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A cien años del natalicio de Fidel Castro Ruz

La crítica de la economía política y su horizonte revolucionario

Fuentes: Rebelión

Participación en la conferencia llevada a cabo el 25 de agosto de 2026 en la Facultad de Economía de la UNAM.

Fidel es una inmensidad histórica, una figura inconmensurable
(J. Bosch).

Hablar de la Crítica de la Economía Política (CEP) es hablar de revolución, pues quién comprende el origen y fundamentos de la explotación, la acumulación y las crisis, está obligado a luchar por transformar sus condiciones materiales para alcanzar una sociedad más justa, igualitaria, en paz y libre de explotación.

Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo y tantos otro(a)s revolucionaria(o)s y teórico(a)s de la CEP no se limitaron a entender el mundo, se empeñaron en transformarlo. Fidel es un punto en esa la línea de continuidad, un referente imprescindible entre siglos, heredero de aquellos, pero también de nuestros americanos: Morelos, Bolívar, Martí, Mella, Mariátegui, entre otros, contemporáneo del Che y Camilo, y precursor de Chávez. Revolucionarios todos, al servicio del pueblo.

Fidel encontró en Marx y la CEP, una teoría social para la comprensión del capitalismo y una fuente de ideas para comprender la dominación y la explotación. En Fidel encontramos el materialismo histórico en el análisis y el método dialéctico en la comunicación de ideas. En la revolución de octubre encabezada por Lenin, Fidel encontró un programa de lucha, la organización centralizada en el partido para la toma del poder y la nueva política económica emanada de la Revolución de Octubre. El presidente cubano Díaz Canel menciona: Él nos enseñó que el marxismo-leninismo no es una doctrina muerta; no es un catecismo, sino un método, una guía, un instrumento para resolver concretamente los problemas de la vida.” (2026.Agosto.10) Sin Marx, sin Lenin y sin Martí, guía de la revolución de independencia y pensador profundo de Nuestra América y el antiimperialismo, la Revolución Cubana no habría sido posible.

Pocos seres humanos adquieren la virtud de la eternidad, sea por su pensamiento, sea por su acción. Fidel trasciende por ambos, fue congruente con sus ideales. Al encabezar la lucha por la independencia definitiva de Cuba, se convirtió en arquitecto de su identidad en una época de abrumadora hegemonía estadounidense y a tan solo 150 kilómetros (90 millas) de distancia, contra toda lógica determinista de la historia y geográfica, hizo posible lo imposible a partir de la organización y movilización de las fuerzas populares bajo la dirección del 26 de Julio.

Después Fidel se convirtió en referente latinoamericano, al redefinir el horizonte emancipatorio de la región, en un momento en el que el reformismo y los gobiernos títeres y entreguistas se postraban ante el imperio, Fidel y la revolución cubana abrieron una vía para la transformación social. Su asistencia y participación a los movimientos sociales, populares y gobiernos que luchan por mejorar las condiciones de vida, delinearon una de las características fundamentales de los revolucionarios: el internacionalismo y la solidaridad sin límites (se comparte lo que se tiene y no lo que sobra). Cuba exporta maestros, médicos, vacunas y conocimientos para combatir el analfabetismo y las enfermedades curables. En la historia reciente, el ALBA (Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América) desempeñó un papel fundamental en integración regional, la mejora de las condiciones materiales de sus pueblos y las construcción de alternativas al capitalismo imperial, todo inició con Fidel y Chávez.

