifras de miedo, angustia e indignación, quizás en ese orden (el orden es cambiable si la ciudadanía así lo quiere), pero obligan a hablar desde el territorio a este jazzman, de las conversas informativas en alguna esquina esmeraldeña. En este tiempo de asesinatos masivos, las ciudades ecuatorianas extravían sus historias, se impone esa frase pesimista: la vida es vida y el porvenir es mentira. Las ciudades postergan su memoria histórica, ocultan aquellos mitos causantes de la atracción curiosa y la geografía humana tiene como principal perspectiva la peligrosidad de sus barriadas por la gobernanza criminal. Willie Colon la escribió para otra ciudad, ahora es nuestra advertencia salsera: “en los barrios de guapos no se vive tranquilo mide bien tus palabras o no vales ni un kilo (centavo)”[12]. El Estado ya no tiene el monopolio exclusivo de aplicar, si ese fuera el caso, medios violentos. ¿Fue mañosamente cedido al Crimen Organizado por estrategia de control del descontento ciudadano o las mafias tribales tienen éxito en ese trágico arranche? Esmeraldas es uno de los cantones más antiguos de la República, creado en 1824, pero su capital comenzó a construirse, en el Gobierno de Gabriel García Moreno (por 1862), aunque su traslado a La Boca desde San Mateo había sido aprobado por la Asamblea Nacional en 1852. Los triunfos apabullantes del cimarronismo ecuatoriano, en la guerra civil de 1913-1916, produjo leyendas no siempre prestigiosas para las comunidades negras. Aquello que publicaron los periódicos ecuatorianos de aquellos años de conflicto armado (¡ese sí lo fue!) continuó como leyendas malvadas adaptándose para peor a los tiempos sucesivos: los negros son malos por naturaleza, es gente de la nada violenta, es gente proclive al delito y así hasta donde alcance la maldad racista verbalizada. Se sabía que los policías más empedernidos eran enviados a Esmeraldas. Por gusto, no era un paraíso pero se tenía bajos índices de criminalidad. En los últimos años de los ’70, del siglo pasado, hubo algunos grupos de pandilleros de relativa peligrosidad. Recuerdo uno que por desconocidas razones se autonombraba Mau Mau[13]. No prosperaron, evolucionaron a bandas que fueron reprimidas con bastante eficacia o emigraron a otras ciudades. A finales de los ’90, otra vez se estructuraron las pandillas, ahora sí hubo enfrentamiento a balazos por el dominio territorial de sectores urbanos. Una combinación de represión policial, acciones directas del Vicariato Apostólico de Esmeraldas y el Estado (Municipio de Esmeraldas, INNFA, Ministerio de Bienestar Social, por citar algunos). Dos nombres inolvidables monseñor Eugenio Arellano Fernández (Obispo de Esmeraldas) y Ernesto Estupiñán Quintero (Alcalde). Y desde el 2022, esta catástrofe social muy favorecida por la crisis económica y la ineptitud de la mayoría de las autoridades estatales. Los nombres de las bandas son recurrencias anecdóticas. Tigerones de tiger (tigre en inglés).
¿Y así nos va, hasta cuándo?
