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Sobre el saber y saber qué defender

Fuentes: Rebelión

La narrativa de descalificar los saberes indígenas como simples creencias, mitos o expresiones culturales sin valor cognitivo, es impulsada por la ultraderecha, apegada a su herencia colonial que la hace pensarse como única y absoluta dueña del país, gente de bien o raza aria como los nazis. Se niega a reconocer lo significativo y valioso que le resulta al país tener 102 pueblos indígenas, 60 lenguas y una biodiversidad inigualable, protegida por ellos. El alma arribista, soberbia, arrogante, guerrerista, se ofende que la fórmula vicepresidencial progresista sea una mujer indígena, cuyos méritos y experiencias se sintetizan en su condición de lideresa social, maestra comunitaria, probada estratega de paz, defensora de derechos humanos y de la biodiversidad y senadora de la república.

Tratar de imponer la falsa y oscura propaganda de eliminación de los demás, esconde un espíritu hipócrita y mezquino que se niega a aceptar que los países con los mejores indicadores de desarrollo humano empezaron por replantearse y validar profundamente los conocimientos indígenas. Han incluido saberes como el Matauranga en Nueva Zelanda, el Inuit y Metis en Canadá, el Sami en Noruega, el Ainu en Japón, y conocimientos ancestrales en Australia y la UNESCO hizo consenso y volvió política proteger los conocimientos indígenas como una cuestión de derechos culturales y una condición estratégica universal para enfrentar los desafíos ambientales y civilizatorios del siglo XXI. Los países que han incorporado el saber indígena han encontrado respuesta a la crisis ecológica global -cambio climático, pérdida acelerada de biodiversidad, agotamiento de los modelos dominantes- y viven tranquilamente, tienen bienestar social, están libres de violencias y barbaries, no se matan.

El saber de los pueblos indígenas le viene enseñando al mundo que la tierra es madre, origen y condición de existencia; el agua fuente de vida (también de internet, IA, energía); los bosques espacios de armonía y progreso con equilibrio material y espiritual y que no todo es mercancía. Que se extienda como fuego esta sabiduría es lo que no pueden perdonar los herederos coloniales. De ahí posturas aberrantes como separar a los indígenas, meterlos en una macro cárcel del tipo bukele enjaularlos como animales de la selva y así librarse de las luchas y las mingas. A la ultraderecha no le incomoda la vicepresidenta indígena, si no que con su voz la sociedad toda haga conciencia que unos pocos ricos no pueden ser dueños del agua, el suelo, el aire, el bosque, el subsuelo, ni mantener ejércitos de caza listos para masacrar y despojar como ya lo hicieron, por ejemplo con el ejercito paramilitar de los 12 apóstoles dirigido por el recién el condenado a 28 años de cárcel, Santiago Uribe hermano de Alvaro Uribe Velez, en cuyo gobierno se planeó y fueron asesinados más de 1200 indígenas.

Los saberes indígenas, enseñan a respetar la vida humana y del planeta, a hacerle frente a la crisis ambiental, solucionar conflictos sin guerra ni muerte, sostener el equilibrio. En la agricultura, aportan sistemas complejos de manejo de semillas, conservación de suelos, diversificación de cultivos y en salud, sus conocimientos y técnicas son el jugoso botín que el capital aún no posee, controlan el fuego, la restauración de bosques, el uso sostenible del agua, la conservación de especies, no tienen ni invocan el poder de las armas de guerra, no matan por poder, no roban, no son flojos, su justicia no conduce gente a pudrirse en cárceles, no son santos, son buenos humanos y actúan en consecuencia.

De ahí que descalificar este saber o el de los campesinos y trabajadores porque no tienen títulos, ni exaltaciones, ni diplomas comprados en el mercado, es burda técnica electoral, discriminación y violencia que con mentira y engaño busca unos votos y quienes replican resultan ignorantes, parte de una anomalía ética, política y práctica para la supervivencia de la humanidad. Invalidar el saber indígena o llamar a terminar de “destripar” a los pueblos que han sido sistemáticamente aniquilados por la fuerza del capital es una aberración, que solo cabe en mentes con sentimientos de raíz nazi.

Lo que evidente en el final de la tensión electoral en términos de que saber y que defender, es que Iván cepeda es el defensor de los derechos, el respeto por la vida y el bienestar de todo ser humano y de las víctimas, en síntesis de más del 80% de la población, en un país que los gobiernos de derecha dejaron con 10 millones de víctimas, 120.000 desaparecidos, medio millón de asesinados, 22 millones de hectáreas despojadas, explotación laboral en su máxima expresión y una democracia debilitada. Y del otro lado De la Espriella en su condición de abogado, desde el derecho sin ética, es el defensor de ese otro 20%, que abarca a victimarios, potentados, arribistas, saqueadores, estafadores, parapolíticos y paramilitares, de Mancuso (con delitos de lesa humanidad) dijo que “dio una lucha que hemos debido dar todos los cordobeses” y ahora lo niega, de Santiago Uribe que su delito ser hermano de Alvaro Uribe y el proceso un montaje, del pastor Gámez acusado de violar a 27 mujeres destacó su inocencia. Y de las fórmulas vicepresidenciales en el plano de los saberes, sin lugar a duda Aida Quilcué posee una alta sabiduría no por títulos si no por conocimientos complejos útiles para tender los puentes de diálogo intercultural y construir una ecología de saberes y soluciones entre humanos, que su contendor, J.M Restrepo, titulado y doctor en economía neoliberal no podría lograr dado que su saber destacado es sobre el funcionamiento del capital  y los mecanismos para incrementar la riqueza de los potentados y sostener los ciclos de la pobreza, manipulación ideológica y desigualdad.

P.D En el fútbol, dos cambios necesarios, de inmediato, al capitán del equipo por arrogante (nombre de su restaurante), porque su torpeza enfada a empresarios y patrocinadores que tienden a perder raiting y ventas y; por la pérdida que sufrirá Netflix con la serie que lo agrandó; y en el corto plazo cambiar la sede de la casa de la selección (por manipulación del clan Char).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.