Pero Fidel se convierte en referente de la lucha mundial por su internacionalismo en contra del colonialismo, el racismo y el imperialismo en América, África y Asia. Su contribución a la lucha armada en contra del brutal régimen racista y segregacionista del apartheid en Angola, Namibia y Sudáfrica fue clave para su derrota. Su incansable lucha contra la explotación del tercer mundo (Tricontinental y MNOAL), la cancelación de la deuda o en contra de la devastación ambiental lo erigió como un representante de los pueblos del mundo en la lucha contra el capitalismo, el imperialismo y el colonialismo. José Arreola recuerda la visión de Fidel acerca del internacionalismo: “Digamos: los problemas de la paz internacional son más importantes que cualquier problema interno de un país; los problemas del desarrollo son problemas fundamentales, decisivos para la vida de la inmensa mayoría del mundo; los grandes problemas económicos del Tercer Mundo, esos problemas afectan a miles de millones de personas […]. ¿Puede ser un buen estadista alguien que no se preocupe por el Tercer Mundo hoy día, que no se preocupe por los cientos de millones de gente que están pasando hambre, enfermedades, analfabetismo?”. (Arreola.2026)

En Fidel encontramos en una definición de la Revolución, no como un concepto que alguien define desde un centro académico para un libro de texto, sino como un proceso en marcha, como algo vivo, una relación social que depende de su correlación de fuerzas:

Revolución […] es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo. (28 de Julio de 2013)

Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertades plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos. (1 de mayo del 2000)

Este es el tamaño de la tarea compañeros, este debería ser un referente irrenunciable para todos aquellos que vemos en el actual sistema un conjunto de problemas sin solución y que no queremos vivir ni heredar: guerras, devastación, explotación y miseria.

El ataque contra América Latina se ha intensificado desde el segundo mandato de Trump, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (Doctrina Monroe 2.0 en un momento histórico de declive imperialista) reafirma el control regional mediante la intervención, los aranceles, las sanciones, el golpismo y los fraudes electorales; con el doble propósito de primero: reestructurar y reorganizar el capitalismo occidental excluyendo a China, Rusia y otras potencias económicas; y segundo, alinear las cadenas de suministro, intensificar la explotación de recursos estratégicos y fuerza de trabajo para la confrontación con China. Los recientes golpes contra Venezuela (2026), el criminal y genocida bloqueo contra Cuba son una muestra de la inmoralidad del imperio en su intento por desaparecer cualquier alternativa, y en ese sentido, no dejan de sorprender gratamente las lecciones de Fidel: “La revolución nos enseña que las concesiones son el camino de la claudicación”. (Fazio.2018) Así como la firmeza del presidente Díaz Canel: “¡Cuba sabrá mantenerse como ejemplo de una revolución que no claudica, que no se vende, que no se rinde, que no se pone de rodillas!” en la misma línea que planteara Fidel hace algunos años: “Ningún arma, ninguna fuerza es capaz de vencer a un pueblo que se decide a luchar por sus derechos”.

Las enseñanzas de Fidel y del pueblo cubano son imprescindibles en este momento histórico de locura militarista, de imperialismo desesperado, devastación medioambiental y recolonización de los pueblos latinoamericanos. Pues mientras Cuba envía médicos y maestros a combatir los peores flagelos del capitalismo, otros mandan bombas para acabar con escuelas y niños, destruyen hospitales, centrales eléctricas, plantas potabilizadoras. Ante este escenario, la decisión de la humanidad es obvia, ¡Cuba sí, Yanquis No! Los preparativos de otra gran guerra mundial (termonuclear) y el colapso climático antropogénico nos obligan a estudiar, tomar conciencia y actuar. La especie humana y la vida en el planeta están en riesgo y en los términos que el mismo Fidel planteara en el encuentro con intelectuales en 2012 ante el oscuro panorama: “aunque nos digan que al planeta le quedan apenas diez años de vida {…} nuestro deber es luchar, seguir luchando hasta el fin”. (Boron.2018)

Referentes:

  • Díaz-Canel Bermúdez Miguel (2026), Conferencia Magistral en la inauguración del I Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro, en el Palacio de Convenciones, el 10 de agosto de 2026.
  • Carta dirigida a los jefes de las delegaciones que visitaron la isla con motivo del 60 aniversario del asalto al cuartel Moncada. 28 de Julio de 2013
  • Asamblea Popular. Raúl recupera y amplia la “magistral” definición del concepto de revolución de Fidel 1 de mayo del 2000.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.