El golpe que no ves venir ese es el que te tumba, profetizó Muhammad Ali para el ambiente deportivo y es válido para Ecuador y Esmeraldas, en estos tiempos malos. Aunque se supiera de episodios violentos y pequeñas batallas entre malhechores, en diferentes lugares de la provincia o ciudad de Esmeraldas, es acertado decir: nadie previó el desastroso empellón delincuencial. Un detalle mayor: el desempleo estaba chilling (en la versión del hermano Tego Calderón). Aunque por la acelerada descomposición institucional del país si daba pronósticos para malos presagios. Después de la pandemia de Covid-16, entre los años 2021 y 2022, con toques de queda y miedo al contagio, sin transición básica, el vecindario esmeraldeño empezó a sufrir otra tragedia de pánico y fuga: la criminalidad violenta y sin límites. Esmeraldas, en el 2020, el indicador de homicidios fue de 12 por cada 100 mil habitantes, en el 2022 fueron 139 por cada 100 mil habitante y en el 2025, 365 por cada 100 mil. Esos episodios terroríficos que ocurrían en las calles de ciudades de otros países, ahora eran hallados a la vuelta de alguna esquina de nuestra ciudad: sangrantes cabezas, manos, piernas y torsos humanos ensacados. Con ese pavoroso mensaje sin destinatario individual cada quien lo hacía suyo. En los barrios esmeraldeños empezó la apropiación al braveo y con plazos perentorios de huida del propietario, mujer u hombre, de la vivienda, reparto de papeletas amenazadoras para cobrar extorsiones a abarroterías, profesionales, jubilados y cualquiera que sospechaban tenía algún ingreso o ahorro apreciable. Y retenes esquineros para atracar (celulares, dinero, motocicletas o lo que fuera) a quienes pasaran por ahí. En el 2023 y 2024, ocurrió quema de vehículos elegidos al azar e inclusive de buses del servicio de traslado urbano, por aquello se redujeron las líneas de transporte de pasajeros. Las familias esmeraldeñas compran espacio y tiempo de seguridad personal: pagan al Gobierno el IVA (12 + 3%); pagan mucho más por movilización, dependiendo a dónde van y a qué hora; alquilan vehículos para el traslado de hijas e hijos a las unidades educativas o al lugar de empleo, sin importar distancias; están quienes pagan custodia de personas y bienes; y si no quiere huir también las extorsiones (llamadas vacunas). Y así nos va. Por ahora
Notas:
[1] Un cambio está por llegar. (Traducción propia).
[2] Ha sido difícil vivir, pero tengo miedo a morir
Porque no sé qué hay más allá del cielo.
Ha sido un largo, largo tiempo por venir
Pero sé que un cambio va a venir, oh sí, vendrá. A change is gonna come, canción de Samuel Cooke (artísticamente conocido como Sam Cook).
(Traducción propia).
[3] https://significadosweb.com/definicion-de-blues-que-es-ejemplos-tipos-y-para-que-sirve-sinonimo-y-significado/
[4] Nací en New York, en el condado de Manhattan
Yo nací en New York, en el condado de Manhattan
Donde perro come perro y por un peso te
matan. Versos de la canción titulada Ahora me da pena, cantado por Henry Fiol.
[5] El comandante Federico Lastra, uno de los principales jefes de las guerrillas cimarronas contra el concertaje, aquella esclavización de nombre cambiado. Se hace referencia a la guerra civil de 1913 a 1916, en Esmeraldas, con una altísima cantidad de bajas civiles y militares.
[6] Trabajo remunerado.
[7] Grupo de jovencitos organizados.
[8] Ribera del río Esmeraldas.
[9] Agúzate, composición musical de Ricardo Richie Ray y Bobby Cruz.
[10] De la guerra, Karl von Clausewitz, editado por Librodot.com, 2002, p. 19. Copyright http://www.librodot.com
[11] Primicias, digital, del 11 de mayo de 2026. Estas son las ciudades de Ecuador en las que se cometieron asesinatos en el enero más violento, según los registros oficiales
[12] Versos de Calle Luna Calle Sol, canción de Willie Colon con aportes de Héctor Lavoe.
[13]La Rebelión del Mau Mau, también llamada Revuelta del Mau Mau y Emergencia de Kenia, consistió en una insurrección de rebeldes kenianos contra el colonialismo británico, se inició en 1952 y finalizó en 1960. El nombre Mau Mau, con el que se conoce a los rebeldes, no era el que ellos se daban. Usaban otros como Muingi («El movimiento»), Muigwithania («El entendedor»), Muma wa Uiguano («El juramento de unidad»). (Se consultó a Wikipedia).
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