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¿A quién benefició la muerte de Alfonso Cano?

Fuentes: Rebelión

“Alfonso Cano era hábil en esconderse, él estaba escondido y cuando salió del escondite los militares le gritaron el santo y seña, el cual no respondió, y como suceden en estas circunstancias los soldados dispararon y ahí fue cuando le dieron de baja…Es mentira que se haya asesinado luego de su captura. Ojalá hubiese estado preso porque ese habría sido un golpe más importante de lo que fue en ese momento” (https://www.bluradio.com/nacion/es-mentira-santos-responde-a-acusaciones-de-supuesta-ejecucion-extrajudicial-a-alfonso-cano

Así respondió el expresidente JM Santos en una entrevista 23.11.21 en Blu-radio cuando se le preguntó sobre la orden que dio de ejecutar en condiciones de indefensión absoluta al comandante de las Farc-EP Alfonso Cano, mostrando una vez más su conocida patología ludopatica de fullero y pérfido timador profesional, que en Colombia se conoce como “el ponedor de conejo”, pero manchado con sangre positiva, por lo que la sabiduría popular le añadió el alias de “Chuki el muñeco sangriento”.      

Ahora contradiciendo cínicamente su propia versión “de que lo tenían en la mira”, publicada en su libro la batalla por la paz (https://www.pulzo.com/nacion/muerte-alfonso-cano-PP666791) pretende públicamente desde la falsimedia proclive, responsabilizar a los militares que dispararon con el argumento pueril, sino imbécil, de que Cano no conocía el “santo y seña militar” … jejeje. ¿Cómo iba a conocerlo?

 Todo para obviar su responsabilidad como presidente de Colombia, jefe máximo y comandante superior de las Fuerzas Armadas que era, y quien positivamente dio la orden de ejecución de Cano desde su despacho, donde seguía detalladamente y en tiempo real la operación “Odiseo” (planeada para dar de baja al comandante guerrillero), acompañado de los altos jerarcas de las FF.AA y sus asesores de la CIA, la inteligencia Israelí y la inteligencia Británica; para luego alborozado salir a brindar con Whisky y lágrimas de felicidad, por lo que calificó de “golpe histórico”.

Operación militar destinada a descabezar a las Farc,  semejante a las operaciones que dieron de baja a los comandantes del secretariado Reyes, Jojoy e Iván Ríos,   de altísima planeación y soporte militar internacional cuyo único objetivo era “darlos de baja o “neutralizarlos” (en ningún caso traerlos como prisioneros), tal como nos lo refirieron a mí y a Omar García Alzugarate en Buenos Aires, Argentina, febrero 2011 (seis meses antes de haberlo ejecutado) el muy bien informado León Valencia, pero, en especial conversación, Iván Cepeda, quien traía un mensaje “especial” del general Fredy Padilla de León, dentro marco del “Seminario Haciendo la paz en Colombia Bs As feb 23 al 26 2011, convocado por la organización “colombianos y colombianas por la paz” que dirigía  senadora Piedad Córdoba. Conversaciones que di a la publicidad en su momento: Ver articulo en https://rebelion.org/cano-ha-muerto-viva-timochenko/

Y que también se puede constatar en el libro biográfico “confieso que he cumplido con la amistad: escrito por el profesor Alexander Ugalde y Jorge Freytter-Florián Ed Alberdania, página 294; el que se puede descargar en: Tienda de Libros / Liburu-denda: https://labur.eus/tdkx2

Pero hay más. Fuera del video del “Indio guahibo Efraín”, compañero inseparable de las guardias personales del Comandante Cano, el que no me canso en citar por ser un testigo excepcional y víctima de aquella operación militar. Ver video (ojalá no lo eliminen de la Web y la comisión de la verdad lo incorpore dentro de sus documentos)  https://www.youtube.com/watch?v=1NmbsimXH7Q

Está el esclarecedor libro: “Alfonso Cano Intelectual orgánico de las Farc-EP. Estudio de caso. 2000-2011”. Escrito por Paola Patricia Sandoval Palacios, especialista en estudios políticos y relaciones internacionales de la Universidad Nacional de Colombia. Bogotá, Colombia. 2020. (Ver en PDF: https://repositorio.unal.edu.co/bitstream/handle/unal/78333/10154487372020.pdf?sequence=1&isAllowed=y

En donde con una excelente y privilegiada información empírica y documental y un muy serio trabajo investigativo y expositivo (que bien valdría la pena publicar en su totalidad para hacer público tamaño corpus investigativo), la autora muestra no solo su tesis de que Alfonso Cano fue un intelectual orgánico, sino que aporta muchos elementos para entender prácticamente la trayectoria intelectual del comandante en mención.

 Libro que precisamente se inicia relatando las condiciones dramáticas de la cacería militar para “neutralizarlo” (en jerga chafarote) denominada operación Odiseo, que culminaría con su fusilamiento el 4 de noviembre de 2011, hace justamente 10 años y que hoy a 5 años de la firma del pacto Santos-Timochenko / 2016, ha vuelto a poner en el centro del debate público la figura del comandante Alfonso Cano, por boca del expresidente JM Santos, al citarlo en la entrevista radial mencionada al inicio de este escrito.

 Insisto en que es un pacto Santos-Timochenko/ 16 (entre beneficiaros obvios de ese fusilamiento que cada día estrechan más su relación politica) porque a la hora de hacer un balance o mejor una salmodia de incumplimientos y perfidias de los 5 años del llamado sarcásticamente postconflicto colombiano, uno de los aspectos más sobresalientes, sino el más, es el obvio beneficio tanto material como inmaterial de los dos firmante de dicho pacto, quienes habilidosamente  pretendieron presentarnos a los colombianos como a los países de apoyo de la Comunidad Internacional como un pacto de Estado lo que nunca fue, ni es ni ha sido.

Porque está claro que los tres poderes que según la teoría demoliberal burguesa tradicional conforman un Estado moderno (ejecutivo, legislativo y judicial), así como la llamada institucionalidad colombiana y su régimen, sin ningún consenso en el Poder nunca lo aceptaron como pacto de Estado, sino más bien como un pacto personal entre beneficiarios y de ahí su fracaso y el reciclamiento del largo y crónico conflicto armado colombiano que se pretendió solucionar simplemente desarmando la parte insurgente enfrentada al Estado.